viernes, 11 de septiembre de 2015

APUNTES PARA LA HISTORIA, DE D. TEODOMIRO RAMÍREZ DE ARELLANO Y GUTIÉRREZ

D. Teodomiro Ramírez de Arellano (Pintura, Rafael Ramírez de Arellano)

El periódico Córdoba, en su 60 Aniversario, editó en fascículos la obra de D. Teodomiro Ramírez de Arellano y Gutiérrez, "Paseos por Córdoba, o sean apuntes para su historia", en dos tomos con textos adicionales de Rafael Ramírez de Arellano y Miguel Salcedo Hierro, que completó un sector de la ciudad que no hizo D. Teodomiro, con unos epilogistas de postín; E. Aguilar, J.M. Escobar, José Mª Palencia y el bisnieto de D. Teodomiro, Mariano Aguayo, revisando el texto Fco. Solano Márquez.

D. Teodomiro Ramírez de Arellano, es un símbolo de la historia cercana de esta ciudad, a pesar de ser gaditano, rara es la persona que no refiera o no conozca los Paseos por Córdoba, y algunos tenemos los Paseos como libro de cabecera, de consulta de muchas cuestiones importantes, sobre todo de las relaciones familiares que cita con tanta precisión, otra cosa son las leyendas, que para dotar a la lectura de amenidad, introduce en el texto y que, posiblemente una recopilación de ellas extraídas del texto original sería un documento curioso cuando menos.

En los tomos que nos ocupan, su bisnieto Mariano Aguayo, escritor y pintor, hace una cariñosa glosa de su abuelo empezando con una frase relativa a su físico, que te hace esbozar una sonrisa. Primero porque es verdad y segundo por la sinceridad de su bisnieto. Por el comienzo y el contenido que nos aclara cuestiones de nuestro autor, algunas desconocidas, merece la pena transcribir integro el epílogo, para conocimiento de cordobeses y no paisanos. El genealógico de D. Teodomiro es variado y se emparenta con familias muy importantes de la ciudad. Días atrás hable del palacio de Muñíces y la familia Díaz de Morales. En el vivió, y su esposa Rafaela Díaz de Morales y Pérez de Barradas, que era hija de esa familia.

MI  BISABUELO D. TEODOMIRO
Mariano Aguayo 
Escritor

Mi bisabuelo Teodomiro era feísimo. Fue un gran señor, muy cultivado, generoso con el tiempo que dedicó a Córdoba a través de su Real Academia, ameno narrador, hombre de prosa fácil y atractiva. Pero feísimo, qué le vamos a hacer. Por eso, cuando se me pidió alguna fotografía suya que conservase la familia para insertarla en esta edición de Paseos..., no se ha podido encontrar ninguna. Porque no existen. Él era consciente de su fealdad y nunca consintió que lo retratasen. Sólo no, queda de su imagen un pequeño apunte (14 x 9 centímetros) hecho sobre cartón por su hijo Rafael. que practicó la pintura con mediana fortuna bajo la tutela de Rafael Romero Barros y, más tarde,. de Federico de Madrazo.

Doña Rafaela Díaz de Morales y Pérez de Barradas, esposa de Don Teodomiro.

En el tal apunte. que aparece en el prólogo de esta edición y encabezando esta página, se ve a don Teodomiro con el ceño fruncido. Este fue un gesto habitual suyo que mi madre siempre calificaba corno "el fuño de los Ramírez de Arellano". Por lo demás, el mínimo cuadrito viene a confirmar la opinión que el ilustre escritor tenía de sí mismo.

Pero poco le importo a mi bisabuelo el no ser guapo, ya que caso con una hermosa dama perteneciente a una de las más nobles familias cordobesas, Rafaela Díaz de Morales y Pérez de Barradas. Sólo dos hijos

dejaron: Rafael y Teodomira. Rafael, tras mucho trabajar en pro de la cultura cordobesa, traslado su casa a Toledo, donde fundó la Real Academia que allí pervive. Y en aquella vieja ciudad quedaron sus dos únicas hijas, Maruja y Carlotina Ramírez de Arellano y Canellas, acogidas desde niñas a una antigua fundación cardenalicia, el Colegio de Doncellas Nobles. De ella, sólo vive la segunda, sobrepasados ya los ochenta años de su edad.

