domingo, 4 de agosto de 2013

EL CINE DE VERANO GOYA

Esta era la perspectiva del cine, puerta por el Caño Quebrado y vivienda
y dos puertas por la Ribera.

"El cine de verano Goya se situaba en lo que hoy es el edificio Goya de la Ribera. La cabina de proyección estaba en el lateral que daba a la calle Caño Quebrado, y la pantalla enfrente. Una característica de este cine era la molestia del paso del tráfico que existía por la antigua N-IV, cuyas luces se dejaban vislumbrar en la pantalla. El cine Goya tenía como habitual espectador un personaje muy singular que vivía en la Plazuela de los Gitanos y que se llamaba Julián. Era el primero en entrar a la sesión cinematográfica pues estaba en la puerta desde muy temprano. Era alto, delgado y tenía un acusado retraso mental. Era cariñoso con los niños, y hacía una mueca sonora con ambos labios a la vez que palmas con las manos, gesto con el que pedía altramuces o pipas de girasol. Aunque a algunos niños daba algo de miedo, pues se trataba de una persona adulta, puede catalogarse como un personaje entrañable."  Texto colaboración personal en Cordobapedia.

Esta fachada era una parilla corrida con dos puertas, 
hasta el lateral derecho donde estaba la pantalla

Tenían la entrada por el Caño Quebrado, 3 la casa de los vecinos que lo habitaban, y dos puertas por la ribera, entre frondosos árboles, lo que no recuerdo es si eran acacias. Había que subir unos escalones por la diferencia de nivel. La pantalla estaba en el lado opuesto a la calle Caño Quebrado. Las sillas eran de enea, con chinches para no ser menos. Aunque las chinches estaban en todos sitios, en casa mi padre siempre estaba pendiente limpiando los rincones donde podían ubicarse. También teníamos sillas de enea.  El "ambigú" estaba en uno de sus rincones, la pantalla era territorio indiscutible de las salamanquesas, de las que teníamos que protegernos porque si te escupían te podías quedar calvo. Películas de Luis Sandrini el cómico argentino, de Kit Carson, del oeste, la Mula Francis, americanos de la guerra de Corea, Bud Abbot y Lou Costello, la imitación moderna de Stan laurel y Oliver Hardy, que eran los originales: -Oliver, tengo mucha hambre, llevamos tres días sin comer, ayer, hoy y mañana. Cantinflas, Totó, Tin Tan, etc. amenizadas en los descansos con el sonido de "Maringal, Maringal", el beba Mirinda, gaseosa La Casera, etc.

Desde esta perspectiva, si no te lo impedían los árboles de la Ribera
se veía parte de la pantalla, la que iluminaban los camiones de la NIV.

Pipas, "salaillos", nunca me gustó decir chochos, pues fue de las primeras palabras que miré en el diccionario y cuando vi que significaba altramuz como es lógico me decepcioné. Agua fresca en botijo, a real beber al chorro y a dos reales la "jarta", es decir beber sin que se cortara el chorro, pues bien había "quies"("enteraos") que le cogían el botijo a la criatura y se lo bebían de una sentada entero. Como decía antes, el tonto Julián (cariñosamente), estaba en la puerta desde muy temprano, con sus palmadas de manos invertidas y el sonido "pawpaw" de su boca. Creo que lo dejaban entrar sin pagar, y estamos hablando de una cincuenta pesetas, hagan el cálculo con los euros. Antes de entrar mirábamos la isla de los gatos, que era donde tiraban las camadas enteras de gatos, que luego en el otoño, con las riadas, se subían a los árboles y esperaban hasta poder bajar. Los había de todas las razas, romanos, de angora, persas. Los que se salvaba del golpe (hay unos pocos de metros de muro), se criaban allí porque había gente que vaciaba basura en la isla y otros comida para ellos. Y por el agua...

Beatriz Fontana, la casta novia del piloto del espacio Diego Valor, 
era una morena muy guapa como la Loli del Cine Goya

Luego estaba el acontecimiento del verano, en esa época venía Loli, una niña muy guapa, de pelo ondulado, negro, posiblemente familia de las personas que vivían en el cine. Era de Madrid, o vivía allí, y eso daba más empaque, casi na. Y además, lo más importante, es que era el vivo retrato de Beatriz Fontana, la casta novia de Diego Valor, el intrépido héroe español piloto del espacio. Luego un motivo más para ir al cine Goya. Años después, muchos, por los noventa, después de estar vacío como solar, uno de mis buenos amigos Pedro de Toro (ejemplo claro de como pueden convivir dos ideologías distintas), construyó el edificio que se llama Goya Boulevard, en momentos en lo que no había sido aún apuñalado por sus socios, y no le había pegado aún la cornada de su vida Monseñor.

