sábado, 31 de agosto de 2013

LA FÁBRICA DEL PLOMO DE POZO ANCHO DE DUNCAN SHAW Y EL CEMENTERIO DE LOS PROTESTANTES

Plano de Google de la Fábrica y del Cementerio

Me llamó la atención cuando las calles estrechas lo que había sido el Barrio del Zumbacón. Era como el Pozo del tío Raimundo, o los muchos Pozos de todas las ciudades, fruto de las diferencias sociales tan grandes que habían y que hoy, desgraciadamente por las políticas neoliberales, que lamen el fascismo, tenemos nuevamente en el mundo. Pocas diferencias hay, con la actualidad y muchas diferencias, mucha separación entre ricos y pobres, sin medianerías. 

El horroroso Zumbacón de la posguerra cruel.

Recuerdo cuando mi padre con su bicicleta, se aventuraba conmigo en el silloncito de la barra, por esos recovecos, de calles embarradas, de niños descalzos y desnudos que, a mí niño con zapatos y modestamente vestido, me preocupaban, y cuyas imágenes vividas en vivo no se pueden olvidar. Era otro mundo, la miseria, el hambre, creo que era criminal la forma en la que vivían esas personas. Esos y otra serie de lugares cercanos que se quedaron en la memoria de un niño que no comprendía como podía ser eso así.

Duncan Shaw

Uno de ellos era la llamada Fábrica del Plomo de Duncan Shaw, y el Cementerio de los Protestantes, así como el canal del Guadalmellato. Aquellos recuerdos me hicieron pensar y buscar en los papeles y planos de la Córdoba del XIX y principios del XX, cuando despuntaba industrialmente, ahora lamentablemente se ha quedado en ciudad servicios y ni eso, por la incompetencia de sus representantes, y porque la clase dominante -nunca ha habido burguesía aquí-  es cortijera, "oligarquía campera" y, salvo cacerías y grandes extensiones de cereal, otros cultivos subvencionados, o improductiva sierra destinada a la montería o toro de lidia, nada más.

Su casa en Torrijos, solo cambió el balcón.

La verdad es cada vez que escarba uno en los recuerdos y los trata de ampliar con documentación, se encuentra con personajes además de curiosos, emprendedores, como puede ser el Sr. Duncan Shaw, escocés, como aquel que nos visitaba en la feria de mayo, pero este más dedicado a generar riqueza, y que fundó la Fábrica del Plomo Pozo Ancho, y con una visión de progreso, propuso cosas interesantes. Las crónicas lo presentan como un ejemplar empresario, que parece se preocupaba de sus trabajadores, pero las crónicas no dicen que los trabajadores deben recibir derechos como prestación a la plusvalía que generan  y no caridad de un buen patrón, pero era lo que en esa época existía.

Con el traje regional

La historia del Sr. Shaw y su creencias religiosas, y posiblemente respeto a los demás, siempre desde su columna, están más que escritas, y con más verosimilitud que pueda hacerlo yo, de oídas y segunda mano. Por ello me quedaré en lo anecdótico, en lo accesorio, en el aderezo de la historia real, en lo curioso, que también contribuye al buen guiso. Me he encontrado con que el Sr. Shaw fue vecino de mi barrio de la Mezquita,  Judería o Catedral -de las tres formas le podemos llamar-, claro algunos años antes, casi cien. Más vecino cercano de mi abuelo Rafael. Vivió en la que después fue casa de la familia Baquerizo, en el 6 de la calle Torrijos.

La entrada a la Fábrica del Plomo

Después, en función de sus creencias religiosas, y por culpa de la  intransigencia de la religión dominante, tuvo que crear su propio cementerio, al amparo de la Constitución del 68, pero que era como todas las Constituciones de "este país de María Santísima", papel mojado, ya vemos la actual. Pero lo creó y se mantuvo respetado mucho tiempo, en una loma que dominaba la ciudad de entonces, cuando aún no cruzaba la Huerta del Plomo el canal del Guadalmellato, ni el venero de su valle a la orilla del Arroyo de San Cristóbal, por estos pagos de las Piedras, había sido arrasado con su sombrerillo del rey (cubierta) incluido.

Una vista de la fábrica.

En la incivil guerra, propugnada por el fascismo español con la connivencia de la oligarquía terrateniente y la bendición de la Santa Sede, cuyos rescoldos nunca se apagaron del todo, el cementerio fue saqueado, y utilizado lo que pudieron llevarse. E incluso sirvió de morada de los de siempre, de los perdedores, de los que no tenían donde meterse, como puede verse en una fotografía en la que la choza comparte espacio con las tumbas, el aferrarse a la vida con la cercanía de la muerte. Impresionante fotografía de un anónimo fotógrafo.

