jueves, 11 de agosto de 2011

ANA GARCÍA DE CUENCA, "ANITA LA DE LA PESETA"


Doña Ana García de Cuenca

Doña Ana García Marín (Ana García de Cuenca) fue una persona de esas sencillas, respetando las conversaciones que tenía con el Dios de los católicos. Nació en Murcia, en Calasparra, tomó el apellido de su marido José Cuenca Monet. Su padre José García Penalva era de Cieza, y su madre Doña Dolores Marín Moya de Calasparra. De recién nacida su familia se traslado a Córdoba, al barrio de Santa Marina en el que vivió hasta su fallecimiento el 26 de abril de 2005.

Era una persona de cultura elemental y de siempre mostró su preocupación por ayudar a quien lo necesitaba. Su labor era pedir al que tenía, para llevárselo al necesitado y, a su vez difundir el mensaje o los mensajes, porque fueron muchos, que decía recibir. Creo lo que se llamó el Club de la Peseta, por eso se la conocía también como “Anita la de la Peseta”. Su hermana Juana la acompañó siempre hasta el 1995 que falleció.

En marzo de 1954, frente al “Rescatado” tuvo su primera “aparición” o “mensaje”. Después fue recibiendo los mensajes a diario hasta el año de su fallecimiento. Los primeros los escribe en un supuesto idioma que dicen es griego. El párroco de Santa Marina, Martín María de Arrizubieta Larrinaga, polémico y extraño sacerdote, que dijo haber estado afiliado al partido comunista francés, y en un campo de concentración, después condenado a muerte por el fascismo y conmutada la pena por la de destierro en Córdoba -del que existe un extraordinario artículo de Manuel Harazen, llamado “A mí me bautizó un cura nazi” que recomiendo, y no sólo el artículo en sí, sino las aclaraciones de un historiador y las referencias del Dr. Castilla del Pino en uno de sus libros-, tomó partido en el asunto y trató de ayudar a la difusión del hecho, así como el coadjutor Eduardo.

En su juventud, una guapa mujer

Se intentó comprobar con un experto el idioma citado y dijo que no tenía nada que ver con el griego. Ignoro si siguió o sus escritos lo fueron entonces en castellano. El obispo Cirarda tiene conocimiento del asunto y con las cautelas propias de la Iglesia, da por terminado el mismo, le recomienda al “cura revolucionario” que se olvide de ello y al coadjutor lo trasladan a la sierra, método habitual también. Después algunas personas intentaron incidir nuevamente en el obispo sin éxito.

Publicó a lo largo de su vida más de 80 libros de sus “Sueños proféticos”, que eran publicados en el Diario Córdoba como publicidad. Después, en 2001 fue creada la Fundación Ana García de Cuenca. En 1974 le otorgan la Cruz de la Beneficencia. Fue nombrada por votación popular Cordobesa del Año en 1987. Luego dos propuestas para el Nobel de la Paz, y digo yo, si se lo dieron a los Rabin, Begin, Al Gore que se forró con el medio ambiente, y el Sr. Kissinger, con la responsabilidad que tuvo en guerras y miles de muertes, esta que seguro fue una buena mujer, pues eso.

Cuándo por la década de los noventa del siglo pasado se cerró al tráfico de vehículos, no públicos ni residentes, la calle Cruz Conde de esta ciudad, en un tímido experimento de peatonalización que sufrió todo lo inimaginable por parte de, principalmente los comerciantes y los automovilistas, y que ahora los primeros, con esa aceptación de las cosas a lo largo de los siglos, que solo tiene la Iglesia, y cuando la tiene, son los que la impulsan vehementemente.

En una reunión

Tráfico rodado por la Calle Cruz Conde

Pues bien, por esas fechas Doña Ana García de Cuenca “Anita la de la peseta”, tenemos conocimiento de la visita que le hizo al concejal Delegado de Tráfico y Seguridad. Éste consideraba que el servicio a los ciudadanos era su principal objetivo, por esa razón no tenía agenda de citas, si cualquier ciudadano necesitaba de sus servicios directos siempre tenía prioridad sobre todo lo demás. Esto tenía las ventajas del servicio y las de la incomprensión de algunos. Cierto día unos ciudadanos que habían sido recibidos en el acto con un problema, cuando salieron de la oficina comentaban:

—No te decía yo que este nos recibía enseguida, no ves que este tiene poco que hacer, otra cosa hubiera sido el de Urbanismo que le pedí cita y me la ha dado para tres meses. Está el muchacho agobiado de trabajo. –No sabían que el concejal, por recibirlos, tendría que volver por la tarde para terminar su trabajo.

