martes, 22 de septiembre de 2015

¡PÓNGAME UN MEDIO DE VINO DE 24, POR FAVOR!


Un medio de vino

¡Un medio (*) de vino de 24! era la petición al tabernero. La cultura del vino, es una cultura muy arraigada en Córdoba, ojo, del vino blanco. Claro me estoy transportando a unos tiempos ya pasados, ahora la cultura es otra, la de los licores fuertes y muchos adulterados, en esas macro fiestas de la bebida de los jóvenes. Y como no las mezclas en los bares. Hay que tener en cuenta, que antes también era muy natural en los adultos, el aguardiente del Machaco por la mañana, para matar el gusanillo o un sol y sombra -coñac y anís-, o simplemente coñac.

La calle de la Bodega

Habían muchas frases relativas a los bebedores de vino: ¡Cómo le pega este al 24! ¡El 24 se lo junta en el pecho! ¡Se bebe un medio de 24 en la calavera de un muerto! Todo tenía a su alrededor el componente 24. ¿Aunque qué significaba el 24? Evidentemente un tipo de vino, que comercializaba la bodega de Cruz Conde. Mi padre compraba el vino a granel en la Bodega de Cruz Conde, con una "damajuana" (garrafa forrada o de guita o de caña), que llenaba con vino de 24. Los guarismos estaban pintados en el barril, había también de 16 y de 20, pero el más habitual el 24, y el de más calidad. Todo eso está en mí memoria. 

Mi amigo Pepe Serrano me habló la otra mañana de esta nomenclatura y no supe explicarle claramente su significado. No lo sabía. Pensé el tiempo en barrica, pero no era normal tanto, Quedamos en averiguarlo. En Internet, en San Google, no viene nada. Lo primero que hice es llamar a la bodega de Cruz Conde, pero las personas que te atienden son muy jóvenes y no lo saben. Me dijeron de preguntarle al enólogo, que dudo lo supiera también, en el supuesto que fuese joven, como es lo más natural. Pero no entiendo como la bodega de Cruz Conde no lo tiene en su historia. Recurrí a mi primo Paco Gallego, 82 años, y una mente privilegiada, sabía igual que yo, eso sí aderezado con otras historias que surgieron como siempre. Lo conocía pero no su origen.

Los barriles de 24

Luego llamé y además puse un mensaje a M. López Alejandre, que fue presidente de la Denominación Montilla-Moriles, pero es imposible contactarlo (no es nuevo), su teléfono tiene siempre puesto el contestador y su Facebook está sin uso me parece. Le dejé mensajes y no me ha contestado. Luego llamé al Gallo, la solera de esta bodega es innegable, pero sus vinos eran exclusivos y lo normal es que no supieran de otras bodegas. Me dijo una atenta señora -muy amablemente me llamaron después-, que uno de los encargados o propietarios le habían dicho que eso iba en relación con el precio.

Es lógico, si era de más calidad el de 24 que el de 16 iba en relación con el precio, pero no era eso lo que buscaba, necesitaba el origen de la denominación. Luego con la misma gentileza que los demás la señora de la Denominación de Origen me dio otra explicación similar a las anteriores, llamándome después también. Emilio Lucena, que es una libro abierto de curiosidades y chistes, me comentó lo que era indudable, que era una marca determinada, pero desconocía el origen de la denominación. 

La solera, primera y segunda criadera

Me comentó también que lo dejó de comercializar Cruz Conde y lo siguió vendiendo Baldomero Moreno, por un "trasiego" del químico. Baldomero Moreno, hoy Moreno S.A. ya no está en el mercado. Me habló de las curiosidades del Capataz Billanueva, que el error de ortografía significó después el CB. Y de la primera y segunda bota de los Delgado. Esta mañana he hablado con Rafael un tabernero mayor, que casí fue en un tiempo de cabecera, e inmediatamente me dijo que era una clase de vino que se comercializaba entonces, pero no supo decirme cuál era el significado del número. Entonces se comercializaban pocos marcas de vinos en las tabernas.

Lucas León otro amigo, me comentó que el nombre vendría de los antiguos concejales o Caballeros 24, no deja de ser una nueva opción, aceptable y lógica. Parece que también habló con alguien cercano a Bodegas Pozo. Al final esta mañana he hablado con Pepe Ortega y me dijo de entrada que era una calidad de vino y que lo tenían muchas bodegas, poniendo el ejemplo de Solera. Claro el Solera sabemos que es el de la fila de botas de abajo. 

Una curiosa tarta con el símbolo del 24

Bernardo de la Taberna Los Mosquitos, que antes estaba en la calle D. Rodrigo esquina a las Cinco Calles y ahora en Carlos Rubio, me dijo: "Paco me comenta Juan Machado que es un vino en rama Montilla-Moriles que se pedía mucho antes y que ya no lo hay..."

Manuel Medina recoge en su libro lo siguiente: 

"El vaso de "veinticuatro" lo era de uno que costaba veinticuatro céntimos, vino de varios años y de la mejor crianza, cuando el vaso de otro vino inferior costaba una perra gorda (diez céntimos).