Estado de abandono de la pared y puerta del cementerio

Pero lo llamativo es que a reclamación del consulado, a instancias de un descendiente del pintor Willian Topham, se consiguió que lo que quedaba en pie, fuese trasladado al cementerio de San Rafael, otra obra del progreso, para quedarse en un lugar no "sagrado", una parcela que se llama Departamento Evangelista. Nunca comprenderé por qué si la muerte es civil, y la propiedad del recinto también, el control de la misma esté en manos de una religión determinada, que es la que marca la pauta. Por qué los católicos no pueden estar al lado de los evangelistas, los musulmanes o de los ateos, compartiendo la levedad de la tierra, si le es leve, o la dureza de ésta si es así, como están en la vida. Pero no, cada uno en su sitio.

Estado de abandono interior y expolio

Lo cierto es que las tumbas que se recuperaron del cementerio del Sr. Shaw, parece están allí junto con otras actuales. Creo que conté diez, y dos o tres de ellas son las mismas de la foto en la que comparten lugar con la vida en el recinto de la Huerta del Plomo, a la vista del camino de los Santos Pintados, casi llegando a la Fuente de la Salud.

La convivencia necesaria entre la vida y la muerte.

Se da la circunstancia que una de ellas tenía engastadas en la piedra las letras, seguramente de latón o bronce, que fueron arrancadas como hoy el cobre de la conducciones eléctricas, seguro para venderlas a un inmoral y delictivo chatarrero que, salvo honrosas excepciones, son los culpables finales del robo. Increíble, el latón o bronce de unas tumbas, aunque seguro era peor el hambre, y eso no se puede juzgar a la ligera.

Puerta actual de lo que fue el recinto

Allí estaba la que se supone del Sr. Shaw, la evidente del Sr. Francis Willian Topham, cuyo familiar fue el que consiguió el traslado y remozamiento posterior de la parcela evangelista, con sus quejas, y otras. El pintor falleció en Córdoba en marzo de 1877, y fue enterrado en el cementerio de los protestantes.

Vista desde una altura del conjunto, y el hermoso pino

La visita primero a la parcela, después a la fábrica que exteriormente ha cambiado poco, en la que me vi cercado por una serie de perros de cacería, que parecían querer comerme, seguros que faltos de entrenamiento, en lo que es el antiguo lecho del Arroyo de las Piedras, entubado por esos lares. El propietario me aclaró los límites de la Fábrica y otras cuestiones relacionadas con la misma.

La tumba del Sr. Topham Departamento Evangelista de San Rafael.

Después entré en el recinto que a pesar de conservar los límites originales, el uso del mismo es de lo más variado.  Y luego al cementerio, que me permitió conocer a D. Juan, un aficionado a la cacería, diez años mayor que yo pero tremendamente activo, y que a mis requerimientos me comentó multitud de anécdotas y el lugar exacto del cementerio. Juan es un hombre de campo, como se titulaba él.

La tumba que se supone es del Sr. Shaw

Su familia tuvo puesto en la Plaza Grande, vivió en las cercanías del Santuario de Linares, e incluso hablamos hasta de orquídeas. Vivió también en la Huerta Tras de la Puerta, cuyo nombre comentamos ; Tras la Puerta... de Plasencia. Luego me presentó a la guinda del pastel, a D. Tomás, de 86 años, el cual estaba con su azada cavando su huerto en el margen del canal.  Tomás había sido compañero de trabajo de mí suegro, y conocía, por su edad muchas más cosas que Juan y yo, que era el que preguntaba.

Robo de las letras.

Entre los tres sumábamos doscientos treinta años. Tomás con la amabilidad característica de la gente del campo, fue desglosando anécdotas, y respondiendo a mis preguntas que eran cada vez más aventuradas, incluso hablamos del presunto individuo que se supone le quemó el chozo a un pobre hombre que lo había instalado en la entrada del camino.  Y no me cabe duda de que sea cierto porque conozco al presunto y se de sus actuaciones en otros ámbitos.

Entrada al deprimido Departamento Evangelista

Luego la visita exterior al antiguo cementerio, no se podía entrar, y la búsqueda de un lugar que me permitiera fotografiar desde un mejor ángulo. La referencia un enorme pino. Esa búsqueda me obligó a pasar por los "servicios higiénicos" del asentamiento existente en los tubos, que vaya tela. Bajé hasta el sifón y luego rodee el canal por su margen izquierda hasta el huerto, y ya se habían ido Tomás y Juan.

