sábado, 4 de abril de 2020

COSAS QUE TE PUEDES ENCONTRAR EN UN CAJÓN

El llavero que causa más pena que risa ahora

Hoy con esta maldita epidemia, que nos obliga a limpiar el suelo todos los días, con lejía y por no tener que hacer ordenar cajones, tirar cosas... te encuentras de las más variadas. Me he encontrado en un cajón un sobre con un sueldo de cuando fui profesor contratado de Electrónica Industrial en FPA, con el importe íntegro en pesetas. Lo que no sé es porque estando siempre tiesos lo guardamos sin gastarlo. No es que fuese mucho pero en una familia de pobres algo es bastante. También en un sobre billetes de una peseta algunos muy nuevos: 1945, Isabel la Católica/indígena y mapa del Caribe; 1948, Dama de Elche/racimo de naranjas; 1951, D. Quijote/armadura; 1953, Marqués de Santa Cruz/Popa de una galera. De cinco pesetas: 1954, Alfonso X/ Biblioteca Nacional y una moneda de cien pesetas, 1986 Juan Carlos I/Escudo de España.

 Una cruz y tierra de Jerusalén, certificada

Como no sabe uno con el confinamiento que limpiar, en el mismo cajón citado de la mesita de noche encontré ¿una reliquia? Vaya por delante mi más absoluto respeto por la persona que me regalo esta bolsita, porque sé que lo hizo desde su convencimiento de que estaba haciéndolo bien, o que seguro pensó voy a ayudar a este pecador. Porque, simplemente que tu estés en la hermosa ciudad de Jerusalén y te acuerdes de una persona para traerle un obsequio ya es de agradecer. Y es una persona que aprecio bastante porque es muy buena gente, nada más que por su oficio ya es de admirar.

San Onofre

No sé si se puede considerar así. Sí por el tiempo que hace de ello que son bastantes años. Lo primero que se me ocurrió es hacer la broma: -¡Conchi ya estamos salvados! Mira lo que me he encontrado una reliquia y una bolsita de tierra de Jerusalén (a saber de dónde, esto será como el Aire de Sevilla enlatado). Reconozco que no es una broma graciosa (esto va por los Abogados Cristianos como posible atenuante). Por otro lado no deja de ser un “souvenir” como otro cualquiera, evidentemente salvo para los cristianos porque es un símbolo de bastante importancia. 


Los billetes de peseta


También me he encontrado una pequeña imagen San Onofre, “el que es continuamente bueno”, 320 Etiopía/400 Siria, muy adorado por los coptos Parece que va bien para pedir trabajo como San Pancracio. Seguro que es de otro amigo/a que en este caso no recuerdo quien es, lo siento. Lo que es significativo son las cosas que guardamos, y yo que soy un “prosopopéyico” crónico más. Estoy seguro que todo pasará a la bolsa de plástico para la empresa de basura, una vez haya entregado uno la cuchara. Es lo más normal, todos los escritos, los libros, esas pequeñas cosas que aparentemente tienen vida para ti, incluso una reseña de algo escrita en el borde de un folio usado, o el dorso de un sobre de las muchas cartas que recibe uno, de deudas o recibos pagados, son tonterías para los demás.


El duro de papel, cinco pesetas

Me da un no sé qué de escribir en un folio limpio, inmaculado (ya que estamos con temas sagrados). Siento que es como quitarle su blancura virginal, y prefiero escribir en sitios ya usados. No es por miseria o por ser “gurrumino” ya que tengo dos paquetes de 500 folios para la impresora y podría usarlos. Tampoco es por la cuestión ecológica, “palabrita del niño Jesús” (por seguir por el camino sagrado), son manías de las muchas que tenemos cada uno. Pero hay que ver la de cosas que está despertando el maldito virus que nos tiene a todos, a unos más que a otros por eso de los grupos de riesgo, asustados.


Cien pesetas 1986

También en el cajón había una factura de una tienda de lanas, de 1972, cuando Conchi tricotaba. Un almanaque de mano del mismo año y lo más gracioso, un llavero de madera, con una frase que, después de los males, de anularte la poquita testosterona que te quedaba por razones lógicas de la edad, con los agresivos tratamientos de "castración química" (le llaman anulación hormonal) y radiaciones ionizantes, más que sonrisa te dan ganas de llorar por la frase que pone: “Me gustaría hacer el amor contigo, si estás de acuerdo sonríe…”. Tres abanicos, una caja de preservativos (esto si que es gracioso), una caja de clorato potásico (Para las aftas no para explosivos), dos calzadores y tres peines... y eso solo en el fondo del cajón de una mesita de noche. Buscaremos en otros.