Pues bien, Doña Ana con su acompañante habitual, que podía haber sido su hermana Juana que siempre la acompañaba, y su proverbial educación, estaban allí sentadas para exponer su problema, la circulación rodada por la calle Cruz Conde. Según tengo entendido, Doña Ana le pareció al Delegado una Sra. respetable, muy amable y prudente que, sin rodeos le dijo al munícipe:

—Mire Vd. lo que yo deseo es que me de un pase para poder entrar y salir por la calle Cruz Conde, sin que la policía me lo impida. –dijo abiertamente.

—Señora, –le contestó el concejal- eso no puede ser, ni siquiera el Alcalde puede hacerlo. La prohibición no tiene más excepciones que los vehículos de seguridad, sanitarios y públicos, ya que al no tener cocheras no tiene circulación de residentes.

—Pero es que Doña Anita habla con Dios. –apuntó la acompañante y posiblemente conductora del vehículo, tratando de reforzar la petición del permiso.

—Me parece muy bien lo que dice, -dijo el concejal a la señora acompañante sin retirar la mirada de Doña Ana, a la que daba la impresión de no haberle parecido oportuna la intervención de su compañera, pues le puso la mano en el brazo como diciéndole espera- pero le reitero que no eso no es motivo para tener permiso de libre circulación.

— ¡Como qué no es importante hablar con Dios! –respondió poniendo su mano encima de la de Doña Ana que estaba en su brazo en aptitud de freno y continuó- y además son muchos los libros que tiene escritos.

—Señora yo no le resto importancia a lo que dice, que seguro la tiene, pero en este caso no sirve.

—Yo tengo el “nihil obstat” del Vaticano, que como Vd. sabrá es la autorización para poder escribir mis libros. –dijo Doña Ana esbozando una sonrisa de satisfacción por el permiso.

—No sabe cuánto me alegro de que tenga el reconocimiento del estado Vaticano para sus libros, pero eso tampoco la libera del cumplimiento de las normas municipales de tráfico. –continuó, tratando de dar por acabado la conversación- Doña Ana no existe posibilidad de expedir esa autorización que pide, ya le he dicho que ni el Alcalde de esta ciudad la tiene y yo que soy su Delegado en esta materia de tráfico tampoco.

—Es que es para recaudar las ayudas que le dan las personas, para obras de caridad, y que ella recoge personalmente, y como está mal de las piernas… -Volvió a intervenir la otra señora.

—Pero estar subiendo y bajando constantemente el vehículo es un esfuerzo superior al de caminar unos metros. –les respondió el concejal, comprendiendo  que sería imposible convencerlas de la aceptación de una norma terrenal, teniendo en cuenta la relación onírica-personal con una divinidad- -Mire Doña Ana, -continuó-  vamos a hacer una cosa, cuando tenga irremediablemente que pasar, podría exponerle el problema al policía que está allí y que él valore la situación y la autorice si lo considera posible, estoy seguro que lo valorará adecuadamente. En todo caso podría solicitar el pase por escrito y los técnicos lo valorarían y le contestarían. 

Parece que esta última cuestión la hizo recapacitar, se despidió educadamente y se marcharon.

La realidad es que viendo la trayectoria de su vida, debemos llegar a la conclusión que es de esos fenómenos que surgen y que la gente apoya, posiblemente por la inmensa soledad que nos impregna esta sociedad. Mucha comunicación, muchos medios, pero cada vez más soledad. En resumidas cuentas que en esa situación la gente se agarra a cualquier cosa. Podemos decir que por incultura o por otra causa. Otra cuestión a señalar es que la dirección de la Iglesia nunca se moja en estos asuntos directamente, nunca toma partido, no tiene prisa para ello, es cuestión de dejar pasar el tiempo y unos cuantos siglos después ya actuarán si les interesa. De todas formas yo, particularmente diría, pues vale, pero de ahí a certificar o valorar el asunto va un abismo. Evidentemente, separando el aspecto “profético” de la realidad lo más probable es que ayudará a bastante gente.