Patio interior del Departamento Evangelista

La cuestión. Una próspera Fábrica de Plomo, sin entrar en cuestiones medioambientales que, con el Arroyo de las Piedras al lado habría que verlas. Un Cementerio surgido de la intransigencia de siempre, que conocemos de oídas, de la niñez, y espero ahora sepamos algo más. Y lo más importante, un trocito anecdótico de la historia de nuestra ciudad, de otro rincón de ella, y como tiene tantos... Y las direcciones dónde ampliar sobre el asunto si a alguien le interesa ampliarlo, la del sitio de Duncan Shaw es completísima y te remite a un índice, donde se puede ver la vida de este cordobés de adopción que nació en Escocia y se quedó aquí para siempre.

Línea de tiempo  de la familia Shaw

Para ampliar más(el que lo desee):

El pino referenciado es árbol protegido. (Manuel Trujillo, Plataforma a Desalambrar)
Reseña en Cordobapedia sobre el Sr. Shaw

Fotografías del AMC, del sitio de Duncan Shaw y del Autor
Bibliografía la citada.
Agradecimientos: A Antonio Lozano y José Manuel Borja por su colaboración.

lunes, 26 de agosto de 2013

CALLES ESTRECHAS EN CÓRDOBA, BARRIO DEL ZUMBACÓN.

Entrada al nº 44 de la calle El Vacar

Normalmente somos chauvinistas cuando hablamos de nuestras cosas.  Me quiero referir a calles estrechas, en Córdoba cuando se habla de esto siempre surge la de Pedro Jiménez, o de los Rincones de Oro, en plan peyorativo por la suciedad que almacenaba el momento, o del Pañuelo, por ser el testigo del lugar más estrecho midiéndolo con él. Cuando tenemos visitas del exterior siempre es de obligado cumplimiento su visita.

Vista aérea de la barriada

Pero sin embargo en los obligados paseos por la ciudad, sin necesidad de que estos se desarrollen por barrios turísticos, se descubren curiosidades que hacen incluso pensar en los Records Ginness.  En el antiguo Zumbacón, hoy agradable y limpio barrio, e incluso céntrico, existen unos ejemplos de callejas estrechas muy llamativos. 

Calleja por la calle Espiel

Desconociendo el motivo real, se lo puede uno imaginar, claro para ello hay que tirar de planos antiguos, del catastral y de otros datos que te permitan pensar el motivo de tan estrechas vías. Este era un barrio de chabolas en la posguerra, parte de él se derribó, sobre todo la parte que se acercaba a lo que ahora es un polígono industrial, que a su vez en la actualidad con el boom del ladrillo se estaba desindustrializando.

Reja al nº 38 de la calle La Granjuela

Gran parte de él se urbanizó y es el bonito barrio que existe ahora. Últimamente un sistema general de la ciudad ha sido construido paralelo a las vías del ferrocarril, la Avenida de la Igualdad. Entre lo que quedaba del barrio por el norte y la nueva vía, quedaba un solar en el que edificaron casas adosadas de dos plantas individuales.

Reja al nº 39 de la calle La Granjuela

Pero esa construcción no pudo evitar que se quedaran bolsas de solares, de propiedades entre calles, sin salida, a los que había que dar una servidumbre de paso. Las razones serán cada propietario; no le interesaría vender, no querría o cualquier otra razón. Lo cierto es que está situación ha dado lugar a diferentes, pequeñas y estrechas callejitas.

Reja al nº 42 de la calle Alhondiguilla

Entre la calle Espiel y Valsequillo está la primera desde el este, que es accesible peatonalmente, digo esto porque en otras está limitado su paso con una reja o incluso una pared. Entre la calle Valsequillo y la Granjuela, está una cerrada entre los números 29 de la primera, y 38 de la segunda.

Acceso a los números 42 y 44 de la calle Alhondiguilla

También entre las calles La Granjuela y Alhondiguilla hay otra que da servidumbre de paso al número 39 de La Granjuela, ya que otro solar que da a esta calleja y que es el número 44 de Alhondiguilla, tiene la entrada junto con el 42 de la misma calle por una calle exclusiva.

Plano catastral donde se ve la distribución de las propiedades 
y el acceso a la parcela 53 que es el número 44 de la calle El Vacar

En la calle Allhondiguilla tiene otra la altura del número 44, da acceso a dos o tres propiedades.  Luego está la joya de la corona, creo que el Records Ginness, en la calle Vacar, dando acceso a un solar de 26 m2 , calleja con cancela, y a la puerta trasera de la  casa número 37 de la calle Villaharta.

