miércoles, 29 de marzo de 2017

SUSAN MEISELAS, NICARAGUA. XV BIENAL DE FOTOGRAFÍA


Con las exposiciones de la Bienal tengo mis luces y mis sombras. La de la Casa Góngora, cómoda de visitar, muy interesante en cuanto a material fotográfico y a documentos; la de Carole Alfarah, sobre el conflicto criminal sirio, en la Casa Árabe, en un marco de película, después de ver las imágenes causadas por el capitalismo criminal en Siria, hay que sentarse en el patio del pozo y la palmera, con un intenso olor a jazmín para serenar el espíritu después de tanto horror, verdaderamente se calma. 

Una vista de la sala

La de la Maleta Mexicana en Vimcorsa, una feria. Imposible disfrutar de nada y mucho menos fotografiar, primero por la amalgama de negativos a ver, y después por la gente. Habrá que esperar a que pasen los días y acudir a una hora temprana. La del Teatro Cómico Principal, no la vi, me volví sin verla. Tengo la tónica de que cuando me prohíben algo doy media vuelta. Entré con la cámara y el vigilante me preguntó si era de la prensa, se me pasó por la cabeza decirle; -Sí del New York Time. Pero no me pareció oportuno gastar bromas, esta persona estaba trabajando, con un excesivo celo, pero trabajando.

Sin comentarios

Me dijo que había unos carteles que prohibían hacer fotos, me disculpé por no haberlos visto. En ninguna de las exposiciones visitadas se prohibía fotografiar la muestra. Le dije también que cuando me prohibían algo daba media vuelta, era una costumbre. Le dije más, que con su pan se lo coma el prohibidor y "hasta luego Lucas". No me alteré, pues ya me había cruzado antes, por Santa Ana, con un miserable y evité la discusión. Y mira que le tenía ganas al individuo y me debía bastantes explicaciones. Lo pensé, pero me dije es un desgraciado en el fondo, un infeliz y no merecía la pena.

Los revolucionarios en un autobús

Luego mi barrio, en la calle Manríquez, Centro de Arte Contemporáneo,  Rafael Botí, una sala expositiva preciosa. Visité primero un hermoso mural con mensaje contra la violencia de género, imposible no verlo y la permanente de Rafael Botí. Luego arriba, en la primera planta, la de Susan Meiselas, Nicaragua.  Susan es una fotógrafa norteamericana (nacida en Baltimore, Maryland, en 1948) freelance que forma parte de Magnum Photos y cuyo trabajo es documental, principalmente sobre los derechos humanos en Sudamérica. Entre otros trabajos, en 1978 y 1979 documentó la insurrección en Nicaragua, sus fotografías fueron publicadas en distintos periódicos y revistas, y posteriormente publico un libro monográfico titulado Nicaragua, junio de 1978-Julio de 1979. Tiene variados premios.

Susan Meiselas
De los textos:

"Aún consideradas por algunos como el trabajo más emblemático de Susan Meiselas, estas sorprendentes fotografías a color, que narran el derrocamiento del régimen de Somoza y la subsiguiente victoria sandinista, fueron ampliamente difundidas en la prensa internacional y publicadas en el libro de 1981 Nicaragua. Este trabajo de Meiselas en Nicaragua sigue siendo un modelo de cobertura documental comprometida y subjetiva, así como un hito en la fotografía de guerra por su uso pionero y controvertido del color. 


En la Plaza Central rebautizada como Plaza de la Revolución, Managua 1979

También fue su primera experiencia como fotoperiodista, por lo que se vio obligada a lidiar con la ambigua fortuna de ver su trabajo ampliamente distribuido pero totalmente fuera de su control. Esta experiencia la condujo a una investigación, en la que aún persiste, acerca de los significados creados y revelados por la circulación de imágenes en los medios de comunicación. De esta exploración primera surgieron instalaciones como Mediations (1982-83) y la película Voyages (1985).


