miércoles, 1 de junio de 2011

LA DOMUS ROMANA DEL PALACIO DEL BAILÍO

Entrada al Hotel Palacio del Bailío

El pasado sábado tuvimos la satisfacción de hacer una ruta por la Córdoba que está ahí, pero que habitualmente no la miramos. Fue una ruta organizada por Arqueocórdoba, creo que con la asistencia correcta, ni poca ni mucha. El recorrido fue ameno y nos hizo disfrutar, particularmente la visita al Hotel Palacio del Bailío, donde en sus entrañas está la casa romana, que siempre –el siempre encierra un par de veces y nunca por estar alojado en él,  a nuestro pesar- hemos visto desde arriba, entre reflejos de luces, pero nunca desde abajo.

Patio y piscina

Un Bailío, que es lo que da nombre a la cuesta y al palacio, era un oficial administrador de justicia en nombre del rey o del señor. Este tipo de cargo parece era más frecuente allende los Pirineos, pero aquí fue el de Lora.  La cuesta que fue el portillo de Corbacho cuando se decidió abrir la muralla romana para poner en comunicación la Medina con la Axerquía. Similar ocurrió en la Cuesta de Luján. 

Puerta de la sala mudëjar.

Como se demuestra con los restos, en la época romana ya estaba construida la casa. Luego en época islámica tuvo otros propietarios, y en la conquista cristiana fue adquirida por el “bailío”  de Lora, Don Pedro Núñez de Herrera, que era hijo natural de Don Alonso de Aguilar, el hermano de Gonzalo Fernández de Córdoba. 

Un rincón de la sala mudëjar

Siempre los Fernández de Córdoba, que sin lugar a dudas eran los dueños de la mayoría de la ciudad. Distintas segregaciones la dejaron en su superficie actual.  Luego fueron propietarios los Marqueses de Almunia por herencia, y a principios del siglo XVIII vendieron parte al Obispado para construir la Iglesia de los Dolores y el Hospital de San Jacinto.

Entrada a la domus.

Hay que pensar que su superficie sería toda la manzana. Desde lo que hoy es la Biblioteca Viva de Al-Andalus, el rincón del carpintero-aún está la puerta-, frente de la que fue casa de mi bisabuela Antonia Carreras, el 30 de Carbonell y Morand, donde murió un año después de la proclamación de la II República. La confitería la Purísima, próximamente también hotel, etc. etc. 

Alberca en el sótano.

Era como la manzana frontal de Ramírez de las Casa Deza,  que ocupaba en su totalidad el Convento de las Dueñas, hasta el extremo de que el actual jardín de Las Dueñas, fue el cementerio y huerto del mismo. Digo esto para ver que las enormes propiedades al final se fueron segregando en pequeñas propiedades.

Pasillo de entrada

Luego, el palacio, que en sus entrañas tiene el tesoro arqueológico de la casa romana del Bailío, hoy hermoso hotel, fue usado como Correos y sede de Obras Públicas, y al final lo adquirió Rafael Castejón Martínez de Arizala, perseguido que fue del Ministro Barroso, que “se la tenía echada en sal”, en aquellos tiempos de finales del XIX y principios del veinte en los que el caciquismo era un poco más acusado que hoy.  

Puerta a la domus.

El propietario citado, catedrático al final de la Facultad de Veterinaria, cuando pudo zafarse del caciquismo de Barroso, cuyo declive fue por el dieciocho, cuando el pueblo, los indignados de principios del siglo veinte, supervivientes de la miseria que acarreó la primera gran guerra, algo más hartos que los actuales, pusieron a buen recaudo el monumento a la soberbia, que era el del Ministro, salido de unos cinceles de categoría como eran los de Mateo Inurria. 

Columnas del peristilo

Rafael Castejón narra el episodio que vivió personalmente y hasta se asustó cuando la cabeza de Barroso, que la llevaba un manifestante liada en papeles o un saco, rodó por el suelo. Pues bien luego están otros asuntos ligados al profesor, y a los amores habituales de los “señores de bien”, la institucionalización de las mantenidas, con el conocimiento familiar y su aceptación. 

