lunes, 31 de agosto de 2009

¿DOS LUNAS EN EL CIELO? ABSOLUTAMENTE FALSO


La noticia que circula por la red en forma de correos, es esta:


"Apúntalo en la Agenda, el calendario o donde sea, vale la pena.
Dos Lunas en el Cielo:
Hoy 27 de agosto, a medianoche y 30 minutos, mirar al cielo. El planeta Marte será la estrella mas brillante en el cielo y será tan grande como la luna llena. Marte estará a 55 , 75 millones de kilómetros de la tierra.
No os lo perdáis. Será como si la tierra tuviera dos lunas. La próxima vez que este acontecimiento se repita será en el año 2.287.
Tenéis que compartir esta información. Nadie que esté vivo ahora podrá volverlo a ver... a no ser que te congelen!"


Una aclaración previa.

La percepción de todo lo que brilla lo percibimos por su apariencia visual es decir por su luminosidad. La luz que nos llega de los objetos celestes no es más que una apariencia. Sin contar la distancia que nos separa, hay que tener en cuenta cuando algún otro objeto estelar se interpone entre el objeto observado y nosotros, sin olvidar la aberración que introduce nuestra propia atmósfera.

El índice de clasificación que el ser humano ha creado para identificarlos objetos celestes es la magnitud, o grado de intensidad de la luz que nos llega de el objeto en cuestión.

Esta es la escala de magnitudes de los objetos celestes más conocidos, a medida que el número de magnitud es más negativo la luz con la visualizamos el objeto es mayor. En la escala que presentamos el planeta Marte está en la línea de Antares, es decir con magnitud +1, Todas estas magnitudes varian en función de diversos factores.

Tabla de magnitudes astronómicas

Mag. Ejemplo

-26 Sol

-18 Meteoritos más brillantes

-12 Luna llena

-10 Luna en cuarto

-8 Máximo destello de satélites Iridium (satélites artificiales)

-4 Venus en máxima brillantez

-2 Estrella Sirio. Júpiter en oposición.

0 Estrella Vega

+1 Estrella Antares. Marte.

+2 Estrella polar

+3 Cúmulo galáctico M7 en Escorpion

+5 Galaxia de Andrómeda

+7 Cúmulo globular M13 en Hércules

+11 Galaxia Espiral M58 en Virgo

Y sí nos referimos a la magnitud que presentaron los objetos celestes más significativos a la media noche del día 27 de agosto de 2009, según el programa astronómico SkyMap es la siguiente:

Sol: Mag. -26,8 Distancia de la Tierra 140 millones de kilómetros.

Luna: Mag. -9.9 Distancia de la Tierra. 394.264 kilómetros.

Venus: Mag. -4.0 Distancia de la Tierra 194 millones de kilómetros.

Jupiter: Mag. -2.8 Distancia de la Tierra 606 millones de kilómetros.

Sirio: Mag. -1,44 Distancia de la Tierra 0.04 años luz.

Marte: Mag. 1.0 Distancia de la Tierra 244 millones de kilómetros.

Antares: Mag. 0.88 Distancia de la Tierra 143 millones años luz.

Como se puede comprobar, Marte irradia una minúscula luz por debajo de otros objetos celestes y la diferencia con la magnitud de la Luna es considerable, para decir que vamos a ver como dos lunas en el cielo.

Esas noticias que circulan por la red pueden llamar la atención pero es necesario contrastarlas para no dejarnos llevar por ellas, pues la mayoría no tienen una base científica.


domingo, 30 de agosto de 2009

Llamada angustiosa de un tabernero.





Despues de volver de la reducción obligada de la colesterolemia y la HTA, camino de nuestra casa nos encontramos -no es un uso abusivo del plural mayestático es que salgo con el poder ejecutivo- con el anuncio de la fotografía.

Sé que es difícil cambiar de “Tabernero de cabecera”, pero ésta es una llamada angustiosa de un profesional del gremio “Se necesitan clientes”. ¿Cómo estará este hombre con la crisis? ¿Cómo será la crisis cuando al gremio de ilustres taberneros que es al último que abandona el ciudadano –siempre ves los bares llenos pase lo que pase-, para que el tabernero tenga que recurrir a la publicidad?

No he preguntado cuales son las condiciones del contrato de trabajo. Si consiste en ponerte sentado en una ventana durante un determinado tiempo al día. Si tendrá un trato de tres por dos. No lo pregunté porque tenía prisa y no me paré, pero alguien puede pasarse por la calle Periodista García Prieto -Manuel García Prieto, insigne periodista cordobés, que falleció en 1968- y preguntarlo o pedir el empleo directamente.

No viene a cuento, o sí, el hermano de Manuel, Miguelito García Prieto ―cobrador de Aucorsa, año setenta-, me cambió el turno para que pudiera estudiar, a mi me interesaban las tardes y a él las mañanas, y así los dos solucionamos el problema del horario en el trabajo. No sé si vive Miguelito, creo que no por la lógica aplastante de los almanaques. Pero gracias a él pude solucionar mi problema de estudios en la empresa. Es la relación que tienen casi todas las cosas, o todas, en la aldea en la que pasamos esta corta temporada del período vital. Todo está interrelacionado entre sí. Es como lo de la mariposa en Pekin.

Volviendo al post de la entrada. Al llamamiento desesperado de un modesto tabernero de esa calle perpendicular a la Avenida de Barcelona, de un establecimiento llamado La Tinaja. ¿Cómo estará este señor, para tener que solicitar el concurso de clientes públicamente? ¿Qué desagradecidos son los parroquianos de esa Taberna? Lo mismo le puede pasar a la nuestra, a la Calleja de las Flores, y posiblemente el Tabernero tenga que recurrir a ese tipo de anuncios, si sigue aguando el vino.

Esperemos que, la gripe A que está teniendo el tinte cristiano de finales de milenios. Que no sabemos si encargar las indulgencias necesarias para cuando menos amortiguar la virulencia de la misma. O recurrir a S. Expedito, siempre tan solicito él. Aunque a lo mejor si este Tabernero -el del anuncio- recurre a S. Expedito, ahora que va a ser desahuciado –S. Expedito- le soluciona el problema.

¡Salvemos a la Taberna! ¡Si usted está parado ya tiene trabajo, conviértase en cliente por un módico sueldo!

(Publicado en www.callejadelasflores.org)

sábado, 29 de agosto de 2009

CALLES CORDOBESAS




La otra noche y a instancia de Manuel Harazen, sentados en la orchestra, observados por los espíritus de unos nueve mil virtuales paisanos –en el supuesto que estuviese lleno esa noche-, o por el rastro que aún quede de ellos, como en las fotos movidas. Con la entrada y salida continua del Sr. que nos surtía de lúpulo y cebada, del porticus post scaenam, salió el tema de las calles de la ciudad, lo idóneo de mantener los nombres que puedan ser eternos, aunque eso nunca se sabe. La complicación que en la actualidad supone para la ciudadanía el cambio, pongamos por ejemplo cualquier tipo de industria o comercio, significa cambiar en sus documentos el nombre y remitirles el nuevo a sus clientes. En los ciudadanos cambiar la documentación, aunque en estos caso si debiera (lo ignoro) el organismo pertinente validar ambas, la antigua y la nueva como en los números de teléfono, pero seguro que no será así.


En casi todos los barrios, en ésta que fue siempre la reserva espiritual de occidente, existía una calle dedicada al santo titular de cada parroquia, Santo Cristo, San Eloy, San Rafael, San Eulogio, Jesús María, Santa Victoria, San lo que sea.


Por otro lado nombres que se referían a cordobeses “de toda la vida”, Séneca, Almanzor, Osio, el Gran Capitán.


La ancestral costumbre de agrupaciones de los gremios, Carniceros, Tundidores, Caldereros, Zapatería, Pleitineros, Aladreros, Especieros, Aceiteros, Barberos, Bataneros, Espartería, Herradores, Calceteros, Librería, imprenta, Lineros, Armas, Grajea, Odreros, etc.


Otras tenían una clara reminiscencia árabe, Alcaicería, Alhóndiga, Azonaicas, Almonas, Alfayates, Moriscos, Adarve.


En otros lugares tomaban el nombre de los conventos, ermitas, huertos u hornos, o de los nobiliarios títulos de familias que tenían su casa en la calle en cuestión.


Muchas, tomaban sus definiciones de nombres corrientes, comunes, Sol, Miraflores, Alegría, Rosa, Paraíso, Luna. Otras como Silencio, Socorro, Amparo, Convalecencia, Dueñas, Judería, Tesoro, Moriscos. Tampoco faltaban otros más naturales, Pan y Conejo, Queso, Aceite, Tranco, Buenos Vinos, Vino Tinto, Verdugo, la Muerte, Amortajadores, Enterradores y Cementerio.


Unas se referían a lo relacionado con la tradición histórica, Cruz de Rastro, Cabezas, Polichinela, Arrancapenas, Mal Pensada, el Duende, Abrazamozas.