 Vista aérea del cine Goya

Vista aérea de la vivienda (se ve la puerta del Horno San Luis)

Solar que configuraba el cine Goya (500 m2 de superficie)

Él me ha facilitado estas dos maravillas, dos fotografías aéreas del cine. Una de ellas permite verlo en su totalidad, la vivienda de la familia que allí vivía, el patio con la ocupación del rincón noroeste saliente que perteneciente al horno, la casilla por donde se proyecta, la pared lobulada de la Ribera y sus dos puertas. La taquilla estaba por el Caño Quebrado 3, que era por donde estaba la puerta de la casa, junto al Horno de San Luis. Recuerdo también un problema de esa construcción, ocupación indebida por la propiedad del Horno, que se resolvió satisfactoriamente. La otra fotografía es una ampliación de la vivienda. Luego le debemos a Pedro que, con esa construcción y el detalle de mantener el nombre en el edificio, se haya perpetuado la memoria de un cine de verano que nos permitía soñar en unos momentos en lo que hasta eso estaba prohibido.

Fotografías del autor salvo la del tebeo de la red y las de blanco y negro facilitadas por D. Pedro de Toro.
Bibliografía personal con los consabidos errores de memoria.

14 comentarios :

José Manuel Fuerte dijo...

Mis padres iban allí, con la gaseosa y los chochos (perdón, quise decir salaíllos) pero yo no recuerdo haber estado. ¿Cuándo dejó de funcionar?

Bonito recuerdo este, que no debemos nunca olvidar. Son lugares que fueron parte de la vida de muchos cordobeses.

Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Nosotros como vivíamos en Cardenal Herrero estaba cerca. Otra gente no le gustaba ir por la frecuencia del personal femenino de Cardenal González, pero a mi madre eso le daba igual. Decía cuando estas mujeres se casan son las más fieles del mundo. Muchas cosas no las comprendía. Creo que quería decir que cuando salían de ese mundo cruel, procuraban no volver a él de ninguna manera. Por cercanía tenia amigos que sus madres eran del oficio, y no veas la rigidez en la educación, le pego una a su hijo un torta porque no llegó a la casa a la hora que tenía que estar. Bueno nos llevábamos el botijo de la casa. Un abrazo.

Molón Suave dijo...

Qué bien describes, Paco, el ambiente de los cines de verano de, más o menos, los años cincuenta y, por extensión el de la vida de la época. Yo no fui nunca a ese cine. Me pillaba lejos. Los míos eran el Andalucía, El Coliseo, el Alfonso XII, el Olimpia y, alguna vez, hasta el Delicias.
Lo del diccionario era característico y prueba de la represión sexual de aquel tiempo. La de cortes que nos llevamos con él. Tú miraste chocho. Yo, la primera palabra que busqué fue polla, en uno de aquellos diccionarios pequeñitos, de no recuerdo que editorial, pero muy comunes. Ni siquiera decía gallina o hembra del pollo, sino, textualmente: "derecho con que se paga el pan en el horno común." No he podido olvidar la definición.
Ahora, me parece que cometes un pequeño error em el precio de la entrada. A los cines que yo iba costaba 2,50 ptas. que luego, poco a poco, se transformaron en un duro o cinco pesetas.
Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias, viniendo de un profesional de las letras es todo un halago. Yo iba mucho a todos incluso al Estadio del Arcángel, mis padres eran muy aficionados. Fíjate, antes de que la Conchi me conociera a mí, yo la conocía a ella, pero me limitaba a esperarla y a una distancia prudencial seguirla. Se entraba al Andalucía y yo como no tenía la 1,50 ptas. me quedaba en la calle y me volvía para la Mezquita. Esto calculo sería 1958 ó 59. Las gradas del Campo de Deportes San Eulogio en el Campo de la Verdad costaban 50 céntimos. Pordioseé en la puerta una vez porque me faltaba una perra chica (5 céntimos de peseta para el que nos lea y no lo sepa), y un Sr. me los dio y pude completar el precio de la entrada. Conchi vendía pan duro para conseguir el importe de la entrada. Pero claro de un año para otro los precios se iban por la nubes.
Diccionario: Polla: -Gallina joven. No sé el tuyo (sería más serio). Follar: -Soplar con el fuelle. Pero agárrate, también: Soltar una ventosidad sin ruido. Esto ya es que te cagabas. Follaje: Maleza. O conjunto de hojas y plantas. Vamos un verdadero desastre, pero el colmo es cuando preguntabas a algún "asesor sexual erudito", y te decía entonces mira en Coito, y te encontrabas Ayuntamiento carnal. Eso ya era demasiado qué tendría que ver el Ayuntamiento con eso. En fin. Un cachondeo como la justicia o como todo. Fin de la cita.
Tenemos pendiente la cerveza. Un abrazo

Molón Suave dijo...