Capiteles de las columnas.

Una amable señora, amiga de mi madre, que vivía en una casa de Martínez Rücker, cerca de la Plaza de la Concha, propiedad del Sr. Castejón era el amor prohibido, del insigne. Mi madre la visitaba y peinaba, por lo que de pequeño conocía determinadas facetas íntimas del profesor, comentadas en conversaciones de mujeres, que no sabían que el niño que leía tebeos estaba enterándose de todo lo que no debía. Pero eso no tiene nada que ver con la casa romana.

Dibujo en el estucado de la pared con colores nobles.

Sin darme cuenta me he desplazado a la Mezquita. Nos volvemos al Palacio, que posiblemente  su fachada principal era la de Carbonell y Morand, ya que la entrada actual del Hotel era la de los carruajes. Y cosa curiosa en época de juventud, cuando Rafalito “Romances”, el hermano de Manolo “el Fantasma”, se enamoró de la jeringuera de la Fuenseca, estuvimos saliendo  en grupo con unas chavalas amigas de su nueva novia y una de ellas vivía en al palacio, creo recordar era hija o nieta de los porteros del mismo. Todas estas cuestiones son urdimbres de la pequeña historia de este pueblo, que se entrelazan por todos lados, puntualizando por lo que truene, que sucedieron cuando uno estaba por debajo de los quince años.

Mosaico

La portada de la Cuesta del Bailío parece estar atribuida a Hernán Ruiz, tardogótica con un tímpano plateresco. Siempre es importante echar mano de la ficha de la Gerencia Municipal de Urbanismo que la cita cronológicamente en los siglos XVII y XVIII. Dice que libera 4 patios, el de carruajes -la entrada principal-, el principal en tercera crujía, un tercero que antecede al jardín, con abundante vegetación y habla de una escalera de dos tramos adyacente al patio principal. Cubierta de teja cerámica árabe y un castillete mirador –las habitaciones altas supongo- con azotea plana que mira al patio principal.

Una mejor vista del mosaico

Todo está decorado con mucho gusto, sin grandes ostentaciones aparentes, pero muy agradables. La entrada a la casa romana se realiza a través del patio del spa, bajando unas escaleras que nos llevan a una piscina en el sótano, y por un pasillo estrecho embovedado a la casa romana. 

Cubierta transparente

Tuvimos que esperar -cosa lógica-, a que se desalojara el comedor, ya que no era correcto estar unos visitantes por debajo de un patio con un suelo de cristal, y señoras con falda sentadas arriba. No quiero dejar de agradecer al responsable de seguridad del Hotel su amabilidad y explicaciones adicionales. En suma, una joya en el centro de la ciudad.

Vista del patio del comedor con los frescos reflejados.

La placa informativa de la puerta dice: 

"S.XVI. Antigua casa solariega de la Familia Fernández de Córdoba, que ocupaba la totalidad de la manzana, hasta que en 1710 separó la parte que recae a la plaza de Capuchinos. Es de factura renacentista con posteriores reformas en el barroco. La edificación tiene varios patios. El de carruajes con acceso desde la portada. El principal que carece de galerías arquitectónicas pero simula una de ellas mediante pinturas al fresco, en el se encuentra la escalera de dos tramos. Un tercer patio antecede al jardín, actualmente presenta una sola fachada a la calle Ramírez de las Casas Deza con portada barroca retranqueada con respecto a la alineación de la calle. Tiene también torre mirador con azotea plana. De mucho interés son los restos de una domus romana conservados en el sótano pues nos encontramos en una de las zonas principales de la ciudad romana en el entorno del foro de la colonia patricia de Córdoba”

Plano de la Gerencia de Urbanismo donde se puede ver la manzana completa


Fotografías y vídeos de autor
Bibliografía variada.

10 comentarios :

Molón Suave dijo...