Fotografías de la página de la Fundación.
Bibliografía de Wiki, su página personal y de la Fundación..

15 comentarios :

Eduardo de Vicente dijo...

Extrordinario el caso del cura, he ido al enlace de Harazem que dabas, muy interesante. Se dieron muchos, aunque este caso sea muy particular, de destierros durante el franquismo de maestros, médicos, curas..., que habían colaborado con la República y los alejaban a otras regiones distantes de la de su procedencia como castigo.

Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Eduardo lo mejor de las entradas -siempre lo digo- son los comentarios, y de eso sabes tú bastante por la selecta clientela que te aporta los suyos en tu blog. Si lees los comentarios del Blog de Harazen, del historiador que aclara el artículo que reseña, los del Dr. Castilla del Pino en su libro y que lo tuvo cerca, verás que nunca se fiaban de él. Yo creo que el franquismo perdonaba poco, y si lo hacía era a quien consideraba no era persona de importancia, o colaborador pero tampoco los perdonaba. Tengo un caso de un militar de mi familia, mi tío Pepe, que por poco. ¿Tú crees que si este señor con un pasado nacionalista en su momento, luego colaborador del nazismo y después miembro del partido comunista francés, no tenía ganado el tiro? Por lo de colaborador del nazismo a lo mejor le dieron puntos. Y además en el destierro siguió conspirando, conociéndolo la Gestapo de aquí y no le pasaba nada. Por menos mataron a curas vascos. La sospecha es que lo mantenían de infiltrado. Y claro que el destierro, pena que hasta hace poco estaba vigente la utilizaban pero o a importantes personajes, o a de poco importancia, conozco a personas por poca cosa que los obligaban a irse a vivir a por lo menos cien kilómetros de distancia. Esta cuestión serví para disgregar familias, quitar de en medio a alguien, que le estorbaba al cacique del pueblo por cualquier motivo, comercial, amoroso, etc. y que no tenía suficientes puntos para llevarlo de madrugada al cementerio, o no era suficientemente hijo de puta el encargado de decidir su muerte.
Que me enrollo Eduardo perdona.

Molón Suave dijo...

A doña Ana se la veía muchas veces por la calle, siempre vestida de negro (así la ví yo ya) y con aquel aaire espirituoso que casi daba miedo. Dos cosas:
primero: lo del pase por Cruz Conde no fue en tiempos de Rosa Aguilar, si no le dan el pase y un buen puñado de vales para gasolina. Segundo: como tú dices, no debió ayudar a la gente. Y además, añado yo, no debió de tener mucha ambición, de lo contrario con todo lo que escribió bien pudo convertirse en una vidente como la de El Escorial, que esa sí que tiene un buen negocio montado y, aunque no de manera oficial, cuenta hasta con el apoyo del emintente doctor Rouco Varela.

Molón Suave dijo...

PacO: Quise decir que debió ayudar a la gente. No sé como se me coló el "no" que desvirtúa completamente mi pensamiento.

Paco Muñoz dijo...

Rafael fue en tiempos de otro tránsfuga, que tiró por la borda todo el poco capital político que tenía por "sostenella y no enmendalla", la justicia le aviso varias veces de que tenía que rectificar y no lo hizo. Pero coincido en que seguro hubiera sido como dices, o por lo menos muy parecido en la época de la señora tránsfuga.

En lo referente a la ayuda eso creo, claro canalizada ésta a su manera. Hay que tener en cuenta en esto de las videncias, que éstas son un calco de la religión oficial imperante, o las enseñanzas que ha tenido en materia de religión el médium, en cuanto al ornato o la tramoya, fíjate que esta señora veía a Dios con un palomo o paloma en la mano. ¿Qué tiene que ver eso del palomo, que es simbología católica para explicar lo del Espíritu Santo? lógico porque esas son las imágenes que tiene el vidente aprendidas, no sin embargo en lo tocante a los mensajes que ahí sí puede haber de la parte personal.

