jueves, 24 de marzo de 2011

MOLINO DE SAN ANTONIO

Molino de San Antonio, Enmedio, Papalo Tierno y Albolafía. David Roberts 1832.

Continuando con el capítulo, bastante interesante de los molinos del río Guadalquivir, procede parar en uno de los últimos que han estado en funcionamiento, el de San Antonio. Está situado en la margen izquierda del Guadalquivir, junto a la torre de la Calahorra, y está representado desde tiempo inmemorial, procedente seguramente de una construcción de la época omeya o califal, de los siglos VIII al XI , y la referencia física más antigua es la del grabado de Wyngaerde de 1567, que se hizo por encargo de Felipe II.

Molino de San Antonio de Wyngaerde 1567.

No me cansaré de alabar el documento de Wyngaerde que nos permite trasladarnos al siglo XVI y ver en él aún los restos del Califato, a pesar de haber transcurrido ya algunos siglos. En 2009 el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía inscribió en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como monumentos, a conservar por su valor histórico, etnológico, y sobre todo como referente del patrimonio industrial a estas construcciones, otra cosa es que se cuide su estado, como ya comentábamos en la entrada referente a la entrada Molino de la Albolafia 


Molino de San Antonio, Lucian Levi 1888.

En una serie de fotografías y grabados vemos el desarrollo del estado del Molino de San Antonio y las diversas vicisitudes arquitectónicas que ha sufrido o tenido a los largo de unos siglos. En el XIX y primeras décadas del XX tuvo una remodelación, añadiéndole un ábside poligonal que es una de sus señas de identidad. 

Fotografía del AMC, finales del XIX.

En el año 1941 ceso por completo su actividad con motivo de la prohibición de moler el trigo artesanalmente. Parece que este molino siempre estuvo destinado a la molienda de cereales, no como otros que se les utilizó como batanes o para la producción de energía eléctrica.


En los años sesenta, sin embargo se usó su planta baja como  astillero de ribera, para construir barcas de madera, como aquellas que desde el barrio de “Villacachonda” -antiguamente arrabal de Saqunda-, cruzaban al embarcadero de la ribera, hoy tapado por unos metros de arena. Normalmente los días de futbol, eran los que más tráfico tenía esa línea fluvial que evitaba el paso por el Puente Romano de los habitantes del Campo de la Verdad, y dar la vuelta por la Ribera para acudir al estadio del Arcángel.

Antigua postal

En el año 2007, el arquitecto Juan Cuenca lo restauró, poniendo en valor las salas bajas donde se producía la molienda del grano.La planta alta tiene dos niveles con grandes ventanales, desde donde se divisan el resto de las construcciones hidráulicas del río, los monumentos de la orilla derecha y como no, los llamados Sotos de la Albolafia sitio de nidación de muchas especies de aves.


Ruina en el siglo XX

Lo último en que se va a convertir es en un mirador que gestionará el Instituto Municipal de Gestión Medioambiental (Ingema), y estará integrado en el centro de interpretación del río. 

Reconstrucción siglo XXI

En el 2009 una artista, Alicia Martín, lo utilizó como motivo de su obra Macro escultura de Libros, dentro del ciclo Cosmoarte de la edición de Cosmopoética  de ese año, obra con la que homenajeaba a la poesía a través del libro, que a su vez era el contenedor de los poemas.

Contenedor de libros, Alicia Martín.

Planta baja de la molienda.

Cubierta actual

Ventanal a los Sotos de la Albolafia

Riada de 2010



Fotografías de AMC, y diversos autores.

6 comentarios :

ben dijo...

Pensándolo bien,la cantidad de
molinos que tendrían que haber en la época del Califato de Córdoba para
moler el trigo,necesario para hacer
pan para los 500000 habitantes que
me parece tenía nuestra ciudad,por
entonces.
Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Es verdad Ben, es un detalle a tener en cuenta, inclusive una de las puertas de la ciudad, la que está en el angulo suroeste -ahora debajo del arco de la avenida del Alcázar-, se llamó la puerta de los sacos, seguro por ser entrada de los molinos harineros al recinto.

Diego Cardador dijo...

Tengo muchos recuerdos de la Albolafía y de estos molinos, porque cuando eramos pequeños nos llevaban de excursión por allí e incluso nos bajaban al río, donde más de uno se caía (no sé si a posta o sin querer)

Son geniales las imágenes Paco y el orden cronológico que usas para ver como han ido evolucinando.

Enhorabuena. Un saludo.

Paco Muñoz dijo...

Me alegro mucho querido amigo Diego, gracias a ti.
Un abrazo.

Marcos Y. Jiménez Hidalgo dijo...

Los molinos de Córdoba están siendo desaprovechados y más que desaprovechados. No conozco si hay otra ciudad en España con tantos molinos en su río pero las ideas que se me ocurren a mí con estos molinos no son tan descabelladas. Los molinos de Córdoba deberían ser tan conocidos como los de la Mancha y no exagero.

Paco Muñoz dijo...

Marcos llevas mucha razón, bueno afortunadamente el de San Antonio y el de Martos le están dando un uso más o menos adecuado y no digamos el de la Alegría con el museo de Paleobotánica. Hubo en los años cincuenta, con motivo de la inauguración del Puente Nuevo y la consiguiente visita del General Franco, una puesta en valor del de San Rafael, se podían visitar los dos, porque son dos. Lo que pasa es lo de siempre, la foto, y el abandono posterior. También hay que reconocer que la avenidas han sido frecuentes y eso destroza todo lo hecho y hay que volver a empezar. Luego el aprovechamiento de muchos fue la necesidad de fabricación de energía eléctrica, lo que pasa es que la demanda ahora es exagerada, y como todo no es "rentable" ni "competitivo" palabras que asfixian a la humanidad. Gracias Marcos por tu opinión.