martes, 18 de enero de 2011

LA SANIDAD CORDOBESA EN 1838.

Antiguo Hospital de Cardenal Salazar

Me gustaría exponer unos datos de un documento publicado en las primeras décadas del siglo XIX, que relaciona una serie de establecimientos de beneficencia que existían entonces en Córdoba. Concretamente nos remitimos al año 1838. Refiere el documento que, antes había muchos hospitales en la ciudad, como “prueba evidente de los sentimientos filantrópicos de los cordobeses” y continúa diciendo que, “en favor de la humanidad doliente”, y a medida que las rentas que a ellos estaban destinadas disminuían, empezaron a desaparecer, quedando reducidos a cuatro en el citado año.

Hospital General o sea del Cardenal. Este grandioso edificio principio a construirse en el año 1704 por el Cardenal D. Pedro Salazar, obispo de Córdoba, habiéndose abierto en el de 1724. Tiene 8 grandes enfermerías en el piso alto y 9 en el bajo; 8 habitaciones altas y 12 bajas para sirvientes; 2 cocinas, una de ellas de grande estensión (sic); 11 patios, otras tantas fuentes, 20 jaulas para locos, una botica, 2 graneros grandes y dos pequeños. La capilla, que era la mezquita particular de Muhamad Almanzor Hagib de Isem II, conserva varias inscripciones árabes, aunque muy borradas por repetidos blanqueos que ha recibido; enfrente de ella hay un oratorio con dos altares, dedicado a Ntra. Sra. de la Concepción. Esta casa está destinada para enfermedades agudas y mal venéreo, y uno de sus departamentos para locos y dementes, sosteniendo de ordinario unos 100 enfermos y 28 locos, entre los cuales se cuentan 8 mujeres. Para el gobierno interior del establecimiento hay un rector, un capellán, un médico, 2 cirujanos, 6 practicantes y los sirvientes necesarios para el servicio de los enfermos y limpieza del edificio.”

Como vemos se está refiriendo en la descripción al que se llamó después Hospital de Agudos, hoy Facultad de Filosofía y Letras. Tuve la oportunidad de ver el Libro de Fallecimientos del Ayuntamiento, como consecuencia de la búsqueda del de mi bisabuela que ocurrió en el año 1933, cien años después de lo que hablamos, y la mayoría de los fallecidos reflejados en el libro estaban referidos al hospital de Agudos como lugar del fallecimiento, a pesar de que ya habría llovido desde la descripción anterior. Menciono esta anécdota para tratar de imaginarme como sería una estancia en el establecimiento en 1838. No obstante las cuentas de este establecimiento eran buenas. Tenía una renta el Hospital General de 66793 reales y unos gastos de 58836, y el de Agudos 359339 reales de rentas y 215473 de gastos. Lo que en conjunto eran rentables.

Restos del Hospital de la Misericordia o Casa de los locos

Hospital de la Misericordia. Fue fundado por una cofradía en el siglo XVII y está destinado para enfermedades crónicas contagiosas: sostiene ordinariamente sobre 67 enfermos, para cuya dirección y servicios hay un rector capellán, un médico, un cirujano, 2 enfermeros, 3 enfermeras y los demás sirvientes indispensables para el aseo y cuidado del establecimiento.”

Ahora nos referimos al que estaba ubicado en la antigua Casa de los Locos de la Avenida de Ollerías. Del que sólo queda en pie parte de la capilla, lindante con la antigua muralla de la ciudad. De este no tenemos las cuentas. Pero la realidad es que cuando despotricamos de la Seguridad Social, que poco a poco el liberalismo feroz está tratando de desmontar -para llevarnos al lugar de dónde los demócratas americanos quieren salir o mejorar-, con las privatizaciones y la propaganda a las compañías de seguros médicos, debíamos mirar lo que era la beneficencia de antaño, y no dejarnos caer en manos de los “sentimientos filantrópicos de los cordobeses”, y luchar con todas las fuerzas posibles para que eso no llegue.

Hospital de San Jacinto o de los Dolores

Hospital de San Juan y San Jacinto. Su fundación debida al hermano Pedro del Castillo, tuvo lugar en el año de 1596, siendo su instituto asistir a 30 enfermos incurables, que son los que sostiene por lo común. Para el Gobierno de este establecimiento hay un rector capellán, y para el servicio de los pacientes 10 hermanos y 24 hermanas, las cuales guardan clausura y visten hábito talar. En su bella Iglesia se venera a Ntra. Sra. de los Dolores, estando establecida en ella la congregación de Siervos de María.”  

