sábado, 22 de enero de 2011

LA INDUSTRIA DEL PAÑO CORDOBESA DE HACE CASI DOS SIGLOS


En Córdoba fue floreciente la industria del paño, dicen los textos que en la ciudad había no menos de seis fabricas de paños, que surtían al mercado andaluz, y sobre todo daban mano de obra a muchas familias. El paño o fieltro surge de  un conglomerado mediante vapor y presión, de capas de fibras de lana o pelo de algunos animales, sirviéndose de la propiedad que tienen de adherirse entre ellos. No hay trama ni urdimbre. Zapatillas, sombreros, alfombras, capotes y todo tipo de vestuario para el campesinado. Tintados después o no.

D. Francisco Miró, fue el propietario de la más antigua y que se ubicaba en la Fuensantilla. En Regina estaba otra de mucha importancia propiedad de D. Vicente Vasconi. Don Bonifacio Gallego y tenía otra algo menos importante en la calle de San Francisco. D. José Lucas montó otra en una casa, que desapareció y se llamaba del Santo Dios, que estaba detrás de San Nicolás de la Ajerquía en la Ribera, mejor dicho en la calle Badanas. Y en el barrio de Santiago hubo otras dos, la primera en la Puerta de Baeza, propiedad de D. Francisco Ramos, y la segunda la de D. Rafael Blancas en la calle Siete Revueltas.

Como es lógico a lo largo de su vida cambiaron algunas del titular de la propiedad. Una de ellas la que hemos mencionado en primer lugar fue adquirida a D. Francisco Miró por un industrial valenciano que se llamó Francisco también pero Llacer de apellido. Está consiguió un gran auge en su vida industrial durante muchos años. Esta fábrica estuvo a punto de no firmarse su venta por una verdadera tontería, en las clausulas estaba recogido que se incluyera una jaca de Miró, no obstante se le ocurrió al hijo de Llacer dar un paseo en la jaca y Miró decía que como podía utilizar una cosa que aún no era suya. Juró dentro de su cabrero que como pudiese anularía la venta. Se citaron el día de la compra en el notario para firmas las escrituras. Miró llegó antes y, cuando el reloj marcó la hora, las doce de la mañana, al sonar la última de sus campanadas, Miró dijo que el convenio previo estaba anulado porque la otra parte, la compradora no había comparecido, aún a pesar de que llegó cinco minutos más tarde. Los amigos trataron de conseguir retomar el asunto y les costó bastante trabajo debiendo incluirse las oportunas disculpas de Llacer a Miró.


Los valencianos tomaron posiciones en la industria del paño cordobés, muchas otras empresas estaban dirigidas por los mediterráneos, si los obreros eran cordobeses las direcciones de las mismas eran mayoritariamente de Valencia. En aquellos tiempos la industria del paño en España tenía color de la capital del Turia, sobrepasando hasta a Cataluña. Parece ser que la mayoría de los adelantos de las fábricas cordobesas procedían de Bélgica. La maquinaria más adelantada y moderna era adquirida por los industriales en aquella nación europea.

Aquí en Córdoba se confeccionaban, los paños pardos, recios, que podían servir de chaleco antibalas, para las capas campestres, indispensables a la hora de casarse y que era un objeto heredable por las siguientes generaciones. Los finos sin embargo no se prodigaban en la industria cordobesa. También tuvieron fama los capotes de monte cordobeses, versátiles, pues lo mismo guardaban del frío que servían de cama o impermeable a prueba de las más duras tormentas. Tenían fama de duraderos, y aún en algunas familias campesinas tienen en su baúl zahones y chaquetones de coderas manufacturados en los talleres de Regina o la Fuensantilla, también formaban parte estas telas de los hábitos de los ermitaños habitantes del Desierto de Belén.


Los pañeros de nuestra ciudad recorrían las principales ferias ofreciendo su producto que estaba muy considerado en todo el país. Había una de esas ferias, la de Baena que era muy importante para la provisión de paños y calzado. La calle de la Calzada de esa ciudad de la provincia, era donde se instalaban los puestos donde se exhibían apilados los paños, acompañados de los productos citados de calzado, zapatos y botas sujetos de unas largas cuerdas. 