Paco, no me acuerdo del nombre de aquel diccionario, mediría unos 10x8 centímetros y unos tres y medio o cuatro de grueso, tenía la pasta de color marrón y te juro que aquella era la definición que daba. Al parecer, la polla era en efecto lo que se pegaba en la Edad Media por cocer el pan en el horno de la comunidad, pero en la Edad Media, coño, ese significado había dejado de estar en vigor hacía cientos de años. Lo del ayuntamiento tambien tenía cojones.
Por cierto, no cometes ningún error. El error lo he cometido yo que he leído "unas cincuenta pesetas" donde pone una cincuenta peseta.
Te llamo uno de estos días. Tenemos un pequeño problemilla, aunque llevamos un verano de caramelo. Un abrazo

Paco Muñoz dijo...

Mi padre tenía uno de aquellos pequeños, casi de bolsillo, que se medían por el número de voces. Luego nos compramos, me compraron, un Sopena Enciclopédico Ilustrado de cuatro tomos, de pastas verdes, con una gramática de hojas rosa al final y una adenda con las últimas modificaciones. Un lujo que todavía tengo y uso, aunque ahora con la red se va uno al RAE. Editado en el 1954 pero el mío era del sesenta y pocos, que además tenía un plano de las constelaciones y mi afición a la astronomía me llevó a iniciar un planisferio con los planillos individuales. Vamos de locos. Te estás dando cuenta Rafael la nostalgia de la "senectud". Lo de ayuntamiento era gracioso, y lo de la añorada peseta claro debí ponerlo en número. Vale Rafael ya hablamos yo voy esta tarde a ver qué pasa con lo que considero un pinzamiento de la cosecha del 47 en las cervicales. Me alegro lo de vuestro verano, tocaremos madera, por lo que truene. Saludos.

Sonia Garrido dijo...

No tenía ni idea de la existencia de este cine...pero con tu descripción me ha parecido estar allí :)

Paco Muñoz dijo...

Como se nota que nos tenemos un aprecio mutuo. Y felices vacaciones.

Calleja de la Hoguera dijo...

No te has hecho esperar, y eso se agradece. Lástima no existan o no aparezcan fotografías del cine Goya.

Paco Muñoz dijo...

Espero que salga alguna por allí, pero hay que tener en cuenta los tiempos ¿Quién tenía una cámara en aquellos? La tranquilidad es que las próximas generaciones no van a tener problemas en tener fotografías y vídeos de todo. Un abrazo y salud.

harazem dijo...

Vaya, se me había pasado esta magnífica entrada. Tengo que hacer más vida cibersocial...

Yo tampoco recuerdo ese cine. Imagino que debió cerrar antes de que yo, que soy de Cañero y mis cines eran el Imperial y el Cañero y como mucho, cuando me quedaba con mi abuela en la calle de la Muerte, el San Cayetano, el Ramos, el Delicias y el Olimpia, fuera por mi cuenta a otros cines de Córdoba. Echo de menos la fecha de su cierre. Así podría explicarme el por qué de ese mi desconocimiento.

Enhorabuena por la evocación.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Manolo. Vamos a ver el edificio se construyó en el 1994, y estuvo unos años cerrado, si le ponemos quince (un poner) nos vamos al 1979, para hacernos una idea. Aunque se puede averiguar exactamente la fecha. Por la hemeroteca del Córdoba. Aunque es un coñazo consultarla porque te dan un libraco del mes lo tienes que subir arriba y acabas hecho polvo.
Un abrazo.

harazem dijo...

Pues sí que andaba yo despistao. En el 79 estaba yo haciendo el último curso de Filosofía en el tétrico palacio del cardenal. Es raro porque, hombre, yo aparte de estudiar más o menos estaba a esa edad en otras cosas, pero un cine de verano en la ribera me hubiera llamado la atención. Debe ser que cuando llegaba hasta el río ya no estaba en condiciones de fijarme en na.

Lo de la hemeroteca es flipante que esté digitalizada desde el siglo XIX y la del periodo franquista y el de la Trasacción no. Un par de personas de lunes a viernes y está listo en un pis pas. Pero, que yo sepa, no lo hicieron cuando la pasta les daba para carriolas rosieras, no lo van a hacer ahora que no gastan ni el guadañas pa limpiar puentes inflamables.

Paco Muñoz dijo...

Pues he puesto el 79 pero a lo mejor fue antes Manolo, para mí las fechas son un lío. Ya ves que cómodo sería tener unos becarios digitalizando, claro luego vendrá el pulso digital atómico y se borrara todo. No creo que te bajaras tú para Cañero por el río. En fin un abrazo, tenemos pendiente un jugo de cebada que ahora también es de trigo.