domingo, 3 de enero de 2016

ERMITA DE JESÚS CRUCIFICADO O TORRE VIGÍA DEL DESIERTO DE SAN JUAN BAUTISTA

Fachada en mejor estado

El mismo día que disfrutamos del desierto de San Juan Bautista, mi amigo Pepe Serrano me habló de otro lugar que había visitado con un amigo en común, José Antonio Fernández, enamorado "a to meter", de las torres de la serranía, y a propósito de que el Pisuerga pasa por Valladolid, y estábamos en la cota 460 m.s.n.m. decidimos subir a la de los 506 m.s.n.m. donde están las ruinas que él visitó días atrás. 

 Plano del siglo XIX

 Plano de IGN con la señal de la Torre o Ermita, los topónimos erroneos.

Pero antes decir que, en las tímidas aproximaciones que normalmente hago de los sitios a visitar, tenía en cartera ese lugar, porque para llegar al Desierto de San Juan Bautista había pensado acceder por la Avenida de la Umbría de las Siete Fincas. Está vía es la que me lleva muchas veces al Bejarano  de la forma más cómoda y rápida. Cuando oficialmente gira a la izquierda (el mejor giro para mí) y sube a la Plaza de los Halcones, uno continúa al frente paralelo al arroyo de San Juan.

Vuelo  de 1956

Vuelo de 1977, con más definición.

Antes de llegar a ese lugar, al empezar la Umbría está la calle El Zorro, de notable desnivel, que te acerca a la cumbre donde está el cortafuegos, pero no hay acceso fácil en ese fondo de saco en alto. Sin embargo la finca la Alhondiguilla tiene abajo una puerta con un camino que te lleva directamente arriba. Ese era el objetivo. De todas formas cuando trasladas al medio físico el trabajo de planos y mapas aéreos, siempre te llevas un gran desengaño, que se traduce en dificultades físicas. Los desniveles no se visualizan bien.

 Fachada sur (Vuelo de Apple)

 Esquina suroeste (Vuelo de Apple)

Otra vista (Vuelo de Apple)

Si a eso le sumas, en primer lugar la edad, que no perdona, el equipo fotográfico y todas las cosas que creo que sirven pero nunca uso, y que llevo en la mochila, los desniveles son peores. Lo que pasa es que estoy seguro que cuando no las lleve, seguro me harán falta, por aquello de una jodida ley de Murphy. Pregunté a un vecino (el único que me encontré la mañana del Zorro) que me remitió a un empleado de la finca, con el que hablé pero que, como siempre, no te solucionan nada y lo comprendo en el fondo.

Camino dirección San Juan Bautista

Camino dirección Ermita.

En el plano del siglo XIX, vemos como el camino principal para acceder a la Ermita o Torre, y al Desierto o Hospicio, parte del camino a la Finca la Alhondiguilla, que se llama La Parrilla, en la urbanización, y el GR-48 para los senderistas. Hay que tener en cuenta que ese plano, a pesar de ser significativo no es muy exacto en cotas o topónimos, bueno en topónimos no lo es ninguno. Si lo seguimos hasta la bifurcación a la citada finca, casi enfrente de la puerta, hay uno que sube por un paraje precioso y nos lleva arriba a ambas ruinas.

Otros restos, posiblemente de un aprisco, antes de llegar a la Ermita o Torre.

Esquina del muro perimetral y fachada de la torre

Hay muy poca documentación sobre estas ruinas. Sólo la referencias de "el objetivo del nuevo convento se limitará a la adquisición de pequeñas fincas colindantes a él —en el pago del Cañuelo—, que unirá en una sola linde, denominando a todo este espacio el «sitio» del Desierto, compuesto fundamentalmente de viñas y pinares. Los medios de que se valdrán para ello serán la compra y la donación. Compras, que son posibilitadas por las rentas líquidas de los bienes señalados, evaluadas en 176.750 naravedíes, y los 1.000 ducados donados por doña Francisca de León, vecina de Sevilla, para la fundación de la ermita de Jesús Crucificado." en el trabajo de D. Luis Enrique Sánchez, sobre el Desierto de San Juan Bautista. Lo que parece es que hubo malversación al utilizar los 1000 ducados para la ermita.

 Desde el exterior

Otra vista desde el exterior

 Vegetación

Doña Francisca de León era una sevillana que, si es la misma, luego tomó los hábitos y se llamó Francisca de la Madre de Dios, e ingresó en un convento de Carmelitas de Beas de Segura (Jaen) donando una dote de 500 ducados, que eran dineros, aunque eran más los 100 de San Juan. Se justifica su religiosidad generosidad y poder económico. Las fechas son finales del siglo XVI, era una señora adinerada que se permitió encargar a D. Francisco Pacheco, maestro de Diego Velázquez, un retablo para la Iglesia sevillana del Santo Ángel (hoy en el Prado).

Muro 

Muros y vegetación

Interior

Sea o no la señora Francisca de León, y después Francisca de la Madre de Dios, lo importante es que se construyó esa ermita en las cercanías del Desierto de San Juan, en las coordenadas 37º56'40"N y 4º51'25"O, en la cota de 506 m.s.n.m. el punto más alto de la zona. Siempre las ermitas cerca del cielo, o lo más cerca que pudieran. Aunque estimo que se aprovechó una antigua torre árabe de las muchas que hay por la zona, y se adaptó a la ermita de Doña Francisca de León.

                                                                   Interior de la torre

                                                                  Otro rincón interior

Un muro

La superficie del cuadrado de la torre, es de unos 17 m2. Tiene algunas habitaciones anexas, todas derruidas, y un muro perimetral que en total arroja una superficie de 115 m2. Muros de mampuesto ocupados por la vegetación, de difícil acceso interior, aunque entramos en el receptáculo de la torre. Similar altura existe al final de la calle del Zorro, al este de ésta. El desierto de San Juan está en dirección suroeste treinta y algo metros más abajo. Algunos muros están bastante enteros. 

Una ventana o lo que fue

Habitáculo

 Otra vista del habitáculo anterior

Son muchas las torres de estos lares, las Siete Esquinas, las Palomas, la de arriba de Peña Melaria, la Torre del viejo, Torrehoria, del Beato, y las de los cortijos de la Torrecilla, del Torreón, de la finca de Granados y otras muchas. Suponemos que su construcción obedecía a cuestiones de vigilancia o defensivas. En difíciles tiempos, bien del Califato o posteriores, tenían su uso. Luego cuando las cuestiones bélicas cedían pasaban a utilizarse para las divinas, por su altura. Y ahí están, unas en solitario, otras derruidas, otras incorporadas a la fincas, pero ahí.  

Vista desde el exterior

Muros perimetrales

Conjunto exterior desde el suroeste

Aunque nos quedará siempre la duda de si antes de la ermita de Jesús Crucificado, existía la torre de vigilancia, ya que en el fondo, cuando su construcción o aprovechamiento sólo hacían escasos cien y algo años del esplendor de la dominación árabe y la posterior conquista castellana. Hasta ahora  sin embargo han trascurrido "sólo" cuatrocientos y pico y ahí está.