Casi entrado el siglo XX, muchos nombres antiguos y populares se cambiaron por los de cordobeses ilustres, Lucano, Góngora, Ambrosio de Morales y otros.
Nombres especiales ha dado el pueblo a otras, como Cinco Calles, Mucho Trigo, Piedra Escrita, Siete Revueltas.


Hubo curiosidades manifiestas de errores, a la calle Almanzor se llamó durante tiempo Rey Almanzor pero se rectificó cuando comprendieron que Almanzor nunca fue Califa. La calle Abejar fue motivo de una contracción, la llamaban Cardaveja. Arrollo del Moro no dio tiempo a ser el hazmerreir, pero la gente está al salto, para una vez que mataron un gato.


Luego los diferentes regímenes, han sustituido los nombres antiguos por los de sus correligionarios, esa ha sido la tónica habitual, en ese afán que también han seguido las religiones de machacar lo de la anterior. Claro lo ideal es quitar el nombre de asesinos, pero esos asesinos lamentablemente han sido los héroes de los de antes. Lo cierto es que después de darle muchas vueltas es difícil encontrar el fiel de la balanza.


La guerra civil fue un claro episodio de volverse locas las instituciones “depurando” nombres. El inicio de la democracia lo mismo, y además ha continuado la tónica de sustituir otros sin reminiscencias fascistas, e incluso se da la paradoja que algunos de los nuevos si la tenían, o por lo menos sospechas de ello, pero…


Una muestra general de nombres comunes de calles, muchas ya no existen. En barrios nuevos hay otras referidas a plantas, oficios, etc. que no se reflejan, pero estas son las clásicas, podemos decir que oriundas del siglo XIX y principios del XX.


Abades, Abrazamozas, Aceite, Aceiteros, Adarve, Adelfa, Agua, Aladreros, Álamos, Albarrana, Alcaicería, Alegría, Alfayatas, Alhóndiga, Almagra, Almonas, Altillo, Amortajadores, Amparo, Arca del Agua, Arco, Arco Real, Arenillas, Armas, Arrancapenas, Arrecife, Azonaicas, Badanas, Badanillas, Barberos, Barqueros, Barrera, Bataneros, Beatas, Brujas, Buenos Vinos, Bulas, Caballerías, Caballerizas, Caballos, Cabezas, Calceteros, Caldereros, Campanas, Candelaria, Cáñamo, Cañas, Cañaveral, Caño, Caño Quebrado, Cara, Cárcamo, Cárcel, Carniceros, Carnicerías, Carreteras, Carrillos, Castillo, Cedaceros, Cepa, Cementerio, Cidros, Ciegos, Cinco Calles, Claustro, Comedias, Condenado, Conejeras, Consolación, Cruz Verde, Cuarto, Cuatro Esquinas, Cueto, Chaparro, Doblas, Dormitorio, Duende, Embargador, Empedrada, En medio, Enterradores, Escañuela, Escudo, Espartería, Especieros, Espejo, Faroles, Feria, Frailes, Gragea, Haza, Herradores, Hinojo, Hornillo, Horno, Huevos, Imágenes, Imprenta, Gitanos, Judería, Judíos, Juramento, Lagunilla, Leones, Letrados, Librería, Liceo, Lindo, Lineros, Luna, Lustre, Madera Alta, Madera Baja, Malfraile, Malpensada, Manchado, Mantillo, Manzano, Marroquíes, Mascarones, Mellados, Miraflores, Misericordia, Molinos Alta, Molinos Baja, Montañas, Montero Morería, Moriscos, Moros, Mucho Trigo, Muela, Muerte, Munda, Nacimiento, Naranjo, Nieves Viejas, Niño Perdido, Odreros, Olmillo, Olmos, Osario, Paciencia, Paja, Palma, Palomares, Panadería, Pan y Conejo, Paraíso, Paralela, Pastora, Parras, Pastores, Pavas, Peña, Peral, Piedra Escrita, Pierna, Pilero, Pimentera, Pintada, Pleitineros, Polacos, Polichinela, Portería de, Portillo, Posadero, Postera, Potro, Poyo, Pozanco, Pozo dos Bocas, Pocito, Prensa, Puerta de, Queso, Rastrera Rastro, Realejo, Reloj, Ribera, Rinconada, Romero, Rosas, San (muchas), Siete Revueltas, Siete Rincones, Silencio, Sillería, Sol, Soldado, Socorro, Tambor, Tazas, Tejar, Tejares, Tendillas, Terrones, Tesoro, Tinte, Tomillar, Toril, Tornillo, Traviesa, Tranco, Triunfo, Trueque, Tundidores, Ventorrillo, Verdugo, Victoria, Viento, Vinagreros, Vino Tinto, Yeso, Zapatería Vieja,


En un nomenclátor de finales del XIX, o el plano de 1882, tenemos entre calles, callejas y callejones, cuatrocientas veintitrés; Plazas y plazuelas ochenta y dos; y cuatro rondas. Calles que se llaman “Puerta de” diecisiete.


Si se duda donde está o estuvo la calle, mirar el plano de 1882 o preguntar al servicio de nomenclátor de urgencia del Blog, y rápidamente se intentará dar respuesta.

viernes, 28 de agosto de 2009

LA ANTIGUA BIBLIOTECA-SÉNECA EN LOS JARDINES DE LA AGRICULTURA..




"Allá por el año 1919, como consecuencia de una idea de un grupo de vecinos de la ciudad, el Concejo Municipal, quiso aprovechar la caseta hexagonal que existía desde 1882 en los Jardines de la Agricultura, para establecer en ella una Biblioteca, que se vendría a llamar Biblioteca-Séneca.

La idea es que en la citada Biblioteca, no hubiese bibliotecario ni vigilante. El lector deberá tomar el libro para leer en los múltiples bancos semicirculares que rodean a la caseta. Después de su lectura lo depositará cuidadosamente en el lugar donde lo tomó. Y la empresa será del todo educativa.

A la idea han surgido múltiples opiniones contradictorias: que nuestros vecinos no estén preparados para estos métodos de utilización de la cultura libres. Que no faltarán elementos que sustraigan los libros que el Ayuntamiento generosamente ofrece. Todas estas cuestiones son los impedimentos que echan agua fría sobre los fervorosos cordobeses amantes de la cultura.

Como contrapartida se dijo en su momento, poniendo como modelo al pueblo sevillano que, respeta las colecciones que se le ofrecen allí en el Parque de María Luisa, y que en Madrid donde el índice de rateros y tomadores de lo ajeno, es mucho más elevado que en Córdoba y Sevilla, también tienen sus bibliotecas en los jardines sin notables faltas en sus fondos.

Y para averiguar si un pueblo es merecedor de esa confianza, si sabe o no hacer buen uso de una cosa, no existe más solución que hacer la prueba poniéndola a su alcance.

En el supuesto de que los libros puedan ser sustraídos, o deteriorarse con el uso, existen diez ejemplares de Las Tragedias del cordobés Lucio Anneo Seneca, y una entidad cordobesa se ha comprometido a reponer todas las faltas que se noten, prestando un servicio doble servicio a la cultura cordobesa poner al alcance de los cordobeses la lectura de esos diez volúmenes, y facilitar al atrevido que sustraiga alguno la posibilidad de que posea un libro de Seneca sin costo alguno. Todo es según el color del cristal con que se mira.

En la pequeña, pero coqueta Biblioteca proyectada, hasta ahora sin más aplicación que guardar los útiles del jardín, surgirá un monumento al filósofo y poeta cordobés. Sus libros junto con los de otros cordobeses, antiguos y contemporáneos, serán puestos al alcance del pueblo como homenaje al insigne ingenio de la Bética, honra de Córdoba, cuna de la familia Annea, sinónimo de sabiduría".

En líneas generales ese fue el artículo llamado "Por la Cultura Cordobesa", que proponía la utilización de la mencionada caseta hexagonal de los Jardines de la Agricultura. El artículo lo ilustraba una imagen oronda de nuestro paisano.

Al final en 1922, se abrió al público la Biblioteca Séneca, que según datos de la época llegó a contar con 2000 volúmenes, además de una sección infantil que fue la primera que hubo en esta ciudad. La respuesta del pueblo fue muy espléndida, llegándose a contar con más de veinte mil lectores al año.

El 22 de abril de 1931 (ya llevaba funcionando nueve años la Séneca), en todo el esplendor del interés de la II República por la cultura, se inauguró en el cuerpo central de la Pérgola, la Biblioteca Popular Duque de Rivas. Fue una de los primeros actos de recién nombrado ayuntamiento republicano, que significaba una oferta de cuatro bibliotecas al pueblo de Córdoba: la Municipal, la Popular, la Séneca y la Duque de Rivas. Además de las que particularmente tuviesen instituciones privadas.

No sabemos, ni hemos encontrado datos, del resultado del experimento y tenemos que dejarlo a la memoria personal, con las notables carencias de precisión que podamos tener. Creo recordar que en los años cincuenta y casi principios de los sesenta funcionaba aún la citada Biblioteca-Séneca. Lo que no puedo precisar son, la fecha y los motivos de su cierre.

Por el 1950, también se ofreció el "morabito" de los Jardines del Campo de la Merced, como biblioteca orientada a temas árabes e hispano-marroquíes, recibiendo donaciones de la Delegación de Cultura del alto Comisariado de España en Marruecos.