Excelente reportaje, Paco, no hace falta decirlo. Como sabes, yo también tuve familia en esa casa de Carbonell y Morand y muchas veces me quedé embobado ante la casa del Bailío, en su fachada principal. En aquellos tiempos, era para mí un misterio lo que esconderían sus muros. Las respuestas que a mís preguntas me daba mi abuelo no hacía más que aumentar mi curiosidad y mi inquietud, a pesar (pero esto lo supe después) de que mi abuelo no había visitado la casa ni tenía pajolera idea de lo que había en su interior. Por circunstacias de la vida, tuve oportunidad de visitar el edificio una vez que se acondicíonó para hotel y todo es tal y como tú lo describes: una maravilla. Después de conocer estas cosas, después del gozo de disfrutarla, a mí siempre me quedan dos sensaciones de regusto amargo: la primera, lo poco que los cordobeses, en general, apreciamos nuestra ciudad; somos, sin duda, los andaluces que menos valor damos a lo nuestro. La segunda es que tantas cosas hermosas tengan que estar en Córdoba en manos de particulares, aun pensando que, teniendo en cuenta el punto anterior, si se han conservado ha sido precisamente gracias a estar en manos privadas.

Diego Cardador dijo...

Paco, no te puedes imaginar la de veces que he querido ver como era ese hotel por dentro.

Gracias por acercarlo y por descubrirme esta domus. Espectacular.

Un saludo.

José Manuel Fuerte dijo...

Ya sabía yo que Paco Muñoz no se perdía esto. Cuando lo leí en el periódico, me dije: "joder, y cómo no me entero yo de esto antes, bueno, seguro que Paco ha ido y nos crea un reportaje". Pues eso, que aquí está, y muy completo.

No te pierdes una, amigo... suerte la nuestra.

Paco Muñoz dijo...

Claro que si que me acuerdo que allí vivió tu tía, en la de mi bisabuela. Es complicado lo de los particulares y lo público. Muchas veces es positivo que sea público y otras privado, coincido en que la protección en ocasiones viene por lo privado y no debería ser así. Pero lo cierto es que cuando se repartieron los cristianos el pastel se quedaron con lo que quisieron y se pago la soldada con propiedades, por eso los apellidos famosos tenían tanto. Luego fueron segregando y el estado ha ido comprando lo que en teoría era suyo.

Paco Muñoz dijo...

Diego gracias a ti, pero es muy pobre el reportaje ya que el aroma de las plantas de es patio, el rumor del agua y otra serie de sensaciones no se pueden reflejar.

Paco Muñoz dijo...

José Manuel es muchas veces suerte. Esta tarde he ido a una ruta arqueológica pero la han suspendido para otro día y mañana vamos a otra en la que tengo mucho interés. Ya tengo algún material gráfico de ella pero mañana espero completarlo más.

Vértice dijo...

Que suerte, yo la he visto pero a trasver de los cristales del comedor.
Un saludo

Paco Muñoz dijo...

Y lo mío también es suerte Emilio, mi presencia allí fue por casualidad.

mirifice dijo...

Después de haber estado dos años y medio trabajando en la restauración y conservación del Palacio y la domus ha sido bonito verla a través de los ojos de alguien que ama la arqueología.
He pasado muchas horas arrodillada en ese mosaico, y la verdad, es un trabajo gratificante, recuperar la memoria de siglos pasados, de artesanos de otros tiempos, que imagino nos miran agradecidos por la recuperación de sus creaciones.
Acabo de descubrir su blog, y llevo horas navegando por una Córdoba distinta, gracias por este trabajo!
Eva Mª Muñoz

Paco Muñoz dijo...

Eva, gracias a ti por asomarte a este modesto sitio. Y no sabes la alegría que me da que hayas sido tu parte integrante de la recuperación, la pena es que las fotografías no sean todo lo buenas que es la realidad. Seguro que conoces muchas cosas del lugar y sería bonito que las comentaras. Reitero la bienvenida y las gracias.