martes, 5 de febrero de 2013

TABERNA “EL BAÑISTA” DE C/LINEROS


Taberna el Bañista

Días atrás, por fin, tuve la oportunidad (había pasado algunas veces y no pude hacerlo) de visitar el nuevo establecimiento de hostelería de Santiago Madueño, en la calle Lineros, exactamente frente a aquel clásico, que estacionaba un esqueleto metálico de bicicleta en la gradilla. 

El bañista resguardado detrás del balcón

Los mayores la habíamos visto completa, no sé si era una BH (por aquello de que si había que venderla por H o por B), o una Orbea (entonces había pocas marcas), y después se quedo esquelético, solo los hierros. Era un icono de la calle Lineros (llamada antes con otro nombre de los muchos a olvidar)

Aquí está como queriendo saltar a la calle

El citado nuevo establecimiento contiene otro icono, en este caso cultural: El Bañista de la Ribera, que fue huésped en Distrito Bar de la calle Goya, y ahora es invitado de honor. Mira desde el balcón a la calle, como si Lineros fuera su añorado río, del que fue desalojado. No consulté a Santiago, si había sido adquirido o adoptado, si he oído que sus autores han retornado al país de las pampas, su país.

La barra principal y Leire al fondo

El establecimiento “El Bañista” es un agradable rincón, de cálidos colores, que ha decorado Leire, una joven vasca, cordobesa de adopción, con ojos de musa de Julio Romero y genética montañesa, y sobre todo con notable profesionalidad y gusto. Según Santiago aún le queda mucho por hacer para que la inauguración sea plena, preparar una carta que merezca la pena, posiblemente seguir dotándolo del ambiente cultural que es su marca característica y, sobre todo, hacerse un lugar en el abigarrado espacio hostelero del barrio del Potro.

La planta superior

Es cuestión de tiempo, los comienzos no son fáciles y menos en estos tiempos, pero si se es original, si acompañan los precios, algo tendremos andado. Una hermosa escalera nos lleva a la planta superior, de similar tamaño a la baja con una salita a la calle donde está el Bañista. Y todo con ese toque especial amable y cálido. Poco más, lo que procede es visitarlo y opinar personalmente. La mía es buena.

Santiago Madueño el propietario

En cuanto a los aspectos culturales hay una serie de obras expuestas en el local. Ah, y una curiosidad, de esas que dejan huella y son fruto de la prisa (a lo mejor ya está rectificada), en la lista de precios de la pared, en lugar de Taberna, en la entrada se ha escrito "Tabena". Estas cuestiones son las que hacen que una moneda o un sello, tengan un valor fuera de los normal.

La mencionada tabla de precios 

Felicidades Santiago, enhorabuena y mucho éxito, todo sea por la recuperación de ese icono, que lo fue de nuestro río cercano, “el bañista de la ribera”.



 


Entradas sobre el Bañista del Río:
El bañista del Río
El Bañista del Río (Epílogo)
Algunas exposiciones en Distrito Bar:
Concha Vacas
La huella de África
David Vela


Fotos y vídeo del autor

7 comentarios :

harazem dijo...

Bueno, Paco, aquella herrumbrosa bicicleta... Aún ando, por cuenta de un amigo que me lo pidió hace tiempo tras una foto que yo sé que ví alguna vez de una vista de la calle con la recordada bicicleta. En cuanto al local ganas tengo de recuperarme del todo de un navajazo que me metió un profesional del bisturí hace poco cuyo cierre el mismo profesional esta vez del lañeo me ha dejado las tripas en el sitio que les corresponde, para degustar esas de magnífica pinta tostas.

harazem dijo...

Por cierto, imagino que has visto ya la nueva intervención "pirata" de justo debajo del lugar que ocupara tan gallardamente el colorido bañista. Mucho más modesto visualmente pero igual de atrevido como ejemplo de lo que tal vez un día se llegue a llamar "arte tunante".

Paco Muñoz dijo...

Manolo en primer lugar muchas gracias por honrarme con tu presencia. Hace tiempo que se de ti solo por tus entradas, a cuál más interesante pero cada vez más espaciadas, y ya se los motivos (me he enterado que las vacaciones las pasas en Corea del Norte).
Cuando me dijiste lo de la bicicleta, eso que comentas, yo también busqué y no he encontrado nada, aunque a raíz de preguntar por todos lados, conocí una chica que frecuentaba (por amistad con la hija del dueño de la bicicleta) esa casa, pero ya estaba cerrado el negocio. Como mi novia (Conchi) vivía en la calle Mucho Trigo mi paso desde el barrio de la Judería era ese, y como el noviazgo fue de los antiguos desde el 63 al 73 del siglo pasado, todos los días la veía dos veces, pero nunca se me ocurrió hacerle una fotografía. Claro los tiempos y las economías no permitían gastar en fotos, aunque yo las revelaba.
De lo del bisturí espero tu pronto restablecimiento. Tenía pensado pasarme por lo del “art tunant” (debes de registrar tus palabros para que ningún pesetero te las copie), pero es que hemos tenido en la “comunity” un atranque de antología, que casi sale por el primer piso y aún no siendo cargo alguno de ella, otro compañero y yo estamos al pie del cañón, horario completo de albañilería y desatranque. Los demás tan tranquilos. A lo mejor mañana me puedo llegar, pero no lo creo pues tenemos otra arqueta que abrir y reparar. De todas formas quedamos emplazados para cuando puedas y vamos al Bañista de Lineros. Y no te preocupes por los rencores de quien no puede hacer otra cosa.
Un abrazo y lo dicho.

Lourdes dijo...

Maravilloso post. Da gusto conocer lugares e historias de los rincones del mundo. Un abrazo. Lou

Paco Muñoz dijo...

Gracias Lou por tus palabras.
Un saludo

Benita Palomeque dijo...

El bar de la bici era "Casa Blas", supongo que lo saben vds., pero no lo he visto anotado y lo recuerdo, por si acaso. Un saludo

Paco Muñoz dijo...

Benita tengo una amiga que era muy amiga de la hija del Sr. Blas. He buscado una fotografía de la bicicleta pero no la he encontrado por ningún sitio. Y le digo más Benita, mi noviazgo de diez años con Conchi, hoy mi mujer cuarenta de casados, lo que suma cincuenta, me obligaba los citados diez primeros obligatoriamente a pasar todos los días desde mi casa de la Mezquita hasta la calle Mucho Trigo donde vivía ella, y había días que veía la bicicleta dos veces. Lo mismo que la residencia de los ciegos de la ONCE de Lineros (antes otro nombre que no quiero mencionar)o el número del sorteo de tres cifras encima de la casa de la esquina (creo que era un estanco) en el balcón, de la calle de la Feria con Cardenal González. Le digo todas esas cosas porque estoy seguro que se acuerda y de muchas más que yo. Muchas gracias Benita. Un saludo