La oferta cultural cordobesa fue en su momento importante.

Sólo quedan de testigos de la Biblioteca Séneca, los bancos semicirculares que la rodeaban, aderezados de múltiples pensamientos del filósofo, rodeando una ahora explanada vacía, donde estaba ubicada la caseta hexagonal que contenía la misma.









Despues de desaparecer una fuente

Collage de pensamientos senequianos



Las dos primeras fotografías son de los bancos semicirculares que aún existen. Las tercera y cuarta son unas vistas antiguas procedentes del Archivo Municipal. La quinta es un "collage" de todos los pensamientos de Séneca que figuran el los bancos existentes. Y la sexta es una vista aérea actual del lugar donde se ubico la Biblioteca.

Video actual del antiguo emplazamiento

En la escena 0:15 s. del video se puede ver el banco semicircular del fondo que es el mismo que se ve en la fotografía de los niños y que tiene la fuente.
Notas:
Existen cinco bancos pequeños y cuatro semicirculares, en total hay treinta y tres azulejos, algunos repetidos, uno está totalmente destruido, otros dañados.

Fotografías del AMC y del Autor.

miércoles, 26 de agosto de 2009

PARADA DE AUTOBUS DE LA AVENIDA DEL BRILLANTE (ESQUINA c/ GOYA).



Año mil novecientos setenta. En los autobuses urbanos, existía una línea de autobús que era Tendillas-Brillante, y en unas determinadas horas subía hasta la Arruzafa. La parada habitual era la venta frente al Hotel el Brillante. El interior era muy especial -el de la venta-, había sido un café-teatro. Un patio principal y un palco corrido al estilo de las delanteras de Paraíso (gallinero) del Duque de Rivas y un pequeño escenario. La venta estaba casi derruida ya en esa fecha, pero todavía como la dama que lo fue, tenía un cierto empaque.

Eran muchas las historias que contaba el ventero. El clásico tabernero serio, pero gracioso y ocurrente. Esa venta había sido el refugio de los artistas, toreros y gente de la noche, cuando todo estaba cerrado en la ciudad, en la posguerra. Estaba en las afueras de la ciudad, donde el baile, el cante, la fiesta y todo lo pudiese ocurrir a esas horas ocurría. Fue, dicen, el lugar de la anécdota del Niño de Marchena y Manolete. El Niño de Marchena, bohemio, artista, especial y “desprendío” y el torero Manuel Rodríguez que tenía fama de poco dadivoso. Es posiblemente una de las muchas leyendas urbanas que circulaban.

-Pepe cántate unos fandangos. –le dijo Manuel Rodríguez a Marchena.

–¡Que yo te cante unos fandangos Manuel, te va a costar cinco mil duros!.–le contestó El Niño de Marchena. Manuel Rodríguez echó mano a la chequera y le dijo:

–Toma un cheque por veinticinco mil pesetas. –extendiéndoselo sin inmutarse.

–¡Tabernero!, toma este cheque y échanos cinco mil duros de vino.–dijo entregándole el cheque al tabernero. Dicen que después estuvo cantando toda la noche.

La venta soportaba las paradas prolongadas de algunos minutos, de conductor y cobrador de autobús en cada viaje. El coche entraba en lo terrizo, una calle al lado de la venta, hacia la maniobra, y allí se esperaba hasta la hora de salida, para recoger el pasaje en la acera de frente, en le puerta del Hotel el Brillante, dirección Tendillas. Los conductores eran muy peculiares, Castilla y “Tirone Pover” (había solo dos coches por turno).

El primero, un “esaborío” de banderas, que se le parecía a Camilo José Cela en el chasis, no en lo intelectual. De cinturón alto y prominente abdomen. Éste desconocía las reglas de circulación y cada vez que entraba en los apartaderos que había a derecha e izquierda de la avenida para las paradas, salía sin mirar, lo que suponía frenazos y broncas de otros conductores a los que obligaba a hacerlo peligrosamente. El conductor decía que él había puesto el intermitente. Era imposible que comprendiera que el intermitente no le daba derecho a salir sin mirar.

El segundo, bien porque el embrague era duro o porque su conducción era brusca, conducía a saltos, a tirones, por ello lo de “Tirone Pover”. Y porque estaba de moda el actor con lo de la película de Salomón y la reina de Saba de principios de los sesenta -que terminó el calvo Yul Brinner-, y lo del pecho de la Gina. No se sabía "si había muerto de una angina de pecho o de un pecho de la Gina". Y cosa curiosa -el chófer, Tirone-, vendía en sus ratos libres profilácticos, vamos condones, como de contrabando, y eso en los principios de los setenta.

El personal que usaba esa línea era casi siempre el mismo. Por las mañanas el personal de servicio de la Arruzafa, mayoritariamente femenino; Antonia, Carmen, Ascensión, y otras. Se vivía como en una comunidad de vecinos, pero de casa de idem. Como en un pueblo, a pesar de ser ciudad. En cierta ocasión falleció la madre de una de las señoras y todos vivimos la depresión que sufrió esa mujer, que asistía diariamente al cementerio durante mucho tiempo. Luego el tiempo ejerció su cura y se casó, mayor, pero se casó, con un buen hombre precisamente. Alguna vez la veo con su marido y no puedo evitar recordar ese tiempo, todavía conserva esa belleza que la hacía especial.

Algunas mañanas había que vencer la oposición de cualquiera de los dos conductores a esperarse, cuando veíamos correr por la calle Goya a una señora, que se le habían pegado las sabanas y venía tarde. Ya la habíamos echado de menos en la parada. Luego los parroquianos habituales.

Había un viaje, hacía media mañana, en el que se subía Conchita, una vendedora de cupones, que siempre se hacía la encontradiza con un buen cliente que le compraba la sabana. Nunca supe cuantos números iguales era la sabana. ¡Iguales para hoy! era una forma de pregonar los cupones. En los viajes de retorno hacia el centro, el pasaje era: algún turista despistado en Hotel el Brillante, o un campista, más habitual por aquello del poder adquisitivo. Como comprenderán no es normal hacer la ficha de todos los pasajeros, sólo de algunos, como muestra, aunque no crean que habían muchos más.

Siempre existía un personaje habitual en algún que otro viaje, era el clásico individuo que procuraba rozarse con la señora que podía. Formaba parte de una sociedad encorsetada en una falsa moral. Era como el “espetaor”, pero cuerpo a cuerpo. La mayoría eran conocidos y muchas veces bastaba una mirada para hacerlos desistir, cuando la prudencia de la mujer sobrepasaba lo admisible.

Había que reconocer que el roce del individuo era más subjetivo que real. Un poco como las hormigas de “Cuando ruge la marabunta” visionada en Francia y contada casi siempre por un vecino emigrante que la había visto allí, y que decía que eran todas señoras en pelotas. O como el polvo de Gregory Peck a Jenifer Jones, en "Duelo al Sol", que no fue polvo ni nada. Hizo ademán de echarse encima de ella, ella le tiro el trapo de fregar y... el corte habitual. Más estaba en la imaginación calenturienta y necesitada de los espectadores que en la realidad del “film”.

La Avenida del Brillante, no era lo que hoy. Hacia su mitad, un paso a nivel, controlado por un vigilante, muchas veces era una señora, que vigilaba la línea de Almorchón. Los chalets no eran tan opulentos como los actuales, eran pequeñas casas de recreo, evidentemente vivir en ellos no era como vivir una familia una habitación en una casa de vecinos. No había masificación. Ni apenas coches. Muchos solares vacios a un lado y otro de la avenida, que decían habían construido los plateros en una de sus periódicas “paradas”, por eso lo del Brillante. ¿Otra leyenda urbana? Puede, pero es atractiva.



Paradas de; Huerta de la Reina, la Primera, el Camping, el Puentecillo y la final, en la venta, frente al Hotel el Brillante, y la extra de la Arruzafa. Antes de ellas se había pasado por la estrechez del Viaducto del Brillante, hoy desaparecido. Casi al final el Sanatorio de la esquina del Calasancio y ya está el trayecto acabado.

Había un lugar muy significativo que servía para la protección de la inclemencia invernal y la protección contra la veraniega. Al atardecer era lugar de espera de novios, y servía para las líneas que bajaban de Toledo, Carril y Naranjo, sin olvidar el Brillante. Eran esas paradas cubiertas que han sufrido muy pocas modificaciones desde su implantación, y que posiblemente solo quede la que reflejamos en las fotografías. Hoy está dotada de la pantalla electrónica de tiempos de llegada de los coches, bastante más moderna que antaño, y es lógico, pero igualmente refugio de enamorados y protectora de las inclemencias meteorológicas.

Por ello el "personaje" no humano pero no menos entrañable, que recordamos hoy es: la parada de autobús de la Avenida del Brillante (esquina Goya).

Antiguo Viaducto del Pretorio

martes, 25 de agosto de 2009

VILLA ROMANA DE FUENTE ÁLAMO. PUENTE GENIL



El día anterior fue lluvioso, pero el domingo había abierto y podía ser un día adecuado para visitar la Villa Romana de Fuente Álamo. Llamé por teléfono al ayuntamiento de Puente Genil y me dijeron que había una visita guiada a las 11,30 h. de la mañana. Nos desplazamos allí con el tiempo justo.