Y aún tuvo don Teodomiro un hijo más, que falleció niño según se deduce de la elegía con que abrió el álbum de autógrafos de su esposa Y que comienza así:

Al escribir en tu álbum 
estas mal trazadas líneas, 
por el dolor inspiradas 
y con lágrimas escritas, 
quisiera poder hacerlo 
para celebrar tu dicha,
sin hablar de los dolores 
que humedecen tus mejillas... 
( ... )
No comprendieron el llanto 
que surcaba tus mejillas 
por el ángel candoroso 
que desde el cielo hoy mira
mientras otro en tu regazo
mirando te sonreía...

Doña Teodomira Ramírez de Arellano y Díaz de Morales, 
hija de D. Teodomiro con sus hijos José  y María Blanca , 
madre del autor de este evocador  texto epilogal

Quedamos en Córdoba los descendientes de su hija Teodomira que, casada con Eduardo Álvarez de los Ángeles, senador del Reino y alcalde de Córdoba que fue, tuvo dos hijos: José y María Blanca, m¡ madre. Pero, como primer apellido. el de Ramírez de Arellano se extinguió en Córdoba.

No debió el autor de Paseos... ser un genio de los negocios pues, reuniendo entre él y su esposa un buen patrimonio, dedicó gran parte de su tiempo... a la floricultura. Y, dadas las posibilidades de distribución de la época. creernos que el éxito económico de producir flores con fines comerciales sería más bien moderado.

Mucho se ha hablado de las licencias históricas que ponlo haberse tornado Ramírez de Arellano en sus escritos. Yo recuerdo de niño en casa, en conversaciones de mesa camilla, cómo mi padre gastaba bromas a mi madre sobre el rigor con que su abuelo había tratado sus Paseos.

-Yo creo que cuando llegaba a alguna vieja calle sin casas solariegas, iglesias ni cosa alguna de interés, tu abuelo, para no saltársela en blanco, se inventaba una leyenda.

Ningún medio tenemos ahora para distinguir las historias de transmisión oral de los posibles inventos de don Teodomiro. Pero es lo cierto que si intercaló alguna que otra pincelada de imaginación en su obra lo hizo con donaire. Así, en cualquier caso, consiguió lubricar los textos para hacerlos ágiles y cercanos de manera que los cordobeses han conocido la historia de su ciudad y las vicisitudes de sus personajes más notables gracias a la obra de Ramírez de Arellano más que por la lectura de sesudos mamotretos pretendidamente más rigurosos pero decididamente plastas. Por lo demás, nadie ha comprobado inexactitud alguna a lo largo de su obra.

Este ameno historiador estuvo felizmente integrado en la mejor sociedad de su época, como puede apreciarse por el álbum de autógrafos de su esposa antes mentado, lleno de piropos de poetas y de pequeñas obras de pintores y músicos. Porque es de notar el interés que hubo en esta familia por todas las las artes y, así, mi abuela Teodomira estudió canto y, con una bien educada voz, llegó a dar conciertos con bastante talento en el Círculo de la Amistad. Siempre, desde luego, con fines benéficos, como no podía ser de otra forma en aquella época y en el seno de tal familia.

Esquela de la prensa 

Yo llegué a conocer la casa de mi bisabuelo en la calle Muñices. Cerrada hacia ya muchos años, era propiedad de sus nietas y, no recuerdo bien si también, de mi madre y mi tío. Allí se amontonaban entre viejos trastes los restos de cuadernillos de la primera edición de los Paseos. Y por aquellos rincones, ganados por la humedad y el polvo, quedarían los ecos de conversaciones y poemas leídos en las reuniones que allí se convocaban,

Cuando Rogelio Luque tuvo la feliz. idea de reeditar la obra de Ramírez de Arellano, tropezó con la dificultad de poner de acuerdo a las cuatro personas propietarias entonces de los derechos de autor. Y a mi me cupo la satisfacción de convencer a los cuatro descendientes de don Teodomiro para formalizar la cesión. La vocación de librero y editor de Rogelio hizo posible la recuperación de un texto de gran interés para Córdoba que estaba a punto de caer en el olvido.

