sábado, 15 de septiembre de 2012

DE LÁPIDAS Y OTRAS CUESTIONES


La horterada manipuladora

Muchas mañanas, volviendo a mis orígenes, voy al lugar de mis juegos infantiles y sueños de adolescente, que no es otro que el Patio de los Naranjos de la Mezquita de Córdoba. Allí se respira una paz especial aunque algo rota por la variopinta humanidad que la visita. Allí se mezclan muchas culturas y lo rancio y casposo de  este país que se llama España, que por muchos años que pasen no se moderniza y no abre su mentalidad a los tiempos actuales. 

Al fondo el Postigo de la Leche

El Patio de los Naranjos, en la época que cito no tenía tanta afluencia de turistas, por los años cincuenta del siglo XX, eran tímidas estas visitas. Los chavales llamábamos “franceses” a todos los visitantes, pero sorprendentemente eran todos viejos. Ese problema nos hacia preguntarnos si es que no había franceses jóvenes. Era el “Imserso” francés posiblemente. 

La pared oeste de la torre en la galería norte

Una o dos tiendas de recuerdos, o souvenir, había en la calle Torrijos. Allí desembarcaban los autobuses de Atesa, “arrastrados” por el guía oficial que, al igual que las paradas de autobuses en la venta señalada, que pagan los consumos del “chafeaur” de turno, allí creo que era un veinte por ciento de las ventas los que caían a la oficialidad. Era un mundo muy especial, aún el estraperlo funcionaba. 

El canalón del rincón del Postigo de la Leche

La aplicación de la triste Ley de Vagos y Maleantes, a la competencia de los guías, los “clandestinos” era un hecho. Los: Negri, Májara, Cojito, etc. estaban cada dos por tres en la Comisaria. Algunos, un par de ellos que no cito, según decía mi padre eran confidentes de la policía y nunca los detenían. Mi madre, siempre refería que uno de los "confidentes" se había quedado con un pendiente suyo que le dio para reparar, pues era platero, cuando trabajó en ello.

Otra horterada

La Manola se asomaba a la hora de comer al Postigo de la Leche, se metía ambos dedos meñiques en la comisura de los labios, y de ellos salía un agudo, fuerte y significativo silbido. De distintos lugares de los patios asomaba su prole, que era considerable, y era la señalización de la hora de comer. D. Gonzalo de la Obrería, cuyos niveles de testosterona eran conocidos por todos, había cerrado hacía tiempo el breviario, subido los lentes y dejado de mirar disimuladamente por encima de ellos a la moderna turista, cuya longitud de falda era más corta y florida que la de las oriundas, y dejaba ver unos centímetros más de epidermis de los miembros inferiores, y su descuidada forma de sentarse, a veces, la entrepierna mas profunda.

El arco de Bendiciones donde comía el guardia municipal

Alguna vecina terminaba de llenar el cántaro o botijo en la fuente. El Guardia municipal que tenía un punto de vigilancia allí se marchaba a comer también. Por la noches comía en las piletas de la entrada de la puerta de Las Palmas o Arco de Bendiciones. Su mujer al atardecer le llevaba la fiambrera –no había tupperware- sujeta con la servilleta, y cenaba pues el turno acababa después, cuando Juanín, el Sacristán Mayor cerraba todas las puertas. Los últimos pobladores teníamos que salir por el postiguillo al lado de la torre que era la salida que quedaba al exterior. Ningún barrio tenía un lugar de juegos de sol a sol, cerrado, y variado, protegido de la incipiente circulación de vehículos. Tenías trompo, bolas –hoy canicas-, pincho, o tierra en los lugares hoy con celosías que quieren quitar para la entrada de las procesiones de Semana Santa, allí se amontonaban los materiales de construcción para las pequeñas reparaciones. Incluso hacíamos incursiones arqueológicas para entrar a ver el antiguo minarete desde abajo de la torre.