Ni que decir tiene que estamos hablando del ubicado en la plaza de Capuchinos, y ahora es residencia de ancianos. En este caso sí tenemos las cuentas 30917 reales de rentas, y 42569 de gastos, siendo deficitarias éstas. Sin ánimo de polemizar, parece que la gestión laica de los dos primeros era más correcta.

Residencia de Jesús Nazareno (Google)

Hospital de Jesús Nazareno. Fundóse por el R. Sacerdote Cristóbal de Sta. Catalina por los años de 1673, destinándolo para la asistencia de mujeres impedidas y ancianas, Socórrense en él en la actualidad 62 enfermas, las cuales se hallan distribuidas en dos piezas bastantes capaces. Para el servicio y gobierno de esta casa hay un capellán, 8 hermanos, de los que uno es el presidente y 34 hermanas que también observan clausura y visten hábito talar.”

Ahora nos trasladamos al actual Jesús Nazareno en el barrio de S. Agustín, actualmente residencia de ancianos. También tiene déficit en sus cuentas, las rentas son de 44142 y los gastos de 49641 reales. Este era el panorama de la sanidad en 1838 en Córdoba, en los establecimientos de Beneficencia. Comparado lo que ocurría hace ciento setenta y tres años en la sanidad cordobesa, con el servicio Andaluz de Salud vemos que estaba a años luz, con los defectos y cuestiones mejorables de este último. 

Creo que no es necesario reiterar la necesaria lucha que debemos tener la ciudadanía para que, la sanidad pública y universal que tenemos, una de las cosas buenas de la dictadura, no se transforme –como parece que pretenden algunos- en el modelo americano, que la administración del Tío Sam, gobernada por los demócratas del Sr.  Obama quiere retocar, y cuya reforma propuesta, a la que le están poniendo todas las trabas posible los republicanos, no es ni mucho menos comparable a una ínfima parte de lo que tenemos los españoles.

Bibliografía: Diccionario Histórico Estadístico.
Fotos del autor y Google.

10 comentarios :

Manuel Estévez dijo...

Amigo Paco


Cualquier tema que nos presentas cada vez más atractivos y bien elaborados. Te felicito.

Yo lo conocí cuando era Hospital, allá por los años 1956.

Yo, estuve unos meses ayudando a Misa a D. Pedro Muñoz Varona, que era el capellán.

Al Iglesia Hospital, se entraba por la calle Ocaña, y en aquellas misas se podían ver gran cantidad de ancianos enfermos.

Recuerdo perfectamente porque las monjas me daban por "el servicio de monaguillo" UNA PESETA Y MEDIA TELERA CON MANTECA, CON SU CAFE.

El desayuno me lo ponía en una mesa situada en un patio todo lleno de jazmines. Esos jazmines los vendían luego por el barrio algunos internados.


Saludos

Manuel Estévez dijo...

Amigo paco

El Hospital de que hablo, se refiere logicamente al de Jesús Nazareno.


Saludos

harazem dijo...

Paco, como curiosidad añadida recuerdo haber visto en las ventanas superiores del patio del Palacio del Cardenal Salazar, después hospital y actualmente Facultad de Letras, donde estudié en los últimos 70, grabados a cuchillo fechas de estancias de enfermos de 1814 o 15. Probablemente de la Guerra de la Independencia. No sé si seguirán, pero no creo que hayan cambiado las ventanas.

De todas formas el edificio en sí merece uno de tus artículos. A ver si te animas...

Una abrazo

Paco Muñoz dijo...

Manuel

Me lo imagine que te referías al de Jesús Nazareno, por ser tu "territorio". Debe ser enorme, pues por detrás, salvo la fila de casas de S. Agustín, es toda la manzana.

Gracias.

Paco Muñoz dijo...

Manuel Harazen

Efectivamente las he visto en fotografías, un tío abuelo mío fue el maestro de obras, ahora sería el responsable de mantenimiento de la casa. Tu que lo has conocido sabes de lo enorme de ese edificio que, salvo los añadidos por la calle Almanzor, por donde estaban las cocinas, todo lo demás está como estaba y eso que comentas es llamativo, señales como en la cárcel. Tengo una cosilla del fantasma de allí, que como no podía ser de otra manera dicen la gente que lo había. Ya te lo he dicho en el Libro de Fallecimientos del AMC en una relación de ocho de cada diez habían fallecido allí y me estoy refiriendo a 1933. Pero era peor enfrente, en S. Pedro Alcántara, que era, como le llamábamos, de los incurables. En aquellos tiempos nos decían que tenían enfermos de lepra en ese hospital, pero eran los comentarios de algún trabajador.
Y claro que se merece dedicación ese gran edificio.

Un abrazo

ben dijo...