Fotografías del autor
Bibliografía del absurdo

miércoles, 1 de abril de 2020

RUPTURA DEL CONFINAMIENTO POR RAZONES DE SALUD

Ala Sur del Hospital Provincial

Ayer día 31 de marzo por razones de salud, rompimos el confinamiento, tuvimos que estar en el Hospital Provincial toda la mañana, eso si provistos de mascarillas y guantes. Ni que decir tiene que el viaje lo hicimos con Conchi en el asiento trasero y con los documentos necesarios que acreditaban la necesidad del traslado. Primero extracción de sangre, 10,30 h. de la mañana, apenas había clientela y solo esperamos una persona delante, los asientos de la sala de espera separados, uno sí y otro no. Una vez efectuada la extracción dentro de la hora siguiente teníamos consulta, estaba prefijada a las 11,45 h. en Oncología sector F. Nos fuimos entonces fuera del recinto hospitalario, al aparcamiento de la carretera donde teníamos el vehículo, separados uno del otro por la distancia reglamentaria que en poca gente vimos observar.

Otra vista del ala sur

Estuvimos en el vehículo escuchando la radio un buen rato, ocupando asientos delanteros y trasero (cosa anecdótica  pues dormimos en la misma cama, dormimos), una vez se aproximaba la hora de la consulta, decidimos volver al hospital andando, después de los de confinamiento venía bien andar un poco. Fue llegar a la consulta y nos avisaron inmediatamente, nos tocó un afamado oncólogo cordobés de proyección internacional D. Juan de la Haba, nosotros tenemos a Dª Cristina Morales, pero se están turnando por si el virus les afectase y de esta forma proteger la plantilla. Como todo el personal del servicio no se notan diferencias, una enorme calidad, primero humana y después profesional o viceversa, porque tanto monta monta tanto. Pero todo el personal, desde las personas de limpieza al más elevado. Los resultados de la analítica satisfactorios afortunadamente. Ahora  petición de cita para la próxima consulta y al Hospital de Día de Oncología para el tratamiento de quimioterapia. Ya eran las 12,30 h..

Entrada del Hospital de Día de Oncología

Hospital de Día de Oncología, ala sur del Hospital, bajo exterior, ahora la cita nos la dieron para las 13,30 h., por lo que teniendo en cuenta que el tratamiento es de una hora, más o menos, nos quedaban por delante dos horas, dimos unos paseos por el jardín haciendo tiempo para estar el menor en la sala de espera. A las 13,15 h. Conchi decidió entrar y la llamaron antes de la hora prefijada, yo volví al coche nuevamente y me quedé allí un tiempo. Luego por el teléfono iba conociendo el desarrollo de la sesión. Empezó a llover con ganas, cogí el coche y fui al aparcamiento del Hospital Provincial, al acecho esperé la salida de un usuario, y ocupé su sitio, al bajarme vi un par de guantes tirados en el suelo, el usuario prefirió que ese era el mejor lugar para sus guantes. Un cerdo y un inconsecuente.

Los guantes del cerdo o la cerda

Como se aproximaba la hora de terminación busqué un paraguas en el maletero (en el maletero puedes encontrar cualquier cosa) y con él marché de nuevo al Hospital de Día, me quedé en la puerta bajo el resguardo de unos ventanales pues no paraba de llover y no quería entrar a la sala de espera. No era ese el único resguardo pero al momento apareció una chica que se puso a mi lado fumando y hablando por teléfono que me hizo, a pesar de que prudentemente me había retirado, por las medidas de seguridad y por no respirar el humo de su molesto cigarrillo, enterarme de todo lo que tenía previsto hacer después, había traído a tratamiento a su padre. Me fui al jardín a pesar de la lluvia e hice unas fotografía de la fachada que dicho sea de paso es impresionante desde esa perspectiva. 

Sala de tratamientos (Foto Córdoba Hoy)

Continuaba lloviendo. 14,20 h. salió Conchi y fuimos al aparcamiento a por el coche y, de vuelta en la misma tesitura ocupacional del vehículo, a casa. El coche quedo confinado en la cochera y nosotros en arresto domiciliario después del ritual en el hall de desinfección, cambio de zapatos y limpieza de las suelas con lejía, ducha posterior y toda la ropa a la lavadora, guantes y mascarillas a la cubeta con lejía y agua, luego un nuevo fregado del piso con el mismo desinfectante. He decir que lejía Conejo nos ha hecho clientes VIP. Notamos además como se nos está gastando el terrazo del piso. Fin de la ruptura, por razones de salud, del confinamiento.

