jueves, 17 de diciembre de 2015

SENDERO DE LA FINCA LA PASTELERA AL RÍO GUADIATO

Camino

Después de haber disfrutado del entorno del cortijo de la Pastelera, al que amablemente nos había autorizado entrar uno de los propietarios, decidimos bajar paralelos al margen izquierdo del torrente, o arroyo Pastelera, por un sendero empinado que era por donde los habitantes del cortijo bajaban al río para subir por la vertiente opuesta camino de Trassierra y luego Córdoba si procedía. Por ese sendero me comentaba mi amigo Miguel que bajaba su madre, a lomos de un mulo, cuando tenía que bajar a parir a Córdoba. 

 Plano aéreo

 Plano de cotas con los senderos señalados

Inicio del camino, a la derecha La Pastelera

No hay nada más que imaginarnos lo que tenía que ser esa vida. Para nosotros andando con buenas botas, fue un verdadero suplicio bajar, menos desde luego que subir, que para mí, por lo menos, fue un esfuerzo fuera de lo común. Eso sí, la belleza del lugar anulaba las penas. Iniciaba el camino el final de la nava, cuya charca contiene agua aún, cruzamos el arroyo seco, luego una curiosa puerta consistente en un cabecero y pie de cama. 

 Al final de la nava de la Pastelera, margen izquierdo del arroyo del mismo nombre

 Entrada del sendero

En algunos lugares la jara ocupa en centro del sendero

El camino, de piedra suelta baja pegado al arroyo de la Pastelera seco también, y en el lado contrario al arroyo tenía hecha su caja. Su curso es de escasos 1500 m. pero baja en ellos más de doscientos, lo que arroja un desnivel medio del 15 %, aproximadamente, teniendo en cuenta que los últimos quinientos son más o menos suaves. Nos llamó la atención la carencia de animales, de pájaros, aunque vimos en la altura buitres leonados volando en círculo, seguramente prestos a acabar con los posibles restos de monterías cercanas. 

 Al fondo se ve Castripicón.

Más visible el gigante de la zona

 Signos de los puestos de cacerías

Mas señales

El camino llega a un cruce que, a la izquierda nos lleva arriba de la Peña Talavera, por la cota de los 330 m.s.n.m., y a la derecha al río, este ya es más transitable y posiblemente sea usado por vehículos, que bajen desde luego de la Solana del Molinillo, no por donde lo hicimos nosotros, el grupo de jubilados aventureros, menos uno. A partir de ese cruce citado se nos presentaba la maravilla del Guadiato, siempre bajo la atenta mirada de Castripicón el  gigante de la zona. El río lo veíamos venir del noreste y perderse por el sur. Peña Abejera, del Cable, Puente de los Boquerones, Cerro del Trigo.

 La baña de los jabalíes

 El camino se torna más suave

Al fondo El Cuclillo

En algún sitio he leído lo siguiente: "Los caminos son palabras escritas en el suelo, que unidas crean estilizados monumentos de la comunidad, a ras del suelo", y es cierto. Casi llegando abajo una baña de jabalí aprovechaba una oquedad en la caja del camino que tenía filtraciones de agua. El reino de la adelfa, aulaga, cornicabra, coscoja, durillo, y los diferentes tipos de jara: pringosa, blanca, rizada, madroños, majuelos, lentiscos en flor, retama, romero, tamujo, y tantas especies que, gracias al curso que estoy siguiendo con Rafa Tamajón, y a las explicaciones que me dan en las salidas Serrano y Ramírez, voy poco a poco conociendo.

 Otro trozo del camino aquí se mezcla olivar

 Los aventureros

Últimas curvas

Laderas de la Plata y Castripicón
 
 Otro tramo

Luego un terreno más despejado nos llevaba directamente al vado del río y al molino, antes, a la izquierda sale uno ribereño que va por la margen derecha hasta las cercanías de la desembocadura del arroyo de Martin, donde inicia una dura subida para enlazar con el que discurre por detrás de la peña de Talavera, ya en terrenos de Culata de Navaserrano. Si después de esa subida giramos al sur, camino de la Peña Talavera, a la derecha nos encontraremos el otro que baja de la Pastelera y la Solana del Molinillo. 

 Más despejado

 Un buitre esperando el desayuno

Cercana Peña Talavera

Un intrincado sistema capilar, que permite moverse por esas cumbres. En un plano aéreo podemos ver las distancias de todos los caminos y senderos: el señalado en verde, que es el que recorrimos, tiene 2,278 Km., el naranja, de menos desnivel, que nos lleva al azul, 2,206 Km., luego el azul bastante duro en la subida cercana al arroyo Martín, 3,174 Km. En el otro plano, el de las cotas geográficas, podemos confirmar los extremos de los diferentes desniveles.

Fotografías del autor y Goolzoom