La señalización del acceso es deficiente. Nos pasamos hasta una entrada superior que no se usa, y tuvimos que volver para acceder con una maniobra arriesgada. La nueva entrada estaba en construcción y dejamos el vehículo en un aparcamiento destinado al efecto. Sin saber cómo se accedía, bajamos un camino hasta otro vehículo que estaba estacionado delante de la carpa.

Un amable joven nos atendió. Era el guía. De momento sólo estábamos Conchi, el Guía y yo. Era la hora de comienzo, esperamos unos minutos más y apareció otro joven que previa consulta se incorporó al grupo. Lo primero que habíamos visto a la izquierda eran enterramientos musulmanes, en un terreno todo encharcado, pero las osamentas brillaban con el sol. Era el terreno a la izquierda del yacimiento principal. El terreno estaba, por la lluvia del día anterior, impracticable, si te salías de la ruta aumentabas de estatura por el barro que se adhería a las botas.

El yacimiento según el guía, un joven entusiasta que había trabajado en la excavación y estaba inmerso del espíritu descubridor, era sólo una pequeña parte de toda la villa. La zona residencial de la casa, era donde aparentemente el lujo y las comodidades de la época rodearían al paterfamilias. Las entusiastas explicaciones del guía, eran cortadas a cada momento por una pregunta, una idea, o una curiosidad de los tres componentes del grupo, que permitía que éste pudiera extenderse en sus explicaciones fuera del guión establecido. Era la ventaja de hacer un recorrido en familia.

Plano del yacimiento

Las Termas

Se supone que era la primitiva construcción del yacimiento. Contiene un mosaico en excelente estado y es una construcción original. Su datación es de siglo I d.C. Todo esto fue enterrado y sirvió como base de la villa romana en este mismo sitio.

Tienen varias piscinas escalonadas, junto con varios depósitos enormes y su mantenimiento era a través de canales provenientes de dos pequeñas presas arriba que alimentaba el arroyo. El arroyo pidía en dos los baños.

A la derecha del arroyo las aguas frías o baño de verano, en el que destacaba un baño semicircular. A la izquierda las templadas y calientes, y se completaban con los hornos que calentaban las aguas, por el clásico sistema de túneles de aire caliente. Las termas no estaban en ninguna ciudad, aunque si a medio camino de Estepa y la desaparecida Astapa, por lo que el publico podría venir de estas ciudades para efectuar conciertos comerciales o simplemente descansar.

Las termas de agua caliente están a la izquierda del arroyo en el sentido de su cauce, pero el yacimiento está limitado por un olivar, lo que se puede deducir que debajo de éste existan, quizás el patio de las prácticas deportivas o Palestra, las salas de masajes y distintas estancias. Los mosaicos son policromos y predominan los colores cálidos y dibujos entrelazados.

La Villa Romana

La villa contiene las mismas comodidades de las residencias urbanas. Posiblemente estuvo ocupada por una familia noble quizá de origen militar, más los siervos. Utilizaban una vivienda para el verano y otra para el invierno. La primera tenía unos 400 m2 de superficie y estaba sobre la antiguas termas de agua fría. La segunda está bajo el olivar pendiente de excavación.

Su punto culminante se supone fue a finales del siglo IV d.C. y principios del V, hasta su abandono en el siglo VI. Este periodo coincide con la dominación árabe. Al derrumbarse los techos por los saqueos de la época propició la conservación de los mosaicos. En la época califal se convierte en almazara, siendo destruido parte del edificio romano. En el siglo XX sufrió unos importantes desperfectos y la desaparición de mosaicos, uno de ellos con motivos marinos.

La villa tiene tres zonas perfectamente definidas. La Pars Urbana, la Rustica y la Frumentaria. En esta última se ubican numerosas dependencias para almacenar grano, cereales, aceite y a lo mejor ganado.

Los almacenes tenían un sistema de aireación, por medio de túneles que eran los que ventilaban, eliminaban la humedad y mantenían un ambiente fresco en el interior adecuado para la conservación de los alimentos.

El granero contaba con tres entradas de aire caliente, solo se han encontrado dos. Las entradas se calentaban con hornos constantemente encendidos y distribuían el calor por las distintas dependencias.

El Oecus

Esta estancia es una sala semicircular y era la más importante de la villa. Tiene dos zonas a distintos niveles, la cabecera en el más alto y se supone se veneraba alguna pinidad y su pavimento es un mosaico en abanico con orla de motivos geométricos y vegetales.

La sala propiamente dicha contiene un mosaico con orla de motivos geométricos, la cruz gamada. Está pidido en dos partes, con momentos de la vida de Baco (Dios del vino romano y Dionisios en Grecia).

Una escena es de la lucha de Dionisios y sus sacerdotisas, las ménades, que representa la conquista de la india cuando Baco fue mayor de edad. Otra escena es el triunfo de Dionisios, en un carro con dos tigres, su esposa Ariadna y Sileno montado en un jumento. Sileno fue su maestro. Además están acompañados de los sátiros.

El dios está representado con los pámpanos de la vid en la cabeza. Toda casa que tenía mosaicos de contenido báquico era de elevado rango social.

La gran sala de planta cuadrada rematada con cabecera semicircular, nos hacía imaginar al señor de la casa recibiendo clientes y amistades. A la derecha de esta sala se abre un pórtico que da acceso a tres habitaciones, antesalas o vestidores dos consideradas dormitorios y una tercera distribuidora de otras estancias.

El Mitreo

Otra estancia a destacar es el Mitreo, o lo que es un pequeño templo dedciado a Mitra el dios de la luz solar. Su ubicación era siempre en construcciones de tamaño reducido sin ventanas para semejarse a las cuevas primitivas de culto.

La estancia está pida en tres espacios a distinto nivel, derecho e izquierdo más altos y el central más bajo. En la cabecera está el santuario donde seguramente se exponía el dios. Normalmente se representaba por un hombre joven, con los atributos del gorro frigio (símbolo de la libertad) y un puñal con el que da muerte al toro, cuya sangre da la vida eterna.

Todas estas estancias está relacionada con la milicia por lo que al tenerla la villa podría ser su morador un militar.

El mosaico nilótico.

Es el más famoso, de inspiración egipcia, en su fondo central se exhiben persos personajes relacionados con el repertorio nilótico, dos ibis, el Dios Río, un hipopótamo, y las luchas en los ábsides de los pigmeos y las grullas. Este mosaico está su original en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba, donde se llevo tras su excavación.

La parte musulmana del siglo X.

Solo es visible la parte de los enterramientos orientados al este y que están en la parte norte del yacimiento, nada más acceder a él.

Epílogo

Por la arquitectura, materiales extensión y mosaicos, se interpreta que era la vivienda de una familia, de la minoría dominante, económicamente fuerte, que quiso añadir a la vivienda rural el confort de la urbana. Pero como siempre las interrogantes estaban ahí. ¿Y la construcción que está debajo, datada en otros siglos anteriores? La verdad es que es complicado asumir, de igual manera que las distancias astronómicas, el paso de muchos siglos por unos restos, y comprender de una tacada todo lo que encierran.

El entusiasmo del joven guía, su vehemencia en la interpretación no disimulaba, por otro lado la frustración de las carencias y el futuro incierto del yacimiento. Nos recordó la visita a la Villa romana del Ruedo, en Almedinilla y la pasión que le pone Nacho en la explicación y sus teorías del magnetismo y la concentración de escarabajos. Hacer notar que, en esa fecha tenía previsto una asociación cultural de jóvenes de Puente Genil, a la que pertenecía nuestro joven guía, la actuación del polifacético Leo Bassi, y este, el guía, no pudo estar presente en la recepción por atender nuestra visita.

La única verdad es la riqueza que encierra el subsuelo de nuestra tierra, con yacimientos en los sitios más inverosímiles. Todo lo demás se puede imaginar en el ánimo de comprender un importante periodo de nuestra tierra. Evidentemente desde el plano más profano posible. En suma una visita muy interesante a pocos kilómetros de nuestra ciudad, que merece la pena hacer.