En una visita a ese hospital,ahora
facultad,recuerdo una sala enorme
llena de camas,unos suelos muy limpios y todo en general muy
limpio,año 52.
Pero como niño que era,lo más llamativo,además del impacto visual
de ver tantas camas,era ver debajo
de cada cama una escupidera blanca
y al lado un cajón de madera.Del
cajón de madera,de mi familiar,co
mo regalo sacó este una magdalena
que me ofreció.No sólo había magda
lenas sino también alimentos más
contundentes como chorizos.Era la
forma de regalar que tenían los
familiares a los enfermos,por lo
que se ve.Eran años de necesidades
desde luego.
Saludos

Paco Muñoz dijo...

Ben

Esa misma imagen tengo yo del Hospital de Agudos, muy parecida a la tuya.

Estaba en mi barrio, donde yo nací y además mi tío Antonio “el cojo”, era el capataz o maestro de obras, me acuerdo del portero, a lo mejor fallo, pero me parece se llamaba Moisés. Tenían un borrego –no se para que- que los nenes más “listos” nos decían a los chicos que era para las transfusiones de sangre, si yo, medianamente ilustrado, les decía que eso no podía ser me ganaba el cogotazo y la llamada a callarme, lo mismo que cuando nos explicaban el asunto sexual en "enterado".

Recuerdo lo blanco de la sala, y los orinales o escupideras como las llamábamos, ya que en las casas también las había, con un asa. Y el refuerzo de la alimentación era de lo que se “pegaba al riñón”.

Una cosa que no recuerdo era por donde salían los fallecidos, por la puerta principal no desde luego. De San Pedro Alcántara si existía una puerta a la que íbamos por la calle Albucasis, nos sentábamos en la puerta y raro era el día que no sacaban a una o dos personas. Pero este tenía puerta por la calleja de los Judíos y por la calle Almanzor, la de la calle Almanzor era la entrada de víveres, aunque había dos y por esa calle se podía maniobrar con una furgoneta. Por la otra, los Judíos, era difícil girar, so pena que fuera en una batea y cargar en la plazuela de las Bulas. Vaya un comentario tétrico que me ha salido Ben.

Molón Suave dijo...

En el Hospital de Agudos se pasó un tiempecito mi padre antes de la guerra, estando todavía soltero. Tenía hernia discal y allí lo curaron sin operación y nunca más volvió a padecer de ella. Yo entré una vez para ver a un tío mío que había tenido una mala caída y la imagen que tengo es la de la lárguísima habitación con las camas corridas, cada una con su paciente. Los orinales me impactaron menos, porque en mi casa los había, debajo de cada cama.
Creo que a los muertos de este hospital los sacaban por la capilla de San Bartolomé.
El Cardenal Salazar estaba construyendo un colegio, pero hubo peste en Córdoba y las autoridades le pidieron que lo cambiara por un hospital, cosa que, en efecto,hizo.

Paco Muñoz dijo...

Rafael

Esa imagen te queda de grande de todos juntos, como en los dormitorios de los cuarteles, pero todas ls penas juntas de todos, ayes, olores, fallecimientos todo lo que rodea al dolor.
Tengo una serie de fotografías muy interesantes de la casa. Lo de que la Morgue estaba por San Bartolomé seguro, por una puerta de al lado, en la calle Averroes, pues por la propia capilla no tiene nada más que un estrecho pasillo de comunicación, y la capilla siempre la he conocido cerrada. Y la calle del Cardenal más estrecha no puede ser.
Si para niños pobres y que después fueran cantores para la Catedral, esa era la idea primigenia. Quiero pensar bien, pues se de historias de los niños cantores que para evitar el cambio por la testosterona, se quitaba el centro de producción de la misma. Y al final fue la peste la que obligó a actuar, así como la idea de unificación en un gran centro todos los pequeños que había.
Tengo medio preparada una entrada sobre el edificio y lo que lo rodea, que esos grandes caserones son caldo de cultivo de fantasmas y todas esas cosas, y más en ese en el que la de la guadaña estaba trabajando a tope.

ben dijo...

Molón,también mi padre lo ingresa
ron en el Hospital de Agudos,al principio de la guerra,por cues
tiones de los pulmones y porque no
quería ir a la guerra,claro.Algo habría de todo.Lo curioso es que
por esas fechas mi madre estaba
con su familia en Castro,zona repu
blicana.Así que uno,en el hospital
y no queriendo ir a la guerra y la
otra huyendo con el ejercito repu
blicano hacía Jaén,donde estuvo
hasta el final de la guerra.
Al final a mi padre le dieron el alta y al frente.
Al acabar la guerra,como era chofer
militar,se las apañó para ir a por
mi madre rápidamente,eran tiempos
de avales.
Saludos