Soldados de la Guardia Nacional, prisioneros en El Sobaco, 1979

Meiselas pasó una década trabajando en temas relacionados con los derechos humanos en otros lugares de América Latina, pero mantuvo su implicación con Nicaragua. Sus primeras fotografías de Nicaragua se convirtieron en una base sobre la que regresar para reevaluar sus significados y usos por parte de quienes protagonizaron la historia. Esto se pone de manifiesto en la película de 1991 Píctures from a Revolution/Imágenes de una revolución (codirigida con Richard Rogers y Alfred Guzzetti), que la acompañó en su búsqueda de las personas que aparecen en las fotografías diez años antes; y en Reframing Histony / Reenmarcando la Historia, que documenta su regreso a Nicaragua en 2004, en el vigésimo quinto aniversario de la revolución, para instalar imágenes de tamaño mural de sus fotografías en los lugares donde fueron tomadas originalmente.


Fuerzas populares, ofensiva final, Masaya 8 junio 1979

El conjunto inicial de fotografías tomadas en 1978-79 se ha convertido en una piedra de toque a la que Meiselas ha vuelto en repetidas ocasiones para explorar los temas centrales de su práctica fotográfica: su relación continua con las personas que fotografía, el uso y circulación de sus imágenes en los medios de comunicación y la relación de las imágenes con la historia y la memoria."

Una hora después de la toma de S. Isidro, 1979

Al hilo de Nicaragua, tengo unos recuerdos vergonzantes. En la segunda mitad de la década de los setenta, yo era un radioaficionado muy activo. La licencia me la concedieron en septiembre de 1976, antes había estado unos años clandestino, saliendo sin licencia. Un grupo de amigos habíamos creado un club, de radioaficionados, tomando como nombre uno existente en la década de 1930, el Radio Club Córdoba. Al igual que en la mayoría de las actividades, con la primera estación que hablabas, convertía a su titular en una especie de padrinazgo. 

Inicio de la ofensiva en Masaya, 8 de junio de1979 

Como era muy activo en ese tiempo, se demostraba tu "veteranía" en el número de apadrinados que tenías, y sobre todo en el número de países contactados y claro está, certificados. Creo que andaba entonces por casi doscientos países confirmados. El padrino se convertía en una especie de constante supervisor de los problemas del recién llegado, la colaboración con él era muy intensa. Uno de estos apadrinados fue Miguel Gutiérrez, un industrial del ramo de los tejidos, jarote, de Villanueva de Córdoba. Con el que me unió una sincera amistad.

Una mujer lleva a enterrar el cadáver de su marido Masaya, 1979

El hacía sus pinitos allende los mares, y por lo del lenguaje tenía una relación radiofónica con los países de habla castellana, especialmente Nicaragua. La revolución sandinista estaba en ciernes, y allí corrían tiempos de esperanza, como la que se generó con la cubana veinte años antes. Miguel había contactado con un nicaragüense y después me puso en contacto con él; se llamaba Agustín de indicativo YN1 -no recuerdo el sufijo-. Al final el interés de Agustín era que su hija quería estudiar Turismo en Córdoba, y utilizó la radio para conseguir el objetivo de conocer a personas de Córdoba para los estudios de su hija. 

Marchándose del distrito de Masaya despues de tres días de combates 1978

Al final planificó el viaje y llegó el día que los recibimos en Córdoba. Agustín su hija, y una joven nicaragüense que parecía su hija también, pero que nos la presentó como su segunda o tercera esposa. Le calculé unos veintipocos años. Yo tenía en aquel entonces 32 años. Agustín me doblaba la edad y algo más, tendría sesenta y nueve años (la edad la he sabido hoy). Su dibujo era el de un individuo con el pañuelo blanco en la mano, siempre secándose el sudor de la cara, de piel tostada y corpulento, con una sahariana blanca, guayabera en este caso, suelta. Nos sentamos el día del recibimiento en el Mesón de la Luna, los cinco ellos tres y Miguel y yo, no recuerdo si había alguna persona más. 