Arcos donde la arena y ladrillos permitían jugar

Bueno esto es el aspecto nostálgico, que no volverá, y que ya no existe porque en ese barrio no hay niños, y si los hay tienen otro tipo de juegos. Ya no tienen sandalias de goma de esas que te dejaban las ventanas de gruesa y negra suciedad al final de la jornada, al pasar por el lavado, o zapatos Gorila de los domingos, y pelota verde, o trompos de madera de la calle Armas. Ahora tienen ordenadores, teléfonos móviles, y otros artilugios electrónicos modernos. Los turistas son masivos, universales, no son franceses ni viejos, que de seguro serán los menos. Ya no podemos ver los dirigentes árabes, con sus escoltas, Hussein de Jordania, el de Arabia que pagaba la salida de la Catedral, o el descubridor de la Penicilina, o una guapísima Sara Montiel, embutida en un frondoso abrigo de pieles que a todos nos pareció muy bajita, o incluso el abuelo del actual dictador de Marruecos.

Una gárgola angelical en la galería oeste

Si te sientas en el verano verás como obligan a las mujeres a taparse los hombros con lo que sea, cierta vez observé como una se puso unas bolsas de plástico, si no el vigilante te manda a la tienda enfrente de la Puerta del Perdón a que compres un chal. Hay que reconocer que en los países islámicos es el velo obligatorio, que también lo fue aquí, pero en ambos casos es absurdo.


La galería norte de "los Patios" estaba tapiada con diferentes dependencias. Incluso en la parte donde se cobran las entradas que no pagan el IVA como todos los ciudadanos según un artículo de prensa-, pues parece que son “donativos forzosos” al clero, estaba la vivienda de Santiago y Trini y sus hijos -una de las cinco o seis familias que vivían en la torre-, e incluso tenía en los entresuelos y techo, el taller de platería el "cabeza de familia". 

Algunas acabaron en Christie's...

La esquina oeste de la galería norte, entre la torre y el Postigo de la Leche, también estaba ocupada por una dependencia o almacén. Pues bien, allí mismo que es donde parece ser es el punto de reunión previo de la visita nocturna, esa que han financiado las instituciones y de la que no perciben nada, han puesto una lápida, hortera como todas las lápidas -como aquellas que había en el contracoro, ahora modificado su texto, suavizado más bien-, en la que arrimando el ascua a su sardina, para no perder la costumbre, es el punto de partida de la mediatización cristiana de la visita nocturna, esa del Alma. 

Un bonachón leon-gárgola en la galería oeste

Se trata de borrar siglos de historia y que prevalezcan solo los primeros y últimos cristianos. De “evangelizar” a visitantes restando importancia al floreciente periodo árabe, del que si “Dios” no lo remedia, y esto sigue así en esta “santa” tierra de María Santísima, pronto no existirá vestigio alguno. Pues la mencionada lápida, fea, de color y tipo de letra, dice:

Las sujeciones para las pantallas

“EN ESTE ESPACIO ESTUVO LA BASILICA DEDICADA AL MÁRTIR SAN VICENTE, QUE PADECIÓ MARTIRIO EN LA PERSECUCIÓN DEL EMPERADOR DIOCLECIANO, LEVANTADA EN SU HONOR POR LA COMUNIDAD CRISTIANA DE CÓRDOBA EN EL SIGLO VI PARA PROFESAR SU FE EN LA TRINIDAD Y CANTAR LAS ALABANZAS DIVINAS, HASTA QUE FUERON DESPOSEIDOS DE ELLA EN LOS PRIMEROS AÑOS DE LA INVASIÓN MUSULMANA.”   

Tiempos pasados que seguro volverán

Es un atentado a la historia y una manipulación de la misma y, sobre todo, una verdadera horterada. En ese lugar no estuvo la Basílica, que alquilaron los titulares de aquel tiempo a los recién llegados, no cruentamente, que luego compraron o expropiaron. Supongo fue una venta más como la de muchos lugares sagrados –de la cristiandad- con los que especulan sus propietarios. Tengo entendido que los árabes no empleaban la fuerza para ocupar lugares sagrados aunque fueran de otra religión, o crear los suyos, de ahí que no fueron desposeídos.

