jueves, 2 de abril de 2015

DESDE EL LAGAR DE LA CRUZ, POR EL SL-A91, LUEGO VEREDA DEL VILLAR, CAMINO DE LA CONEJERA Y NUEVAMENTE LAGAR DE LA CRUZ.

Panorámica desde la Vereda del Villar

Partiendo desde el Lagar de la Cruz, lugar no lo suficientemente ponderado, que se ha quedado en un cruce de caminos, importante, pero cruce de caminos al fin y al cabo. Uno se imagina en la terraza del Lagar de la Cruz, al que fue tres veces alcalde de la ciudad Antonio Pineda de las Infantas y Castillejo, a principio de los años veinte del siglo pasado. Esos años fueron complicados para la historia de este país ¿pero qué años no lo han sido? No hemos ganados en nuestra historia reciente, para sonadas militares y pronunciamientos, y para autos de fe, que efectivamente no eran -como el chiste- los coches de los obispos.

Inicio de la ruta

Pues parece que D. Antonio Pineda -durante la Dictadura del General Primo de Rivera. Años de crisis, pero de intervencionismo casi absoluto del Estado; obras hidráulicas, carreteras, y el impulso en general de los felices veinte, generaba trabajo y que hacía a la gente decir que se vivía bien con la Dictadura- molesto por las constantes peticiones de agua de los caminantes, que le impulsó a construir un pozo para que lo usaran sin molestarlo a él (hay que tomar con cautela estas cuestiones de la tradición oral).  

Se echó la niebla

Y luego fue tapado por el progreso, y parece estar debajo del aparcamiento. Pues desde ahí parto por el sendero SL-A91, y bajamos hasta el valle y abrevadero de San Cristóbal, nacimiento del arroyo del mismo nombre, y desde donde continúa hacia arriba, el mencionado camino al collado de los Morales. Antes de la cadena que cierra el camino, con postes rojos, hemos dejado a la derecha una pista que nos lleva a casi la cima del cerro de quinientos cincuenta y cinco metros, gemelo del de el Mirador, y centinelas ambos de la cañada de la Traición o Camino del Pretorio, que ya ha subido el citado SL-A91.

Cañada del arroyo de San Cristóbal

Hemos pasado momentos previos por unos paisajes, dignos del pincel de Romero Barros. Vemos a la derecha la carretera del mirador CO-3408, buscar éste, lugar de miradas de la ciudad, o de novios al atardecer. Un sendero artificial parte a la derecha, para un recorrido precioso, pero es para otra entrada. También la frondosa cañada del arroyo de San Cristóbal, que pasa por las Antas, y Huerta de Hierro, para regar después la Fábrica del Plomo de Duncan Shaw, por el pedregal de Chinales, y su sombrerillo del Rey. Se pierde uno en toponimias de antaño y hermosos paisajes que reactivan el romanticismo.

Abrevadero de San Cristóbal

Ahora estamos en el collado de los Morales, giramos al norte por la Vereda del Villar, en dirección a la urbanización de San Cristóbal, haciendo frontera con la finca del mismo nombre, pues estamos en los terrenos de San Pablo y vamos lindando con San Cristóbal camino de la Conejera. A la izquierda, hacia el noroeste, divisamos el complejo de antenas de TV y Radio, legales e ilegales muchas. En el cerro que vengo a citar siempre como el de RTVE, que fue el primer servicio público (aunque lo público, pronto será una utopía, ya que cada vez están dejando menos los buitres del estado). Una bárbara cicatriz hecha por las motocicletas, baja al valle directamente.

Inicio en el collado de los Morales de la Vereda del Villar

El sendero del Villar, estrecho, discurre por la cota de los quinientos y pocos metros -sobre el nivel del mar en Alicante-. Una enorme roca en el camino no pasa desapercidbida. Dejamos a la derecha el collado y sendero que baja al Orquín (hoy 2 de abril estaba derramando agua en la carretera, se conoce que el tubo estará atorado y sale por el cuadrado superior), ya citado en otra entrada, con la enorme surgencia de la zarza casi abajo y el colmenar ya en lo llano. Ahora, a la derecha, un estrecho sendero de cabras, o motocicletas, que puede significar lo mismo, por haber ahora menos cabras, que sube al olivar del cerro de San Cristóbal.

