martes, 1 de febrero de 2011

EL CARMEN CALZADO DE PUERTA NUEVA.

El Carmen en el XIX

Tenemos que echar mano de Teodomiro Ramírez de Arellano, y sus Paseos, uno de mis libros de cabecera, con las cautelas correspondientes, para que nos diga que en los primeros siglos del cristianismo se supone hubo en Córdoba frailes del Carmen. Puede que en forma de ermitaños o anacoretas. Aunque esto no dejan de ser opiniones sin mucho crédito. De todas formas no entramos en la discusión de lo dicho, que parece ser viene de unos manuscritos del archivo municipal de Andrés de Morales.

Entrada actual por la Puerta del Evangelio

Si estamos más próximos, por los distintos documentos existentes, a la cita que dice que, en 1542 se fundó el primer convento de esta Orden, al lado del Arroyo de las Piedras y cerca o detrás del hospital de San Lázaro, luego de San Juan de Dios, que estaba ubicado donde está el antiguo Matadero Municipal. Este hospital fue pasto de un incendio que lo destruyó totalmente. Ya antes, Felipe II se lo había cedido, por ser Patronato Real, cuando era el de San Lázaro a la Orden de San Juan de Dios.

Plano de la ciudad de 1811(Está invertido)

Según el plano de 1811,  podemos ver la situación de ambas edificaciones, el antiguo hospital de San Juan de Dios, que es después de la compra allí de una finca, el actual de la carretera del Brillante. También vemos en el plano la Ermita de San Sebastián en lo que hoy sería la esquina de la Avda. de Barcelona. Y como no el barrio de San Antón. Eran las afueras de la ciudad saliendo por la Puerta Nueva, al llamado Campo de San Antón, o era la entrada principal de la ciudad, según se mire, desde la capital del reino.

Plano de la ciudad de 1884

Como hemos mencionado, la primera ubicación fue detrás del Hospital de San Lázaro y que debido a la insalubridad del lugar se trasladaron a la actual. Parece ser que en este lugar hubo una anterior ermita que se llamo de Nuestra Señora de la Cabeza, y que Ramírez de las Casas Deza cita que se hizo el traslado en el citado 1542. Dice que no era un gran convento pero eso se podría decir ahora, antes el claustro de la facultad de derecho, con sus setenta y tantas columnas y dos cuerpos, pertenecía al mismo.

La titular del Convento.

Esta comunidad de Carmelitas calzados, es citada en el Catastro de Ensenada con cuarenta y ocho miembros, cantidad nada desdeñable comparada con otros. A los que había que sumar otros no profesados. Como curiosidad, parte de la comunidad radicaba en el Colegio de San Roque que fundó San Juan de la Cruz para la Comunidad de Carmelitas Reformados. A la fundación ayudó Luis Fernández de Córdoba Deán de la Catedral. San Juan de la Cruz habitó durante unos años y así lo dice una lápida en la pared: “En Esta Casa Cuando Fue Convento De las Descalcez Carmelita Vivió San Juan de la Cruz 1586 – 1942 Cuarto Centenario”  Luego se marcharon a San Cayetano.

Puerta Principal tapiada.

La creación fue posible con cuatro mil ducados que aportó un vizcaíno de 42  años, Fray Andrés de Ibarra que profesó en 1614, cuando Pedro de Carranza era el provincial. También estuvieron en este convento Diego de León, como prior y luego fue Obispo de Coímbra y asistió al Concilio de Trento. Así como el que fue obispo de Ciudad Rodrigo y Badajoz Miguel e Cárdenas. En la guerra de la Independencia sufrió los avatares de la guerra. Se quemó la biblioteca que era inmensa y la madera de alguno de sus retablos. En 1810 se exclaustró a los frailes y el edificio fue casi destruido.

Altar mayor y retablo

La iglesia de la que eran patronos los Marqueses de Villaseca, por sus contribuciones al mantenimiento, y que tenían enterramiento en el altar mayor, debajo en la bóveda. Tiene varios altares distribuidos por toda la nave, que es la única de la que consta. El de la Virgen del Carmen, Santa Teresa, San Elías, San Bernardo, en la época que escribió los paseos D. Teodomiro cita que había en el lado del Evangelio una capilla con camarín del Colegio de Escribanos que luego se trasladó a Santo Domingo de Silos.

