domingo, 11 de octubre de 2015

DOS PELEAS DEL CLERO: UNA ENTRE FRAILES POR UNA CRUZ Y OTRA POR LOS DINEROS DE UN ENTIERRO



Publica Teodomiro Ramírez de Arellano en sus Paseos por Córdoba, muchas leyendas y anécdotas que, según su bisnieto, algunas se inventaba, Una sobre una pelea de frailes por poner en lugar visible la cruz de su orden religiosa. Claro la competencia por la prominencia de su símbolo llevó a acabar como el Rosario de la Aurora, cosa por otra parte muy normal, aunque a lo mejor subyacía el tema crematístico debajo. Ya se ve hoy en día esa competencia que, si bien no se llega a las manos, es harta complicada entre empresas del ramo. Y otra por el reparto de los dineros del entierro.

"En 1656, según un impreso que hemos visto y se conserva en la Biblioteca provincial, todas las comunidades de Córdoba habían acudido en queja contra los beneficiados, por arrollar los derechos de aquellas, dando todos un espectáculo muy poco edificante. En esto murió la esposa de D. Diego Fernández de Argote, caballero de Santiago, Veinticuatro de Córdoba y vecino del barrio del Salvador, cuya señora se mandó enterrar en la bóveda de su familia, en San Pablo, deseo y orden que a todo trance era indispensable cumplir; vieron al Provisor, éste llamó a los curas, y entre tocios se convino efectuar el entierro en la espresada iglesia, colocando en lo alto del túmulo la cruz del convento con el asta embebida y al pié la de la parroquia, la que llevaría el cadáver hasta colocarlo en aquel, siguiendo los oficios la comunidad: hacíase así; mas no pudiendo el beneficiado del Salvador, Pedro de Mora Fajardo, ver con calma su cruz en segundo lugar, la tomó y, lleno de ira, se subió por el catafalco a ponerla en vez de la otra; los frailes salieron a la defensa de sus derechos, y fué tal la algazara que se armó y los insultos que se digeron, que hubieran ocurrido algunas desgracias a no intervenir el Corregidor y otras muchas personas respetables, a la sazón allí como parte del duelo."

Entierro de categoría, porque era de siete capa

En tiempos más cercanos a nosotros -el entierro de la fotografía era de 1952-, las cosas no se arreglaban con peleas entre el clero, aunque la hubiesen. Había una contabilidad en las iglesias muy estricta. La categoría del muerto se medía por el número de capas, y el importe del sepelio se dividía en función de la presencia de sacerdotes de otras parroquias distintas de la del difunto, si se cantaba o durante el recorrido. etc. Por eso aquello de "Cantemos o no cantemos a diez reales cojemos ¿y el ochavillo?para el monaguillo", lo que demuestra el reparto hasta el escalón más bajo.

OTRA PELEA POR LOS DINEROS DEL ENTIERRO DE OTRO MUERTO

"El haber referido tales sucesos en este lugar, es por contar uno, el más ruidoso de todos, ocurrido en el barrio de la Magdalena. Falleció en él un sacerdote llamado D. Gómez Solís, quien hizo constar en su testamento el derecho a enterrarse en la iglesia de San Pablo, y el deseo de que así se hiciese; mas el clero parroquial se opuso, pretendiendo llevarlo a la suya: los frailes y los albaceas acudieron en queja a sus jueces competentes, y estos, para ver si arreglaban el asunto amigablemente, mandaron suspender el entierro por un día. En la Magdalena había siete beneficios, una rectoría, un préstamo y una prestamera, desempeñados por diez sacerdotes, los cuales, en unión de sus dependientes y armados de espadas y algunos arcabuces, se presentaron á media noche en la casa mortuoria, sacaron el cadáver del Pbro. D. Gómez Solís y le dieron sepultura en la parroquia, sin esperar más resoluciones. Semejante atropello empeoró el asunto, aumentando las protestas y las reclamaciones para la exhumación del cadáver, que se hizo pasado algún tiempo y cuando este ruidoso pleito vino á un arreglo, dividiendo las ceremonias en dos partes, y cobrando cada cual los derechos que le correspondían."

Termina diciendo D. Teodomiro: 

"Tal vez dirán mis lectores, que desciendo á pormenores por demás minuciosos y aun que refiero cosas completamente inverosímiles: es cierto; pero mi deseo es que conozcan, no solo la parte histórica de cada edificio, de cada calle, de cada casa, si posible fuese, sino también las creencias de todos los tiempos, ya hijas del fanatismo ó ya inspiradas por casualidades, semejando obras de la Providencia."

Grabados y fotos de Internet
Bibliografía de Paseos por Córdoba de Teodomiro Ramírez de Arellano