martes, 3 de marzo de 2015

EL POZO DEL LAGAR DE LA CRUZ

El Lagar de la Cruz

En Córdoba para señalar este lugar, no hacía falta nombrar el patronímico entero, solo con decir voy a subir al Lagar, se sabía donde se iba, no era necesario especificar que era el Lagar de la Cruz. Ahora por aquello de los modernismos parece que estaba perdiendo enteros, y le llaman Assuan, como las piscinas de enfrente. Riquísima parcela en agua. En el descansadero pecuario, había otro pozo que mandó construir (según información de José Luis un habitante del caserio del Lagar) Antonio Pinerda de las Infantas y Castillejo, alcalde de Córdoba en tres ocasiones1/3/1903-1/3/1904, 4/3/1907-14/6/1909- y 1923 a 1924, (esta última fecha fue la de la construccion de la moderna casa del Lagar), parece que el Sr. Antonio Pineda era molestado con peticiones de agua de los caminantes y lo mandó construir para que lo usaran, en el descansadero.

Aérea de Google

Durante mucho tiempo (no sé si estará todavía) había un tubo de polietileno, que bajaba desde Assuan, por el cauce del arroyo del Moro, toda la Cuesta de la Traición hasta la Aduana. Creo que recibía agua a lo que un tiempo fue hotel. El Lagar de la Cruz, es uno de los muchos lagares de la sierra cordobesa. Lagares y rosales, herencias árabes, aunque vino no casaba con el Corán. Rosal sí, porque la farmacopea utilizaba mucho los pétalos de flores, como materia prima. Las explotaciones del interior Lagares, y las de cara a la ciudad Huertas.

El pozo tapado por la chapa metálica de protección

Pero no todo iba a ser vino de la vid -que también porque es discutible su consumo-, las uvas pasas o frescas eran frutos selectos en las mesas andalusíes, e incluso se podía utilizar el líquido que surge de la fractura de una rama como diurético. De los zarcillos se sacaba un antidiarréico, con la semilla un aceite, y tostadas se usaba como sucedáneo del café. También estaban la terapias a base de uvas. Había mucha variedad en Al-Ándalus: uva melar o abejar, la jabí de Granada, muski o moscatel, etc. etc.

El pozo del patio del Lagar de la Cruz y la construcción original

Y en cuanto a las rosas, han quedado muchos patronímicos, de plantaciones en la serranía. La destilación de pétalos de rosa y su luz, entró en la oscuridad de occidente por medio de los árabes. La esencia del agua de rosas, se usaba como colirio, tónico, etc. y para qué hablar del escaramujo, cuyas propiedades son altamente conocidas. El mes de abril era el elegido para la elaboración de los productos derivados de las rosas, agua, ungüentos, jarabes y conservas. 

Una pila de lavar bocabajo

Creo que es el momento de acordarse de lo que decía el médico granadino Ibn al-Jatib de ésta, nuestra hermosa ciudad:

"Córdoba es un lugar donde el halo de la luna del cielo, en la alta cerca, rodea una mansión y donde el río de la Vía Láctea, en su caudaloso río, cuya espada está desenfundada de la vaina de sus frondosos márgenes, le rodea; donde el monte, como la corona se orna con la plata -la dulce agua como la miel- relegando la corona de Cosroes y la de Darío; donde el Zodiaco -la Noria- en regulada rotación, forma un círculo continuo y repite suspiros porque anhela y evoca el primer amante; donde los arcos de los anchos puentes, como un suceder de corvas monturas, cruzan el río en caravana; donde generosas doncellas -las nubes- visitan queridas -las huertas- llevando a ellas las perlas para donde el vino fresco -el viento del Norte- circula sobre copudos árboles, al amanecer y al atardecer; y así, tú ves las ramas ebrias "sin estarlo"; donde la mano de la apertura desflora, en las rojas anémonas de los valles, vírgenes; donde el viejo oratorio, espacioso y de alto alminar, relega la nave (balat) de al-Walid, con desprecio. Córdoba ofrece todas las gracias que quieras: sotos -¡cuántas melodías hay en ellos! ¡Cuántos trinos agudos tienen su réplica en otros graves! y valles que solo emplean al servicio de las blancas corolas de flores, al abrirse las azucenas y los narcisos, los esclavos -las negras abejas-. y un mar de cultivos -la campiña- cuyas orillas no se alcanzan y a cuyo lejano fin no llega quien por él navega." 

(de Ibn al-Jatib, de su obra Kitab A'mal al-A'lam, trad. J. Bosch Viál y W. Hoernerbach, Andalucía Islámica, 1980 pp.88 al 90)

El pozo y el camino de la Conejera

A lo mejor recordar con nostalgia un pozo, de un tiempo pasado que no volverá, puede parecer que no es sólo motivo para cantarle a nuestra ciudad, pero me parece que cualquier motivo es válido para recordar lo que hace más de mil años pensaban los científicos de ella. Yo me sabía de memoria los diez kilómetros mal contados, que tenía la carretera del Lagar. Ese era su nombre. El número de curvas, la pendiente de cada una de ellas, el piso, y los baches reparados, con escobilla y cubo de alquitrán -que en el verano derretido se pegaba a las ruedas-, por el peón caminero del sector. Incluso las que eran favorables, unas que salían hacia fuera y por no sé qué razón a pesar de tener desnivel las subías con el mínimo esfuerzo. Eran muchas las veces que subíamos a ese cruce de caminos en el que estaba emplazado el cortijo del Lagar de la Cruz y bebíamos agua de su pozo.

