martes, 6 de septiembre de 2011

ACCIDENTE DE UN AUTOBÚS URBANO DE CÓRDOBA, EN EL RIO GUADALQUIVIR

Fotografía del momento de sacar del río el autobús (ABC)

Como estamos de autobuses urbanos de Córdoba, decir que, eran aproximadamente las cinco y poco de la tarde, de un 26 de abril de 1964, jugaba en el Arcángel el Córdoba y el Levante. Último servicio especial Tendillas (antes era Plaza de José Antonio) al estadio de El Arcángel. Lo tomaron los rezagados hacía el fútbol o aquellos que les interesaba esa línea.  El autobús, después de salir de las Tendillas —se comentaba que tuvo que parar una vez arrancado, para que uno de los dueños de Casa Carrasco, el Bar Correo, se subiera—, bajó por la calle de la Feria normalmente, paró en la parada de la Cruz de Rastro —entonces la parada estaba antes de llegar a la Cruz, pasada la calle Cardenal González—, y tomó la curva para enfilar el Paseo de la Ribera, pero continuó directo hacia los barandales cayendo al Guadalquivir. En ese tiempo, en ese lugar había una cierta profundidad en el río que lo hizo desaparecer totalmente. 

Extrayendo las personas de dentro (ABC)

La consternación cundió por la ciudad, cuando EAJ24 Radio Córdoba, dio la noticia, a las cinco y treinta de la tarde. La misma llegó al estadio. Mucha gente se aproximó al lugar del accidente. Como aún no se sabía nada de la identidad de las víctimas, raro era el ciudadano que, no teniendo controlados a sus familiares, no le pasara por la cabeza que uno de ellos podría estar entre los pasajeros. Viajaban en el autobús catorce personas, afortunadamente por ser el último, los otros viajes siempre iban hasta la bandera. El anuncio en el lateral era el de Radio Arjosan.

Wenceslao Gracia Arroyo, el conductor.

Once fueron los muertos: Luis Guerra Morilla; Wenceslao Gracia Arroyo (el conductor); Alfonso Pérez Cubero, 47 años; Manuel Carrasco Ruiz (uno de los propietarios de Casa Carrasco–Bar Correo-); Fernando Baro Artiguez; Isabel Pastor del Río; Fernando Cubo de la Rosa, 24 años (un amigo ciclista habitual de los circuitos cordobeses); José Llamas; Pedro Zurbano Barrionuevo y su esposa Ana España; y el joven de 16 años Manuel Soto Domínguez. Se salvaron tres: Una señora que saltó antes de que cayera al río saltando del vehículo, lo que demuestra que no iba a gran velocidad; El cobrador Miguel Espinosa Priego, que fue despedido al caer al agua y salió por la ventanilla, siendo rescatado por un barquero, y José Vázquez Fernández que salió del vehículo una vez se hundió.

Página de ABC relatando el suceso

Una potente grúa del Parque de Automovilismo, que estaba en los Santos Pintados, fue la que sacó el vehículo del agua. Creo recordar que después fue arrastrado hasta la otra orilla, por las dificultades de su extracción, pero puede ser un aspecto personal de mi memoria. Las causas; cualquier empleado de la empresa de autobuses lo podía sospechar, el lamentable estado del material móvil de la empresa. Pero se pretendió culpar al muerto, afortunadamente para su honor diciendo que si un infarto o un ataque de epilepsia, o cualquier otro motivo, lo curioso es que no se habló nunca del estado lamentable del vehículo, o sí aquello de un fallo mecánico.

Funerales en la Mezquita

Seis años después del accidente, con la última hornada de cobradores que entró en esa empresa, que le llamaron “Los diez de últimas”, en similitud con el nombre del programa televisivo que presentó José Luis Pécker en la temporada 1969/70, entré a formar parte de la empresa, bueno en realidad fueron nueve, por problemas de índole médica de uno de los diez. Siempre que me tocaba trabajar en una línea que bajaba por la calle de la Feria, a pesar de haber pasado ya seis años, no podía evitar el pensar en el accidente. Bajábamos un día con el autobús sobrepasado en el doble el número de plazas permitidas, y conocedores del mal estado de los vehículos -por poner un par de ejemplos, de los muchos que podrían ponerse- la calle de la Feria, cuando se nos salió una rueda que bajó rodando unos metros de calle, a la altura de la Ermita, antes de llegar al Portillo. El autobús se venció a un lado y la rueda se paró cuando quiso. En otra ocasión al tirar de los mandos de las puertas, y comprobar que no funcionaban le dije al conductor: 

—¡Niño! —era una forma de que el pasaje no advirtiera lo que pasaba, y me contestó: 

—Ya lo sé, tranquilo. Voy a parar cuando pueda -Esa era la clave para decirme que había comprobado como el calderín del vehículo, que suministraba el aire para los frenos estaba seco. Paró como pudo y se le dijo al pasaje que la avería fue del motor. 

