martes, 21 de mayo de 2013

EL PALACIO DE LAS QUEMADAS, LA CASA DEL TÍO DEL QUESO, SEDE DE LA ESCUELA SUPERIOR DE ARTE DRAMÁTICO "MIGUEL SALCEDO HIERRO"

Portada del palacio

Al referirnos al Palacio de los Fernández de Mesa, o de las Quemadas, o más contemporáneo nuestro, la casa del Tío del Queso, si buscamos en las diferentes fuentes, es escueta la referencia. Figura como una casa palacio del siglo XVII, en la antigua calle Pedregosa, actual Blanco Belmonte, cuya portada destaca y que está articulada en dos cuerpos.

Placa informativa

Puerta adintelada, flanqueada por columnas y pilastras las cuales soportan un clásico entablamento y frontón curvo roto por el segundo cuerpo, con un balcón y el escudo de los Fernández de Mesa presidiéndolo. Menciona la escalera barroca y el patio principal de plata trapezoidal con dos galerías de columnas.

Fuente del patio principal

Si nos metemos en la Córdoba misteriosa dicen que el fantasma del Nono, deambula por sus pasillos. Esto último nada más lejos de la realidad, el Nono, que era zapatero, al que de vez en cuando le gustaba tomarse unos medios, que dicen se suicido, y que tenía su banco de remendón en lo que hoy es la Escuela de Danza, antes casa de vecinos, no se le hubiera ocurrido nunca subir a la casa del Tío del Queso a pasearse o asustar a los actores y actrices. Otra de las leyendas urbanas que perduran por nuestra ciudad.

Patio principal

En otro lugar se detienen en la escalera, barroca, majestuosa. Eran las escaleras sinónimo de grandeza de las casas solariegas. Hoy en día lo sería un cómodo ascensor, pero entonces incluso para bajar de la zona alta al patio de los dueños, requerían las escaleras un cierto empaque.

Escalera

Para la escalera bastará con citar un extraordinario e inmejorable trabajo de Gonzalo J. Herreros Moya, "NOBLEZA, GENEALOGÍAY HERÁLDICA EN CÓRDOBA: LACASA SOLARIEGA DE LOS MESA Y PALACIO DE LAS QUEMADAS", que detalla las vicisitudes del Palacio y las familias poseedoras del mismo a lo largo de la historia.

Dos de los cuatro atlantes

"Sería en fechas inmediatas cuando los condes de Las Quemadas llevarían a cabo ciertas reformas sobre una vivienda que debía de ser tan ostentosa como añeja, y que hasta entonces no habían podido ejecutar libremente por haber sido hasta entonces sólo sus inquilinos. 


Ventana a la calle

Así, se dispusieron estucos, frisos, yesos y decoraciones en ventanas, puertas y techos, se renovaron solerías –como la del claustro blanco, que han documentado las labores arqueológicas más recientes– y la instalación de calefacción. No obstante, la más ostentosa y evidente reforma resultaría la intervención heráldica que se pintó en la notable yesería barroca de la bóveda de la escalinata. 


Antiguo patio (foto GMU)

En ella, la condesa desplegó todos los recursos heráldicos posibles para dotar a su nueva casa de una personalidad nobiliaria absolutamente descriptiva de su pasado, de su genealogía. Aprovechando los abultamientos que ya tenía la decoración en yeso, mandó pintar cinco escudos, uno central y cuatro perimetrales, que hablaran de sus glorias pasadas, recogiendo todo su linaje, incluso los antepasados más remotos. 


Bóveda barroca de la escalera

El que ocupa la posición principal es un blasón cuartelado con escusón, donde el mismo escusón recoge el linaje GUTIÉRREZ DE LOS RÍOS, por ser ella y su Casa procedente de esta familia cordobesa, los condes de Gabia; el primer cuartel, trae LOSADA, varonía de su padre; el segundo, FERNÁNDEZ DE LIENCRES, que es su madre; el tercero, CARVAJAL, también por su padre; y el cuarto, no hemos conseguido identificarlo, pudiendo ser alguna variante de PANDO, por su madre, QUIROGA o ZÚÑIGA, por su padre. 