Ya cercanos al s.XX las telas de algodón de Cataluña, hicieron cambiar los hábitos y compitieron con la industria cordobesa del paño, esta fue la causa de la desaparición de las fábricas citadas. Sólo quedó como testigo de esa industria las naves, que se destinaron a otros menesteres y las chimeneas como testigos verticales de una industria que estaba desapareciendo. La chatarra de máquinas y telares poco a poco se fue reciclando y desaparecieron también. Tuvo fama un pañero, operario de una de las fábricas que se llamaba Antonet  nombre de “la tierra de las flores de la luz y del amor”. Que heredó las cualidades para la música de esa tierra, fue cantante poeta y compositor callejero, que improvisaba y enmascaraba con el arte musical el mendigo que había quedado de la destrucción de la industria. Dicen que el último de los operarios de las pañerías cordobesas desapareció por los principios del siglo XX, se llamaba Casares pasaba de los ochenta y solo esperaba recogerse en un asilo.

Conocemos el paño. Estás en paños menores. No hay paño que cortar. Eres un paño de lágrimas. No me des paños calientes. Esto está hecho del mismo paño, etc. son algunas de las expresiones relativas al producto que nos ocupa.


Bibliografía R. Montis
Fotos: Ecodiseño, Fab. Bellavista.

18 comentarios :

Jerónimo Sánchez dijo...

gran entrada Paco, como siempre... además, me has recordado uno de esos exámenes que ponía el Cuenca en historia del Mundo Contemporáneo.Cuentan mis amigos (yo, como sabes, me largué a Madrid a hacer la especialidad y no o tuve que surfir) tras ponerse a hablar de lo que le daba la gana de las guerras mundiales y eso, ponía el siguiente examen: la industria corcho-taponera de Córdoba en el XIX... jajajaja... vaya tipejo. Aunque claro, si mis compis hubieran tenido tu blog, hubieran sacao todos matrícula.

Paco Muñoz dijo...

Gracias Jerónimo, No conozco a ese Sr. pero parece que los cogía a todos fuera de juego. Ahora voy a ir a Torreparedones a echar el día, entre el yacimiento y el pueblo. Tengo muchas fotos del corresponsal del país que es amigo, pero vamos a ver que sale.

Jerónimo Sánchez dijo...

Un consejo. Si vas a comer en Baena, deja el coche en el parking de la plaza del Ayto., te vas al Mesón Los Arcos, comes (es de los pocos sitios medio buenos) y luego les pides un ticket del parking, que así te sale gratis... de paso, casi te de tiempo a ver el museo y el castillo, que están a 25 m.
Si no vas comer allí, de los mejores sitios por la zona es Casa Lorenzo de Espejo... buena comida casera.
Ya me contarás. ¡¡Buen día !!!

marti dijo...

Aunque no tiene gran cosa que ver con el paño, Pacomuñoz, ayer tuve la ocasión de ver un rato "Carmen". Si no hubiese estado avisado se me hubiese pasado tu cameo. El montador estaba dispuesto a obstaculizar tu prometedora carrera. La composición de escena y plano no son lo mejor de la película y, según mi modesta opinión, se desperdicia, no es lo único en la película, una composición que daba para más. Ánimo, que si han pasado los Globos de Oro aún quedan los Oscar y los Goya !

marti dijo...

Me dijo, no hace mucho, un judío de Brooklyn que su sombrero, un señor sombrero negro de fieltro que no se quita ni para miccionar, estaba hecho en Priego. No saqué mucho más en claro porque la etiqueta decía el tamaño, el tejido y poco más.
¿ Podías confirmar este extremo ?

Paco Muñoz dijo...

Marti

Bienvenido. Bromas aparte me gustaría que hubieras visto toda la parafernalia de estras que tenía esa escena, había una sala detrás llena de público, soldados, etc. si allí no había cincuenta personas no había nadie, y sólo para esos planos . Gracias.

Sobre el sombrero

Nos quedamos asombrados de la importancia de las cosas, en los lugares más inverosímiles, fíjate tu en Brooklyn un sombrero de Priego, y si había fábrica de sombreros en Priego y de textil importantes, la de Sombreros se llamaba S. Luis y era su propietario Manuel Serrano. Te adjunto una fotografía de la época, del año 1927 propiedad de Enrique Alcala Ortiz, reportaje que está en la Filmoteca Nacional, y en ella verás la cantidad de personas que hay trabajando en una sección de la fábrica, lo que da una idea de la importancia de la misma.