Fotografías del autor y de Internet, una de Córdoba Hoy
Bibliografía del momento.

lunes, 30 de marzo de 2020

LOS UNTORI

Los untori y apestados

Como tiempo es lo que te sobra después de ver un capítulo de Caronte, otro de Vota a Juan, para salir del mundo violento, y la película Hogar “thriller psicológico dirigido por los hermanos Pastor” con Javier Gutiérrez y Mario Casas, en la que vemos la ambición humana sin límites, de fregar el piso otra vez más, de lavarte las manos entremedias dos veces, de poner una lavadora y tenderla… leí un artículo que hablaba de unos personajes muy curiosos del siglo XVI, que desconocía. Todos los días aprendes cosas leyendo y, mientras lees, evitas cabrearte por los comentarios de indocumentados en las redes sociales, y especímenes intoxicadores de la ultramontana estirpe conservadora, es posible que haya alguno en la izquierda, pero hay más dosis de solidaridad y nobleza en ella que en los primeros, por lo menos para mí. A lo que voy, los personajes curiosos son los “untori” o “untore”, que eran los que consideraban sospechosos en el Milán de 1630 -no es nuevo lo que está ocurriendo estos días en la misma zona- de propagar la peste por otros lugares donde no había presuntamente llegado aún.

Libro de Manzoni

Parece que espolvoreaban lugares de frecuente contacto de las personas con un polvo amarillento, según lo cita Manzoni en su libro, con la finalidad de infectar a otros ciudadanos sanos. Como es lógico contra ellos se creó un sentimiento de ira pensando que eso es lo que hacían. Ya no importaban los problemas de insalubridad, o las miles de inmundicias que corrían por las calles, o las ratas, o los miles de muertos anteriores, toda la culpa era de los “untori”, ahora es de Pablo Iglesias. A los “untori” se les colgó el sambenito de ser los culpables de extender la peste. Su busca, cacería y captura fue similar a las de las brujas en otras épocas. La que no sabemos si en realidad eran culpables de algo, pues en esa oscura época de la historia cualquier cosa era adecuada, poco más o menos como ahora, para establecer una cortina de humo que derivara la agresividad sobre alguien determinado. Hay una serie de novelas que habrá que leer como:

Alejandro Manzoni

“I promessi sposi” -donde Renzo Tramaglino es acusado de ser uno de ellos-, así como en la “Storia della colonna infame”, de nuevo por Manzoni, que describe el proceso en contra de Gian Giacomo Mora y Guglielmo Piazza.” De Wikipedia. En la misma referencia de la citada enciclopedia habla también de una vacuna contra la peste, que decían tenían los untori, que por lo visto le sacaron a uno con un “tercer grado”, y después ahorcado, tipo Inquisición. La fórmula era la siguiente: "cera nuova once tre, olio d'oliva once due; olio di Hellera, olio di sasso, foglie di aneto, orbaghe di lauro peste, salvia, rosmarino, once mezza per ciascuno; un poco d'aceto", se debía llevar a ebullición reduciéndola a una pasta con la que ungir las fosas nasales, las sienes, las muñecas y las plantas de los pies, después de haber comido cebollas, ajo, y haber bebido vinagre.” Un pastiche que el pobre hombre se inventaría sobre la marcha por si colaba y no lo mataban.

Sentencia a los untori, Milán 1630

Traje de protección del siglo XVI

Hoy los “untori” son los ciudadanos inconscientes, como los domingueros que se fueron a su segunda residencia, aunque sea a Marbella al chalet, con guardaespaldas incluidos chófer etc. o a Navacerrada, o a la costa levantina, o a darle un paseo al perro de cinco km., o teniendo síntomas no guardar las normas de seguridad, mientras otros estamos cumpliendo con el confinamiento establecido para evitar que más tarde que pronto no nos contaminemos de este virus, pero se conseguirá retardar el colapso de los hospitales y con un poco de suerte saldrá un fármaco milagroso que hará supermillonarios a los de siempre que son los que controlan todo.

Fotografías y grabados de Internet sin conocer su autor
Bibliografía de Wikipedia.

domingo, 29 de marzo de 2020

LOS MILAGROS ALGUNOS COINCIDENCIAS Y OTROS EXCESO DE VOLUNTAD

Juan Pablo II

Tocar el tema de los milagros puede molestar a algunos muy sensibles. He de reconocer que es complicado, aunque luego para conseguir la santidad se realiza un proceso con todas las garantías. Dos milagros documentan el expediente del soldado alemán que llegó a Papa, un poco parecido al partisano Giacome Nerone que inmortalizó Morris West en su "Abogado del Diablo". Una monja francesa que se curó de Parkinson por escribir el nombre del Papa en un papel y una disolución de aneurisma inexplicable en Costa Rica, gracias a los rezos al mismo pontífice.

