jueves, 2 de agosto de 2012

EL COLOR NARANJA DE LAS HUERTAS DE PALMA DEL RÍO.


Naranjo bicentenario

Un martes especial, Paco Madrigal (fotógrafo) y yo visitamos a un naranjal de esa bonita ciudad de Palma del Río. Gracias a Óscar Morales pudimos conocer una huerta palmeña. Nos esperaba D. Mariano, propietario, hortelano afable, atento, desprendido, un “chaval” de 78 años, que nos enseñó su huerta y nos contestó a todas las preguntas que le hacíamos, a pesar de que algunas pudieran ser absurdas, teniendo en cuenta, por lo menos en mí, el desconocimiento del tema. Nos interesaban unos árboles, unos naranjos centenarios que podían medir hasta diez metros de altura. 

Naranjal, servidumbres

Y es cierto pero, la dificultad de su recolección y la ley que no permite escaleras de un determinado número de peldaños, los ha relegado a que queden muy pocos ejemplares de esa talla, y el que queda lo ha sido por la benevolencia de su propietario. Lo que nos llamó la atención es como las instituciones, no han dejado algunos ejemplares crecer hasta donde la naturaleza les permita para conocimiento de las generaciones. Un parque botánico especial, una especie de palmeral de Elche, pero en naranjal, en Palma del Río.

Un jóven ejemplar

Nunca había estado en un naranjal, paseado por su interior, conocido sus secretos, y admirado la labor de gentes que mantienen la tradición a pesar de que el mercado lo controlan las multinacionales que estrujen al agricultor hasta extremos insospechados. Primero la Cooperativa y luego la multinacional. Es verdad que el beneficio no es el que debiera, y éste está en el límite de cultivar o no, o hacerlo como elemento secundario. Llegamos a la conclusión que no da para el mantenimiento primario, único, de una familia. Es cierto que  el agricultor tiene fama de agorero, de llorón, pero no lo es menos que con los datos en la mano se comprende que son otros explotados más de este mundo cada vez más mercantilista, sin límite para esos granujas que se llaman eufemísticamente mercados. Competitividad, crecimiento, etc. palabras que no sirven en un mundo finito.

Un camino de servicio

Una huerta da para una ayuda extra, no para la cuestión principal. Palabras como macho, almatriche (que procede del mozárabe y el árabe hispano -almatrig o almatric-, y que significa acequia madre, y del lat. Matrix. –icis, como apuntó Óscar)  eran empleadas y aclaradas sobre la marcha. Regadío, presión, goteo, abono, limpieza de la mala hierba. Heredad, trasmisión de padres a hijos y el desengaño de padres con los hijos que, no seguirán con la heredad que ha venido de lejos. Es lo normal, nunca los hijos siguen la senda que marquen los padres,es natural  se han criado en otra perspectiva y seguro debe ser así.

Naranjal

Siempre llama la atención la bondad de la gente, la cercanía en explicar, el disfrute cuando enseñan su obra, porque en el fondo la huerta es la obra del hortelano, a pesar del sufrimiento continuo, si llueve mucho malo, si llueve poco peor, si se inunda la huerta terrible, porque el terreno es del río, y cuando este viene crecido no respeta nada de lo que le ha sido arrebatado. Si la plaga tal o la plaga cual ataca, y muchos etcéteras. 

Un "macho" delimitador

En algún momento nos encontramos con tres agricultores más, cada uno a lo suyo en una huerta en la que comparten agua, almatriches, preocupaciones y anhelos. El principal era Don Mariano, este nos presentó luego a Miguel, Antonio y Rafael. Estos al ver a tres desconocidos con cámaras fotográficas, te miraban raro y surgía el chiste. 

El "macho" entre naranjos

-Estos señores son del Ministerio de Hacienda. 

Aún a pesar de reconocer lagracia, la mirada decía mucho ¡Será verdad? Se le teme a Hacienda más que a la Guardia Civil. Todo de buen humor, de Hacienda nada de nada, éramos unos curiosos. Todos los hortelanos que se juntaron allí, entraban y salían por el mismo camino, utilizaban las mismas servidumbres de paso interior, y abrían y cerraban la misma cancela, y con la misma llave. 

El almatriche en desuso

La separación de las lindes, los machos, pequeños promontorios entre naranjos. Cada uno sabe donde empieza y donde termina su huerta, no hay necesidad de cercas y señalización exagerada. Antes nos dijo D. Mariano que el riego era por inundación, a base de azadón y pico. De horas de vigilia procurando dirigir el agua por donde se quería, pero no siempre era así. Hoy se le echa al árbol la cantidad adecuada, durante el tiempo preciso, y en el lugar exacto, el goteo es un gran invento.