Vista del pozo interior del patio de la casa y una esquina de la cosntrucción original

En el interior de la casa hay otro pozo al que no se le acaba el agua, con unos doce metros de profundidad. No existía ninguna urbanización de ningún tipo, sólo eran cortijadas, rosales, lagares, o kilómetros de solitaria carretera. Incluso "vivía" el eucalipto de Pino Gordo, visible desde la ciudad, y horizonte muchos años, hasta que lo cortaron o se murió. En ese cortijo había una estación de radio de la Guardia Civil, por lo menos eso sospechábamos, desde la inquietud de radioaficionados. Y volviendo a la subida siempre el esfuerzo se veía recompensado por el agua fresca del pozo del llano del Lagar. 

Terraza del bar del Lagar de la Cruz

Un cubo de zinc, una polea y una soga de esparto, eran los útiles necesarios para satisfacer la sed, del caminante o del ciclista. Nadie te ponía ningún tipo de pega para hacer uso del agua. La circulación de vehículos de motor por la carretera era esporádica, en ocasiones subías y no te encontrabas ninguno, y si subía un camión te podías enganchar a la caja y así subir sin el menor esfuerzo, eso sí procurando que no te viera por el retrovisor, porque la velocidad era mínima, y el riesgo minimizado. 

Cancela del patio

Luego la cultura del "quiero y no puedo", disparó la especulación y la segunda residencia, la sierra se llenó de núcleos habitados clandestinos, y las carreteras se llenaron también de vehículos automóviles. E incluso el pozo desapareció, y está tapado por el aparcamiento de Assuan. Los ciclistas llevaban su agua, la trashumancia era cada vez menor, y no tenía razón de ser. El pozo de las fotos era el que se utilizaba para lavar. El propietario del Lagar lo tapó con una chapa metálica, para evitar desgracias, y la pileta de lavar, se quedó invertida de muestra. 

Cartografía raster de Goolzoom

El movimiento de tierras del sector, enmascaró el lugar. Pero un pino y una higuera son la señal actual del pozo de lavar, que aún está allí, y la higuera que sale de dentro, lo sabe mejor que nadie. Llegó un tiempo que lo perdí de vista, y siempre me preocupaba el saber dónde estaba. En mi memoria lo tenía vigente, con su brocal redondo, alto, y la garrucha para la cuerda del cubo. Le pregunté, siguiendo la recomendación de un amigo, al hijo del señor del bar y tienda del Lagar, y con una amabilidad exquisita me lo enseño. Hoy lo he fotografiado, y a pesar de ser una reliquia ha satisfecho siempre las necesidades de mucha gente, que seguro se acordarán de él como me acuerdo yo, pero parece ser que el que se usaba para beber lo tapó el apracamiento de las piscina. Por lo menos sirvan estas líneas para un homenaje a sus años de servicio al caminante, ciclista, pastor o quien quiera que bebiera de su agua, que dicho sea de paso era muy buena.

Vuelo de 1956

Sobre el Lagar de la Cruz dice la publicación Cortijos, Haciendas y Lagares, de la Junta de Andalucía, "Lagar de la Cruz (373). Punto de referencia en la sierra cordobesa, puerto y encrucijada de caminos, hacia el paraje de las Ermitas. El caserío responde a la fisonomía de una villa de recreo, con un bloque a dos alturas, bajo cubierta a cuatro aguas, dependencias de servicios adosadas y un jardín ante la fachada, con líneas de arquitectura ecléctica de finales del siglo XIX o principios del XX. El conjunto denota algunos añadidos y reformas recientes. Ningún elemento atestigua su relación con un antiguo lagar, al que, posiblemente, se remontaría el origen de este asentamiento."

Vuelo de 1977 ya está la CO-3404 a la derecha

Y para terminar, mi amigo Antonio Moreno, el mejor especialista que tenemos en cine rodado en Córdoba, facilitó hace poco en Facebook escenas de una película documentada en primeros del XIX, rodada en 1947 en el Lagar de la Cruz, en la que se ve la fachada del cortijo y estaba exactamente igual que está ahora mismo, lástima que no se viera el pozo. 

Fotografías del autor y Google
Bibliografía citada.

5 comentarios :

Antonio dijo...

Gracias por mencionarme, yo solo soy un humilde investigador amateur.

Paco Muñoz dijo...

De eso nada de nada amigo Antonio, eres el mejor de nuestra ciudad, y ya quisieran muchos de los que se llaman profesionales.
Un abrazo y muchas gracias.

io dijo...

Hola Paco, soy Nuria, nos encontramos el otro día dando un paseo. Espero que llegasea bien al.coche! Muy interesante el blog, un saludo!

Paco Muñoz dijo...

Nuria muchas gracias por tu presencia por aquí. Sí, sin problemas, andé todo el GR48 y luego subí a La Matriz. Pero me hubiera ido mejor, por más rápido seguir contigo y subir por la Conejera. Hoy he recorrido todos esos caminos porque he ido a ver una era en el Cortijo y luego he bajado hasta el arroyo. Un saludo y muchas gracias nuevamente.

Paco Muñoz dijo...

Nuria como no se tu correo te contesto por aquí, http://notascordobesas.blogspot.com.es/2015/02/circular-barranco-de-los-picapedreros.html
He rectificado lo de tu perrohe puesto boxer. Saludos.