El Abogado del Diablo

Hace mucho tiempo que me hablaron de un “milagro” en un pueblo de la Mancha -no como en el Quijote-, era Madridejos, hace desde luego muchos años, pero da igual lo importante es el milagro. Ante un problema de sequía, los creyentes piden siempre al obispo que les deje sacar al Cristo o santo patrón, en procesión prerrogativa, si el obispo es una persona sensata, para no llevarles la contraria a los fieles le contestará: -Si queréis sacar al santo sacarlo, pero el tiempo no está para llover. 

Riada de Consuegra 1891

En caso contrario se negará lo que hará cabrearse a los “fieles”. En el caso del citado pueblo manchego, unos fieles cabreados decidieron por su cuenta, restregar la boca del cristo de una ermita con sardinas saladas y después ponerle una jarra de agua delante, fuera de su alcance teórico. Pues como por arte de magia ese día hubo un diluvio y el agua llegó a metro y medio de altura en la ermita. 

Inundación de Consuegra

Ahora quien convence a los fieles de las leyes de la casualidad. Bien es verdad que en 1891 hubo una riada en la zona que dejo casi un centenar de muertos, aunque en algún sitio he leído que 800 y es posible que la cultura popular y la exageración de algunos buscara una justificación a lo que no la tiene normal. Y alguno contaría el titulillo y quedó para la posteridad. El que me lo contó a mí era un poco bruto desde luego, pero no deja de ser curioso. 

Devastación en Consuegra

Dice un comentario de un desconocido en el Blog Villa de Tembleque: “Pero no es menos cierto (y quiero ser explícito de que es una leyenda) de que la desgracia se le atribuye a una exageración en la celebración del entierro de la sardina, en el cual los consaburenses ofrecieron sardinas saladas al cristo (y supuestamente, de "aquellos polvos, esos lodos") y que por ello los madridejenses los apodaron cabezones.”

El párroco en el tejado

Aunque más cercano en el tiempo, más contemporáneo nuestro, dentro de esa cantidad de noticias que circulan referidas a esa maldita pandemia que nos tiene a todos descontrolados, un cura, Juan Manuel García, de un pueblo bastante castigado de Cáceres, Arroyo de la Luz, considerado uno de los focos más importantes de Extremadura. El miércoles celebró su particular “Corpus Crhisti” con su custodia, por las calles del pueblo e incluso, quizás para estar más cerca del “jefe”, subido a los tejados de la Iglesia con mesita y pañito de encaje y así dar la bendición –que no sirve para nada contra el microscópico enemigo que además de traer el dolor a miles de españoles, está jodiendo además a millones de trabajadores y empresas- a sus conciudadanos.

En el filo del tejado con la custodia

El sacerdote en declaraciones a la Agencia EFE, ha dicho que lleva días subiéndose a los tejados, dónde es fácil de subir, para no alarmar a nadie y así otorga la bendición a sus convecinos que salen a las ventanas de sus casas para “buscar la protección del Señor”. La verdad es que el buen hombre, con sus vestiduras litúrgicas, o lo es lo mismo con toda pompa, oficialmente, colabora con sus fieles, en lo que él puede. Es de reconocer que con eso no hace daño a nadie, salvo que se caiga y se rompa la crisma, pero la realidad es que estamos en el siglo XXI y estas cosillas suenan raro, más bien un poquillo a medieval, pero ya lo decía el Guerra (D. Rafael, el torero).

Canonización de la Madre Teresa de Calcuta

Sobre el proceso previo de beatificación de una monja:

Tengo un buen amigo profesional de la medicina, que respecto a los milagros me ha contado un caso, sin decirme nombres de nadie, por aquello del secreto profesional, que un conocido profesional de la medicina y él, trataron a la superiora de un convento hace muchísimos años, de una enfermedad mortal. La Superiora era una prenda por el trato que infligía a las monjas, lo más grave es que no se quería morir, como todos, pero que todo eso junto la hizo mucho peor. Unos años después aparecieron un par de monjas en su despacho para pedir su testimonio de la muerte ejemplar y santa de la citada Superiora. Él les respondió que de santa nada y de ejemplar tampoco que lo que el vio fue todo lo contrario. Las pobres monjas, que seguro habían sufrido a la Superiora en vida salieron pitando de su despacho, y él sin darse cuenta había roto, posiblemente -porque su compañero, el conocido profesional de la medicina, lo tenía mucho más claro que él-, el proceso de beatificación. Habían sido "testigos del diablo", de una señora que no sabemos al final si llego al beaterio.

Fotografías de Internet desconociendo sus autores
Bibliografía de los Blog y medios citados

viernes, 27 de marzo de 2020

SOBRE CABALLERIZAS REALES

Puerta de Caballerizas

Hace muchos años, bastantes, tuve un puesto de trabajo como funcionario del Ministerio de Defensa en el edificio de Caballerizas Reales, después volví a él en una comisión de servicios del Ayuntamiento de Córdoba, Patrimonio de la Humanidad en el mismo edificio, luego volví al edifico de los Venegas en la Plaza de Ramón y Cajal, Subdelegación de Defensa, para acabar allí mi periplo laboral, que ha sido bastante agitado a lo largo de mis 56 años de vida activa.