Vista de la nave principal y única (en el pasillo el padre Manuel)

Con las sucesivas segregaciones, se tapió la entrada principal que se puede ver en una de las fotografías del Archivo Municipal, cuando aún no estaba cedido parte del edificio para el Sanatorio Antituberculoso de Puerta Nueva que entró en funcionamiento en la posguerra civil. Luego con el traslado de este a Los Morales, se quedó vació durante un tiempo para su desinfección y se instaló Maternidad, que había dejado el antiguo Hospital de San Sebastián en el barrio de la Mezquita, en la calle Torrijos y Medina y Corella. Posteriormente se instaló en el edificio la Facultad de Derecho que es lo que está hoy, adicionándole nuevas edificaciones, como puede verse en el plano de la Gerencia de Urbanismo.

Coro, al fondo una Santa Cena

Habla Ramírez de Arellano, de un gran artesonado que no existe hoy, y de una notable talla del entresuelo del coro. El elemento artístico más importante del altar mayor, y de toda la iglesia es el retablo de Sebastián Vidal, que contiene catorce pinturas de Valdés Leal. Vamos a tratar de describir el contenido. El lienzo superior, el que corona el retablo representa a la Virgen del Carmen ayudada por cuatro angelitos, que sujetan el manto con el que arropa a miembros de la Orden, los varones a la izquierda (derecha de la virgen) y a las religiosas a la izquierda. Este cuadro es muy parecido al Zurbarán de la “Virgen de las Cuevas”, luego están los cuadros de San Acisclo y Santa Victoria, los patronos de la ciudad. 

Retablo

En el centro está San Elías con su carro de fuego, de reminiscencias espaciales según teorías, lanzando su manto a Eliseo. Luego están dos cuadros, a ambos lados representando a San Miguel y a San Rafael. Más abajo está San Elías otra vez y el ángel dormido. El santo a la sombra de un enebro recibe agua y pan de un ángel que desciende del cielo. Y Elías confundiendo a los profetas de Baal en el monto calvario. Hay también dos cabezas de San Juan y San Pablo. En el centro abajo, cerca del basamento, María Magdalena y Santa Inés y al otro lado Santa Polonia y la beata Juana Scopeli. Se observa la escuela de Antonio del Castillo que fue maestro del pintor sevillano afincado en Córdoba.

Purísima y Santa Teresa

Manifestar la gentileza de Fray Manuel, que incluso me quiso encender el retablo, a lo que me negué para molestar lo menos posible. Las fotografías por no acostumbrar a usar el flash tienen algo de ruido, sumado a que tampoco uso el trípode. Pero pueden dar una idea del conjunto actualmente. Otro cantar es el claustro, que publicaremos en una entrada dedicada al Sanatorio antituberculoso y la actual facultad de Derecho.

Plano actual de la GMU


Bibliografía: Teodomiro Ramírez de Arellano y Artencordoba.com
Fotografías del autor, Artencordoba.con y AMC.

2 comentarios :

ben dijo...

Perfecto y respetuoso trabajo el tuyo,Paco,tanto bajo el punto de vista religioso,como del artístico,
que al final es el qe te habrá movido hacerlo.
Pues te diré,que me encanta ver e
sos cuadros y más de una vez paso
a verlos y disfrutarlos.Desde que
fueron recuperados magistrálmente
por los restauradores es visita
obligada y es una pena que no se
haga suficiente propaganda,para
que esos cuadros sean visto por
los cordobeses y el público en ge
neral,aunque es cierto,que de vez
en cuando se ve algún turista,que
sabe del buen arte.
Haces un gran favor al arte y a la
cultura en general,divulgando el
conocimiento,de las maravillas de
nuestra ciudad,que no sólo es la Mezquita y lo que hay dentro de ella.

Paco Muñoz dijo...

Carlos, viene gente del arte, colegios, etc. con el profesorado exclusivamente a ello. Me lo dijo el fraile Manuel, es muy normal, aunque visitas de los oriundos pocos. Es llamativo como poco a poco han ido segregando un enorme edificio, me imagino que difícil de mantener. El claustro lo voy a colocar en otra entrada exclusiva del resto del edificio, que conozco por los estudios.

Unos de los patios que antes no lo era por adosarle el edificio por historiador Dominguez Ortiz, que antes estaba dedicada a un gerifalte, criminal por más señas --Martínez Anido, de triste memoria en Barcelona y en el país que fue designado presidente del Patronato Nacional Antituberculoso, e inauguró en marzo de 1939 el sanatorio, poniéndole el nombre a la calle, es precioso mirando hacía la fachada interior del edificio del Convento que es de un claro tinte renacentista. Triste, húmedo, y plantado hasta de cipreses, pero a mi gusto muy bonito.

Saludos.