Blasón cuartelado

Todo el escudo está rodeado con la divisa “FLUMINUM FAMILIA GOTHORUM E SANGUINEM REGUM”, es decir, “De los Ríos, familia de Godos y sangre de Reyes”, propia de los Gutiérrez de los Ríos; y rematado por la corona de conde, según las leyes heráldica románticas ya vigentes. Los otros cuatro escudos representan cada uno a los linajes más notables en el árbol de la condesa, por lejanos que fueran. 


Medallón lado este 

En el flanco este, el de la fachada, PONCE DE LEÓN, que le venía por su bisabuela doña María Antonia Godoy y Ponce de León, condesa de Valdelagrana; 

Medallón lado sur

en el lado sur, de nuevo CARVAJAL, por su madre, representando este importante linaje del Reino de Jaén; 

Medallón lado oeste

en el medallón que mira al oeste, FERNÁNDEZ DE CÓRDOVA, de las ramas de Lucena o Cabra por tener partido el rey preso, que si bien es cierto le tocaba por varios costados, no es menos verdad que hay que remontarse al siglo XVII para encontrarlo en su árbol, pero identificaba al más poderoso y omnipresente linaje de Córdoba; 


Medallón lado norte

y en el flanco norte, MUÑIZ DE GODOY, el propio de sus cortijos y título de las Quemadas, por ser esta familia cordobesa la que incorporó a la Casa de Gabia los señoríos de las Quemadas, Doña Sol y La Barquera y el condado de Valdelagrana. 


Recodo de la escalera

Era, pues, una espectacular composición heráldica que dotaba a su ya de por si notable mansión de un mayor carisma aristocrático, y legando una de las mejores muestras de armerías que se conservan en la ciudad."


Arcadas de la escalera

Luego continuando con la descripción del edificio comenta los acontecimientos más importantes sucedidos en él, en cuanto a vicisitudes arquitectónicas, así como los diferente precios que se pagaron en las distintas transmisiones de la propiedad. 

Dentro del espejo

Después aparece en escena, y nunca mejor símil, Miguel Salcedo Hierro, que era profesor de interpretación y que empezó en aquella pequeña sala del Conservatorio de Música, cuyos estudios de interpretación había conseguido incluir en el año de 1947. En los años 70 del siglo pasado fue concejal de cultura en el consistorio de Antonio Alarcón. Fueron muchos viajes a Madrid y apostó siempre porque el Estado comprase el Palacio de las Quemadas, cuya propietaria Doña Rosario Gómez quería vender.

Pasillo superior

En octubre de 1980, se conforma la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de Córdoba, separándose del Conservatorio Superior de Música. 46.636.300 de pesetas pagó el Ministerio de Educación por el palacio. Miguel Salcedo Hierro fue su primer director. Pero aún quedaba mucho por recorrer, todo el edificio estaba como lo dejaron sus antiguos propietarios.  Antiguas lámparas, cortinajes y estucados pretéritos, que culminaron en este año 2013 con la extraordinaria reforma del edificio.

Celosía

Por lo tanto el antiguo Palacio de los Fernández de Mesa, de las Quemadas, o la casa del Tío del Queso, es hoy noble sede de la Escuela Superior de Arte Dramático "Miguel Salcedo Hierro", ESAD de Córdoba, para que los futuros actores y actrices, así como escenógrafos y todas las disciplinas que conllevan la actividad teatral lleven a cabo sus estudios superiores.

Plano del Catastro

Datos catastrales

Fotos, como siempre malas, del autor
Bibliografía la señalada.

10 comentarios :

Diego Cardador dijo...

Muy bueno Paco, como siempre.

Nos podemos hacer una idea perfecta de como es el edificio, así que gracias amigo. Te comento por "alusiones" de los señores de mi pueblo jejeje Pues sí, esta casa nobiliaria procede del Señorío de Fernán Núñez por eso está en el centro de su escudo las armas de los Gutiérrez de los Ríos, las mismas que hay en las torres del palacio de mi pueblo y en el escudo municipal.