Esperando el contraataque de la Guardia Nacional, Matagalpa, 1978

Como soy un preguntón compulsivo, me interesaba conocer cosas de Nicaragua y como sospechaba quien era el personaje, le pregunté abiertamente por su país. Al poco rato de la conversación, comprobé que no  había duda, estábamos sentados, tomando copas y haciéndole los honores a un sospechoso de un asesinato muy nombrado en su país -hasta hoy eso no está aclarado, pero hay muchas más acciones criminales en su haber-. En ese momento era un exiliado en Miami, que es donde se exiliaban los fascistas del sur y centroamericanos. La revolución sandinista lo había desplazado. Era Agustín Peralta Ruiz, coronel de la Guardia Nacional somocista, un cuerpo de élite de protección del dictador y altamente represivo. Como la guardia pretoriana de los césares.

Manifestación infantil en Managua, despejada con gas lacrimógeno, 1978

Habló con toda tranquilidad, dado que Miguel era un hombre como la mayoría de los españoles, sin criterio político claro  y lo consideró amigo. A mí me guardó un poco las distancias, a pesar de por mi trabajo considerarme cercano y no sabía que la distancia que nos separaba era abismal. Nos contó muchas cuestiones internas del régimen de Somoza, posiblemente tratando de eludir su responsabilidad de muchos años a su servicio. Nos dijo que en una manifestación de jóvenes, obligó a sus soldados a la detención de la chica que ahora era su esposa. 

Funeral de Arlen Siu, guerrillera asesinada tres años antes 
en las montañas, Jinotepe, 1978

Les dijo a sus soldados; -Quiero que aquella chica, la saquéis de la manifestación, sin que le pase nada. Después prácticamente los masacraron. Hubo varias personas muertas. Eran los estertores de la dictadura de los Somoza. Decía muy ufano que le salvó la vida y luego se casó con ella. En uno de los momentos en los que, la próstata seguramente, lo obligaba a ir al servicio constantemente, le pregunté a la chica que, evidentemente fue una revolucionaria, como se había casado con este elemento, y me  dijo que era su vida la que estaba en juego, y no solo la suya sino la de su familia.

Pintada en casa de un seguidor de Somoza, Monimbo, 1978

La cosa estaba clara, era evidente. Se generó un feeling entre nosotros a partir de ese momento, por una cierta afinidad política. Nos contó el militar, que había abandonado una plantación de café que le generaba unos beneficios al año tasados en un par de millones de dólares. Que uno de sus hijos, no sé si el primogénito, que había estudiado en West Point, en USA, había muerto joven. Contaban que le disparó otro militar, pero esa versión la mantenía el padre, luego después me enteré la que circulaba con más fuerza la del suicidio. 

Prácticas de lanzamiento de bombas de contacto, bosque de Monimbo, 1978

Después de esa primera reunión le dije a Miguel que este individuo era un sospechoso criminal, de una dictadura centroamericana. Que la próxima vez no iba a reuniones de esta índole. Miguel que era lo comentado, una buena persona, no le importó, solo pretendía colaborar con la estancia de su hija en Córdoba. Y me dijo eso de pasar página de muchos, que éramos radioaficionados y teníamos que obviar las cuestiones políticas, vamos lo de siempre. Creo que nos vimos una vez más, con mi presencia forzada por mi amistad con Miguel. Y me parece que fue la de la despedida.

Máscara utilizada por los rebeldes en Monimbo para ocultar su identidad

Luego la hija se quedó en Córdoba y la veíamos de vez en cuando, era una niña tímida, pendiente de sus estudios. Miguel siguió en contacto con el Coronel Peralta, siempre relativo a las cuestiones familiares. No recuerdo que pasó después si la chiquilla terminó o no sus estudios. Pero aquello me quedó muy claro, en base a la solidaridad que teníamos los "colegas" de la radio, le habíamos hecho los honores a un supuesto criminal, la dictadura sangrienta, apoyada por los Estados Unidos, en la finca de los Somoza, que era Nicaragua. No volví, ni me interesaba, saber nada de este individuo. 

Frase de Sandino

Luego Nicaragua vivió el nacimiento de la democracia y la revolución. Tachito Somoza, después voló por los aires como Carrero Blanco. Pero a pocos kilómetros del gigante USA del norte es muy difícil consolidar algo que ellos no quieran. Siguieron fomentando la sedición en el país con los contras, unos mercenarios, y con el paso del tiempo ganó la elecciones Violeta Chamorro, hija de un asesinado por Somoza. Eran los moderados. Fue el fin de la Revolución. Dos periodos más de los liberales y en 2007 Daniel Ortega ganó nuevamente las elecciones y este año hay nuevamente comicios, pero la revolución la pararon.