Número 44 de la calle El Vacar, la joya de la corona.

Por las fotografías se puede juzgar, pero estoy seguro es que por esta última no pasaría una mesa sin desmontarle las patas, o lo haría con notable dificultad. Son las curiosidades de las propiedades, de querer comprar y no querer vender, no poder por alguna razón concreta. etc. etc. Lo cierto es que esas situaciones han dado a lugar, para mí, a la calleja más estrecha y larga de Córdoba.

Otra vista desde la reja de entrada

Fotografías del autor, de Google y del catastro.

domingo, 18 de agosto de 2013

LA FUENTE DEL ELEFANTE O EL ELEFANTE DE LA FUENTE

El elefante en su emplazamiento actual

Esta figura parecida a un elefante, de roca caliza gris, sin garantías de que lo fuese, era un surtidor de agua o aguamanil. Es una de las pocas imágenes islámicas conservadas, por la prohibición del Corán de representar las figuras. Es similar a los leones del patio de los ídem. de la Alhambra, o al cervatillo de Medina Azahara. Los tres eran surtidores de agua.

Una abertura que tiene en el lomo

Se cuenta por algunos autores que formaba parte de una finca de recreo de un alto funcionario del Califato en el siglo X. Otros sitúan en este lugar de Santa María de Trassierra, lo que se llamó el Valle de las Rosas. Los terrenos de la finca pertenecieron al Cabildo y por esa razón y seguro que buscando la protección de la figura, ésta fue desinstalada de su pedestal y ahora está en el Patio de Palacio Episcopal, antiguo Alcázar del Califa.

La cara y la salida de conducto de agua

Estuvo hasta 1988 en el centro de la fuente del citado patio. Yo soy partidario de que el patrimonio del pueblo lo disfrute el pueblo, pero muchas veces me pregunto si estas cosas se dejaran al albedrío del pueblo, éste tendría la educación necesaria para respetar ese patrimonio. Creo que no, por esa razón y aún en contra de mis convicciones personales, creo que está mejor protegido donde está. Y la pena es que tenemos que meternos todos, por culpa de algunos elementos desalmados, de los que tenemos sobradas muestras, aunque sean pocos. En el pedestal aún figuran las marcas de las patas de la escultura.

Lugar primitivo del emplazamiento

Replica en su antiguo emplazamiento (según Francis Jiménez)

Según trabajos de D. Rafael Castejón, publicados en el Boletín de la Real Academia de Córdoba (BRAC), esta escultura a principios del siglo XX formaba parte de la estructura hidráulica, que surtía de agua a Córdoba en el siglo X. Ventura Villanueva dice que la fuente y todo ello formó parte del complejo acueducto de Valdepuentes. Todo ello era de construcción romana con cabecera en el manantial del Bejarano, venero que alimentó de agua durante muchos años a la ciudad.

A la salida del Palacio Episcopal, desde el zaguán esta es la vista.

Replica en la Plaza de Trassierra


Fotos del autor, del Día de Córdoba y Francis Jiménes

sábado, 17 de agosto de 2013

ALCUBILLA DE ANTAS

Puerta de la alcubilla de Antas (y los dos refuerzos que le dan su nombre)

Un recorrido cultural con personas como Pancho Gamero y Ángel Martos, que conocen el medio es una delicia. El día 15 tocó un recorrido por la falda de la sierra y la visita de algunas fuentes o veneros. Paralelo a ello disfrutamos de la arquitectura de algunas fincas famosas, cuyo nombre nos evoca el pasado. La falda de la sierra está llena de huertas, estructuradas en bancales, para un mayor aprovechamiento de los recursos hidráulicos del lugar. Recursos que en ocasiones daban para surtir a la misma vez a la ciudad, como es el Venero de Antas. 

Vista aérea

Son muchas las veces que he pasado por su puerta y ninguna la que me haya dado por saber de él. Forma parte de una de las bajadas del nacimiento del arroyo de san Cristóbal, en un hermoso valle donde un pilar rectangular -que en algunos textos lo llaman del Cuadrante-, sirve de cruce de caminos: hacía los Morales una vez se corone el collado; al Lagar de la Cruz, o al propio Cerro de San Cristóbal, por una estrecha vereda que, una vez subida, deja a la derecha otro collado que baja con notable pendiente a la fuente del  Orquín en la carretera CO-3408, que los modernos llaman del 14%, y yo más antiguo de la subida al Cambrón.

