viernes, 23 de enero de 2015

EL REPETIDOR PASIVO DE MICROONDAS

El repetidor pasivo de Telefónica de los Villares

Hoy ha tocado un paraje bellísimo de nuestra serranía, la zona de los Villares, entendiendo ésta desde el cruce de la carretera de Obejo con la al Lagar de la Cruz -Carretera teóricamente nueva, ya que ese recorrido lo hice de joven desde ese cruce al miriámetro del Lagar de la Cruz, por la finca de Conejeras, como titula el catastro-, hacia el Parque Forestal. Volvemos a chocar con los topónimos, pues cada mapa que consultas te encuentras con un nombre distinto. Dejando a un lado las cuestiones geográficas concretas, lo que interesa aquí es una curiosidad tecnológica, de las muchas que nunca han dejado de apasionarme, la radio. Desde hace casi cuarenta años me muevo -ahora menos con Internet-, en el mundo de las comunicaciones. Soy radioaficionado desde entonces. Con ocho o diez años ya jugaba con la telegrafía, y el alfabeto Morse, que mi tío Pepe me había enseñado, y con un "machaca piñones", manipulador rústico que habíamos construido. Luego llevaba a la práctica la escucha en las bandas de onda corta destinadas a los radioaficionados.

Camino de acceso (ya no hay colmenas)

El contacto con las válvulas de vacío, precursoras de los transistores, era muy habitual. Mi tío Pepe tenía una maleta comprobadora de válvulas, de esas que venían con el afamado curso de Radio Maymó, y reparaba aquellos extraordinarios superheterodinos. También teníamos las famosas galenas. Luego estaba la onda corta, y sus distintos sonidos, que configuraban su escucha al mover el dial por las ondas. El escuchar la cálida y melodiosa voz de la locutora de radio Pekín, en la emisión para América latina era una gozada. O a Francisco Díaz Roncero locutor de Radio París, o las distintas sintonías, como la inconfundible de Radio Moscú.

El repetidor pasivo

Más cercanas estaban las cantarinas de aquí Radio Andorra, o la deseada emisión nocturna de Radio España Independiente, con los naturales ruidos causados por las interferencias de las emisoras generadoras de ruido del franquismo, que transmitían en la misma frecuencia, y que sumados al bajo volumen con que se ponía, eran un suplicio. Decían Estación Pirenaica, para mosquear al personal de que estaban cerca, pero transmitían desde Rumanía. O la BBC. O Radio Tirana, o Radio Budapest, o tantas emisoras que con notable nitidez llegaban a la válvula detectora del receptor. También añadir que el éter estaba sin contaminar, limpio, por lo que era más fácil llegar y oírse que ahora. Había que tener también cuidado con la recepción y el volumen ponerlo bajo, porque se pagaba un impuesto por tener aparato de radio que evitara que el inspector de turno escuchara el aparato.

Una vista del panel con el ángulo correspondiente

Luego después de pasar por Formación Profesional, en las ramas de Electromecánica y Electrónica Industrial, y después ser profesor unos meses en Electrónica Industrial, me hice radioaficionado. Un examen teórico-práctico y la telegrafía, que no era nada complicado. Me construí una emisora de válvulas, como transmisor, y como receptor uno normal, que con el conversor Luprix se ampliaba a los segmentos de las bandas de radioaficionados. Después ya cuando se iba progresando en ese mundo tirabas de transverter, que era un emisor receptor toda banda. El primero que tuve me dejó los dineros mi suegra Concha, que al final no le pagamos. Más de ciento ochenta distintos países tengo en mi haber, eso no es nada comparado con otros. Contactos como Nueva Zelanda, o Mongolia (Ulam Bator) te llenaban de orgullo y satisfacción -¿dónde he escuchado yo esto?-, bromas aparte, era la importancia de hablar con un Sr. de las antípodas con un artilugio que habías construido tú. 

Armazón posterior de sujeción y ajuste

Al hilo de ese mundo, colegas de la misma afición que trabajaban en Telefónica, nos permitían conocer el mundo de las comunicaciones a un nivel más profesional. Entonces, no sé si seguirá, había una sección de radio, en la que en la banda de 7 GHz transportaban las comunicaciones telefónicas. Era el mundo de las microondas. Cada una determinada distancia había estaciones repetidoras amplificadoras, que transmitían  el haz de microondas, compensando las naturales pérdidas. Esa era una red que seguramente no usan actualmente por la capacidad que tiene la fibra. Pero no es una cosa de la que esté seguro del todo, me dejo llevar por la lógica de los avances. 