PD/Para saber más del personaje citado

Fotos del autor y página de la fotógrafa
Bibliografía de los textos de la exposición.

domingo, 26 de marzo de 2017

EL CASTILLO DE ALCAUDETE

Una vista desde el suroeste, carretera N-432-a

El mismo día que subí al Montecillo, para ver el vértice geodésico, Torremorana y el Yacimiento Íbero, había estado antes en Alcaudete visitando el Castillo. Como ya he hablado del frío que ese día (22/03/17), es absurdo volver a mencionarlo. Alcaudete es la población jienense, junto con  Castillo de Locubín y Alcalá la Real, que estaban en la ruta hacia Granada. Interminable la subida a Castillo de Locubín, a pesar de lo bonitas que estaban sus cerezas al lado de la carretera, o la de Alcalá la Real, y por las que ya no se pasa. Las tres tienen variantes que las dejan fuera de la ruta y acortan el recorrido.

 Vuelo serie B 1956

 Vuelo 1977

 Plano de murallas

 Centro de visitante y Oficina de Turismo

Desde el aire (la Oficina de Turismo aún no está)

Hace muchos años cuando andábamos implicados en el mundo de la radioafición, en el proyecto de crear una Federación Andaluza de Radio Club que se estaba gestando, una de las reuniones fue allí con los compañeros de la zona oriental. Coincidimos todos, en la belleza de las mujeres de ese entorno, y nosotros los cordobeses que siempre teníamos a gala la belleza de las cordobesas, tuvimos que aceptar que las chicas de allí no tenían nada que envidiarles en ese favor de la naturaleza. Eran y serán guapísimas, por lo menos las que vimos ese día. Claro ahora serán abuelas pues hará más de cuarenta años.

 Oficina de Turismo

 Reloj que se cita

 Bestorre norte

 Camino de subida

Rampa a la puerta principal

Pero la visita de hoy demuestra otro tipo de belleza, que es la patrimonial. En este caso la del majestuoso Castillo de Alcaudete. Desvío, por la antigua N-432-A, acceso por empinadas calles y llegada al Centro de Visitantes, moderno, que a su vez es la Oficina de Turismo, con una amplia exposición y un llamativo reloj en esqueleto, que dejaba ver su corazón incansable y su esfera aislada, que procederá posiblemente de alguna torre. Pagué la entrada de jubilado y esperé. Tuve que esperar a la hora prevista de la visita, 10,30 h. Me atendió Dulce, Licencia en Historia y guía. No obstante primero subí solo a la fortaleza, que se las trae, un 14%, para hacer las fotografías de las murallas exteriores, restos del alcázar árabe, y las modernas.

Plano de planta

 Puerta norte, principal

 Entrada al castillo

 ¿Munición medieval?

Pasillo entre murallas

La subida, desde el centro de visitantes a la puerta norte de la fortaleza, tiene una longitud de 300 m. luego el perímetro exterior del castillo anda por unos 326 m. Lo recorrí con detenimiento comprobando el estado de los distintos lienzos y torres, así como las murallas del antiguo Alcázar árabe asentado en la roca madre del cerro, que fue derruido para construir los monjes soldados de la Orden de Calatrava el castillo actual. Las vistas desde el paseo que configura el perímetro exterior son impresionantes, claro desde la Torre del Homenaje, ni que decir tiene. 

 Puerta principal y al lado el aljibe y Cuerpo de Guardia arriba

 Aljibe pintado de almagra

 Construcciones de apoyo

Escalera renacentista del palacio

A la hora prevista subió la guía que yo esperaba en la puerta principal, en el lienzo norte de la fortaleza. No había más visitantes a esa hora. Abrió la gran cancela y nos dispusimos a hacer un recorrido que estaba tasado en unas dos horas, pero que yo le rogué acortara en la medida de lo posible, para que me diese tiempo a hacer las siguientes visitas previstas antes de almorzar. eso sin desmerecer su detallada explicación, que obviará cuestiones, que yo documentaría después si lo considerase necesario. Amablemente accedió a hacer el recorrido con esas premisas. Nada más entrar me llamó la atención lo que parecían proyectiles de piedra debajo de una cornisa.