Videos



Fotos y Vídeos del autor.
Bibliografía del folleto de la visita

domingo, 23 de agosto de 2009

EL "REGAOR" DEL PATIO DE LOS NARANJOS


Florencio era un hombre relativamente viejo, no por su edad pero si por su apariencia. Era oriundo de un pueblo de la sierra aunque llevaba un tiempo viviendo en Córdoba. Su domicilio era para nosotros desconocido. Vestía como un campesino. Pantalón de pana oscura, chaquete y la mayoría de las veces usaba chaleco. Se cubría con una boina y en invierno usaba un chaquetón.
Su misión era muy simple e importante a la vez. Era el encargado del riego de los naranjos del patio de la Mezquita. Este lo efectuaba de un modo periódico, utilizando el agua de la fuente de Santa María o del olivo. Esta en su lado oeste tiene una pileta donde desembocaba el desagüe principal, en su parte más baja, así como también el aliviadero de la fuente en su parte alta con un caño metálico.
A partir de la citada pileta discurría un canalillo, que nosotros llamábamos reguera. Esta reguera por el lado oeste describía un ángulo recto en dirección norte y luego finalizaba en el extremo oeste del patio, no sin antes pasar por debajo de una losa que cubría la reguera delante de la puerta del Perdón. Por el otro lado, el este, hacia lo mismo partiendo de la pileta de desagüe de la fuente, bajaba hacia el sur y luego nuevo ángulo recto salvando el olivo rodeaba la fuente y hacia arriba de nuevo hacia el norte para después de describir un nuevo ángulo recto acabar en el extremo este del patio.
Esta era la arteria principal, a ella estaban unidas unas secundarias, en número de catorce, en dirección sur, que a su vez contenían cada una de ellas siete círculos donde estaban plantados los naranjos, lo que nos da un número total de noventa y ocho árboles. La masa forestal del jardín se completaba con diez palmeras datileras, algunas de las cuales eran dulces y otras decíamos los chavales que comiendo sus dátiles daba el garrotillo. Cosa imposible ya que el garrotillo era el nombre vulgar y antiguo de la difteria, enfermedad que ocasionaba una inflamación de la mucosa respiratoria. Lo que pasa es que al ser amargo el dátil y áspero en su sabor, parecía que molestaba en la garganta, y eso generaba una carraspera que forzaba una tos parecida a la de la enfermedad. También existe una palma canaria. En cierta ocasión amanecimos después de un día de aire con una palmera caída, que como cayó de noche no causo daño a nadie. Fue un acontecimiento verla trocear. También tenía el Patio plantados diez cipreses. Los cipreses nos causan un cierto respeto por aquello de ser los árboles del cementerio.
Volviendo a nustro personaje, el “regaor” del Patio de los Naranjos, cuando procedía el riego, éste se realizaba por inundación. En la pileta de la fuente principal se ponían unas tablas que encajaban en unas muescas del canalillo o reguera y que, junto con unos trapos que servían de ajuste, dirigían al agua hacia, primero la arteria principal oeste. A la entrada de la primera secundaria se cerraba y solo esta se llenaba. Luego se cerraba a la altura de la segunda secundaria y se cerraba la primera, para que el agua inundara la segunda reguera y así sucesivamente, con el juego de tablas y trapos, para regarlo todo. Pero hete aquí que los “porculeros” niños, cuando Florencio estaba controlando una reguera secundaria, en la fuente se caía la presa principal y el agua se dirigía hacia el este quedándose sin agua. El hombre, en principio no comprendía lo que pasaba, volvía a encajar la presa para volver a dirigir el agua hacia el sector oeste y cuando lo había hecho, veía con asombro que se le había caído la tabla de la arteria primera, por lo que el agua llegaba hasta el final.
En principio mascullaba barbaridades, sobre él mismo, considerando que no había apretado bien las tablas, pero lo que menos se podía imaginar era que un chaval procedía a quitarle las compuertas. Eso sucedía unas cuantas veces en el día de riego, lo que suponía risas en el grupo de nenes alejado de donde estaba el “regaor” para no levantar sospechas. Hasta que un día, un francés –para nosotros todos los turistas eran franceses- que vio a uno de los chavales hacer la travesura, lo agarró del brazo e intento llevárselo al viejo, el chaval logró zafarse, pero ya sabía el “regaor” que cada vez que esto ocurría eran los chavales los causantes, y aunque ocurrió unas cuantas de veces más, el riesgo era muy grande por el mal genio de este señor. Era desde luego para tenerlo. Ya nos mantenía a raya e incluso alguna vez volaron las compuertas hacia los nenes.
Tiempo después, este señor posiblemente por haberle llegado la edad de jubilación, dejó de regar el Patio. También es verdad que alguno de nosotros ya no lo frecuentaba porque su edad lo dirigía hacia otros lares. Florencio vivía ahora en el Asilo de las Hermanitas de los Pobres, de la calle Buen Pastor. Cierto día salió del Asilo para gestionar algo particular y al pasar por una obra, donde estaba instalado un andamio, le cayó unas gotas de agua y mezcla, no sabemos si por casualidad o a caso hecho. Lo cierto es que por su boca salieron de toda clase de insultos al albañil, que desde arriba le pidió disculpas, diciéndole que había sido sin querer que perdonara, Florencio arreciaba en los insultos e incluso lo reto a que bajara. El albañil al tratarse de un anciano le volvió a pedir perdón y se dispuso a bajar para tranquilizarlo, pero cuando aún no había puesto los dos pies en el suelo, Florencio que había sacado una navaja del bolsillo le asestó una puñalada en el costado, mortal de necesidad por el lugar por donde entró la navaja.
Efectivamente el joven murió y Florencio fue detenido. Se corrió la voz que por su edad estuvo en la cárcel muy poco tiempo y luego fue desterrado. Eso significó perderle la pista al Florencio el “regaor” del Patio de los Naranjos. El comentario que quedó era que, con las veces que los habíamos hecho rabiar, con la de veces que afortunadamente habíamos podido zafarnos de él, luego resulto que le estábamos tocando “eso” a un asesino en potencia, como se demostró tiempo después.
(Fotografias de Bing y Cordobapedia)

Sobre los niños de la guerra y la memoria de los españoles


Niños de la guerra estudiando la asignatura, Educación para la Ciudadanía.

Los facciosos de mil novecientos treinta y seis, no sólo pretendían exterminar físicamente a los republicanos, como queda patente con los miles de personas enterradas en las fosas comunes que los Tribunales impiden abrir, sino también acabar con su ideología. Para ello, estudiaron y pusieron en práctica el método de quitarles a los republicanos sus hijos, para poder inculcar en ellos la doctrina fascista y el rechazo a las ideas de sus familias y borrar estos de su memoria.

En ese fango moral hicieron su agosto psiquiatras como Antonio Vallejo Nájera, que tenía publicadas absurdas teorías según las cuales el marxismo era una enfermedad mental y contagiosa, para lo cual era necesario ventear el trigo, como gustaba decir a los ideólogos del fascismo. Similares, a actuales, como que la homosexualidad es una enfermedad y se cura, según mantiene una psicóloga que, seguramente ha cursado estudios con la obra del anteriormente citado psiquiatra.

Los hospicios de Auxilio Social, organización cristiana, bendecida por la cúpula de la iglesia en España, fundada por Mercedes Sanz Bachiller, viuda del falangista Onésimo Redondo, se llenaron de hijos de presos y huérfanos, y las cárceles estaban llenas de cientos de mujeres encintas o con menores a su cargo. Los depredadores de niños tuvieron bastantes sitios donde decidir que botín querían.

Para dotar todo de esa legitimidad, administrativa y sagrada, con que los dictadores pretenden cerrar el capítulo de lo ilegal, al poco tiempo de acabar la guerra física, la de las trincheras, pues la otra continuó muchos años, y muchas veces me pregunto si ha acabado ya, los fascistas dictaron dos leyes, según las cuales el Gobierno asumía la patria potestad de todos los niños acogidos en esos institutos. De esta forma el Estado podía cambiarles el nombre y entregarlos a quienes los quisiesen borrando de esa manera todo vínculo con el pasado y pasando a formar parte de una familia que se encargaría de su aleccionamiento ideológico, llegando éste incluso a conseguir alimentar odio en ellos, hacia sus ancestros.

Otros eran sacados de las prisiones, antes de fusilar a sus madres, de establecimientos como los de madres lactantes de Madrid, que estaba cerca del río. A muchos, el Servicio Exterior de la Falange los raptaba del extranjero, la mayoría en los campos de concentración franceses dónde estaban recluidos los exiliados españoles.

Se hablan de más de treinta y dos mil niños que fueron enviados al exterior por sus padres y que a más de veinte mil repatrió el sistema.

Tenía un compañero en la empresa de autobuses -estuve en ella trabajando de cobrador-, que todo su afán era, encontrar una colección de tebeos de la posguerra que se llamaba Flechas y Pelayos. Este hombre había sido un niño del Hospicio y antes de Auxilio Social -esa era la ruta que seguían los niños-. Esos tebeos era lo único que le unía a su infancia. Se había refugiado en ellos. Y tenía una obsesión comprensible por encontrarlos, cosa que consiguió.

Esta publicación citada fue el producto de la fusión de las dos revistas “Flechas” (falangista) y “Pelayos” (carlista) su único fin era contribuir a "lograr la unidad moral y la hermandad en la Patria de todos los niños españoles, haciéndoles buenos cristianos y grandes patriotas", según manifestó su director Fray Justo Pérez de Urbel.

El humor gráfico era un elemento importante que utilizaba la propaganda del régimen durante la guerra, y que estaba dirigido al público infantil y juvenil. Era como el gracioso Pedrín de Roberto Alcázar, modelo de imitación de un detective con nombre de pijo y apellido de gesta heroica de los fascistas en Toledo, aprovechada hasta la saciedad en todo, como El Álamo de los yanquis.