La divisa de “De los Ríos, familia de Godos y sangre de Reyes”, propia de los Gutiérrez de los Ríos, también rodea todos los escudos de esta familia que conservamos en Fernán Núñez y no es más que una demostración de su limpieza de sangre (que tu sabes que no es tal porque tiene cruce con los Venegas entre otros...)

Un abrazo!

Paco Muñoz dijo...


Gracias querido amigo,

No se puede discutir contigo desde luego respecto de los "limpios de sangre" de la muy noble Fernán Nuñez, de los que eres un gran experto. Otra cosa es mi duda de que tuviesen las manos limpias de ella los poderosos de ese tiempo esas enormes fortunas, salvo que te toque una primitiva, y en ese tiempo no las había, no se consiguieron con un cien por cien de honradez, vamos lo que nosotros decimos trabajando honradamente, siempre son a costa de otros, muchos, seres humanos. Y una cosa que se me ocurre es que la limpieza, ya sin bromas macabras, sea tal, de acuerdo con la endogamia que practicaban esta gente. Hasta el último poseedor de la casa fue paisano tuyo López Laguna de la burguesía agraria creo. Por lo tanto tus paisanos por linaje y poder económico forman parte de la historia del inmueble.
Un abrazo Diego y gracias nuevamente

Molón Suave dijo...

Fantástico que este buen palacio haya sido restaurado y pase, finalmente y de algún modo, a manos del pueblo. Principalmente porque fue no sólo construido por "ladrones", como muy apuntas, sino en una época verdaderamente miserable en la que el pueblo cordobés se moría literalmente de hambre, mientras los nobles mandaban construir estas, desde luego, espléndidas casonas.
Estupendo trabajo el tuyo, por lo demás, como siempre.

Paco Muñoz dijo...

Recuperado sobre todo para la cultura Rafael. Y claro todas estas casonas que llamamos erróneamente de familias de bien, cuando en realidad se debía decir poderosas, porque de bien es la mía y la tuya. De esas, cuyos antepasados se repartieron la ciudad como botín de guerra, y cosa curiosa, el que repartió le llaman Santo.
Es muy curioso el trabajo que señalo, que merece ser leído, que contiene muchas cosas curiosas en los apéndices. Me llama la atención la cantidad de eruditos que existen en esta ciudad y a los que solo conoce un círculo reducido. Por eso cuando encuentro estos trabajos procuro que se lean. Incluso si se refieren a esa clase de ciudadanos "de bien".
Muchas gracias

José Manuel Fuerte dijo...

Estas son las entradas tuyas, Paco, que más me gustan. Un estudio completo y una descripción fantástica. Me quedo con la foto de la fuente y la del espejo, muy conseguida.

Es una alegría que todavía podamos mantener para la ciudad un edificio así, después de tantos que han caído para convertirse en "otras cosas". Desde luego, tu aportación es indiscutible, y ahí quedará para los restos.

Pero, ¿por qué la casa del tío del Queso?... ¿era la del zapatero remendón que se terminó suicidando?

En fin, preciosa entrada. Mi enhorabuena y gratitud por compartirla.

Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

En primer lugar muchas gracias. ¿El tío del queso? Porque a la familia de los últimos propietarios le llamaban así, un mote. Decían -no estoy seguro-, que había hecho su fortuna vendiendo queso por la calle. No lo sé. El Nono tenía su negocio en la de más abajo, la que ahora es la escuela de Danza. Era una casa de vecinos. También estaba una tienda de electricidad, de material eléctrico. Electricidad Mármol, cuando desapareció de allí paso a estar en los bajos del edificio de Fleming en la plaza del Callejón de la Luna. Ese fue el primer edificio de la Carretera Nueva (Avd. del Dr. Fleming), de los Mártires a la Cruz Roja. Ese barrio era muy peculiar, gente de muchísimo dinero y casas de vecinos. La verdad es que no se si se suicido verdaderamente. Esa era la calle Pedregosa, llamada así por el problema de su empedrado, luego se llamó Blanco Belmonte, poeta y escritor, que nació la casa de al lado de la mía, en Cardenal Herrero, 34, y allí está la placa, pero en 1871. Que me enrollo.
Un abrazo.

Alvaro Fernandez dijo...