Desde el Arco

Caballerizas año 1929

Cuando estábamos en Caballerizas ocupé durante un tiempo una especie de Secretaría del Delegado, que en aquel tiempo era un militar artista, era pintor, y con una cierta sensibilidad. Luego los siguientes prescindieron de mis servicios y pasé a desempeñar, prácticamente como Don Juan Tenorio toda la escala social, la mayoría de los puestos dentro del organigrama, un poco para putearme, pero en ninguno de ellos fracase, es más siempre mejoraba el servicio, sobre todo cuando era cara al público. Aunque esté feo que yo lo diga.

Fotografía del interior

Calle Caballerizas (Foto Ladis)

Puedo contar una breve anécdota: en un periodo de que mi dilatada vida laboral me llevó a un cargo público, un Subdelegado que estaba en funciones recurría a mí para que lo amparará en la mayoría de los actos públicos, por sentirse en ellos en pañales acostumbrado sólo a tratar con la tropa. Solícitamente lo orienté dentro de lo que podía en el mundo de lo público y salió del paso. Luego cuando le dieron la plaza lo primero que hizo es prescindir del Secretario diciendo que a su lado no quería comunistas. Muy cortito en su mentalidad pero mejor.

La calle

La pequeña azotea acceso al tejado

Cuando entré a trabajar en el Ministerio de Defensa lo hice de panadero, oficio que no ejercí pues me mandaron por ser listillo, a la Pagaduría a confeccionar nóminas. Era panadero sin hacer pan, no porque no conociera la teoría de la panadería, mi abuelo Antonio fue panadero mi tío Antonio también, ambos tenían un Tahona en Pinos Puente, y mi padre fue panadero en la misma empresa desde el año 1940 al 1982, 42 años. Si es verdad que no tenía mucha práctica pero eso se aprende.

Una bonita estampa

Con dos compañeras de trabajo en el portal

Pero a lo que vamos que no es detallar mi currículo, extenso como digo y variado, sino a comentar que cuando llevaba la secretaría se me encargó un pequeño folleto y modesto sobre el edificio y ese es el que quiero publicar. Este folleto se le daba a todo visitante, sin prescindir de trabajos de una categoría intelectual que hay sobre el mismo que merecen la pena descargarse de la red, porque se conoce mucho mejor el mismo. Hay también un trabajo subterráneo que nos enseña un acueducto que hay debajo en el subsuelo y que lo hizo el grupo G40.


Más sobre Caballerizas Reales

La Viga del Comendador Salcedo (recomendado leer)

Fotografías de Internet, Ladis y el Autor
Bibliografía la citada.

jueves, 12 de marzo de 2020

SOBRE UN PERSONAJE DE NUESTRA HISTORIA LOCAL, QUE UNOS LLAMAN AZOTE DE COFRADES Y OTROS OBISPO ILUSTRADO, PEDRO ANTONIO DE TREVILLA.


Vivimos en un mundo muy especial, pero ha sido siempre así, porque así han sido y son sus habitantes. Si damos un paseo por el mundo de las religiones vemos que es diverso y complejo, basadas todas en lo desconocido, con horrorosos infiernos que no se apagaban nunca (no sabemos el combustible empleado), y esponjosas glorias de querubines y arpistas melodiosos en unas, y jardines donde la leche y la miel corrían a raudales, mientras bellas mujeres satisfacían los instintos más primitivos de los usuarios, en otras. El premio y el castigo. De ahí la fiereza de los guerreros árabes de la tribu “asassin”, de la ruta de la seda, a los que no les importaba morir a sabiendas donde iban a ir después, ya que su jefe los había narcotizado y despertado en señalado paraíso, para que supieran como era el Edén después, y servir fielmente a su señor. A los cristianos les ofrecían algo más algodonado y una silla a la diestra del Padre, en la gloria, y llamas y crueldad en el horno de fuego de Lucas, aunque ahora parece que el Jefe de Roma ha dicho que de infierno nada. 

Pedro Antonio de Trevilla

Por eso en el chascarrillo el usuario del infierno, reclama contestación del Jefe o sea el Demonio; -Sr. Demonio ayer fue el día del cuba libre, estos no se agotaron nunca, y cuando en los carteles anunciadores de los actos del infierno, hablaban de día de playa, ésta estaba llena de cientos de mujeres hermosas y desnudas pero ¿por qué sin genitales? Y el Demonio solicito le responde –Porque si los tuvieran esto sería la Gloria y no el Infierno. De todas formas cuando el Marqués de Comillas, en su ciudad del marquesado, temió por el más allá, conocedor de las barbaridades que había realizado con el tráfico de esclavos, sintió miedo a la muerte preguntó y le respondieron; -Si nos construyes una Universidad, te pondremos tus iniciales en la entrada, rezaremos y te recomendaremos para que vayas a la Gloria. Y la construyó aunque no totalmente como estaba proyectada pero la pagó. Esta religión perdona todo pero es "presuntamente" interesada.

