lunes, 4 de mayo de 2015

ZAHÚRDA EN EL LAGAR DE D. IÑIGO (ACTUAL LA SOLEDAD)

La zahurda de D. Iñigo (actual Soledad)

Ayer domingo (final de puente de mayo), cuando la mayoría de los cordobeses, apuraban los momentos de frescor del litoral cercano, tocó la búsqueda de una porqueriza o zahúrda, que es lo mismo, y que había visto en algún plano antiguo. Como siempre y aprovechando el refrán "más vale solo..." traté de acceder al lugar buscado. Está en los terrenos del antiguo Lagar de D. Iñigo, actual La Soledad. Entré al terreno por una puerta abierta cerca del kilómetro 8 de la CO-3314, sin alterar ninguna prohibición, pues no había cartel que lo avisara, pero con la constancia de estar en una propiedad, por la que pasaban por antiguos caminos casi perdidos, cuya traza estaba allí sobre el terreno pero tapados por el abandono y la naturaleza, y porqué no decirlo, la premeditación de quien los abandona.

 Catastral de 1950

Vuelo de 1977 detalle de los caminos

Para ser más exacto en algún plano la títula Casilla de Piedrahita, que considero es erróneo porque la casa de Piedrahita está más al noroeste, las coordenadas son:  37.914931 -4.856896. La entrada citada por la que accedí, está frente a otra entrada en terrenos lindantes con el Jardinito que es donde están los pozos modernos de la propiedad, con una burda prohibición de puerta de ramas malamente puestas, como si las hubiera puesto un servidor cabreado con su señor feudal.

 Traza del camino a los pozos y fuente del Arco

Aéra de Google desde el oeste

En una información sobre la Fuente del Arco, publicada en la página A Desalambrar podemos leer: "el camino vecinal que pariendo de la carretera de Trassierra, en el sitio Huerta de Vallehermorso, se dirige por terrenos de la huerta de Las Ventanas, al pié de la Torre de Siete Esquinas, y atravesando terrenos del antiguo lagar de Don Iñigo, - hoy La Soledad-, prosigue hasta la Fuente del Arco, donde se incorpora con los que conducen a Trassierra y al lagar del Torrejón." 

Puerta oeste nave norte

Y en otra página continúa hablando sobre una sentencia de términos de 1543: "...aludiendo en el texto de dicha resolución, y al deslindar y amojonar de nuevo, para que la Ciudad quedara reivindicada de cierto despojo y usurpación origen del pleito, a las tierras y caminos que va de Córdoba a la Fuente del Arco, invocándose reiteradamente que: estado en lo realengo y camino real que va desde la ciudad de Córdoba al pago de la Fuente del Arco... para acabar amparando a S. M. y a la Ciudad en su nombre, en el derecho a que tierras y camino real le fueren restituidas y condenando al usurpador,..."

Interior nave norte

Estos documentos nos aclaran que, el trazado de los caminos, y la usurpación sistemática de los propietarios por los terrenos donde cruzan, sucede desde tiempo inmemorial. Lo que nos lleva a corroborar que no hay nada nuevo bajo el sol. En todas las épocas ha habido usurpadores, caraduras, y vividores, y no es atributo exclusivo de estas tristes que vivimos, sino que esos especímenes han existido siempre y existirán, y claro posiblemente por el poder económico que ostentan y el presunto doblegarse a ese poder, de otro poder de visos más sagrados que debería ser la Justicia.

Patio

Al final, un bucólico paseo siempre acaba en la denuncia de cualquier hecho denunciable, por la inmersión tan intensa que tiene la sociedad en ese turbio mar. Pero hay que hacer una abstracción de ello y continuar con la idea principal, el comentar nuestro patrimonio reciente.  Esta zahúrda tiene dos tipos de construcción, uno de piedra semidestruida y una nave algo más "moderna", con una corraleta o patio, lleno de primaverales residuos de cereal asilvestrado. No tiene más. Se accede a ella desde la casa matriz, por un camino de enorme eucaliptus, y desde ella parte un camino que estimo (dentro de mis carencias) se dirige a la fuente del Arco, que en el catastral de 1950, figura titulado "senda de labor", y otro que va a los terrenos de Piedrahita, dirección noreste. 

Puerta en el lado sur

La traza en algunos lugares está manifiestamente clara, con refuerzos laterales posiblemente para proteger los derrumbes, pero en otros la naturaleza ha dicho esto era mío y seguirá siéndolo, con la inestimable colaboración de los propietarios, aprovechando la lucha de estos contra la historia. Siempre pienso que cuando se entra en una propiedad que permite el libre paso, que tiene puerta sin candado, que luego cierra uno tras de sí, el respeto por el lugar donde uno se encuentra es superior al que tiene cuando ve las malas artes, que generan rechazo. Y esto supone la educación del caminante y protección del camino, y no genera derechos sino obligaciones, por lo menos a mí.

Esquina derruida suroeste

La zahúrda tiene una planta total de unos 18 por 18 metros, con un patio de 12 por 12 metros. La nave norte tiene unos 18 por 6 m. y está en peligro de derrumbe. En el patio, según podemos ver en el vuelo de 1977, tenía otra nave de la que solo quedan unos contrafuertes en la pared. Ventanas y puerta de la nave norte, están tapiadas, y en la esquina suroeste tiene una pequeña construcción de piedra derruida en su totalidad. El acceso es por el lado sur con una puerta en el patio. A partir de ahí y unos metros ladera abajo buscando el barranco, está la bifurcación a Piedrahita.

Lado sur

Paseo eucaliptado

Todo ello está en la cota de los 520 metros, "sobre el nivel del mar en Alicante", en el reino del olivar, el tomillo que lo aromatiza, la jara, los tintes amarillos de la flor de la aulaga que le dan color, y prados de flores que se asemejan a conejitos fucsia del cantueso. Una explosión de color, de aroma, y de naturaleza a unos escasos kilómetros de la ciudad de los califas. Desentonan los eucaliptus, el paseo hacia el cruce con el camino que, a falta del verdadero, del entendimiento entre ciudadanos, polémica creada (a mi modo de ver) posiblemente por la intransigencia de algunos, y muchas veces a lo peor por erróneo asesoramiento.

 El cantueso

El tomillo

Todas las fotografías



Fotografías del autor Google y vuelo 1977
Bibliografía de la Página a Desalambrar