Es curioso ¿por qué en un ámbito católico no sale un vidente que hable con Buda, o cualquier otra divinidad? No conozco casos que seguro los hay. En una palabra porque cada uno piensa lo que ha aprendido, y en este caso le han enseñado la religión dominante, e introduce matices de arreglo de las carencias de lo que su subconsciente piensa debe ser arreglado. Por ejemplo la liturgia la establecen los hombres, y luego una vidente dice que esa liturgia se le ha comunicado la divinidad suprema, certificando lo que han establecido aquí abajo –considerando que los dioses estén arriba, que eso es otra cosa también aprendida-.

Estuvimos una vez en El Escorial y coincidimos con la vuelta de los peregrinos que venían de ver a la Virgen de allí, en el tren de cercanías que estaba repleto de personas con escapularios y estampas. Se dé una que llevó a su nieto a ver a la Virgen y le costó al chiquillo una quemadura en la retina de mirar al sol. Y la de allí va por el camino de las grandes parafernalias, que existen en menor grado en casi todas las localidades, sin hablar de la de primera división de Francia y Portugal.

Son fenómenos que están ahí y que nosotros tenemos en Cinco Caballeros, el Cerrillo y algunos sitios más. Lo del Cerrillo ya mismo construyen una basílica alrededor del árbol.

Molón Suave dijo...

Tienes toda la razón. No sólo un español no ve a Buda, sino que la Virgen no se le ha aparecido jamás a un hindú o a un mahometano y, mismamente, a un indígena de la Amazonía.
Y otra cosa: ¿Lo de Cinco Caballeros sigue funcionando? Creí que ya había pasado de moda. La Iglesia no aprueba fácilmente estas "apariciones" y milagrerías, pero, en tanto sus agentes no entre en doctrina, tampoco las condena, con lo que, en realidad, le dan pábulo, que la publicidad es siempre publicidad y el negocio negocio.

Paco Muñoz dijo...

Si sigue funcionando, en su momento le pidieron al ayuntamiento que les hiciera el templete, y el ayuntamiento se negó, pero luego creo que lo hizo Prasa -no estoy seguro-, claro el Ayuntamiento podía haber puesto pies en pared, y no lo hizo.
Y esa definición que das de las apariciones es la demostración de la influencia de la cuestión cultural de cada pueblo, se aparece lo que te dicen que hay.

harazem dijo...

A ver, a ver, qué es eso de Cinco Caballeros?

Yo también conocí a la Pesetera (dicho sin ánimo de faltar) y desde luego creo recordar que don Martín en los tiempos en los que lo traté renegaba de ella, aunque fue responsable de que alcanzara tantas alas.

Paco Muñoz dijo...

Pero sin embargo le dio hasta un rincón en la parroquia. Un altar callejero en una acera, que va camino de que al final construyan allí una basílica -te ha enviado san google una foto-.

José Manuel Fuerte dijo...

¡Vaya personaje esta señora! Lo desconocía totalmente. Desde luego, lo que no se aprenda en tu blog, Paco, es porque no existe.

Este tipo de personas tienen muchas veces más de entrega que de egoísmo, pero no voy a ser yo quien juzgue a esta en particular.

Muy interesante, si señor.

Paco Muñoz dijo...

Coincido contigo, José Manuel, y pienso que a lo mejor el egoísmo está más bien a su alrededor. Eso sin entrar en reconocer el hecho en sí, que no puedo creerlo. Si lees el comentario de Molón Suave "No sólo un español no ve a Buda, sino que la Virgen no se le ha aparecido jamás a un hindú o a un mahometano y, mismamente, a un indígena de la Amazonía." Con está reflexión está todo explicado.

Anónimo dijo...

En la biblioteca de Belmez, contamos con varios de los libros que publico en su dia Ana Cuenca,

Paco Muñoz dijo...

Publicó muchos Anónimo, tenía una gran capacidad literaria.
Una saludo

Encarni dijo...

Madre mía, cuánto desconocimiento, que que falta de información, antes de hablar hay que informarse.

Paco Muñoz dijo...

Encarni como no sea usted más explicita, su observación, al ser tan genérica y ambigua, se puede aplicar incluso a los comentarios, o entenderse en una línea contraria a la persona. Creo que lo interesante es que aclarara donde está la falta de información y el desconocimiento, para poder rebatirlo si procede.
Reciba un saludo.