Escalera noble del Palacio Episcopal

Pero nosotros no vamos a entrar en grandes disquisiciones filosóficas, siempre sin final feliz, y nos vamos a quedar en la glosa de un personaje, puede que polémico en su tiempo, pero personaje en suma de notoria categoría, a pesar de que ahora muchos años después de su paso por nuestra ciudad, levante en algunos “yihadistas” cofrades (de yihad mayor, que es la que significa el esfuerzo de todo creyente para ser mejor persona, en evitación de que, los sin otra cosa que hacer mejor, “abogados cristianos” nos pongan una denuncia) algún que otro sarpullido. Nos referimos a Pedro Antonio de Trevilla, Obispo de Córdoba, fue un personaje eclesiástico que aunque pueda parecer muy singular, daba perfectamente el perfil camaleónico que distingue a esta profesión en sus relaciones con el poder. Lo que en el púlpito se dice -cuando se dice-, a favor de las capas inferiores, salvo honrosas excepciones, siempre se dice teniendo en cuenta a las capas superiores. Estas cosas las hemos visto en el acompañamiento y participación plena con el golpe de estado fascista de 1936, por muchos eufemismos con los que lo adornen, e incluso en el silencio que mantuvieron durante el golpe de estado del 23 de febrero de 1981, posiblemente esperando acontecimientos.

Galería del patio principal del Palacio Episcopal

Pues bien este Sr. Obispo, bastante ilustrado, era vizcaíno, de Karrantza Harana, vamos que no era del mismo Bilbao, se sentó en la silla de Osio (que literario queda esto de la silla) otro personaje, entre los años 1805 y 1832, es decir 27 años, siendo el último el año de su mandato y el de su fallecimiento, óbito que le sobreviene con setenta y siete años. Fue considerado de carácter despótico. Pero en verdad lo que nos interesan son algunas cuestiones importantes de su mandato. La construcción del sillón de las Ermitas, la prohibición de las procesiones de Semana Santa y la salvación del Mihrab de la Mezquita de Córdoba, que era la sacristía de la capilla de San Pedro y estaba en la ruina.

Enrique Romero de Torres

Un buen amigo de mi hermana Loli y Pepe su marido, Pedro Pablo Herrera Mesa realizó el trabajo “El episcopado cordobés de Pedro Antonio de Trevilla en el primer tercio del siglo XIX (1805-1832)” y dice al respecto: “Aunque no existe una biografía dedicada a este obispo, conocemos que Pedro Antonio de Trevilla Bollaín nació el 29 de octubre de 1755 en Ranero de Carranza (Vizcaya). Por la extensa obra que Eubel dedicó a la Jerarquía Católica tenemos conocimiento de que alcanzó el doctorado en Derecho Canónico, fue canónigo de Toledo y vicario de Orán. El 26 de junio de 1805 fue presentado por el rey Carlos IV y un mes después preconizado en Roma, siendo consagrado obispo el 6 de octubre del mismo año en Madrid por el cardenal Luis de Borbón.  Y muy pronto, el 1 de diciembre de 1805, firmaba su primer edicto dirigido a los fieles de la diócesis cordobesa, que fue la única que rigió hasta su fallecimiento el 15 de diciembre de 1832.” 

Capilla de San Pedro

"Su sólida formación, sus relaciones con el mundo intelectual y la naturaleza de sus múltiples opiniones y decisiones  tomadas durante su dilatado episcopado en nuestra diócesis fueron reveladoras de su mentalidad ilustrada". Bien es verdad que fue muy polémico. Lo que le venía bien a los ocupantes franceses, no le venía bien a la resistencia interna, y viceversa, por ello tuvo que echar mano de mucha mano izquierda. A tí te canto un Tedeum y a tí te doy una dosis de vaselina, porque de todas maneras me vais a cuestionar. Una cosa similar la hemos visto con uno que gobernaba la diócesis bonaerense y luego ha sido Papa. Vamos que no son nuevas estas actuaciones, aunque se puedan justificar como se hace en la película bastante blanqueadora de la historia; “Dos papas”, ficción pero de una interpretación magistral.