Un registro del almatriche

También vimos una noria de carne, para sacar en tiempos no muy lejanos el agua y llenar una amplia alberca, pero insuficiente en este tiempo. Hoy, una intrincada red de tuberías con presión añadida permite llegar hasta el último confín de la huerta, y a su vez le lleva a los árboles, mezclados el alimento y la medicina. Aunque exteriormente haya que limpiar y emplear el uso tópico también. 

Filtro

El circuito del agua intercala unos filtros que impiden el paso a los "pizcos", impurezas que pueden atrancar los goteros. Almatriches, arterias principales que ahora se sustituyen por unos tubos de goma flexibles y derivan en una intrincada red capilar. Hasta arreglamos una conducción que pisó el automóvil y la soltó. Higos directamente de la majestuosa higuera, mejor dicho brevas. Un nogal enorme y una azofaifa o azofaifo, no sé si es varón o hembra. 

Alambres sujetando las ramas

Los naranjos de varias familias, la más común la cadenera, debatimos su procedencia, puede que de Asia. Grecia, Roma y otras civilizaciones las cultivaron, pero el mayor conocimiento de ellos nos viene del legado árabe. Parece que la explotación naranjera en Palma del Río procede del s. XIX. Las familias muy variadas y enormes. Un ejemplo: parece que uno de los primeros naranjos de los que tenemos constancia, es el Cidro. Se divide en Común y Florencia. Luego tenemos los naranjos amargos, como el Borde y el Agrio de España. 

Resina en el tronco

Y los dulces, donde está la mayor parte; Navel, Washintong  Navel, Navelina, Navelate Thompson Navel, Lane late. O las blancas; con Comuna, Cadenera (está es la que parece se explota más en Palma), Salustiana, Castellana, Macetera, etc. El grupo de Sangre: Doble fina, Murtera, Sanguinelli, Sanguina. Y los mandarinos, que por su facilidad en pelarse les llamamos vulgarmente "mondarinas" como aquello del "oructo" por ercuto o "anzuelo" por orzuelo: Satsuma, Owari, Clausellina, Okitsu. Y las Clementinas; Oroval, Marisol, Nules,  Hernandina. Y nos quedamos cortos con las familias.

Paco Madrigal, Óscar y D. Mariano

Al final vimos un ejemplar de más de doscientos años, que había sido recortado como la mayoría, desmochados en altura. Con un artilugio con unas cuchillas, al pasar los deja todos a la misma altura, por necesidades de recolección. Otros mayores estaban apuntalados, con maderos en sus ramas. Otros sujetas sus ramas con alambre trenzado y unas gomas para no dañarlas con los alambres, sujeción que había puesto el suegro de D. Mariano hace muchos años. No paro de imaginarme lo que tiene que ser entrar en el naranjal en la floración, cuando el azahar hace de las suyas. 

El accidente mencionado

Recuerdo un viaje en tren a Barcelona y al pasar por los campos de Castellón,  daban ganas de quedarse en ellos. Es uno de los olores, junto con el jazmín, más elegantes de la naturaleza, claro es cuestión de gustos. En mi infancia he tenido cerca el Patio de los Naranjos de la Mezquita, porque el Patio de los Naranjos es de la Mezquita, las Catedrales no tenían esa sensibilidad eran más grises. Es el patio de abluciones de la purificación. En el cristianismo la ablución se hace en una pequeña pileta a la entrada de los templos, de agua estancada que no conviene enturbiar por lo del chiste.

La antigua noria de sangre y el pozo

Cuántas cosas tenemos cercanas, al alcance de la mano, para poder conocerlas, incluso tocarlas. Si conociéramos más nuestra agricultura, sus dificultades, sus gentes, sus anhelos, seriamos mucho más solidarios. Dejaríamos a un lado culturas distintas y posiblemente más dañinas en el plano alimenticio  y podríamos luchar contra la esclavitud de las multinacionales, de eso que llaman mercados y que son organizaciones mafiosas, criminales, a las que no importa el agricultor al que esclavizan y tampoco el consumidor al que engañan. 

La alberca

Muchas gracias a D. Mariano y a Óscar por permitirnos conocer un poco más nuestra tierra, porque conociéndola se aprende a quererla más y se aprecia el trabajo de su gente.

La casa de la segunda huerta

Primera explotación visitada, desde el helicóptero 

Segunda explotación con algunos detalles

Fotografías del autor
Bibliografía de la experiencia hortelana de D. Mariano

14 comentarios :

Francisco Madrigal dijo...

Muy buena la descripción de las huertas de Palma del Rio, tendremos que volver con un tiempo mas fresquito para empaparnos mejor de estas maravillosas riveras del Guadalquivir y Genil.

Paco Muñoz dijo...