Bajada a las caballerizas

 Caballerizas en uso como comedor

 
 Horno

 Puerta de la Traición

Aljibe con techo transparente

Entramos en primer lugar a la derecha de la puerta principal, en un aljibe de paredes pintadas de almagra, con un novedoso sistema de proyección en TV 3D, que permitía visualizar el monte donde está ubicado el castillo, y movernos en cualquier dirección y ángulo. Eso permitió conocer el emplazamiento y las distintas actuaciones a lo largo de la historia. Hay que irse hacia atrás en el tiempo, y buscar casi el principio de las cosas, que nos lleva casi siempre al pasado romano, aunque hay también asentamientos de otras civilizaciones anteriores.

Restos del palacio renacentista

 Más habitaciones del palacio, suelo espigado

 Sala Capitular 

 Acceso a más dependencias del palacio

Pozo del aljibe

En la época romana Alcaudete era la flavia Sosontigi del siglo I d.C, cuyos restos han sido encontrados en la expansión este de la ciudad. Sin embargo el emplazamiento de la fortaleza quizás los tuviera también por su ubicación estratégica, aunque parece que no han sido encontrados allí. Por otro lado en la época árabe, la población se asienta en las faldas del castillo. Hisn Al-Qabdaq -la ciudad de los manantiales-, de la Kora de Ilbira (Granada), es ahora la Alcaudete árabe, desde el siglo VIII. La primera fortificación de la que se tienen noticias, es de finales del siglo IX, durante el Emirato cordobés, y la rebelión de Omar Idn Hatsún.

Alimentación del aljibe

 Patio y Sala Capitular

 Pavimentación de salas del palacio

 Patio con claustro

Zona oeste sin excavar

El emir Al-Mundir guerrea con la villa y no es hasta el reinado de Abderramán III, cuando la fortaleza es controlada adecuadamente. En el periodo del siglo XII los almohades ampliaron y fortificaron aún más el reducto emiral. Ya era Alcaudete una próspera medina al amparo de su castillo. A mediados de ese siglo Al-Idrisi, geógrafo similar al Estrabón romano, decía que Alcaudete era: "un fuerte considerable, construido al pie de una montaña que mira al Occidente, y donde hay un mercado muy frecuentado".

 Mismo patio enladrillado

 Bajos de la Torre del Homenaje

 Atanor en la pared

Aljibe y alimentación con atanor

Siglo XIII, año 1246, es cuando tiene lugar el declive árabe y la primera conquista de la ciudad por el ejército de Fernando III, el cual le hace entrega del castillo a la Orden de Calatrava, dirigida entonces por el Maestre Don Fernando Ordóñez, que es quien construye la fortaleza sobre las ruinas del alcázar árabe. Son tiempos de fronteras inestables, la del reino nazarí de Granada último bastión de la presencia árabe en la península, que aún le quedan un par de siglos por aquí, se establece muy cerca de Alcaudete. Eso da motivos a frecuentes incursiones que moldearan la historia de esta ciudad en este periodo de la Edad Media baja.

 "Pepe Calatravo"

 Sala Capitular

 Adarve o camino de ronda

Muhammed II al-Faqih, allá por el principio del siglo XIV, pone fin a la presencia de la Orden de Calatrava en estos entornos. Sin embargo otro avatar doce años más tarde, trae la definitiva conquista castellana. Don Pedro, hermano de Fernando IV, consigue en un cerco de tres meses hacer rendir la plaza. Dieciséis años más tarde 1328, Alfonso XI concede la villa al Fuero de Córdoba, los privilegios sociales y económicos, consiguen la repoblación, máxime considerando la proximidad de la frontera y los peligros que esto conllevaba. 