Plano de la capilla de San Pedro

En la entrada de Blog Notas Cordobesas “Pedro Antonio de Trevilla obispo” se dice: “Pues bien, en enero de 1810, las tropas francesas del general Victor Perrin entran en Córdoba. Antes, unos dieciocho meses, se había saqueado la ciudad por el mismo ejército. La ocupación efectiva duró hasta el 1812. El 26 de enero del citado año 1810, José Bonaparte visita la ciudad de Córdoba. ¿Qué hace el obispo? ¿Coger el fusil y hacer barricadas en su palacio, antiguo alcázar califal? No, todo el clero vestido de gala le recibe en la Mezquita... Catedral. Arjona el penitenciario en la fecha, le declama una oda, y se le canta un "Te Deum" (a ti Dios),  además se le entregan las insignias que el ejército francés había perdido en la batalla de Bailén, por el propio Obispo Trevilla.” Ojo, Manuel María de Arjona, canónigo, fue luego el primer presidente de la Real Academia que la fundan los franceses. No fue todo jardines y medidas higiénicas como cementerios fuera, también redujeron las órdenes religiosas que había demasiadas. Eran desde luego la modernidad, a pesar de que expoliaron lo suyo.

Surco en el suelo del Mihrab

Cuando aún estaban los ermitaños en las Ermitas, D. Pedro Antonio de Trevilla, mandó construir el llamado "Sillón del Obispo", posiblemente emulando el de Felipe II en el Escorial -no sé si hubo otro parecido en Cuelgamuros- y poder disfrutar de las hermosas vistas del valle del Guadalquivir, campiña y sierras limítrofes. Ah, una cosa, lo del agujero del mismo es un desagüe, no por meter el dedo allí se casa uno, pero si se puede quedar encajado el apéndice. Lo que sí se convirtió es en una atracción más de ese lugar de paz, sosiego y silencio musical, como son las Ermitas de Córdoba. ¿Quién no se ha sentado en ese sillón alguna vez, o metido el dedo? ¿Quién no ha disfrutado con el entorno serrano del Cerro de la Cárcel dentro del Desierto de Belén? Da igual la creencia, pero el disfrute y marco de “las casitas blancas como palomas…” que cantó el poeta amante real Grilo, es simplemente maravilloso.

Grabado de la Capilla del "Zancarrón"

Enrique Romero de Torres, nos dice en un artículo sobre la Mezquita referido a la rehabilitación del Mihrab “La famosa capilla del Mihrab, que amenazaba hundirse en la segunda mitad del siglo XVIII, fue restaurada por el arquitecto francés, don Baltasar Dreveton”, lo que sigue:  “Tampoco se menciona en los apéndices del «Catálogo de los Obispos de Córdoba» de Gómez Bravo, que tantos datos curiosos suministra de la Iglesia Mayor, al reseñar los últimos años del episcopado de don Martín de Barcia; y es extraño, porque precisamente en aquel tiempo, estaba hundiéndose la mencionada capilla. Tan importante noticia, fue así mismo desconocida del ilustre orientalista don Rodrigo Amador de los Ríos, pues en su libro «Inscripciones Árabes de Córdoba», solo refiere la torpe restauración hecha en 1816, por el organero templador de órganos dé la Catedral don Patricio Furriel, en la bellísima fachada del vestíbulo del Mihrab recubierta con el rico mosaico de «foseifesa», regalo del emperador bizantino a Al-Haken II, y que el improvisado restaurador realizó con más voluntad que acierto, al aparecer mutilados algunos trozos de tan fastuosa ornamentación, cuando en buen hora se quitó el retablo que la cubría, gracias a la feliz iniciativa del ilustrado Obispo don Pedro de Trevilla, para que pudiera ser mejor admirada esta joya arquitectónica del Arte califal que medio siglo antes, había estado próxima a hundirse.” 

Sillón de Trevilla

Esta capilla de San Pedro, llamada también del “Zancarrón”. La palabra según la R.A.E. viene de zanca y significa en su segunda acepción, coloquialmente: “Hueso grande y alargado, especialmente de las extremidades despojado de carne”, de cierta manera se referían mofándose, a una reliquia corporal de Mahoma que, dicen las leyendas, allí había. También en el Mihrab existe una hendidura en el mármol del suelo, que rodea casi circular el lugar sagrado de los musulmanes, y que se achaca al roce de la pisadas de los fieles, que daban la vuelta a un objeto que había en el centro sin pararse, para permitir la entrada continuada de otros, y que se supone pudiera ser el famoso Corán  de Osman, libro sagrado que parece los almohades se llevaron a Túnez y el barco en el que iba naufragó en el Mediterráneo perdiéndose para siempre. La cristiandad achaca la hendidura a lo mismo, pero de pies cristianos. Todo leyendas posiblemente.