Techado piramidal de la alcubila

Pero aquí nos interesa el Arroyo San Cristóbal y más concretamente el Venero de Antas. Francisco Carrasco, el poeta de los "Arroyos de Córdoba", nos dice del de San Cristóbal, relacionado en el tramo del mismo donde está el venero de Antas: "El cauce baja entre pinos, testigos centenarios de las desbordadas crecidas de inviernos pródigos que apenas viven en el recuerdo. Junto a la fuente pasa un camino ancho que inunda el arroyo y une la casa de la finca con el Lagar de la Cruz. 


Otra vista de la alcubilla

Monte abajo va este arroyo apropiándose tierras de Los Morales donde hay recuerdos de mi infancia. Pasa el arroyo ante la casa de recreo que en tiempos pasados era lugar de descanso., en arriendo, de familias pudientes. Cruza la carretera del Sanatorio y pisa el olivar de los Ballesteros donde hay avellanos y una planta muy desconocida por aquí que es el zumaque, utilizado por los musulmanes en el encurtido del cuero para los cordobanes. Alcanza muros de la Casa de Ejercicios San Antonio con almendros que blanquean la mañana cuando enero se aposenta en estos campos."


Espesura del lugar, arroyo

En cierta ocasión, cuando el estado físico acompañaba algo más, intenté bajarlo desde el Cuadrante una vez, y subirlo desde la carretera de los Morales. Ni la bajada ni la subida la llevé a feliz término, la tupida vegetación que lo acompaña en este tramo de su curso, me lo impidió ambas veces. Otras veces, antes de bajar directamente a los Morales, te desviabas a la derecha por un sendero que te lleva a una pequeña explanada mirador, desde el que se disfruta de una vista maravillosa, luego ese sendero nos lleva después a cruzar el arroyo de San Cristóbal por un puente que está integrado en el terreno y al otro extremo del mismo está el Venero de Antas.

Un tramo del arroyo casi seco

Luego por la trasera de esa famosa finca orientalista, que hoy está reformada en su totalidad, con una entrada a través de un arco árabe, que tenía una hermosa torre con un amplio salón, arcos y un jardín, que si bien en ese tiempo era jungla por el abandono, y no por ello nos permitía sustraernos de su pasado esplendoroso, salíamos a la carretera asfaltada y entre un frondoso naranjal de bancales y palmeral, para llegar por el sendero de la Cuesta de la Traición al Cerrillo, ventorrillo de cafés de novios, de domingos por la tarde en invierno, en motocicleta Vespa o Lambretta.

Arroyo donde inicia una pequeña caída

Antas. ¿Qué significa Antas o Anta en singular? Si lo buscas en la red es difícil, no te va a salir una palabra rara, como aquellas de gallina joven, o maleza, no, te dirige al nombre de una  población. Pero sin embargo, en un diccionario, mi diccionario de toda la vida, un diccionario "como Dios manda" -¿dónde habré oído yo esta frase pegadiza?- dice lo siguiente: Anta.- 1.-Menhir. 2.-Arq. Pilastra que en lo antiguo se alzaba a los costados de la puerta de la fachada de los edificios principalmente en los templos. 3.- Pilastra de refuerzo o que decora el extremo de un muro. (Fin de la cita)


Alcaparra que estaba bien servida

Me quedo con la segunda acepción, y además como tiene dos por ello el plural. Pues ya está, este raro y desconocido nombre (hasta ahora para mí), seguro que ampliamente usado por los estudiantes o profesionales de la arquitectura, esta estructura es la que se lo da al venero. Su puerta o fachada principal, que mira al este, está reforzada por dos antas. No entramos, pero mis amigos Pancho y Ángel, me explicaron que la alcubilla se surte de una mina un determinado número de metros arroyo arriba, con un par de registros intermedios, donde una amplia sala recibe las filtraciones del plioceno al mioceno, o al revés.

Otra vista aérea

Otro lugar de nuestra ciudad, cercano, bonito, y que puede visitarse siempre cuidando el entorno, que éste, salvo las construcciones que lo acosan, aún está aceptablemente bien.

Arco de entrada a la finca que fue orientalista plena.

ADENDA 

Fotos de la mina que surte a la alcubilla de Antas y que se cita en el texto, realizadas el día 23-1-16

Puerta de la mina, la vegetación dificulta hacer la fotografía

 Puerta de la mina buscando un ángulo mejor que tampoco favorece

 Registro arriba de la mina, en el camino

 Entrada a la mina desde el cauce

 Bajada por el cauce, imposible con agua

 Cauce


Fotografías del autor y aéreas de Google y Bing.
Bibliografía Francisco Carrasco "Arroyos de Córdoba" del Ateneo y mí diccionario de toda la vida.