Luego estaba el sistema de convertir a las madres viudas que seguían con sus hijos. El terror que le inculcaban, hacía que ellas defendieran el sistema y a su hijo lo aleccionaran en sus valores. Al niño lo admitían en los distintos programas de formación nacional que existían e incluso lo colocaban en empresas afines. Las vacaciones se aprovechaban también para, tipo boy scout, seguir aleccionando. En el fondo el método consistía en borrar lo que quedase en la memoria de esos niños, porque los mayores con el terror lo habían borrado casi todos.

Muchos niños, como en Argentina u otros países, no saben que los familiares a los que adoran, han sido los verdugos de alguna manera de sus verdaderos padres, digo de alguna manera porque no es solamente el verdugo el que aprieta el gatillo, sino también quién en nombre de un falso cristianismo o ideología consiente y participa de esos métodos criminales de borrar la memoria a los seres humanos. Muchos de esos “honrados padres” -ya deben vivir pocos-, pueden ser quienes ahora dicen que hay que pasar página y no remover nada.

Si no tienen nada que temer, y además por activa y por pasiva se escucha a las asociaciones de víctimas decir, que lo único que quieren es tener los restos de sus familiares y no ejercer ningún tipo de venganza, ¿Por qué seguir dejando a estos sin conocer su pasado, y recoger los restos de sus familiares que están enterrados como animales en fosas que se niegan a abrir? ¿Qué les obliga y con qué derecho pretenden seguir decidiendo sobre la memoria histórica de una parte de los españoles?. Enarbolan que el gobierno legalmente establecido, es decir el de la II República, cometió desmanes, puede que sí, pero fueron los frutos de una guerra civil que no propicio el mencionado gobierno, que propiciaron unas oligarquías bendecidas por el poder religioso y ayudadas físicamente también por ellos.

Y llevan además siete décadas de honores junto con la provocadora y desvergonzada elevación a los altares haciendo santos o beatos a sus caídos. ¿Que están en su derecho? pues sí, pero suena a limpiarse en las cortinas como dice el dicho. Cuando acabó la guerra ellos, con los cuerpos aún calientes, pudieron encontrar a los suyos mientras los otros setenta años después aún siguen reclamando ese derecho natural.

Por lo tanto de alguna manera hay que procurar que no se diluya la memoria de ningún español, que cada uno elija libremente que hacer con ella y mucho menos la de esos niños de la guerra.

Niños haciendo el saludo fascista al General Franco.
(Publicado en www.callejadelasflores.org)

sábado, 22 de agosto de 2009

GRACIAS A MATEO INURRIA ME ENCONTRÉ CON JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ.





Era una cuestión de honrilla. No tiene nada más que la importancia que se le quiera dar. Había escrito dos entradas sobre Mateo Inurria y me faltaban dos obras suyas, de una conocía su ubicación y la otra me la había señalado Sequnda, una experta. Ella me remitió al Colegio de la Compañía, yo había buscado en el antiguo Colegio de la Asunción, actual Instituto Góngora, del que sólo queda la capilla de Hurtado Izquierdo. Luego después de insinuármelo, recordé haber visto muchas veces la lápida en la pared del Colegio de la Compañía y un dato, se la dedicaban a Moreno Nieto sus alumnos de primaria, y en la época en la que el Colegio de la Asunción era importante en nuestra ciudad, hasta el extremo de ser el germen de la Universidad actual, no tenía alumnos de primaria. De este colegio salieron muchos ilustres cordobeses, sin entrar en distinciones ideológicas. Fotografié la lápida y me fui a buscar la otra obra.

Esta era el obelisco del Panteón de la Familia Junguito, que se ubicaba en el Cementerio de la Salud. Habrase visto el nombre, un Cementerio de la Salud, si hubiera sido de la paz, a lo mejor, ¿pero de la salud? aunque bien pensado, la salud si la conjugamos con la eternidad es para toda la vida. Otra contradicción, para toda la vida.

Como el Cementerio está perfectamente adaptado para la movilidad reducida, y aunque afortunadamente éste no es mi caso, llegue con la bicicleta hasta el patio correspondiente. Pero... no recordaba el nombre de la parcela del mismo, si su ubicación aproximada. Me dije, buscaré, y como sabía su composición arquitectónica, me dediqué a buscar obeliscos. Me llamó la atención uno exageradamente fálico y feo que no era evidentemente. No tuve dificultad en encontrar el que buscaba. Aproveché un momento de las primeras luces del día, cuando el aún tímido sol pasaba entre unos cipreses, iluminando solamente el rostro -representado en el obelisco-, del titular del panteón, Luis Junguito Carrión.

Una pequeña baranda oxidada cercaba el panteón por los cuatro puntos cardinales, sujeta por nueve negras bolas de hierro, que la separaban del suelo. El obelisco está situado mirando al este. Desde mi posición, la barra más cercana me impedía ver el último nombre de los escritos en una de las dos grandes losas. Cuando me moví buscando un mejor encuadre fotográfico me estremecí, ¡C..ño, allí estaba José Antonio González Junguito!. No tenía conocimiento de su fallecimiento. Decía nueve de diciembre de dos mil siete. No recuerdo su edad exactamente, pero estaría en algo más que la mía y algo menos o igual que la de Miguel Serrano. Mira por donde después de estar muchos años sin tener contacto con EA7BVD, iba a coincidir con él en su último QTH (1), aunque la realidad es que en ese coincidiremos todos.



La verdad es que esta ciudad es un pueblo, como decimos siempre. Me vinieron a la memoria muchos recuerdos. Evidentemente ninguno desagradable. José Antonio fue radioaficionado y una buena persona. Su indicativo era EA7BVD. Los indicativos son, como el carnet de identidad de los radioaficionados en las ondas. Dominaba las frecuencias elevadas. Había conseguido contactos en su momento record de distancia. El moverse por esas frecuencias significaba tener que adquirir unos transmisores y receptores de elevado precio y poco asequibles por ello al grueso de los aficionados. La manipulación de esas frecuencias no era tan fácil como las de las bandas decamétricas. El tráfico en esas altas bandas era escaso también, los que las usaban eran señalados como grupos de élite. José Antonio nunca presumía de ello, siempre estaba por delante su modestia.

Cierto día, mi amigo Miguel Serrano y yo fuimos a su casa, el motivo fue que Miguel le tenía que llevar un vehículo que le había reparado –Miguel es chapista-, yo fui con el mío para traerme después a Miguel. Estuvimos hablando de todo lo relacionado con la radio. Luego al marcharnos nos enseñó un enorme ciprés que tenía en el jardín, que yo, poco entendido desde luego, nunca hubiera identificado como de esa familia vegetal. No era un ciprés al uso, como los que lo rodean ahora. Un ciprés delante de una casa es símbolo de bondad, de que la casa está abierta a todo el mundo -me lo dijo Miguel que fue sacristán de S. Juan de Letrán y tiene una filosofía muy sui generis-. No sé si lo habría plantado con esa misión simbólica. Recuerdo que era una familia muy especial, de buena gente. Su esposa de una educación exquisita igual que él. Nos llamó la atención una vez que nos dijo que no eran aficionados a la televisión, sí sin embargo a la lectura. Eso aclara muchas cosas.

José Antonio desarrollaba su trabajo como responsable de medio ambiente en el que era un experto. Además estaba enamorado de su trabajo. En ocasiones coincidíamos, ya que muchas veces visitaba el barrio porque frecuentaban un comercio de los alrededores en el que trabajaba mi cuñado. Eran especiales. Muchas veces nos encontrabamos en las ondas. Otras veces era cuando tenía algún problema con el vehículo y coincidíamos en el taller. Nos disertaba mucho sobre su trabajo y recuerdo una amplia y detallada explicación que nos dio, sobre los beneficios del Parque de los Villares. Trataba de cuantificar el bien que para la ciudadanía era disponer de un parque de esas características. Otra cuestión eran los fuegos y el daño irreparable que se le hacía a la tierra fértil.

En suma, seguro que andará por mí cielo especial, el de los no creyentes, el del agradable recuerdo de las buenas personas que ya no están aquí. Por el contrario, el infierno siempre es el mal recuerdo que dejan algunos, que incluso te hace pensar que se tenían que haber ido mucho antes.