Torre del Homenaje

 Techo del aljibe

Palacio y Torre del Homenaje

La fortaleza la controla ahora como alcaide de la misma, la poderosa familia Fernández de Córdoba, y su rama de los Montemayor. Reinando Juan I de Trastámara, nombra a Alfonso Fernández de Córdoba y Montemayor, I Señor de Alcaudete, cuyo señorío es elevado a Condado en 1529 por Carlos I. Un año después construyen sobre el Castillo su palacio, cuyos restos ocupan la mayor parte del recinto. Después de la presencia del IV Conde Alcaudete, deja de ser vivienda de la familia el castillo y el palacio se abandona. Tuvo un periodo de utilización como hospital y en 1755, el famoso terremoto de Lisboa, lo daña considerablemente y a partir de ahí el abandono es definitivo. 

 Pasillo amurallado y adarve

 Empedrado al oeste

Comederos del establo

En el siglo XIX, las desamortizaciones hacen que vendan los condes todas sus propiedades. Se declara bien Cultural en 1985. Hoy es propiedad del Ayuntamiento que, a su vez ha ido comprando las casas que estaban cercanas para poder disponer de esta inmensa fortaleza, que ha sido rehabilitada por la Escuela Taller. Ahora subimos por el pasillo foso entre  las murallas hasta el lado este, donde se ubican unas construcciones de apoyo a los eventos que se realizan en el castillo. Al lado de una de ellas los restos de un horno. 

 Escalera de acceso a la Torre

Acceso a la Torre

A la derecha unas escaleras renacentistas nos recuerdan el palacio de los Fernández de Córdoba. A la izquierda una baranda entre dos edificaciones nos hace ver la puerta de la muralla exterior que, según Dulce, acabó siendo el vertedero de las cocinas del palacio. Ahora bajamos por el pasillo hasta las caballerizas, imponente edificación embovedada debajo del refectorio o Sala Capitular. A la derecha otro aljibe considerable que permite comprender su magnitud por estar dividido a la altura de unos tres metros de su fondo, por una plataforma transparente de metacrilato, que da un cierto repelús al pasar por encima. 

 Cuerpo de Guardia

Aljibe primitivo del Alcázar

La guía me explicó una serie de vicisitudes que estiman sufrió esa construcción, como la divisoria con un muro central y su uso como polvorín durante la dominación francesa, que al explotarlo a su marcha el ejército napoleónico, dejo restos muy considerables en sus paredes y suelo. Un pozo en el rincón oeste del aljibe permitía la extracción del agua almacenada en el mismo, así como la alimentación del agua de lluvia por medio de unos atanores que se ven mejor en la parte baja de la Torre del Homenaje, aljibe y almacén de comestibles.

 Vista del palacio desde la Torre

Otra vista del patio desde la escalera de la Torre

De allí subimos a la Sala Capitular, donde muy formal está siempre sentado "Pepe", un calatravo inamovible, allí hablamos del emblema de la Orden y su estructura. La Sala Capitular o refectorio es de la misma magnitud de las caballerizas con un estrado, suelo y techo de madera. Un patio de empedrado de canto rodado con dibujo separa la sala de la Torre del Homenaje. Otro patio de azulejos y fuente central, con un pequeño claustro alrededor y habitaciones de suelo de ladrillo, amplían las dependencias del antiguo palacio renacentista hacia el suroeste del patio. 

Panel de la Torre

Primera estancia de la Torre

El aljibe almacén debajo de la Torre del Homenaje, nos permite ver el sistema de atanores en la pared para alimentarlo. A media altura una plataforma con el almacén que permitiría soportar el asedio de la Fortaleza cuando sus habitantes se hubieran refugiado en el casi inaccesible torreón central. Sus medidas son 12,70 metros de ancho, 14,90 metros de largo y 20 metros de altura, con muros de más de tres metros de anchura.

Trampilla del atanor al aljibe

Primer piso de la Torre, puerta de la escalera

A este almacén se accedía por una trampilla desde el nivel superior, que permitía llegar al banco corrido adosado a los muros donde se almacenaban la vituallas. En el fondo se almacenaba agua de lluvia, que se recogía por medio de los atanores representados en la pared. Esta torre es el reducto más fuerte de la fortaleza y, con el almacén y aljibe o almacenamiento de agua en grandes tinajas, permitía una notable independencia o autonomía sin depender del exterior. 