Al fondo el cerro de San Cristóbal

Luego se nos presenta a la derecha la Cañada -que venimos llamar, con la garantía de textos antiguos- de la Monja. Subida brutal desde Santo Domingo, custodiando el arroyo de la Palomera, y pasando cerca de Santa Clara (posiblemente de ella le venga el nombre), perdida su blancura de pared y azulillo de la puerta, en la frondosidad de la ladera del margen derecho del arroyo de la Palomera. Al frente, del camino que llevamos, la semicircular urbanización de San Cristóbal, con la parcela de mi buen amigo Miguel Serrano; la que fue de Lucas; la estrecha del Cabrero, la que fue también de Manuel Casado, que engrosó el patrimonio de mi amigo Miguel después.

Escalón en la Vereda del Villar

El Rancho Blanco, que fue, si no me equivoco, quien especuló todas las demás; la del antiguo tabernero y sus enormes depósitos verdes feos, creo que de la antigua Cepansa; la del Sr. de las grúas, para casa de sus tías; la del Ayuntamiento para sus comunicaciones y otras muchas que me dejo atrás, para casi acabar en la de Antonio Cobos, carnavalero de pro y amigo de muchos años. Y los pozos de abajo en el cauce estacional del Palomera, que llaman del Cuadrante. Ah, y la boca de mina que no he visto aún.

Urbanización de San Cristóbal a la dcha. Cañada de la Monja

Ahora, después de haber subido por un pedregal que, si queremos volver, por un sendero a la izquierda, nos puede llevar al pozo del valle de San Cristóbal nuevamente, sin pasar por la Vereda del Villar que hemos traído, salir al camino de la urbanización -que es límite entre las propiedades de San Cristóbal y la Conejera- de la salida a la carretera CO-3404. Antes, a la derecha, la empinada pista de cemento que sube a la estación de Telefónica. 

El valle de San Cristóbal

Una vez en la carretera hay que cambiar el sentido de la marcha hacia el oeste, para no menos de cincuenta metros andados, inmediatamente bajar a la derecha por la alcubilla, llamativa, interesante y misteriosa, de la Conejera. Andar la dehesa del alcornocal, rodear la noria y el pozo, e incorporarnos al sendero primitivo que nos llevará de nuevo al Lagar de la Cruz, si es ahí dónde queremos ir, porque la oferta, si queremos ampliar el recorrido pudiera ser cruzar por el cortijo de la Conejera, camino de la Matriz para volver por el GR-48 al Lagar. Por aquello de que todos los caminos van a Roma.

El arroyo de la Palomera

Pero sigamos el camino recorrido. A la derecha dejamos la subida empedrada al cortijo de la Conejera, y por un terreno ondulado adehesado en su gran parte, de retorcidos alcornoques, desnudos en su gran parte, que equilibran el espeso y umbrío bosque de la vertiente noroeste del cerro de RTVE, buscamos nuestro destino. Recuerdo, inevitablemente, la primera vez que lo andé de niño. Entonces no tenían los caminos, y es de agradecer, tanto tráfico.

Dehesa de la Conejera

A la derecha parte una trocha, que te lleva al poste del antiguo miriámetro, o cinco leguas, o diez kilómetros, de la carretera de Villaviciosa desde Córdoba, frente al Altillo del Malogrado Ángel Domínguez, pero yo sigo el principal sendero. Muchas huellas de marranos en el suelo. Muchos restos de charcos de las pasadas aguas, que han sido usados por los cochinos para su desparasitación. Ahora el camino se clarea y asoma la construcción del Lagar de la Cruz al fondo, pasamos por el pozo "de lavar" del llano, y por encima del tapado de beber, de apoyo  acaminantes, que está debajo de aparcamiento de la piscina .

Bosque pornográfico de alcornoques

Es un recorrido que podemos llamar circular, porque parte y retorna al Lagar de la Cruz, y se puede hacer en ambos sentidos, claro para los más preparados se puede bajar por el collado que baja al Orquín y luego por Ballesteros salir al Cerrillo y subir por la Vereda del Pretorio, Cuesta de la Traición. O por el de los Morales, Vereda del Villar y nuevamente al Cerrillo. 

El camino llegando al Lagar de la Cruz

Al que también se puede ir por el Abrevadero de los Morales y Antas, cruzando el arroyo de San Cristóbal, que curso abajo se llamará de las Piedras. La oferta está disponible para todas las naturalezas, en función de lo físico de cada cual, de la forma, porque dicho así parece que se refiere a la belleza o fealdad, de cada cual. Eso sí lo que no frece lugar a dudas es que el disfrute de lo hermoso de los recorridos es exclusivo para sensibilidades exquisitas.

El Lagar de la Cruz



Fotografías y vídeo del autor