Placa del alminar de Hixen I, cuando lo de San Vicente

Prueba de ello es, una bonita historia de la ampliación de Almanzor, dictador por excelencia, que se las vio y deseó para expulsar a una dama que no quería irse de su casa por la existencia de una palmera en ella. Y pudiendo haber dado orden de arrasar la propiedad, fue paciente y espero a convencerla y poder efectuar la ampliación, y así no obtener por la fuerza un lugar que después sería sagrado para ellos.

Un cuenta rayos y truenos de la torre

Manipulación en la mayoría de medios casposos e instituciones retrógradas, que no se adaptan a los tiempos, que caminan “cangrejadamente” hacia atrás a marchas forzadas. Horteradas de las que el gobierno no se hace eco, porque él es el que debe evitar determinadas actuaciones, pero si no actúan en materia de impuestos con lo que está cayendo a las familias, por descontado no lo van a hacer en esto. Ya antes se ha clavó un cuadro de algún pontífice y de la Madre Teresa de Calcuta en las paredes, y nada, sin embargo en la Alhambra le van a meter trabajos forzados en las canteras de Pedroche a uno que puso su nombre en la pared. 

Las pantallas.

Como dice Forges: ¡País! 

Fotografías del autor
Bibliografía de la calle.

16 comentarios :

Manuel Marcos dijo...

Es verdaderamente lamentable que hayamos de soportar una curia de estas dimensiones y poder en una ciudad tan pequeña en la práctica como un pueblo. Algunas memorias tiene uno también del patio de los naranjos, tamizadas por el color de la historia. Que en este caso parece atender a un fundido en grises del que es difícil escapar.

Salud
Manuel

Calleja de la Hoguera dijo...

Como quiera que te intuyo bastante rebotado, me solidarizo contigo, el alma ahuyenta y reclama. Y por hacerte algo feliz, te recuerdo que formaba parte de aquellos juegos, introducirse bajo la rampa de madera que colocaban sobre la escalinata de la Puerta del Perdón hacia el Patio de los Naranjos, con el único fin de, a través de las rendijas que proporcionaban la madera, escudriñando hacia arriba, atisbar la desnudez de las piernas, las bragas, de todas aquellas turistas francesas que caminaban sobre la rampa. ¡Cuánta calor reprimida hasta que llegabas a casa y suspirabas!
Un abrazo.

Calleja de la Hoguera dijo...

Solían poner la rampa, allá por el Corpus, ¿recuerdas?

Paco Muñoz dijo...

Llevas razón Manuel, es lamentable y ha cambiado poco desde la fotografía. Es más, ahora está resurgiendo con más poder si cabe. La vuelta atrás es grande y no nos damos cuenta.
Salud.

Paco Muñoz dijo...

Bastante rebotado amigo, Calleja de la Hoguera (antes de Quero), claro que me acuerdo. Sobre todo de las dificultades para andar debajo de aquella estructura, con gruesos nervios inferiores, que para los que habíamos crecido algo era complicado, sobre todo cruzarse en aquellas dimensiones con otro pequeño “espetaor”. Cuando ponían los “tablones” ya era casi verano y el calor allí dentro era sofocante. Si tenías premio y alguien se paraba en tu observatorio y veías algo, pues vale, pero casi siempre era más imaginación que otra cosa, por lo menos en mi caso. Antes se habían tirado unos días vareando los enormes y gruesos cortinajes que decoraban después el monumento, normalmente en la galería oeste. Se oían los varazos desde cualquier sitio, mientras una nube de polvo desde el año anterior salía de ellos. El monumento, aquella estructura barroca y fea, que montaban en la primera nave que enquistaron en la Mezquita. Luego a “recoger” jugando, el mastranto, romero, tomillo, y todas esas hierbas medicinales que tapizaban el suelo y amontonarlas. Poco desaguisado realizaban en la sierra para el oloroso tapiz vegetal, que repartir por las calles desde un camioncillo.
Gracias por compartir los recuerdos, pero ahora te he apuntado otros.
Un abrazo

fus dijo...