Un vehículo de la flota actual.

Y así muchos accidentes que el resto de los compañeros podría comentar, en las muchas horas de trabajo, que sobrepasaban normalmente las ocho habituales. Eso multiplicado por una flota caduca, sin un mantenimiento adecuado, podrán imaginarse lo que significaba. Muchos incidentes que quedaron en  “in”, y que afortunadamente no llegaron a “ac”. Luego el ayuntamiento ya democrático subvencionó a la empresa que se quejaba de pérdidas, y los neumáticos que le compró, la empresa se los llevó a una filial que tenía en Galicia, en Vigo, donde fueron a comprobarlo unos compañeros. Después bajo la Alcaldía de Julio Anguita, se municipalizó la empresa.

Fotografía de la época, con una excelente persona apoyado en el autobús.

En el cementerio de San Rafael -el viernes pasado lo visité- en uno de los primeros patios a la izquierda, el ayuntamiento facilitó, al que lo quiso, un nicho en propiedad. Allí en las lápidas figuran la fecha y la referencia al accidente. Los príncipes entonces, asistieron al funeral que se celebró en la Mezquita, le pilló de “trabajo” por la zona. Todos los gerifaltes del régimen que andaban por aquí hicieron lo mismo, acto de presencia. La primera autoridad espiritual, el obispo, no estaba, pero cuando volvió a Córdoba lo primero que hizo fue dar la absolución a los accidentados. Qué bien. 

La cabecera de un autobús de la línea c/. Marbella / Plaza José Antonio

Y así fue uno de los accidentes más importantes que desgraciadamente ha habido en esta ciudad. En la mente de los compañeros de la empresa de autobuses, el pesar por la muerte de un compañero, y el miedo de que le podía haber ocurrido a cualquiera, y sobre todo la certeza de que era un buen profesional del volante. Y la otra certeza de que el material que manejaban era pésimo y que los compañeros del taller no podían hacer milagros, como quedaba reflejado en los partes de incidencias diarios que cursaban. Hoy en día como en Iberia lo que más se cuida de la empresa es la flota. Ya se han cumplido del accidente cuarenta y ocho años.

Autobús girando en Cruz Conde

Fotos de ABC y AUCORSA
Bibliografía de la memoria.

12 comentarios :

Gerardo dijo...

Muy interesante el artículo Paco. Te quería preguntar en Córdoba hubo alguna vez tranvías o trolebuses.

Paco Muñoz dijo...

No, nunca Gerardo. En el 92 se trató en un Congreso sobre Movilidad en Alicante (que estuvo un amigo mío), con el Ministerio de Fomento esa posibilidad, en principio hacer un estudio previo. Pero nada más.

ben dijo...

Cuarenta y tantos años,madre mía
cuanto tiempo.Yo tengo el recuerdo
muy vivo,porque en cuanto me enteré,me acerqué con la bicicleta,
el impacto de la noticia fue muy fuerte y corrió como la pólvora por
toda Córdoba.Efectívamente,el auto
bús lo arrastraron,al cabo de unos días a la otra orilla y por ahí lo sacaron.Lo que dices del obispo,no
lo tengo claro,porque yo recuerdo
de haber asistido en la Catedral
al funeral y supongo que sería el
obispo el que lo ofició,la Catedral
estaba a rebosar de gente.
Efectívamente,la flota de autobuses
era deprimente,el de las Margaritas
se solía averiar a cada dos por tres,entonces los usuarios tenían
que empujarlo para ponerlo en marcha.Además,recuerdo de ver la ca
rretera por debajo del asiento del
conductor,por las grietas que tenía
el suelo.Lo curioso de aquellos tiempos es que el conductor no paraba de hablar con la gente,pues
ya les eran conocidos,así que se le
oía preguntar a voces a los que íbamos en el bus,por distintos te
mas.Año 52-53...
Paco,el autobús de las Margaritas,
era muy pequeño,dos bancos corridos
paralelos,en sentido longitudinal y
algún asiento más.No sé si hay al
gún museo de estos autobuses,sería
fabuloso.