Espero haber contestado tu pregunta.

ben dijo...

No tenía idea de este tipo de industria del paño en Córdoba.
Muy interesante,siempre se aprende algo.
Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Seguro Ben que sería aplicable el refrán que habla de la calidad de las cosas y que no es necesario nada más. "El buen paño en el arca se vende".

Marti he puesto "estras" y he querido decir "extras", disculpas.

marti dijo...

Gracias por tus aclaraciones, pero a pesar que el neoyorquino en cuestión no era precisamente lo que llamaríamos derrochón, entendí que el sombrero y, por tanto, el fabricante eran actuales y no coetáneos del Gral. Primo de Rivera. Creo que merecería seguir la pista, si te parece, porque también me reiteró algo que tenía entendido, en el sentido que los primeros judíos que se establecieron en Nieuw Amsterdam, colonia holandesa y luego NYC, fueron sefarditas españoles y portugueses que huían de las entonces colonias españolas del Nuevo Mundo antes que los achicharraran.
Ya ves lo que da de sí el paño que has puesto en circulación. Flexible, de calidad y hoy en día no se vende dejándolo en el arca.

Paco Muñoz dijo...

Marti

Luego es contemporáneo el sombrero, pues no se, habría que mirar, pero me parece que la empresa a la que te remití no existe ya. Comparándolo con Córdoba sólo queda Rusi.

Yo viví en Granada, Pinos Puente al lado de un sombrerero, en plan artesanal y era muy curioso ver como los fabricaba, me tiraba las horas muertas viendo la elaboración, que hacía en su propia casa, en la mesa del comedor. En fin cualquier cosa hay que ver el de si que da.

Pedro Hernández Olmo dijo...

Paco: Soy un cordobés afincado, treinta y un años, en Zaragoza, que disfruta con tu blog,la raíz cordobesa no se pierde.
Ayer descubría esta dirección http://www.rafaelcastillejo.com/zaraindex.htm.
¿Sabes si existe algo similar referido a nuestra Córdoba?.
Gracias y ánimo

Molón Suave dijo...

Si pudiéramos reunir todos los monumentos,casas solariegas, murallas, puertas, etc. e industrias que se han destruido en Córdoba en el último siglo y medio, qué bella y qué industriosa ciudad construiríamos. Eso sí, las industrias, en su mayor parte, fundadas y dirigidas por foráneos.
Junto a la buena información, tu entrada, Paco, me causa no poca tristeza, viendo cómo estamos ahora en el plano industrial

Paco Muñoz dijo...

Estimado Pedro

En primer lugar gracias. Cuando me has dicho Zaragoza, se me ha venido a la memoria las veces que he visitado la Casa de Andalucía, que aunque no era de Córdoba, la mayoría eran cordobeses, desde Gabriel Gómez que era el gerente y mi gran amigo, de Montemayor, y muchos que no los quiero enumerar porque me olvidaría alguno. Una gran colonia de la zona de Peñarroya-Pueblonuevo, de Baena, y de Córdoba, y los maños casados con cordobesas que son más cordobeses aún -buena tierra y mejor gente-, la feria de los andaluces, festivales flamencos en el Auditorio donde se estreno mi guitarrista, mi hijo Gabriel, ayer un nene –hace más de quince años- hoy profesor de guitarra flamenca del Conservatorio de Córdoba, etc. Si la conoces, que seguro que sí, un óleo de Manolete que estaba colgado en la pared, en la nueva sede, es de mi pintora particular, Conchi mi mujer.

A lo que vamos, de la misma estructura no conozco nada, esa página es algo muy especial, es un trabajo recopilatorio, con fonoteca, fototeca, y que te traslada a nuestros tiempos, pluralizo porque me parece que estamos por la misma quinta. Te adjunto unas direcciones que, sin la calidad global de la que apuntas de Castillejo, tienen la singularidad de
que están más referidas a nuestra tierra, siempre guardando las distancias, porque la que tu señalas es un punto y aparte, por lo menos para mí.

Cordobapedia,
Una enciclopedia muy completa de la ciudad y su provincia.

Archivo Municipal
Lo que está en el archivo municipal de la casa de los Guzmanes, en la calle de la Campanas (Sánchez de Feria) con una fototeca muy interesante.

Luchemos por Córdoba de Manuel Estévez, que dibuja magistralmente los personajes y situaciones que conoce al dedillo.