Las Ermitas de Ripoll

Dice el Blog Notas Cordobesas en su entrada “El cerramiento a la vista del Mihrab”: “Afortunadamente debe la humanidad y el patrimonio mundial, a Pedro Antonio de Trevilla, obispo de Córdoba durante los años 1805 a 1832,  que se recuperara a la vista, esa obra universal que fue y es, el Mihrab de la Mezquita Aljama de Córdoba, que había estado tapado a la vista 458 años de los 1052 que tiene de vida. Antes se utilizaba la pica o un muro y ahora se utilizan otras artes más sutiles, para tapar la historia. Medios de comunicación, escritos, folletos, y mentiras continuadas, constantes, para con la lentitud de quien tiene de su parte el tiempo, acomodar la memoria colectiva. Aunque la historia debe conocer que el mérito es del obispo católico Pedro Antonio de Trevilla.”

Requetés en el sillón de Trevilla y Cruz de Ayestarán 1936.

Luego está lo más polémico que forma parte del título de este trabajo, y que a los doscientos años del episcopado del obispo Trevilla, está levantando ampollas aún, pues parece que no le perdonan algunos su Reglamento sobre la Semana Santa. Más que nada sobre las celebraciones de la Semana Santa. Hay que partir que la prohibición de la celebración, parece que sobrevenía de problemas surgidos en Castilla en los que algunos desfiles procesionales acabaron como el Rosario de la Aurora. En una palabra el Reglamento de Trevilla de mayo de 1820 procedía en gran parte de lo aprobado para Madrid en 18 de febrero de 1820, por la Secretaría de Gobierno del Real y Supremo Consejo de Castilla por los problemas el país en los reinados de Carlos IV y Fernando VII, vamos como lo del Rosario de la Aurora, y luego fue autorizado cuando lo redacto, por las mismas autoridades.

Cruz y sillón de la Ermitas

En líneas generales, el Reglamento reducía todas las procesiones de Córdoba a una sola para la tarde del Viernes Santo. Saldría de la Iglesia del Salvador y Santo Domingo de Silos, cuyo personal tendría que asistir a dicha procesión. Prohibía el uso del palio. Las imágenes debían llevar vestidos acordes con lo que representaban cada una y que no llevasen ningún tipo de alhaja. Estableció un recorrido por la ciudad hasta la Mezquita y el retorno. Que cada Hermandad debía retornar a sus templos con la mayor decencia decoro y respeto. “No se permitirán en adelante túnicas, caperuzas, morriones, soldadesca, ni distinción alguna que pueda llamar la atención.” Y los acompañantes vestidos de calle normal. Cosa curiosa, hubo una especie de rebelión en los pueblos de la provincia de mayor tradición revolucionaria, y se negaron a cumplir las órdenes del obispado; Cabra, Baena Castro del Río o Fernán Núñez. Previo acuerdo con sus respectivos ayuntamientos, salvo Montemayor que salieron sin ponerse de acuerdo con nadie. Castro del Río, Fernán Núñez y Montemayor son poblaciones en las que desde la democracia ha gobernado la izquierda, PCA e IU. En otros, la mayoría, si fue cumplida la orden. Esta prohibición duró treinta años, hasta después de la guerra civil. Luego se desarrolló una afición muy interesante, primero los costaleros cobraban, eran los faeneros de la Lonja, y los pasos llevaban ruedas. Después pagan por ir debajo y posiblemente para parecerse a Sevilla le quitaron las ruedas.   

Procesión del Santo Sepulcro (Foto ABC)

Cuando eras joven te gustaba la Semana Santa por varias razones; lejos de la religiosidad, por lo menos en mí; podías estar en la calle más tarde de lo normal; te permitías ciertos escarceos amorosos y el olor a azahar te recordaba que estabas en la primavera. También me llamaba la atención esa representación multicolor de cuatro o cinco nazarenos con estardante incluido, que iban detrás del Santo Entierro, representando a las diferentes hermandades. Luego comprendí que era el germen que quedaba del reglamento de Trevilla, y de la única procesión autorizada en su tiempo. A lo mejor es una pena, que 27 años de mandato del obispo, y eso puede ser injusto, los condensemos en unas anécdotas, más o menos llamativas. Nos imaginamos que tendría sus luces y sombras porque casi tres décadas dan para mucho. Un amigo sacerdote en momentos de confidencias, me dijo que la Semana Santa es como el Carnaval, que él no está de acuerdo en tanta parafernalia, se han transformado unos días de celebración, pena, recogimiento y rezo en folklore, en una fiesta más. Claro por nuestra parte opinar de estas cosas es inmiscuirse en cuestiones que no son de nuestro ámbito, pero tratamos de comprender a un Obispo Ilustrado de hace doscientos años, cuyas razones en el fondo no son tan de criticar.

Documentos para consultar:

Fotos del autor de ABC y de Internet desconociendo sus autores
Bibliografía citada en el texto y de Cordobapedia.