Como los recuerdos de nuestra infancia nos arrollan en el espacio y el tiempo, no se si a ti te pasarà, para mi todos mis recuerdos eran en espacios muy grandes, ahora cuando vuelvo a esos sitios, todo es màs pequeño y no tienen la misma luz de aquellos dìas, el verano duraba una eternidad y los dìas eran muy largos de juegos y amigos. Vivir tu infancia en un lugar como la Mezquita tiene que ser algo que ni el tiempo ni el espacio podrà superar la realidad de tus recuerdos. Enhorabuena por esta entrada, como siempre impecable.

un fuerte abrazo

paco

Paco Muñoz dijo...

Si Paco, es cierto, todo era enorme, sobre todo las distancias, en cierta ocasión fui a una huerta, se llama de los Ríos a coger almezas, y la vuelta se me hizo eterna, nunca llegaba a mi casa. O ir desde el barrio donde ahora vivo a la Mezquita, eso se hace andando en unos treinta o cuarenta minutos, pues me pareció todo el día. Otra cosa era la percepción de las edades de las personas, todas parecían tremendamente mayores y ahora no se da uno cuenta que el mayor de verdad es uno. Ayer estuvimos en una presentación de un libro de chamanes y creo que con su lectura me he quedado un poco tocado, bueno más tocado de lo que está uno. Vamos a tener que volver a escuchar las cotorras de los palmerales de la Carihuela para la desintoxicación.
Un fuerte abrazo Paco, y muchas gracias.

Paco Muñoz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sonia dijo...

Es cierto Paco, la basílica de San Bartolomé fué vendida a los musulmanes para tener su sitio de oración y culto, y tengo entendido que se conserva algo escrito sobre ese hecho... Eran tiempos de paz, en los que Córdoba era capaz de albergar diferentes minorías y que todos vivieran en una siempre relativa armonía. Pero ese afán por querer hacernos creer que los musulmanes fueron (y son) muy malos, ha hecho perdurar hasta hoy esa creencia casi de "expolio" y "robo" que los pobrecitos cristianos sufrieron de manos de los infieles... pero ese tipo de creencias se superan con un poquito de interés por la cultura...

Rebecca dijo...

hola Paco,
vengo del blog de fus. Una buena recomendación de su parte.
Y una buena manera también de conocer Córdoba aquí contigo.

un abrazo de amistad^^

Paco Muñoz dijo...

Sonia llevas toda la razón. Por lo menos eso dice la historia, e iba la misma relacionada con un pueblo culto, luego si queremos hablar de mártires y de tolerancia, en 1473 porque decían habían mojado a una procesión, mataron a casi todos los judíos de Córdoba, aunque estos mismos, ahora, hagan lo mismo con el pueblo palestino. Las religiones monoteístas son así.
Ya te queda menos.
Un beso y gracias por tu presencia.

Paco Muñoz dijo...

Rebecca, vienes a tu casa de un sitio inmejorable. Muchas gracias por tu presencia y no dudes en preguntar lo que se te antoje o quieras amplíe.
Saludos

Lansky dijo...

Tengo amigos 'creyentes' en los que respeto esa parte de irracionalidad devota que forma parte de su vida, pero sigo 'creyendo' yo que hay una oposición casi insolventable entre 'creer' y 'saber' (o entender, comprender)

Paco Muñoz dijo...

Bienvenido amigo y lamento que se te hayan acabado las vacaciones en nuestro sur. A Bakunin no le entraba en la cabeza tampoco. Como es posible esa ceguera porque sí en personas con un cierto nivel de conocimientos. No estamos hablando de simples cerebros.
Muchas gracias y un abrazo.

José Manuel Fuerte dijo...

Me quedo con tus recuerdos de niñez. Esta mañana hemos estado paseando por la zona y todo está "preparado" para los turistas. Solo me imagino el lugar cuando nos cuentas estas cosas. Es una maravilla leerte porque uno se puede imaginar, más o menos, cómo estaría aquello en aquel tiempo.
Muchas gracias, Paco.

Paco Muñoz dijo...

Yo también José Manuel, porque la verdad es que cuando has conocido esto de antes, y además está aderezado de nostalgia es difícil quedarte con lo actual. Muchas gracias