Cocina a la entrada del primer piso

Dependencias del Alcaide del Castillo

Ahora salimos y visitamos el Cuerpo de Guardia que está encima del aljibe a la derecha de la entrada principal. Es un espacio de audiovisuales e interpretación de la Orden de Calatrava. Volvemos por un empedrado al filo de la muralla norte. Los adarves o caminos de ronda son todos practicables. Luego el ovalado aljibe primitivo del alcázar árabe delante de la Torre, en su lado norte.

Balcón del Alcaide

En el piso primero de la Torre del Homenaje está la puerta de acceso, contaba con dos aspilleras en los lados opuestos a la puerta. Parece que el acceso primitivo se realizaba por una escalera contenida en una estructura cúbica, de la que sólo queda la cimentación y restos de un arco que sale de la pared de la torre. Actualmente, se sube por una escalera metálica adosada a la pared de la torre, cuyo comienzo está en el lado norte frente a la puerta principal. 


Grieta producida por el terremoto, marca de cantero

Grieta del terremoto

La primera estancia nos presenta restos de una cocina campera, a la izquierda de la entrada. La estancia es una bóveda, y en el lado opuesto de la puerta, hay una escalera adosada a la pared con tres arcos de medio punto de ladrillo. En el rincón derecho de la escalera existen los restos de una antigua escalera de caracol, por la que se accedería al nivel superior. En el suelo está la entrada de la trampilla al piso inferior y la bajada de los atanores de conducción del agua.

Subida a la terraza

La habitación superior era la residencia del alcaide, tiene cuatro ventanas miradores, actualmente divididas por una pequeña columnita o parteluz. Ahora exhibe una representación de cómo sería en su momento. Un camastro, los ropajes de los monjes soldados y el armamento, y una mesa. Para subir a la terraza hay otra escale muy similar a la que usado para subir a la estancia del alcaide. Esta escalera está cubierta con una bóveda de cañón en la terraza. La terraza es del mismo tamaño que la planta. La guía me comento que fue un espectáculo trabajar sin antepecho a tanta altura.

Escalera de la terraza

 Habitación del Alcaide desde arriba

Desde la terraza de la Torre del Homenaje las vistas son impresionantes, es el punto más alto de la ciudad.  Al sur las Subbéticas, Priego y Alcalá la Real, Luque y Zuheros imaginados en la distancia. Inmediatamente al oeste el Cerro de los Rulos y un asentamiento íbero que allí hubo. La Sierra de la Caracolera nos impide ver Martos y su Peña. Más al este la espectacular Sierra de Ahillo con su pico cónico del mismo nombre de 1.452 m. (este lo vemos desde Córdoba) con el Morrón Borondo y el Morrón Largo hacia el sur del Ahillo, y con el Portillo del Vizcarmón entre los dos Morrones, los tres por los 1.000 m.. Delante el Cerro de la Fuensanta, algo más bajo 800. Más abajo el Cerro de la Celada y la extensión de la ciudad hacia el este. 360º de un hermoso horizonte.

Detalle de la escalera

El Ahillo, los Morrones y la ciudad desde la terraza

Nos bajamos por un ruta que nos llevó delante del portillo de escape o de la traición, y acabamos prácticamente encima de Santa María la Mayor. Ahora teníamos delante, a nuestra izquierda una gran cantidad de cuevas que según la guía habían estado habitadas durante mucho tiempo. Ahora están algunas cerradas con una cancela para evitar su uso. Vuelta al centro de visitantes y despedida a la profesional del turismo de Alcaudete, que se había esmerado en la explicación del mayor atractivo turístico de su ciudad. Carretera N-432-A y dirección Córdoba.







Fotos y vídeos del autor, GoolZoom, blog Jaendesdemiatalaya (Jesús Molina)
Bibliografía Wikipedia, Web ayto Alcaudete, blog Jaendesdemiatalaya (Jesús Molina)