Un vaso de "veinticuatro"
exige repetición,
que con dos entro en la Gloría
con el permiso de Dios."

Mi medio personalizado

Luego mi estimado amigo, M. Estévez, en su blog Luchemos por Córdoba, tiene una entrada relacionada con el vino, y ha tenido a bien aclararme personalmente lo siguiente:

El estima que no tiene nada que ver con la graduación alcohólica, y cita que la denominación existía a principios del siglo XIX. Cita también que un autor, dejó caer que posiblemente los Caballeros Veinticuatro, los concejales eran propensos a beberlo y siempre lo querían del mejor y por eso pudiera estar relacionado. Y al final se decanta por que en las hemerotecas se habla del precio, y hace una detallada explicación de los llamados cuartos, moneda imaginaria (Ej. Jugarse los cuartos) que equivalía a 3 céntimos, uno gordo y uno chico.

"Las indicaciones de 16, 20, 24 y solera, indicaban los CUARTOS, que costaba EL CUARTILLO de vino. El CUARTILLO, era una medida equivalente a cuatro decilitros.  El vino de 16 costaba 48 céntimos, o sea 16 cuartos. (16 x 3 céntimos = 48 céntimos). El vino de 20 costaba 60 céntimos, o sea 20 cuartos. (20 x 3 céntimos = 60 céntimos). El vino de 24 costaba 72 céntimos, o sea 24 cuartos. (24 x 3 céntimos = 72 céntimos)"

Una copa de vino

En conclusión: todas las personas de aproximadamente mí misma quinta, hemos llegado a la conclusión de que el veinticuatro era una clase de vino, corriente o menos corriente que otros, que era el que se comercializaba en casi todas las tabernas. Salvo aquellas que tenían producción propia y vendían el suyo: Sociedad de Plateros, El Gallo, Guzmán, El 6, etc. A lo mejor se me olvida alguna más. Ganando, posiblemente, la definición del origen basada en el precio del vino, aunque en el fondo tampoco está perfectamente documentada. Lo que nos lleva a dejar un poco en el aire el origen de la denominación vino de veinticuatro y a esperar que un erudito en la materia, nos lo aclare. Seguro que en los anales de la bodega Cruz Conde, debe haber algún documento que explicite el porqué de la denominación, y digo Cruz Conde porque era la bodega donde mi padre lo adquiría.

(*) El medio, aunque supongo lo saben todos, es una medida muy cordobesa, es medio cuarto apocopado, ocho medios en litro, o lo que es lo mismo 8 cuartillos en litro. Por ello, en la moda actual de tomar el vino en catavinos -en lugar de en su vaso habitual cónico bajito de esa capacidad-, cuando se pide una copa se pone a la mitad del catavino, lo que genera la contradicción de que un medio es entero y una copa medio.

Fotografías del autor y de la red
Bibliografía de los colaboradores reseñados

12 comentarios :

ben dijo...

Muy bueno el escrito.Yo pienso que los números tienen que ver con la graduación,pero tampoco
lo se.La graduación ha ido bajando en el gusto de los consumidores,hoy sería impensable 24
grados,pero en su origen pudo ser los 24 grados,luego iría bajando,pero se mantendría el número.
Vinos como el Gallo,muy flojo en grados,tienen éxito porque se bebe fácil,que es lo que intere
sa económicamente.Mi padre tardaba una eternidad,bebiéndose su media botella de Ana María,sor
bo a sorbo,esa forma de beber y saborear,ha desaparecido.
Aunque disfruto,bebiendo alguna copita de Montilla,ya mis preferencias van por los Penedes
blancos y afrutados,muy suaves y alguna copita de cava,nunca de supermercado que estropea,sino
de bodega conocida.
Saludos.

PATXI GUERRIKABEITIA dijo...

Buenos días, amigos. Paco, yo había oído de chico que la denominación de 24 era los reales que costaba un garrafón; 24 reales, 6 pesetas, en el XIX era un dineral.
El trabajo de hoy está muy bien hecho. A mí me mandaban a la bodega Cruz Conde, que estaba en mi barrio, la Huerta de La Reina, concretamente en la calle Marqués de Guadalcazar, a por vino para guisar, en casa nadie bebía, y el vino era ese, el de 24. Bueno, sigue escarbando a ver si encuentras más cosas, y con ellas nos ilustras. Un abrazo, salud y República.

Fernando Balsera dijo...

Me ha encantado todo lo que he leído. Yo vendí los vinos de Cruz Conde en una bodeguilla de mi padre y aunque no puedo aclarar el porqué de las denominaciones sí puedo decir que por encima de los vinos de 16, 20 y 24, estaba el Solera Fina y Fino en Rama. También los dulces Montila Dulce y Pedro Ximénez. También el Vinagre Yema y el Vinagre Añejo, aparte el cognac y aguardiente. Como curiosidad, de cada vino había un barril de 8 @ menos de 24 que habia dos, se vendía el doble.

JUAN ZARZUELA ALARCÓN dijo...

