jueves, 23 de junio de 2011

TIENDAS ROMANAS DE LA POSADA DE LA HERRADURA.


Dice la página Difusión.arqueocordoba.com“Desde el miércoles 1 de junio, y hasta el próximo día 10, estamos llevando a cabo diferentes actividades en el Centro Cívico Centro de Córdoba, situado en la planta alta del actual Mercado de Sánchez Peña (plaza de la Corredera)."

Situación de los restos

Continua diciendo: "Entre ellas destacamos la exposición “La Historia en tu barrio”, que ofrece al espectador una breve panorámica por el trabajo desarrollado por los miembros del Convenio GMU-UCO y por las intervenciones arqueológicas acometidas por este equipo en el distrito centro, el más grande de la capital, como la Posada de la Herradura, la Puerta del Colodro o el Templo romano de la calle Claudio Marcelo."

Una vista del muro

Un taller infantil y una charla-coloquio fueron otras actividades realizadas en el Centro Cívico y el pasado día 10 de junio viernes, finalizó la presencia y actuación en dicho Centro Cívico "con una ruta arqueológica que mostró a los participantes los vestigios más destacados del barrio en cuestión.

Vista de la exposición temporal “La Historia en tu barrio” (Centro Cívico Centro)

Nosotros estuvimos primero en la conferencia que dio magistralmente Doña María Isabel Gutiérrez Deza. Y luego hicimos con ella la ruta que fue interesantísima. Empezó en los bajos de la Corredera, en los bajos de la antigua plaza de mercado, con la visita al laboratorio de Arqueología de la GMU, y a la casa romana que allí se integra, para disfrutar después de las ruinas del Templo Romano de Claudio Marcelo, algún secreto de San Pablo, la Sala de Orive y terminar en las “tabernae” de la Posada de la Herradura. Toda la ruta llena de ilusión, como la que derrocha la plantilla de profesionales de la arqueología que hemos conocido dentro del Programa.
Sillares de los muros
Lo que hoy nos interesan son los restos integrados en el aparcamiento de la Posada de la Herradura. A los que "la nieve del tiempo platea la sien" y como es lógico han conocido la Posada en pleno apogeo, con sus dos puertas, a Lucano y a la Ribera, que la hacían casa difícil de guardar. A los que la vimos cuando era un solar lleno de restos, que nos hacía pensar como se iba a aprovechar el mismo para aparcamiento, restos que llenó de urea un íntimo amigo, cuando no pudo controlar su próstata, y que al comentárselo a Maribel se llevó las manos a la cabeza, cariñosamente. Estando allí, un pequeño ando por los restos como quiso, con el beneplácito de su padre que ni se inmutó, es el clásico problema educacional, que no es culpa de los niños sino de los padres y el “enfado” de quién conoce el valor del patrimonio.

Mosaico

Maribel nos traslado al momento, y aunque estábamos en las afueras de la ciudad romana, también estábamos en una zona comercial por excelencia, cercanos a la Puerta de la Pescadería, actual calle Cardenal González con la de la Feria y Lucano, comercial en su concepto más amplio, porque el sexual también es comercio, en este caso carnal, y esa zona que después fue la mancebía en la edad media, seguro fue una herencia urbanística de otro tiempo. 

Vista de detalle del mosaico

Maribel nos explicó que los restos se trasladaron al rincón donde se encuentran, para colaborar en el uso público del resto del proyecto, y que como puede verse en las fotografías son los restos de unas antiguas tiendas “tabernaes”, con suelo de mosaico en los que la mayoría de las veces se reflejaban los artículos que en ellas se vendían, así como la decoración de las paredes.

Una tabernae

Pero lo interesante de verdad, fue el debate sobre lo divino y lo humano, sentados alrededor de los restos, sin que nadie pensara en irse. Mientras un grupo de vecinos usuarios discutían sobre el lugar donde debían aparcar y que, si pudieran metían sus coches en la “tabernae”. Las voces de la falta de acuerdo de los vecinos, estaban detrás de nuestra conversación, los apuntes gráficos, dónde y dónde no, podían aparcar, denotaban que el problema es que hay más coches que sitio.

El mosaico y el zócalo

El tiempo, como siempre, fue el juez implacable para la finalización de la charla, pero es que ya andábamos por las diez de la noche desde las siete de la tarde que empezamos. Y era un excederse profesionalmente por parte de la arqueóloga, disfrutando con la enseñanza pero también con el anecdotario de cada uno, y las preguntas que le hacían.

Trozo de mosaico y zócalo

Esta entrada parece tener poco de científica, pero lo que carece de teoría científica, lo tiene de pasión profesional y de querer transmitir ese sentimiento de respeto por el patrimonio de la ciudad a los demás. 

Marcas de cantero



Fotos y vídeo del autor
Un texto de la pagina Difusión.arqueocodoba.com