domingo, 3 de marzo de 2013

VISICITUDES DEL ALMINAR O TORRE DE LA MEZQUITA

Representación gráfica del alminar primitivo(Museo Arqueológico de Córdoba)

D. Rafael Ramírez de Arellano, correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando, recibe una real orden el 20 de marzo de 1902 para realizar el "Inventario Monumental y Artístico de la provincia de Córdoba", un completo y atractivo manuscrito, que en sus páginas 202 al 210 habla del alminar de la Mezquita. D. Rafael fue el padre del insigne D. Teodomiro.

Torre desde el Patio de los Naranjos (vista este)

"Los cristianos teniendo necesidad de suprimir los pregones del sacristán y sustituirlos con toques de campanas, levantaron sobre la torre árabe un cuerpo sostenido por arcos y columnas y cubierto por un chapitel, y entre el pabellón del almuédano y este suplemento, pusieron 1495, tres campanas de las que afortunadamente queda una que catalogaremos bajo el epígrafe de metalistería. 


Planta de la torre. Se ven las dos escaleras

Tal chapitel lo arrebató el viento y trasladó, la noche del 21 de septiembre de 1589, a una casa inmediata, donde arruinó los techos, cayendo sobre la cama de un matrimonio que se salvó a merced a haber huido aterrorizados por la tormenta, e inmediatamente el Cabildo Catedral ajustó y contrató su reposición con el carpintero Francisco de Herrera y el Maestro Mayor de la ciudad Juan de Ochoa; pero como la torre quedase quebrantada o en ánimo de los capitulares entrase el hacerla más airosa a su entender, concertaron en 1593 con Hernán Ruiz que hiciese una obra análoga a la hecha por este arquitecto en la Giralda, es decir aumentar la altura sin tocar al primer cuerpo. 


Otro dibujo del alminar

Tal se realizó y estuvo algún tiempo hasta que la parte inferior, la árabe, manifestó con una serie de grietas que no podía resistir tanto peso y entonces el arquitecto cordobés Juan Francisco Hidalgo proyectó e hizo una especie de caja de piedra donde encerró la construcción antigua, macizando al propio tiempo los huecos de la torre y por tanto las escaleras. Esto lo hizo en 1664 y hay dato seguro de ello en un manuscrito de la Biblioteca colombina del mismo año.


Escudo del lado derecho de la Puerta de Santa Catalina 

Según una inscripción colocada en el último cuerpo de la torre este año funcionó otro arquitecto llamado Gaspar de la Peña quien hizo restauraciones por orden del Obispo Alarcón. El final de estas obras fue la colocación como remate de la estatua de San Rafael(1); obra del escultor Pedro de Paz, pero resulta que Pedro de Paz no fue el verdadero autor de la obra sino que los dibujos se los dio Antonio del Castillo y afortunadamente se encontraban los cuatro: uno de costado en la Biblioteca Nacional y los otros tres o sea el otro costado, frente y espalda en poder del notable pintor Sr. Menéndez Pidal. Gracias a la atención de este y del cordobés D. Ángel de Barcia y Pavón distinguido escritor, Jefe de la Sección de Estampas  y Dibujos de la Biblioteca, podemos dar a la lámina 84 los referidos interesantes dibujos.


El escudo del lado izquierdo de la Puerta de Santa Catalina

El terremoto de 1º de noviembre de 1755 dejó la torre muy agrietada y se la reparó por el Maestro Mayor Luis de Aguilar, pero no quedó del todo segura y con frecuencia ocurren desprendimientos de piedras y se acentúa en ella algún desnivel que acaso algún día obligue a desmontarla y en ese día, feliz para el arte, se descubriría la antigua torre de la Mezquita quedando libre después de tantos siglos de cautiverio."

San Juan de los Caballeros (Alminar)

Curioso texto que desarrolla una serie de vicisitudes que sufrió la torre del alminar de la Mezquita hasta que fue "cristianizada" con su forro de arenisca. Lo mismo que se hizo en Chernóbil con el cemento para impedir que los demonios internos salieran a la calle. Esto es posible que sea una barbaridad mía desde luego, pero es lo primero que se me ha ocurrido con lo del forro.

Evolución del alminar de la Giralda

Hace unos años, pocos, se ha reparado nuevamente y dejado al descubierto la fachada este del alminar y accesible un tramo de escaleras originales, de los dos que tenía. En estas escaleras se puede ver parte de la decoración interior, y alguna cabecera de viga de madera del siglo X. Si en esa reparación se destruyó la cúpula de Enrique II que coronaba la puerta del perdón, y sustituida por otra de feo azulejo que ni por un asomo se parece a lo que se llamó cúpula dorada. Las fotografías pueden verse en Visita al alminar de la Mezquita.