Me ha encantado lo expuesto. Deciros que en Jerez, tierra al igual que Córdoba de mucha tradición vinatera de la que procedo, también se suele pedir la copa (no un medio) nombrando por el nombre de la etiqueta y no por la bodega ni por el tipo de vino. Por ejemplo, si yo quiero una copita de amontillado de la bodega de Estevez pido "una de Tío Diego". Lo expongo como algo que nos une.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Carlos, La graduación es impensable, nunca llegaría a 24º. Yo he pensado en los meses o semanas en barrica, pero tampoco estoy seguro. La respuesta que se afianza más es la del precio. El Gallo tiene mucho cartel, y Ana María era para mi gusto un poquito cabezón. Yo ahora bebo Fino Sierra de La Aurora de Montilla. Tú como estás "exiliado" (es broma) en Cataluña, te tienes que adaptar. Yo recuerdo que mi padre siempre llevaba a su hermano a Sant Boi una damajuana de 24, pues cuando llegábamos a Barcelona iba raro de sabor, cambiaba con las diferencias de temperatura. Hoy eso con los tetrabrik no pasa.
Pienso Carlos que todos los vinos son buenos, de cualquier sitio.
Un abrazo

Paco Muñoz dijo...

Gracias Amigo Patxi. Tu allí el chacolí. Es la definición que tiene más cuerpo, la del precio. Y efectivamente ese era el vino más corriente de los blancos. Luego los licores, también de Cruz Conde, eran el coñac Solariego y Anís La Cordobesa, por citar dos. Con la compra del vino, en lal calle de La Bodega, nos daban unos vales que canjeábamos en la Navidad por botellas de licor. Seguimos investigando, es nuestra historia cercana.
Salud.

Paco Muñoz dijo...

Fernando qué casualidad, yo estuve en el colegio con los hijos de un distribuidor en Córdoba, que vivían en la Cuesta de Peramato, Antonio y Ceferino Luna. Seguro que el padre si viviera podría aclararnos esta duda. Al no mencionar a tu padre seguro es que a lo mejor te falta. Si me equivoco, como sería mi deseo, y aún lo tienes, podrías preguntarle. Ya se lo dije a Patxi, el coñac Solariego y el Anís la Cordobesa. Y es muy interesante lo de las cantidades, demuestra el nivel de venta. Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Juan muchas gracias por la aportación. Me imagino que posiblemente habrá más surtido por eso la diferenciación. En los tiempos que nos referimos, años cuarenta a sesenta, había muy pocas marcas en el mercado. En el texto digo que había bodegas que comercializaban el suyo, y lo vendían la mayoría de las veces en sus propios establecimientos. Hoy en día puedes preguntar en los bares y el surtido de vinos es enorme, hablamos de Montilla-Moriles. Muchas gracias y es cierto el vino une. Dice George Brassens: El mejor vino no es necesariamente el más caro, sino el que se comparte. Un abrazo.

Fernando Balsera dijo...

Paco efectivamente mi padre murió hace ahora 10 años, trabajó siempre con las bodegas Cruz Conde, primero como empleado en su juventud y posteriormente puso una bodeguita en el Campo de la Verdad, que se llamaba Los Arbolitos, todo se vendía entonces a granel, no hubo embotellado hasta muchos años después. Qué pena que entonces no se hicieran apenas fotografías, me hubiera encantado ahora mismo tener una de ese local. Lo que sí la tengo es la memoria, recuerdo perfectamente como estaban distribuidos cada uno de los barriles del vino y del coñac, así como las zafras del aguardiente, cuyo principal exponente era el Anis la Cordobesa como tú mencionas, podía dibujarlas ahora mismo, si supiera dibujar claro, jaja. . Recuerdo a Antonio Luna. Qué buenos recuerdos me has traído Paco!! Muchas gracias.

Paco Muñoz dijo...

Fernando lo lamento, si no seguro nos aclararía las dudas en cuanto a la denominación. Lástima de esa fotografía que no pudiste hacer ¿Quién tenía entonces una cámara a mano para hacerla? Lo importante es activar los recuerdos y a ser psoible transmitirlos. Yo recuerdo la bodeguilla de tu padre, trabajé durante unos años en la calle Tenerife, 73, y luego en Espíritu Santo, 20. En esta última vivia Vicente Ruiz que luego se quedó con la Sultana de la calle Rosario. Que tiempos Fernando. Muchas gracias.
Un abrazo

Fernando Balsera dijo...

Muchas gracias a ti amigo Paco. puede que hasta nos conozcamos o hayamos al menos coincidido alguna vez, vivíamos muy cerca de la c/Tenerife, a pocos metros del Bar Séneca. Me has hecho recordar tiempos muy bonitos. Estaré a partir de ahora muy pendiente de tus publicaciones. Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Entra dentro de lo normal Fernando que nos conozcamos. El Campo de la Verdad era un pequeño pueblo. Mi tío Fernando tenía una barbería en la calle Los Argotes. Yo me moví por allí desde el 62 hasta casi los 70. Me pelaba Juanito de la calle las Tiendas. Un abrazo