Puente Mayor de Laurentino, con unos conocimientos de las aguas de nuestra ciudad, arroyos, alcubillas, veneros, etc. fuera de lo común, y también de la propia ciudad.


entrete-nido Te he dejado para la última ésta,por su calidad profesional, es de un cordobés afincado en Albacete pero que no tienen desperdicio.

Y otras muchas que hay en la red a cual mejor, con más propiedad y sobre todo con algo que vale mucho más, su amor al terruño y a difundir los valores de casa sin desdeñar los de los vecinos. Cuando ves la calidad que hay en la red, en cualquier rincón, valoras que alguien dedique palabras de elogio a tu trabajo porque considerar que estás en la división regional de los blog comparado con ellas.

Un fuerte abrazo y muchas gracias.

Paco Muñoz dijo...

Rafael

Eso mismo lo he pensado muchas veces yo también, pero creo que es complicado aunque no hubiera sido imposible. Lo que resalta es la de gente emprendedora que había en esos tiempos, con industrias de todo tipo. Claro no existía la asquerosa globalización y prácticamente tenía que haber de todo en tu casa para poder ir adelante. Aunque mayormente con patronos explotadores –salvo, seguro, honrosas excepciones-, para no perder la costumbre, este mundo es de explotadores y explotados, o de capitalistas y proletarios, da igual, pero lo cierto es que con sus injusticias que las hubo y habrá siempre. Aún no se habían conseguido los logros sociales de hoy, para que de un plumazo, el liberalismo feroz los anule y derechos adquiridos por los trabajadores de siglos por decreto desaparezcan, poniendo en bandeja un camino allanado a la derecha de siempre, que a lo mejor no hubiera sido capaz de apretar tanto las clavijas –Siempre la izquierda, o seudoizquierda que es lo que gobierna, le ha hecho el trabajo sucio a la derecha. Claro luego están los consejos de administración para sus dirigentes-.

Me estoy yendo por los ceros de Úbeda Rafael, pero es que a la vista de tantas industrias locales en un tiempo pasado, me rebela que se perdieran poco a poco, pero inexorablemente por los designios de unos capitalistas, a saber dónde tenían la oficina. Electro Mecánica, Constructora, Cepansa, Azucarera, Fundiciones, Cerámicas, etc. etc. etc. que han desaparecido además del patrimonio, con palacios que podían haber cambiado su uso, y mantenido su estructura, y expolio de muchas obras de arte, por la corta visión de dirigentes locales. Minería, agricultura, ganadería, en manos de grandes latifundios de familia invasoras de esta tierra, ganadas con el reparto del botín de guerra. Siempre el expolio, pero que en Andalucía fue más acentuado. Una reforma agraria que la II República –que era burguesa- no tuvo los riles de hacer, y que incluso el franquismo imitó con los poblados de colonización.

En fin tristeza, impotencia y casi asco, de una sociedad adormecida con los programas basura de una TV que es ultra en casi su mayoría y mediatizante, y sobre todo con los dirigentes que nos merecemos sin duda. Cuando cambie el gobierno, todo estos "tiralevitas" no se a quien van a culpar de los males que haya, se comerán entre ellos en sus luchas internas. Y la verdadera izquierda subsistiendo por un sueldo. La esperanza está en que “no hay mal que cien años dure” pero también “no hay cuerpo que lo resista”. Esto son ciclos.

Perdona el rollo Rafael.

Manuel Estévez dijo...

Amigo paco.


Te felicito por lo elaborado de tu trabajo.

Se que te centras en el periodo de hace dos siglos. Yo, sin emmargo te voy a añadir:

"El la Collacción de San Andrés. y ya EN LA EDAD MEDIA, se ubicó el PRIMER GREMIO DE LOS TEJEDORES EN CORDOBA.

Por otra parte mi madre trabajó en los años 20, en una fábrica que había por CONDE DE GAVIA (Plaza).

Allí debió aprender los secretos del famoso "LIENZO MORENO".

eL "LIENZO MORENO, era tela barata de algodón, muy fuerte y con las fibras sin blanquear.

Recuerdo que mi madre nos compraba tela de "aquella" para las sábanas pero ella las "blanqueba" y ponía suaves, CON VENTICUATRO HORAS EN LEJIA.

