domingo, 19 de julio de 2009

¡VIVA EL CUBALIBRE! hip.

Paco Muñoz –octubre 2006

El 25 de octubre, mientras almorzaba, escuché en la televisión autonómica una noticia, en la que George W. Bush hablaba de continuar el bloqueo al que tienen sometido brutalmente al pueblo cubano –quiero reiterar al pueblo, que es el que lo sufre, que no sus gobernantes-, que considero parecido al que se sometió al pueblo gibraltareño, antaño, con el portazo, y que significó el enrocarse éste a todo lo viniese del istmo. La verja trajo la pérdida de puestos de trabajo de los españoles de la zona y la sustitución de la mano de obra de la roca por otros trabajadores, en perjuicio de los primeros. Cuando lo ideal hubiese sido más integración andaluza en la colonia, sin ningún tipo de acritud, y el resto hubiese venido después.

Supeditaba George W. Bush la desaparición del bloqueo, a la “libertad” de la isla. Y me pregunto ¿A qué libertad se refiere? Es necesario conocer cuál es el concepto que tiene de libertad y del respeto a los Derechos Humanos, este dirigente en cuestión. ¿Quizá la que tiene el personal alojado en la pensión Guantánamo? ¿La concedida al pueblo iraquí después de otro brutal bloqueo? ¿La que tuvo y tiene el pueblo afgano? ¿O la del vietnamita, en su época? ¿Quizá la del mismo pueblo cubano cuando mantenían los Sres. del norte al capitoste de Batista, que convirtió la isla en lo que mi madre llamaba una “casa de trato”, para ser más fino y no decir “casa de putas” -con mi mayor respeto para las sufridas trabajadoras del sexo-? ¿O trasladándonos en el tiempo, a la que dieron con el Enola Gay, en el fatídico agosto de los años cuarenta, a los pueblos de Hiroshima o Nagasaki? ¿A qué tipo de libertad se referirá este Sr.?

Zorrilla en su obra Don Juan Tenorio, ponía en la boca del protagonista la frase “si buena vida os quité, mejor sepultura os di”, pues en todos estos casos ni eso. Los criminales “daños colaterales” que sufren los pueblos a los que apunta el tejano son infames, horribles y terribles. Este Sr. dirige hipócritamente un pueblo, a mi juicio aún adolescente, por no decir infantil, que no siente el más mínimo rubor en ser el culpable directo e indirecto, es decir el culpable a secas –salvo honrosas excepciones, justo y esperanzador es decirlo-, de la enorme sangría de seres humanos inocentes de oriente próximo, por dinero, por dinero negro nunca mejor dicho, y que sin embargo ponen el grito en el cielo a la vista de una teta de la Sra. Jackson. Un pueblo, al que no le importa, que se bombardee un laboratorio farmacéutico en un país africano, para ocultar un problema de entrepierna del antecesor de George W. Bush en el cargo, justificando algo parecido a lo de las “armas de destrucción masiva”, que suena a que le cobran el IVA a uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis, y que parece de risa.

Pues bien, lo escuche en un español “macarrónico”, parecido al inglés de su amigo bajito, presidente de la República española, según su hermano Jeb, mandamás de la Florida –todavía siento vergüenza ajena recordar el acento tejano de su amigo-, decir: ― “Bi…ba Cu...ba Li…vre”, y al pronto, conocedor de su anterior afición –creo que la ha dejado hace tiempo-, lo primero que se me vino a la cabeza es… ¡ha dicho “Viva el cubalibre, hip”!. A lo peor fallándole el subconsciente –si es que lo tiene-, o llevándole la contraria a alguna campaña dirigida a los automovilistas de su país, tipo Stevie Wonder, como su amigo citado, cuando se explayó con una desafortunada frase -por la que también sentí vergüenza ajena- en una reunión con productores vitivinícolas españoles, diciendo que a él, no le decía nadie lo que debía o no debía beber al conducir –refiriéndose a una recomendación del estado español a los conductores-.

Pienso que George W. Bush., hubiese quedado mejor, y en el fondo es menos dañino para el sufrido pueblo cubano, diciendo verdaderamente lo que creí entender… ¡Viva el cubalibre! hip.