Esta muy bien el estudio fotográfico que has realizado pero algunos comentarios están llenos de resentimiento contra el pasado. Esa casa fue de mis abuelos y desde luego ellos tenía las manos y la conciencia más limpias que algunos de los que escriben aqui

Paco Muñoz dijo...

Le agradezco Sr. Fernández (yo no le tuteo) su referencia al trabajo fotográfico, pero no comparto lo que Vd. dice en cuanto a comentarios con resentimiento contra el pasado, si hubiera resentimiento habría empleado otros términos.

Queda dicho que sus abuelos tenían las manos y la conciencia limpias, como usted dice y no lo pongo en duda, no hay regla sin excepción, pero seguro que no eran más limpias que las personas que han hecho un comentario aquí, a las que conozco, en todo caso cuando menos igual. Por otro lado, salvo honrosas excepciones, como pueden ser sus abuelos, y como usted asegura, por regla general las diferencias entre las oligarquías y las clases trabajadoras eran en esos tiempos horrorosas y nos remitimos a los comentarios de los trabajadores respecto a los "dueños", que no eran naturalmente muestras de cariño. Reitero que no estoy refiriéndome concretamente a su familia.

Un comentario dice:
"Otra cosa es mi duda de que tuviesen las manos limpias de ella los poderosos de ese tiempo esas enormes fortunas, salvo que te toque una primitiva, y en ese tiempo no las había, no se consiguieron con un cien por cien de honradez, vamos lo que nosotros decimos trabajando honradamente, siempre son a costa de otros, muchos, seres humanos. Y una cosa que se me ocurre es que la limpieza, ya sin bromas macabras, sea tal, de acuerdo con la endogamia que practicaban esta gente."

Me parece que sus abuelos no están representados en este comentario porque se refiere al reparto, de la conquista cristiana o familias posteriores, e intuyo que su familia sería todo lo más del siglo XIX.

Y el siguiente párrafo dice:

"Y claro todas estas casonas que llamamos erróneamente de familias de bien, cuando en realidad se debía decir poderosas, porque de bien es la mía y la tuya. De esas, cuyos antepasados se repartieron la ciudad como botín de guerra, y cosa curiosa, el que repartió le llaman Santo."

Aquí se especifica el reparto del botín de guerra de la conquista. Y sigo diciendo que estimo no corresponde a su familia. No obstante y si se ha sentido molesto por una cosa que no se refiere a usted y a su familia, lo único que puedo decirle es que lo siento, incluso estimando que en ningún momento se hace mención a sus antepasados de forma ofensiva, ya que los comentarios se referían, reitero, a esas familias que llaman de la "nobleza" y que debían decir riqueza. Y si su familia son los últimos propietarios, podrían ser nobles como la mía, eso sí, más ricos seguro, que vivíamos en dos habitaciones sin cocina, sin servicio y sin agua corriente, con un sueldo de trescientas pesetas al mes que es lo que ganaba mi padre. Es cierto que su familia no era la culpable, pero sí lo era el sistema del que formaban parte.

Aprovecho la ocasión para enviarle un saludo.

Alvaro Fernandez dijo...

pues si esos comentarios ofensivos van contra mi y mi familia que fueron los originarios poseedores. Podriamos debatir esto mas ampliamente y como en españa se llevo a cabo el cambio de regimen señorial pero desde luego ustedes lo habrian hecho a la francesa con guillotina incluida.

Paco Muñoz dijo...

Veo Sr. Fernández que usted va, como en el argot ciclista se dice, a piñón fijo. Y presupone demasiado y mal al hablar de guillotina, por lo menos para mí que no soy partidario de la pena de muerte. Sin embargo por contrapartida a lo que presupone, en este país no hace mucho tiempo lamentablemente se han utilizado, y esto no es una presunción, para no perder privilegios conseguidos simplemente por el mero hecho de nacer en determinado seno familiar y poder seguir atesorando riquezas a costa de los más débiles, pelotones de fusilamiento. Pero como considero este debate absurdo, a partir de este momento queda por mi parte finiquitado y siga usted siendo "noble" si es lo que le satisface.

Un saludo.