Aquello se hacía en un baño de aquellos de latón, que era la única bañera de aquellos tiempos.


Saludos

Laurentino dijo...

Paco, como comentas lo del algodón sólo quiero señalar que fue un cultivo especialmente protegido, regulado y mimado ya desde la época de Alfonso XIII para que se proveyese de esta materia prima barata cultivada en el sur y el levante español a la pujante industria textil catalana. Es más, nuestra producción de algodón tenía que ir forzosamente a Cataluña, no pudiendo venderse a otros sitios con mejores precios. Y a esto no fue ajeno el nacionalismo catalán de Prat de la Riba o Cambó, que siempre estaba quejándose en plan víctima del "centralismo" (como ahora) y lo única que pretendía era conslidar privilegios económicos frente al resto.

No digo que el algodón no haya dejado dinero aquí. Pero no son lo mismo los jornales o peonadas del campo que el valor añadido y la riqueza que genera una industria.

Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Estimado Manuel

En la esquina de la calle Barberos precisamente creo estuvo el último telar. Lo de Conde de Gavia los desconocía. Bañera de latón… le decíamos de zinc pero tú que has trabajado en la metalurgia - es un decir-, conocerás el material mejor. Si fueran metales nobles a lo mejor podría decir algo, pero…El blanqueo era con lejía, si vivirá mi suegro que era el tintorero de Mucho Trigo, nos podría hablar de esas cuestiones, porque hay que ver como se estrujaba el material en aquellos tiempos, ahora todo tirar.

Laurentino

El dinero se ha quedado donde siempre, para los de abajo las migajas y ni eso. También pasaba con el mineral, de manufacturarlo aquí nada de nada. Tenían el mineral y el carbón.

Aquí hubo unas tímidas reacciones en lo textil y se lo cargaron, luego la gestión dejo mucho que desear en plan cooperativa y al final la liquidación fue como para escribir un libro.

Un abrazo y gracias a los dos.

Carlos Marín dijo...

Paco es digna de admiración la cantidad de eruditos datos históricos que aportas en el desarrollo de tus artículos y que además conoces Córdoba a “pie de obra” en lo cotidiano de su gente. El hecho de que seamos cómplices en la percepción del olor a cocido en el patio de una casa de vecinos, espolea mi memoria y me anima a escribir en tu blog.

Yo vivía en la Plaza de Regina, de pequeño nunca entré a la iglesia, lo único que pude entrever por los quicios de la puerta, donde la caliza estaba erosionada, era una alta escalera de caracol que supongo subiría al coro. Por esos huecos, al meter la jeta, percibía un aire fresco con olor al vino de la bodega que albergaba. No haces mención a la denominación de “El salaero” como también se conocía en el barrio (supongo que sirvió de almacén de salazón de tocino algún tiempo).

La Casa Grande, como se conocía a la zona habilitada para viviendas colindante con la iglesia y que aparece en el plano catastral, la tenía….perdón por la expresión perruna “cagá y meá” me conocía todos sus rincones pues tenía infinidad de amigos allí. Allí fue donde vi mi primer muerto. El Pedri me llevó a ver a su abuela que se había muerto como la cosa más natural del mundo. También había un señor que liaba cigarros con una maquinilla que vendía muy baratos. Las malas lenguas decían que tenía colaboradores que recogían colillas del estadio El Arcángel y reciclaba la morralla para su venta.

Había un señor de unos cuarenta años que vivía en una habitación en lo hondo de la casa. Este, de vez en cuando “emergía” a la puerta de la calle, nos llamaba a cualquiera de nosotros y nos mandaba a comprarle un paquete de Caldo de Gallina al estanco de la calle Almonas, en más de una ocasión le fui por tabaco y era muy generoso en la propina, recuerdo que me decía “los treinta pa ti” y es que el sobrante, que eran dos o tres gordas, lo engrandecía al hacer la conversión a céntimos. Un día que mi madre me vio en aquellas transacciones me llamó a careo, una vez que le expliqué de que iba, me dijo que no me volviera a acercar a aquel hombre que era…. ¡COMUNISTA! Jamás le volví a hacer mandaos. Aquella palabra no la entendía pero supongo que lo mismo le pasó al niño de una de las películas más enternecedoras y duras del cine español, cuando le tiró la piedra a su maestro y le dijo….¡ORNITORRINCO!
Salud