Vista posterior

Cuando íbamos a Sevilla por carretera, en Cerro Perea había una estación con unas enormes parábolas, que los colegas técnicos de la empresa decían era el enlace con la que había subiendo al Cambrón. Cada cierto tiempo en las estaciones repetidoras había que cambiar la válvula, el Klystrón cuya vida estaba determinada por el número de horas de funcionamiento. He hecho algunas visitas a estaciones repetidoras con el colega de turno, a las revisiones del repetidor y al cambio de las válvulas, simplemente por la curiosidad de conocer el paño. 

La estación de Cabriñana con la parábola que apunta al pasivo

Bien, tenemos la señal de radio en Cerro Perea que nos llegaba a la parábola de la subida al Cambrón (ahora 14%), pero desde allí había que salvar la sierra, para continuar la línea que iba para ella. Para salvarla se utilizaban unos elementos pasivos, es decir que no era un repetidor eléctrico. Su funcionamiento era como un espejo que refleja la luz, pero en este caso reflejaba las microondas. Desde esa estación citada se enviaba la señal a un enorme panel que había en el vértice de los Villares, ahora al lado de la pista del Infoca, y se reflejaba en otro que existe aún también, en la torre de TVE en el Lagar de la Cruz, desde allí daba el salto, creo que hasta Espiel. El otro sector era el de Bujalance y otra parábola apuntaba para allá.

Torre de TV del Lagar de la Cruz

Estos elementos apanelados tienen que tener una precisión micrométrica, para que el reflejo se produzca con las mínimas pérdidas. El armazón posterior debe ser una estructura rígida, que soporte los vientos que normalmente hay en esos lugares altos, con la tornillería de ajuste necesaria. Y la rugosidad del material, la mínima, como un espejo. Al lado de la pista de aviación de los Villares, y cerca de un sendero al que ponen GR48, pero que dudo lo sea porque la dirección del mismo es hacia Cabriñana, aún está majestuoso el repetidor pasivo, o el espejo de microondas. Mirando con el ojo izquierdo, de reojo hacia abajo a la estación repetidora activa, antes del cruce de Cabriñana y con el derecho, al campamento de TVE del Lagar de la Cruz. 

Repetidor pasivo del Lagar de la Cruz

Ahora, el pasivo que nos ocupa, tiene un árbol que le ha crecido al lado y seguro le molestaría cuando estaba funcionando. Esa quizás es la justificación de que no funciona, porque no tiene aparente mantenimiento, en este caso forestal, aunque no puedo precisarlo con seguridad. Lo lógico sería que no funcionase por haber quedado su tecnología un poco desfasada, la fibra óptica permite multiplexar muchas más líneas que los 7 GHZ, que me parece soportaban 600 o 700 conversaciones. De todas formas ahí están ambos pasivos, como curiosidad y arqueología industrial. Al del Lagar normalmente no se puede llegar, a éste sí. 

Plano del recorrido de las señal desde la estación de Cabriñana hasta el Lagar de la Cruz


Esquema señal microondas




Fotografías y vídeo del autor
Bibliografía de la vida misma.

4 comentarios :

PATXI GUERRIKABEITIA dijo...

Buenos días, amigos. Bonito y didáctico trabajo. Paco, sobre el tema que tocas, y el de capar ranas, ni idea. Dichoso Morse, en el año 1969 me tuve que examinar de él. En este año estaba de prácticas en la estación de Córdoba, y aún existía Morse en la línea de Córdoba a Sevilla por Valchillon y Marchena. ¡Qué tiempos! Un abrazo y ( .- -.. ..--- …)

Paco Muñoz dijo...

Gracias Patxi, bueno es que lo he tocado mucho, pero ya sabes los de aprendiz de muchas cosas.
(..-/-.//.-/-.../.-./.-/--../---/)

Anónimo dijo...

Y sobre qué precios oscilan este tipo de reflectores?

Paco Muñoz dijo...

Normalmente no tengo por norma contestar a los comentarios anónimos, comprendo que muchos colaboradores no tienen un correo de google para no serlo, o no quieren poner el suyo, pero el anónimo comentario (obligado por lo expuesto) puede ir al final firmado por un nombre. Luego está que hacen una pregunta que el sistema no les contesta por lo que deben revisar periódicamente esta entrada para comprobar la respuesta, cosa que en los cientos de comentarios no he tenido conocimiento de ello, se han quedado en una pregunta, que por cortesía se responde pero que no espera tener recepción por el preguntante, es la estadística.

Dicho esto paso a contestarle dentro de mis posibilidades. Como comprenderá no es un producto el repetidor pasivo que se pueda comprar en un establecimiento, y estos los instaló Telefónica cuando el uso de las microondas era más efectivo. Por lo que si tiene interés y lee este comentario (cosa que dudo) debería dirigirse a la empresa citada Telefónica de España.

Reciba un cordial saludo.