Llevas razón Paco, ahora lo que más miedo da es el vuelo del helicóptero para hacer las fotos aéreas.

Un abrazo.

Lansky dijo...

Una maravilla esta entrada ('post' como dicen los jóvenes ciberflautas), Paco, me toca en lo más íntimo. Y tus comentarios, tan oportunos, la regulación de la altura de las escaleras y otros sinsentidos o semisentidos burocráticos, tu comparación con un palmeral en naranjal, oasis ambos, paraisos, esto es 'paradeisos' en persa: jardines, creados por la mano del hombre. Esos alcorques, primorosamente rehechos con azadilla, supongo, un hombre cabal y una azada bastan para crear mundos...y otro para contárnoslo. Gracias

Paco Muñoz dijo...

¡Leche, Lansky! no me siento merecedor de esos elogios venidos de un experto en la materia ecológica como tú. Nada más que por eso me tomaré a tu salud un medio de vino de Montilla (que es medio cuartillo, o lo que es lo mismo ocho medios en un litro, de Bodegas la Aurora), aquí lo llamamos así, en otros lugares es un chato, un vino, etc. Bueno lo cierto es que disfruté mucho. Me he dejado atrás la conversación grabada, y no la he puesto porque no pedí permiso. Siempre procuro usar la grabadora como blog de notas pero debí avisarlo antes. De todas formas también criticamos cuestiones familiares y puede ser contraproducente. Es muy curioso, dieciocho peldaños de escalera dijo otro hortelano, y que él era capaz de usarla para la recolección, claro bajo su responsabilidad. Las palabras del cercano árabe, almatriche, y otras, que eran los expertos en el riego y en el uso del agua. Y la colectividad del uso de la huerta prácticamente con normas de apretón de manos. Y para Don Mariano, cabal, es la mejor definición, yo le he puesto delante el Don que no es sino una abreviatura de Domine o lo que es lo mismo Señor.
Un fuerte abrazo y ya he dado cuenta del zumo de uva fermentado de Montilla a tu salud.

PD: la siguiente entrada es referida a un Azofaifo que había en la huerta.

Diego Diaz dijo...

2 veces hice el viaje a Barcelona a mediados de los 70 en el "catalan", y recuerdo perfectamente que en uno de ellos el tren se detuvo entre naranjales en la provincia de Castellon y no me pude resistir baje y cogi naranjas, hoy Borriana, pueblo a 20 km de Castellon, es uno de mis lugares favoritos para el verano por sus playas, pero mas que las naranjas, ha acabado gustandome las paellas con sus garrafons, garrafetas y garrafinas. Amen de la consabida carne de conejo y pollo. un saludo

Paco Muñoz dijo...

Diego lo mismo que yo pero unos cuantos años antes a principio de los sesenta. El “catalán” que salía entonces de Córdoba a la diez de la noche, y cuando hicimos el primer viaje a Barcelona llegó a las dos de la madrugada del día siguiente. No se me puede olvidar eso que dices. Mi viaje fue de película, ardió un vagón en Chinchilla y el personal del mismo (casi siempre es de tercera lo que se estropea) lo metieron como pudieron en los otros vagones, lo que hizo subir el nivel de tortilla y bistec empañado por metro cuadrado en el vagón nuestro. El territorio que describes precioso. Y otra cosa que no se me olvida el cruce del río Ebro por Tortosa creo que era, inmenso, acostumbrados a nuestro Guadalquivir de andar por casa aquello era como el Amazonas. Pero el olor del azahar inolvidable. Como el del barrio cuando venían los legionarios al patio de los naranjos.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Vamos de recuerdos,que tú siempre
me activas.
En el primer viaje a Barcelona,muy
joven,recién terminado el Preu,con ganas de estudiar una carrera,pero
con muy poco dinero en el bolsillo,
eso sí con ganas de trabajar para poderme pagar los estudios,el tren
se paró en zona de naranjos,era verano con mucho calor,así que mucha gente se bajó,algunos para
"mangar" naranjas y otros como yo
para beber agua de unos canalillos
de agua muy limpia.UNa semana de fuertes dolores de barriga y cagaleras,me costó la imprudencia
juvenil.
Saludos.
"ben"

Eduardo de Vicente dijo...