Para goce de D. Rafael, y de muchos, levantado parte del cautiverio

En esta reparación se realiza el deseo expresado en la frase de D. Rafael Ramírez de Arellano, sobre la misma: 

"... algún día obligue a desmontarla y en ese día, feliz para el arte, se descubriría la antigua torre de la Mezquita quedando libre después de tantos siglos de cautiverio."

Maqueta del alminar de la Mezquita (Museo Arqueológico de Córdoba)

Una cosa que me pregunto, que puede ser muy simple, pero son las preguntas que se me vienen a la cabeza ¿Dónde caería el chapitel? ¿En qué casa de mi calle, que se llamaba entonces la de la Puerta del Perdón? Pudo ser hasta en la mía, donde nací, claro evidentemente la que hubiera en el siglo XVI, porque mis abuelos, Rafael Carreras y Antonia Jurado, vivieron allí trescientos ochenta años después de la caída ¿Sería en cualquiera de los Moyano? de los que afortunadamente aún vive Manolo, que es el decano del barrio de la Mezquita. Es la persona de más edad de esa zona de la ciudad, con más de noventa años. Las casas de su familia eran tres, y todas debajo de la torre. ¿Sería la del canónigo? ¿La de Manolo el músico y dueño de la atracción de feria?¿La del Callejón? Muy lejos desde luego no pudo caer.

Muro este del Alminar

Es una pena que D. Rafael no lo precise en su trabajo, sólo la anécdota del matrimonio asustado. Lástima que no hubiera en la época periódicos para buscar en la hemeroteca, pero a lo mejor en el archivo de la Catedral. Seguro que D. Ambrosio de Morales (que murió en 1591, en el Hospital de San Sebastián, después San Jacinto y actualmente el Palacio de Congresos -dos años después del suceso-), dejó algo escrito del acontecimiento (en 1587 describió la torre), pero ya estaría muy mal, setenta y seis años eran muchos para esa época, aunque fue muy activo en su trabajo, vamos que nunca se tomó los "huevos"...(2)


Wingaerde  en 1567 detalla parte del alminar y el chapitel que lo coronaba


Yamur de un alminar de mezquita cristianizado y convertido en veleta (Museo Arqueológico de Córdoba)

Más sobre el Alminar

Chapitel s. m.: Remate en forma piramidal de una torre:
(1)Antes tenía coronando el alminar el yamur que, como puede verse en las imágenes constaba de tres manzanas, plateadas y doradas y al final una flor de lis en lugar de la media luna habitual.
(2) No los tenía, se los mutiló.

Fotos de ArteenCórdoba unas y otras de "Reflexiones de un clasicismo contemporáneo" de D. Rafael Manzano Martos.El resto del autor.
Bibliografía del "Inventario Monumental y Artístico de la provincia de Córdoba" de Rafael Ramírez de Arellano

14 comentarios :

nito Blanquez dijo...

Muy buena entrada sobre este bello monumento de la ciudad, apresado y cautivo del tiempo y de la política de la época. Hoy en día podría recuperarse por completo gracias a la maravilla de la técnica moderna, y espero que sea antes de que un terremoto nos deje sin esta joya

Paco Muñoz dijo...

Nito, la realidad es que casi todas las religiones actúan muy parecido. Lo curioso es que D. Rafael Ramírez de Arellano menciona el "cautiverio arquitectónico" en 1902. Pienso que la recuperación completa sería inútil,por lo costosa, e irrealizable. El mal se hizo en su día y posiblemente ese mal fue su propia protección actual, por aquello de que no hay mal que por bien no venga. Está el alminar ahí y por lo menos se puede ver. A lo mejor el terremoto supuesto que aludes tiraría el "forro", pero el mejor terremoto sería la titularidad del Estado del monumento. Un abrazo y muchas gracias.

Molón Suave dijo...

Es una lástima que mientras los constructores de la catedral de Sevilla dejaron intacto el alminar de la mezquita aljama sevillana, colocándole sólo el campanario, aquí no fuesen en la época capaces de respetarlo. ¿Las cosas de Córdoba ya en aquella época? El aminar cordobés que, como se sabe, fue mandado construir por Abd al-Rahmán III, era (y es, aunque no se vea) de tal belleza que se convirtió en modelo de otros alminares, como precisamente el de Sevilla, e incluso de campanarios cristianos.

Paco Muñoz dijo...

Es cierto lo que dices. Algunos campanarios fueron modelo de este Alminar, y tengo por ahí algunas fotografías de ellos que siguieron su estilo. Hay un trabajo muy bueno, pero está agotado, de Felix Hernández que me lo recomendó Pedro Marfíl. Un abrazo.

Talbanés dijo...