(1) En el argot de los radioaficionados lugar de ubicación de la estación.
Fotografías del autor
Bibliografía de la memoria

jueves, 20 de agosto de 2009

VARIOS OBJETIVOS SOBRE MATEO INURRIA


Esta mañana tenía dos objetivos previstos. Primero fotografiar algunas obras de Mateo Inurria que me quedaron en cartera el otro día, e investigar el paradero de los restos del monumento del Ministro Barroso. La hora de salida no es que fuera muy prudente desde luego, pero lo que si era es fresca.
Mochila al hombro, auriculares (uno) y en marcha. Siempre la misma gente, pues la ruta era la habitual hasta Alfonso XIII, la de diario hacia el trabajo, cuando voy a él en el coche de San Fernando. El Sr. que formalmente espera a que le abra la frutera. El de siempre con el perro, ¿cómo perro? ¡dos perros! al pequeño no lo había visto. Yo no es que sea alérgico a los animales, pero dos perros en un piso de mierda es un punto, espero que no haya niños también en el piso.
Los primeros parroquianos para el café. No he dicho la hora, pero faltaba quince minutos para las siete. La misma tarea y los mismos cabreos de todos los días. Un coche aparcado en el paso de peatones, me dieron ganas de saltar por encima de capot, ponerle una nota, o coger un excremento de perro (hay muchos) y tapizarle la maneta de la puerta.
Echo mucho de menos un grafiti que se erija en el "Vengador del Peatón", como el zorro de José Mallorquí, que ahora tiene cara de Antonio Banderas, y que con un espray soluble, que le escriba en el parabrisas o en el capot, a estos miserables que se vayan a la mierda. Es decir que aparquen donde no molesten. Digo soluble porque en el fondo uno no tiene mala leche, pero el susto se lo llevaría desde luego, aunque sigo pensando que es más gracioso lo de la mierda de perro. Miserables, porque lo son. Cuando veáis a un invidente (porque ciegos son ellos) darse un porrazo con un coche que le ha tapado su ruta memorizada, veréis si os dan ganas de hacerle barbaridades al vehículo. Aunque sería mejor al conductor, un auto de fe por la vía de urgencia y como estamos cerca del Marrubial asustarlo.
O si vais con vuestra nieta al antiguo cine Zarco, en un cochecito que no puede circular por las aceras, porque están aparcados encima, y te tienes que bajar a su territorio y entonces es cuando se te ponen detrás, y te ponen nervioso, y la abuela de la niña más, porque te dice que te apartes y tú que no te apartas porque no puedes y porque crees que como es una niña pequeña te va el hijo de p... a respetar, pero está detrás de ti, constantemente dándole al acelerador, para ponerte nervioso o presumir de su poder. Será desgraciado.
Bueno, Jardín del Piojo, Ancha de San Lorenzo, vista a la izquierda donde me caí, y recordar que me han estado doliendo las manos cuatro meses. San Lorenzo. Recordé el cervatillo. ¿Qué daño hacía? vamos que creerá el raptor que estará mejor en la parcela. Casa Luís cerrado, pero como no va a estar cerrado con las horas que son. Plaza de Juan Bernier, nuevamente solándola. Primero una capa de hormigón, una vez echada, martillo eléctrico pues se olvidaron de hacer una zanja. No recordaba que estaba en el país de la "chapuza". Salida a la calle pues la plaza está cercada. Búsqueda de la acera que me hacía ir por ella como el que pedía el taxi en el spot de Gila, aquel que le dejaron una pierna más corta que la otra en una operación. Ah, se me olvidaba, losas de granito de unos diez centímetros de grosor, por aquello de que en el verano guarde el suelo bien la "caló", que no haya suficientes horas de noche que refresquen la solería, y que se acumule de día para otro y que no haya hijo de vecino o vecina, que pueda estar en la plaza.
Realejo. Repelús por los símbolos fascistas que aún están en una pared. Jardín de Orive. Una apertura por Capitulares (le falta pues tiene expropiación pendiente). Otra apertura por Villalones (Cuando se vaya la Agencia EFE). La habitual por la calle Huerto de San Pablo a Carreteras y como es lógico la de la placita de Villalones. Vista del "pez asiento" creo que de Celorio. Una fuente seca, que no sé porque no fotografié para La Colina. Un rato de intercambio de opiniones con mi amigo. La obra va bien. Nuevamente San Pablo arriba. Los mismos de todos los días en el bar de Orive, con la cara de recién levantados. Hoy no le digo adiós a J.C., el otro le día le interpreté un mal modo, así que me haré el tonto. La furgoneta de correos ocupando la acera, estos se las traen también.
Le dejo la acera a la misma joven de todos los días, que a su vez me lo agradece como todos los días. Ya cada vez queda menos gente así. Que lo agradezcan, porque de los otros tengo la sensación que somos menos todavía. Alfonso XIII, han tapado la cloaca, y están dale que te pego con el pavimento. ¿Pero qué va a pasar con la Semana Santa? ¿Cómo es posible que el consistorio les joda los recorridos? Quieto, hay que autocensurarse. Seguro encuentran una solución. Impresionante edificio el del Gobierno Viejo, la perspectiva desde Alfonso XIII hacia Carbonell y Morand (después vi a este Sr. virtualmente) es como el acueducto de Segovia visto desde la esquina de Cándido, por lo menos eso se me antojo a mí. Y el balcón y esquina impresionantes pero sin un lugar despejado delante.
Calle María Cristina. Un solar en la callejita. Entro, está la cerca abierta. Repleto de restos. Me subo por la rampa, por poco me caigo. Hago unas fotos. Malas, pues no se puede fotografiar asustado, y me voy. Miro la obra del aparcamiento municipal de María Cristina, por los entresijos de la puerta metálica. ¿Qué coño estarán haciendo ahora? En los restos del templo dando con un martillo neumático, pero creo que es al hormigón que tiene adosado. Es una limpieza de cutis.
Ahora búsqueda de la lápida de Mateo Inurria en el Colegio de la Asunción. Pero antes fotografié la casa de la esquina. En ella se instaló el primer supermercado de alimentación de Córdoba. Conchi me dijo después que una ferretería bueno pues una ferretería pero el primer supermercado de Córdoba antes. ¿Por qué? Porque trabajaba en el de dependienta una chica guapísima de Santaella, que me gustaba, que vivía en el Sector Sur y que no había pasado de lo platónico-infantil, por eso me acordaba del supermercado. Eso no se lo dije a Conchi en ese momento pero cuando lea esto lo sabrá. Aunque un amanecer en el templo de Claudio Marcelo merece la pena.
Nada de la lápida de Mateo Inurria le di la vuelta al Colegio de la Asunción. Ese colegio fue como la Universidad, a pesar de su corta vida dio políticos de categoría. Calles Diego León, Barqueros, San Zolio. Obras, obras, pan para hoy ¿Y mañana (noviembre) qué? Lápida de Manolete en Torres Cabrera, calle Domingo Muñoz y Osario.
Dos fotografías de Rafael Molina, pero por encima de maquinaria de obra, que dirían los de la misma, éste individuo no es normal, por la forma en que me miraron. Pero yo a lo mío, la investigación es la investigación, y es un importante motor del mundo. Antes Málaga (ahora Cruz Conde).
Plaza de las Tendillas. Un ático ilegal que lleva muchos años en un edifico de la plaza. Lo fotografío. Calle Gondomar, Colegio La Milagrosa, arriba el altorelieve (pongo alto porque lo leí el otro día, lo miro en gugle, es alto relieve porque sobresale más de la mitad del busto de la escultura, el bajo relieve no hace falta mirarlo.), "Dejad que los niños se acerquen a mí", siempre me acuerdo del chiste ¡...pero como coja al rubio aquél...!. Calle Concepción "Entre aquella animación, un grito de admiración alarmó a la gente seria, cuando por la Concepción, se vio subir de la feria el cuerpo más soberano,...". La puñetera manía de asociar cosas, ahora Pepe Marchena que mencionaba en su Canto a Córdoba la calle Concepción.
Puerta Gallegos. En los sesenta, aglomeración de gente los domingos, en la puerta del Bar Barril esperando los resultados del fútbol, que cambiaban según la radio y el camarero de turno. Y sobre todo pendientes de la quiniela, que nos sacara de la miseria. La madre de "Cagalejos", con su puesto de flores, y su hijo haciendo de las suyas. Adiós recuerdos, Avenida de la Victoria abajo. Siempre pensé que el nombre era por haber ganado la guerra los fascistas, y le tomé coraje, hasta que me enteré que era por la Virgen malagueña, pues mejor. En la Puerta de Hierro me encontré una vecina que se las trae, vi que hizo ademán de no saludar, pero al contrario que con los del bar de Orive me dije:
-¡Ésta Sra. se para! -vaya que sí se paro, y si no la cojo por el brazo.
-Hola como estás. Andas mucho. Hace mucho tiempo que no te veo. -Ella dijo menos:
-Es que como está la ribera cortada me vengo por aquí. -creo que no pegaba ni con cola pero eso fue lo que dijo. Adiós, pues adiós.
Vallellano, otra obra. Miré la bonita casa cercana a la Puerta Sevilla. Siempre la misma pregunta, ¿cómo dejarían a éste hacerse la casa aquí, en un lugar tan privilegiado? Cruce de la Avenida. Por el aparcamiento nuevo, moderno. Mirada a una oficina que durante cuatro años me jodió bastante. Portada de la Ermita de la Salud. Foto. Entrada al cementerio. Ya sabía dónde mirar, pero no me pude sustraer a curiosear. Nombres, fechas, algunos versos "Quién te quiso mucho no te olvida" y por el estilo. No había ningún "Perdone que no me levante", a lo mejor eso es una leyenda.
Muy bien cuidado el cementerio. Limpio y sobre todo tranquilo, muy tranquilo. Se respira la paz eterna, de eso no hay duda. Dos locos más como yo y los trabajadores. Un rubio con una cubeta, pero rubio platino, que me miró, de una manera rara, creo que se entiende, me recordó a "la Marylin", y me pregunté:
-¿Joder a las ocho y media de la mañana, en un cementerio, lecheee... (como Bernardo de cámara Café).
Directo a la columna de Mateo Inurria, pero me había pasado. Entre el Marqués del Mérito ¡Como vive el tío, parece un templo griego! ¡Cómo vive seré...!. Ahora la familia Carbonell y Morand (ya dije antes que lo vería después virtualmente), Cabriñana, majestuoso ¿Conocería alguien de esta gente que está aquí a Antonia Jurado, la musa temporal de Julio Romero? ¿A lo mejor?.
- Oiga por favor, -a un empleado- ¿el mausoleo de Lagartijo?
- ¿Ve aquel ángel? pues ese es. -me dijo señalando un ángel en una columna bastantes metros atrás.
- Gracias.
Seguí unos metros, pues quería ver si Manolete tenía los colores fosforescentes del post de Harazen, y no, no los tiene. Blanco inmaculado posiblemente el más grande de los monumentos de la casa. Tuve que pasar entre dos tumbas y evité pisar los filos, es una tontería sí, pero lo evité. Fotografía del mausoleo. Y un verso que tiene en la trastienda, es posible que sea cursi pero no me desagradó, otra cosa es que lo vaya a transcribir aquí conociendo el paño, y los méritos que estoy haciendo para ser Hodierno.
Columna de D. Mateo Inurria. Pobre mausoleo, para la grandeza y fama del maestro. En agosto del 1900, y con 59 años, ¡joder! Verdina en el mármol en el lado del norte, como nos decían en la mili para orientarnos. Cuatro lechuzas, es verdad, símbolos de eso. El ángel, la ángel, qué más da, como no tienen sexo, señalando con la mano derecha al cielo, y una trompeta en la izquierda. En el centro, en un escudo sujeto con un lazo, que lo vi torcido, pone: "Propiedad de Rafael Molina Sánchez", pues claro, propiedad para toda la vida. Puesto ya en el ambiente taurino el mausoleo de Machaquito, Rafael González, otro grande.
Los Cruz Conde cerca. Muchos apelotonados y José el Comisario regio sólo. "Servicio a España engrandecimiento de Córdoba...", y qué, allí está desde el 39, no disfrutó del triunfo de los fachas, el 31 de enerode 1939 con la edad de Lagartijo. Se le destaca como uno de los artífices del éxito del levantamiento militar en Córdoba que provocó la guerra civil. Pues con su pan se lo coma, por no menos no disfrutó del éxito, mejor.
Qué cantidad de "ilustre gente". Y menos ilustre. A la salida, a la derecha "24 años, por Dios y la patria", un par de meses después del golpe fascista a la II República. Un desgraciado. Pero pobre madre. Salida a la Puerta Sevilla, Calle Postrera y Caballerizas.
Búsqueda de un amigo para preguntarle dónde pueden estar los restos del monumento de Barroso y Castillo. La alegoría sin cabeza y brazos. No estaba mi amigo. Si mañana me acuerdo iré otra vez, pero a lo mejor tengo que preguntar más alto.
¡Lecheee! (otra vez Bernardo), la que le están liando a San Pelagio. Esto cuesta una pasta, y no tienen para el Convento. La verdad es que son contabilidades distintas, aunque de la misma empresa celestial pero distintas.