El naranjo, que uno siempre se le atribuye a la región valenciana, también se da por Andalucía, me ha llamado la atención de que una variedad de naranja se la llame castellana pues no conozco ningún sitio castellano que lo cultive, bueno a lo mejor algún rincón de Albacete o Ciudad Real. Pasa lo mismo con el olivo que la gente lo atribuye casi solo Andalucía, he visto gente de Madrid asombrarse al ver olivos en su misma provincia, esta zona del Jarama entre Madrid y Guadalajara principalmente es muy olivarera.
Deberían proteger esos grandes naranjos centenarios.
Bonita excursión.
Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Ben, por lo que se ve en esa parada esperaría el paso de otro y por eso la coincidencia de parar allí, que no quiere decir que fuese siempre en Castellón. El agua muy limpia no quiere decir que no esté contaminada, pero como de los escarmentados naven los avisados, supongo no beberias nunca jamás en ningun sitio que no fuese garantizado potable. Ah, y me alegro que active tus recuerdos, ese es un objetivo de estas entradas.
Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Amigo Eduardo
Yo de esto no entiendo mucho, pero he leido alguna cosa a propósito de la entrada para documentarme algo de cosas que ignoraba. Hay una cita de un viajero, que escribio sobre sus andanzas por España y Portugal, un tal Jerónimo Muntzer, que en 1494 ya cita la presencia de naranjos y cidros en Barcelona, Valencia, Sevilla y Almería. Se ve que la zona de Valencia es desde luego la que se lleva la palma siempre.
Si te metes en Google verás que en la vega del bajo Guadalquivir, el cultivo está muy enraizado. Respecto al olivo pasa igual, parece que es del sur pero está distribuido ampliamente. De todas formas en la campiña cordobesa antes no había tanto olivar, en el vuelo de los americanos de 1958 se ven superficies que eran de cereal y hoy son de olivos. Aquí es Jaén el equivalente a Valencia en la naranja, pero Córdoba no está lejos y Sevilla tampoco.
No he podido encontrar mucho respecto a la variedad castellana, nada más que es para zumo, con mucha semilla y que su área histórica en Andalucía está en una localidad de Almería que se llama Canjáyar. Es naranja blanca (sin ombligo, lo que llamamos vulgarmente hijos, pero en realidad parece un verdadero ombligo) y su cultivo está en desuso.
Un abrazo Eduardo

Barbie Jardinera dijo...

Hola. He entrado en este blog por recomendación de Lansky y estoy encantada de haberlo hecho. Vivo en Madrid, pero nací y he vivido casi siempre en Galicia. Por la costa de Pontevedra, como en el norte de Portugal, no tiene nada de raro encontrar buenos ejemplares de naranjo (¡no de 10 metros, desde luego!, ni tampoco "naranjales" en plena producción). Creo que si no se cultivaron más por esa zona fue por razones comerciales y administrativas, razones históricas, en definitiva, que no estrictamente ecológicas. Es un asunto que me gustaría investigar algún día. Incluso en la costa norte -que es la mía- los cítricos se dan bien, en especial el limonero ( supongo que el naranjo dulce necesita muchísimas más horas de luz para dar fruta de calidad). Recuerdo que los limoneros, que crecían y crecían, y acababan despendolados, había que "castigarlos": hacerles incisiones con un cuchillo, colgarles piedras de las ramas...todo ello para inducir la floración, en detrimento del crecimiento vegetativo.,,, Ya ves, leer esta preciosa entrada que has escrito en Córdoba me ha hecho recordar olores y sabores…de la costa gallega y de Portugal. Un saludo y muchas gracias, de nuevo, por compartir esta maravilla con nosotros.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias a ti por estar por aquí y a Lansky por recomendártelo. Son muy curiosas las razones que estimas de no cultivo de estas especies, y no lo es menos el “castigo” infringido al limonero. El otro día hablábamos con el hortelano sobre los limoneros, y especialmente dos que yo conocía, prácticamente desde mi nacimiento y ahora están abandonados prácticamente. Están en el patio de un acuartelamiento ya abandonado en el centro de la ciudad, y cada mes daban fruto, y que frutos.

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Ahora seguro no los riega nadie, lo mismo que en otro edificio, Caballerizas Reales camino de lo que se llamaba la huerta, en un callejón de cien metros, que se le llamaba jocosamente la Quinta Avenida, hay unos veintinueve ejemplares de la misma categoría del citado en primer lugar con naranjos también.

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Nuevamente muchas gracias por tu aportación Barbie Jardinera, nada más que por el nick se imagina uno tu pasión.

Oscar dijo...

Paco, me acabas de dejar sorprendídisimo del alto nivel de este artículo sobre la huerta palmeña y la naranja en general. ¡Cuánto -y tan bien- captaste en tan poco tiempo!

Mi más sincera enhorabuena.

Paco Muñoz dijo...

Oscar muchas gracias. Siempre me autocensuro, hay matices personales que se pueden prestar a confusión y no entro, pero son muy valiosos. De todas formas es muy difícil expresar lo grandioso de tu tierra a la que admiro. Es maravillosa y sus gentes, a pesar de que en principio pensaban que eramos de Hacienda (es broma).
Un abrazo.