Paco Muñoz dijo...

Lo del obispo es anecdótico, era lo normal en la época, claro el funeral fue dos días después y ya estaría.

No hay recuerdos de esos coches, había alguno que sólo era el número de bastidor, el resto era reformado, había un mil y pico de Lugo, de matrícula.

Esos que tu dices son aquellos que por puerta tenían una cadena posiblemente, y el cobrador iba de pie.

Y no me falló la memoria, no se pudo subir por el muro y lo arrastaron a la orilla de Villa Cachonda. En el 70, en la línea de las Palmeras que uno de los conductores era D. Gregorio, Conde de las Palmeras y Marques de Cantarranas, un personaje para una novela, le decía a la gente abajo y a empujar que esto no arranca, y la gente salía empujando el coche hasta la carretera y lo allí se subían una vez arrancado, era de película de Berlanga. Y muchas anécdotas más.

Vértice dijo...

Hablando de autobuses y conductores, recuerdo en la parada de Valdeolleros junto al bar Siboney, que era principio y final de la linea (no la recuerdo), había un conductor que entre trayecto y trayecto, jugaba sus partidas de domino

nachete dijo...

Mi abuelo era revisor de Aucorsa, iba en ese autobús y se bajó en la cruz del rastro. Por suerte no era su día :)

Talbanés dijo...

Que entrada más interesante Paco y que triste también. La foto primera es tremenda, imagino la consternación que se debió vivir en la ciudad porque debió ser muy fuerte aquello. Un saludo y enhorabuena por la entrada.

Paco Muñoz dijo...

Para Vértice:
Bueno, no lo pongo en duda Emilio, le sobraba tiempo y lo dedicaba a la partida, es de todas formas un abuso. Lo que pasa es que en el fondo eran los autobuses de un pueblo, que es lo que era Córdoba.

Para Nachete:
Oye que yo recuerde habían una serie de inspectores: Quintana, Climent, Martos… el que hacía las veces de Jefe de ellos, que no recuerdo el nombre y otro que vive por San Lorenzo, que afortunadamente aún vive, Amaro. Otro Porras, trabaja en la oficina. ¿Quién era tu abuelo? Seguro que lo conozco. Y la verdad es que fue una suerte.

Para Talbanés:
Bueno Andrés hace de eso ya treinta y ocho años, aquello fue el accidente más importante que ha habido en esta ciudad y más trágico. Hay fotos mucho más impactantes. Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Se comentaba que el autobús anterior al accidentado llevaba mas de mil pasajeros. Todo el mundo tenía un amigo o familiar que fue en él.

Paco Muñoz dijo...

Eso es lo normal anónimo, o que alguien se fue a subir en el accidentado y lo dejó o lo perdió. Algún caso si sería cierto. Ah, y lo de mil pasajeros me imagino que sería una exageración. Me parece que las plazas eran alrededor de sesenta, arriba o abajo, y hasta los topes podrías meter ochenta o noventa, pienso que más no.

José Manuel Fuerte dijo...

Tan triste como veraz. Siempre culpan al currito de turno de los males más públicos. ¿Qué iba a hacer el pobre conductor con un cacharro semejante? Seguro que los verdaderos responsables se fueron "de rositas". La madre que los parió.

Ya leí en su día esta magnífica entrada tuya, pero ha sido un placer volver a leerla.

Por cierto, ¿cómo quedó aquel partido Córdoba-Levante?

Es broma.
Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

El método de la corruptela de las dictaduras y del capital es echar la culpa al muerto.

Un detalle de la prensa, pero posterior ya en la democracia, en aquel tiempo lo que dijera el poder.

“La dirección del autobús matrícula MA-21929 había dado problemas aquella mañana, y así lo había manifestado a la empresa; pero en la tarde lo encontró en las mismas condiciones. Efectuó una llamada a Aucorsa desde la Telefónica mostrando su preocupación. Sólo logró retrasar la última salida desde Las Tendillas al Arcángel, adonde nunca llegó.”

“Sustituyó a otro conductor Bernabé López que estaba enfermo. El conductor Sr. Wenceslao, no fumaba y era abstemio.”

“el coche MA-21929, parece que se compró en un lote de 4 coches, a una empresa de Málaga.

No deja de ser historia también el resultado. El Córdoba Levante 4-0. Creo que en esa temporada quedó el 5º en primera división. Su mejor clasificación de la historia.