Puerta del Puente. A la vista el empedrado original de principio de siglo, como un metro más bajo que el actual, pero todavía no tan bajo como el del nivel de la puerta. Otro día le haré fotos pues es mucha la gente que está dentro, dos trabajadores, uno con un pico, otro con una escoba y cuatro o cinco jefes mirando y dando órdenes. España.
Cardenal González, ¡Hombre, que casualidad me encuentro al director del Colegio de la Asunción! Los saludos de rigor. Amigo de muchos años, y buena persona.
-A propósito ¿tú sabes si una lápida de Mateo Inurria a Moreno Nieto, está en el colegio?
-No tengo ni idea. Creo que no. -me contestó.
-Bueno pues seguiré buscando. -le dije- A ver si nos vemos un día de estos. -rematé.
-De acuerdo.
Y nos despedimos. La verdad es que hablamos más cosas pro no procede reflejarlas.
Fotografía a la casa de Carmen, esa Señora puta de mi infancia, tan agradable y tan simpática. Y tan formal, porque cuando las prostitutas se casaban -decía mi madre- eran las mujeres más fieles del mundo. Es normal después de aguantar tanto, protegerían la tranquilidad de su casa.
Calle de la Feria. Agua de la fuente. Casa barroca de Almacenes Checa abierta. Fotografía del patio central. Precioso. No me dejó entrar el albañil, a mi pregunta de acceder:
- Lo tenemos prohibido -me dijo.
- Gracias. -no le insistí. Zoom, de mierda pero foto con zoom.
Iba maravillado con el hallazgo. Vuelta al jardín de Orive. Me quitó lo maravillado mi amigo, conocía la casa y su contenido. Parece que va en ella un hotel. Le recriminé lo de las fechas de la destrucción del monumento. Se salió por la tangente.
-Qué más dan unos años arriba abajo. -dijo.
-Pero es que no son unos años, son veinte por lo menos. -contesté.
Nos despedimos. En el Realejo me encontré otro amigo, algo mayor que yo. Me dijo que ya estaba en la lista de trasplantes renales. Me alegró. La verdad es que tenía mejor color de cara que otras veces. Se lo dije. Lo cierto es que el que con cierta edad no tiene goteras... Fijaros, Lagartijo, Cruz Conde, el falangista de la puerta del cementerio, Machaquito. No, Machaquito fue con 75, bien servido para la época y su oficio. Los primeros casi no tuvieron oportunidad de tener goteras.
Otro encuentro. Un poleo menta y fin del trayecto. Vuelta a casa descargar las fotos y llenar estos folios.



















(Publicada en www.calledelasflores.org)

Caseta de Baños real. Playa de la Concha, San Sebastián, finales del siglo XIX, principios del XX.




Lo que puede parecer el palacio del Marajá de Kanpurtala, entrando en el río sagrado, aquel que se casó con nuestra paisana malagueña Anita Delgado, no lo es. Es una caseta de baño construida a finales del siglo XIX, para que el monarca Alfonso XIII y su familia, pudieran entrar en el mar a bañarse, en la Playa de la Concha, lejos de las miradas de los curiosos. En la fotografía se ve al fondo a la izquierda el palacio y tunel de Miramar.



Era de madera y se introducía en el mar Cantábrico deslizándose por dos raíles que estaban instalados en la playa de la Concha. Un pequeño motor de vapor facilitaba el desplazamiento. Estuvo funcionando hasta 1911, año que se construyo uno de piedra en la playa. En la fotografía superior se divisa arriba el faro del Monte Igueldo.


En aquella época era frecuente, cuando la gente se paseaba por la playa, decir:

-¡Cago en la h... (muy de Euskadi), otra vez me he dado en las espinillas con el coñazo de los raíles. Los podían haber puesto en el c... de su real madre! -eso era muy normal decirlo por los cabreos que cogían los donostiarras, o en su defecto tenían que pasear con espinilleras.



Estas casetas de baño estaban recogidas dentro del manual de la moral victoriana, ya que estaba mal visto bañarse en público, aunque por los salones, dentro de la natural hipocresía también victoriana, se revolcaran sin pudor. Existen datos de haber contabilizado doscientas y pico casetas a principio del siglo XX. El problema, que se hubiera roto la cuerda de tracción y entonces hubiera acabado la "joía" caseta en el fondo de la Concha.



Fue época de competencias con los balnearios, los baños de mar o "de ola" se pusieron de moda gracias a estos artilugios que permitían a "damas y caballeros" bañarse discretamente. Los pobres, a los que no importaba la citada discreción, arrimaban -el que la tuviera- la bicicleta a la orilla. Y si disponía de un "dos bueyes", mejor.



Estas playas del norte -como ahora las de Mallorca-, se pusieron de moda en función de un problema epidérmico real de la santa madre del monarca, a la que el médico le recomendó baños de mar, y San Sebastián donde quiso veranear, y que era un pequeño pueblecito de pescadores, de pronto se convirtió en la Marbella del siglo XIX y principios del XX, al ser elegido por la realeza para los baños. Allí no solo iba allí la corte borbónica, bor no bu, sino también toda la corte de pelotas, pelotillas, aduladores, tiralevitas, y afines, que al calor de los veraneos reales sacarían algún beneficio. Al calor de los veraneos decimos, lo mismo que al frío de Baqueira Beret.

Se construyeron palacetes esperando la invitación a alguna fiesta. Las señoras se paseaban por el paseo con sombrilla de encaje, y lucían modelitos como los de la fotografía, marcando el paso de "lanlaralarita". Pronto, la ciudad montó su Casino, y todo lo que rodeaba la parafernalia de ese mundo y de los submundos cercanos.

A Santander le ocurrió lo mismo. Posteriormente el "pueblo" o "con el sudor del", les regalo a la monarquía, en Santander el Palacio de la Magdalena, y en San Sebastián, Miramar.


(Las fotografías son de la colección Eastman House) (Publicada en www.callejadelasflores.org)