Hola Paco, me ha gustado mucho esta entrada. Que bonito era el alminar de la mezquita, tan esbelto y con esas esferas coronándolo. Ya había leído algo sobre el suceso del capitel caído sobre las casas aledañas a la mezquita, creo que también leí en una ocasión que cayó un rayo en la torre de la mezquita-catedral e hizo gran daño ¿puede ser?. Un abrazo y enhorabuena por esta entrada.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Andrés. Eran tres manzanas, las del yamur, creo que dos doradas y una plateada y en la punta una flor de lis, lo normal era la media luna. Como es lógico cayeron muchos rayos hasta que se instalaron los pararrayos. En la zona sur, esquina Magistral González Francés con Caño Quebrado si decían que cayó uno y generó un pequeño incendio. Un balcón de esa zona estaba manchado de hollín y decíamos que era del rayo, pero no era una cosa comprobada. Luego decían los mayores (otra leyenda) que robaban las puntas de los pararrayos porque eran de platino. Un abrazo.

werrybee dijo...

Hola Paco, interesante entrada. Lamento contradecirte pero las puntas de los pararrayos eran efectivamente de platino. Lo sé porque tengo un pequeño folleto del instalador, sin fecha pero de principios del siglo pasado porque el proyecto es de D. Ricardo Velázquez Bosco, donde describe el sistema de pararrayos que montó en la mezquita-catedral, torre y patio incluidos. Dice: "diremos que se han empleado ochenta y dos barras con puntas múltiples de platino, noventa y cuatro barras con puntas sencillas de platino, cuatro mil quinientos noventa y cinco metros de cable de hierro galvanizado, dos mil trescientos diez metros de cinta de cobre estañado y demás material accesorio".
Un saludo

werrybee dijo...

Al final se me ha olvidado poner el motivo de este comentario y es que se montó el pararrayos porque como decía Talbanés, cayó un rayo que por lo visto hizo bastante daño.

Paco Muñoz dijo...

No me contradices, porque la leyenda era lo del robo. Lo de las puntas de los pararrayos Franklin es verdad por que no se oxidaban. Si se oxidaban dejaban de ser conductoras. Me imagino que ese tiempo el acero inoxidable no existiría. En realidad el poder de la punta es lo esencial no el material que lo finalize. Ese folleto y la noticia del rayo si lo tienes me gustaría conocerlo, si es posible. Muchas gracias Werry. Un abrazo

Paco Muñoz dijo...

Se me olvidó a los más modernos le ponían wolframio por el punto de fusió de mas de 3000 grados. Y otros eran radiactivos por el isotopo que tenían para provocar la ionización del aire. Estos se prohibieron en el 86 y como curiosidad pedimos que quitaran unos de Caballerizas (cuando estaba la Subdelegación de Defensa) que estaban allí en el 1996, y costó la misma vida que los retirara la empresa de las cuestiones nucleares. Estos tenían un aro alrededor de la punta, al contrario de los de la Mezquita que eran como un tridente.

Paco Muñoz dijo...

Habia un chaval que era un figura con el tirador, el Santi, que vivía en la calle Martínez Rucker creo. Pues un día le tiro a un vencejo y con la casualidad, que al caer se pinchó el animal en un pararrayos que había en los tejados de la nave norte, los la obrería y otras dependencias, frente a la calle Céspedes, y estuvieron los huesos del pájaro muchísimo tiempo clavados en la punta del pararrayos. Luego estaban las cintas de cobre que bajaban hasta desaparecer en la tierra. Ahora me parece que son unos cables trenzados. Pero lo del pájaro fue un acontecimiento.

werrybee dijo...

Ah, pensé que la leyenda se refería al platino. Dame tiempo a que escanee el folleto y te lo mando de la manera que sea. Recuerdo que en la facultad de medicina había otro pararrayos radiactivo.

José Manuel Fuerte dijo...

Genial entrada, como siempre, Paco. Tanta pena da la forma en la que se tuvo que mantener el alminar, a base de profiláctico cementero, como el que hoy en día aún no se pueda visitar.

Recuerdo las veces que con mis amigos subíamos a lo alto de la torre, después de pagar los dos duros correspondientes al cuidador, situado a medio camino de las escaleras, para disfrutar de las vistas desde lo más alto, aguantando los sonidos de las campanas cuando les tocaba tocar. Aunque debo reconocer que por aquel tiempo de 16 ó 18 años medio cumplidos, estaba uno más pendiente del autocar de niñas que venían de excursión desde Granada o Sevilla, que de las propias vistas en sí.

En fin, una pena no poder llevarme hoy a mis hijos al techo de la ciudad ni disfrutar de los restos de aquel alminar que durante varios siglos llamó a la oración a la población de nuestra histórica urbe.

Menos mal que siempre está Paco Muñoz para darnos la información y las imágenes.

Un abrazo, y gracias.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias José Manuel. Pues tu imagínate yo que vivía allí debajo, y mis amigos vivían en la torre, la de veces que he subido y he jugado. Y a tocar la matraca que se tocaba en Semana Santa. Salvo al campanillo -me parece- se puede subir a toda, lo que pasa es que es peligroso porque después de la reparación última se han quedado muchos huecos sin proteger. Aunque sería un acicate el que habilitaran la subida. Seguro que sería un boom. Un abrazo y gracias nuevamente.