Quizá el aspecto más controvertido familiarmente de la personalidad de ni¡ bisabuelo fue siempre el de sus ideas liberales y su manera de vivirlas. Descendientes de familias que guerrearon por defender la religión, que vieron después con horror la influencia de los librepensadores franceses y que se sentían identificadas con el catolicismo compacto de los años cincuenta, en mi casa mirábamos con bastante suspicacia algunos comentarios vertidos por él sobre los privilegios de clase, sobre las contradicciones entre la fe proclamada y la práctica de la misma, sobre conductas censurables del clero... Sin embargo, ni el ser liberal ni un cierto anticlericalismo, por lo demás muy de la época, ponen en entredicho su fe de cristiano viejo.

En el álbum de mi bisabuela, en la última página, hay un poema de puño y letra de don Teodomiro que él dedicó a mi madre en su nacimiento. No está fechado. pero mi madre nació en 1902. Por cuanto pueda ayudar a conocer la personalidad del autor de Paseos.... creo que merece la pena reproducirlo en su totalidad. No deja dudas sobre la fe que, al fin de sus días, conservaba.

"A Maria"
Improvisación

Vienes al mundo cuando de él me marcho, 
¡qué distintos caminos emprendemos!
Tú vienes pura, como son los ángeles
que guardan del Señor el trono excelso. 
Goza en los brazos de tu buena madre
ese tranquilo y envidiable sueño, 
propio de la inocencia de tu alma
que ha de robarte despiadado el tiempo. 
Cuando la dicha y el dolor comprendas 
siempre en sus brazos hallarás consuelo, 
y si el destino te la quita un día
ella te amparará desde los cielos.
¿Qué te puedo decir que me comprendas 
si aún ves el mundo tras tupido velo? 
Vienes tan pura como son los ángeles: 
¡Qué distintos caninos emprendemos!

                                              Tu abuelo

Don Teodomiro. Vital, fácil escritor, liberal hasta los tuétanos, editor de periódicos, iluso productor de rosas, tierno, despreocupado y sentimental... Cómo me hubiese gustado haber conocido a mi bisabuelo."

Portada del libro que contiene el epílogo que se transcribe

Como puede verse hay facetas de nuestro escritor que se desconocen, por ejemplo, la poesía. Creo que merece la pena la publicación de este epílogo de Mariano Aguayo, emotivo y sincero, utilizando esa licencia que seguro tenemos los nietos y bisnietos sobre abuelos y bisabuelos que no podrían tener los hijos. Luego hay otra historia, a la que llegué de rebote por mi amigo Eladio Osuna y Antonio Moreno, relativa a una tataranieta francesa de D. Teodomiro, que buscaba datos de sus abuelos y de la fábrica de Santa Matilde, pero eso requerira una entrada exclusiva.

Nota: Los dos tomos encuadernados los adquirí en la redacción del diario Córdoba.

Fotografías de los autores que figuran al margen
Bibliografía citada en el texto.

3 comentarios :

PATXI GUERRIKABEITIA dijo...

Buenos días, amigos. Paco, después de deleitarme con tu trabajo de hoy, sólo se me ocurre decir: ¡¡¡Olé!!! Muchas gracias, un abrazo, salud y República.
P/S: Sobre lo de feo. Cuando era un chavalillo, no tendría más de 8 ó 9 años un chaval se estaba metiendo con una chavalilla, morena de verde luna. Entonces, acertó pasar una mujer de esas de moño alto, vamos, bragada y le espetó: “nene, deja a la chiquilla y mírate en un cristal; que eres más feo que el aborto de una mona echao en aguardiente” esta frase la he hecho mía.

Paco Muñoz dijo...

Gracias Patxi. Un aborto de mona en aguardiente muy bueno.

Un abrazo.

werrybee dijo...

Gracias por mencionarme, la búsqueda de la fábrica se ha convertido ya en una obsesión. Le he mandado el enlace a Teresa, la tataranieta.