miércoles, 9 de marzo de 2016

HUERTA DE QUITAPESARES

Quitapesares en el vuelo de 1956

El nombre de Quitapesares es un nombre evocador, fue una hermosa huerta de las muchas que tenía la sierra cordobesa, está montado sobre una historia de amor, no sabemos si de ficción o verdadera, pero la mayoría de las historias, los mitos, son ficción y se pierde la frontera entre la realidad y lo novelado, porque es muy difusa, y a los seres humanos nos interesa que sea así. Cualquier historia pasa al lugar de las verdades en cuestión pasado un tiempo, y ya no se sabe donde estaban los límites.

Plano topográfico del siglo XIX

 Vuelo de 1977

Un pasaje de la vida de una pareja, en la que pudo llegar el desamor o interponerse otro amor más intenso, que eclipsara el primero. No hay muchos datos, sólo los conocimientos orales y sus posibles deformaciones de una boca a otra. Una gran cortijada, que ya no existe, una cruz, un cenotafio, o lo que es lo mismo un monumento funerario sin nada dentro, a modo de memorial o de enterramiento de la memoria de alguien. Por eso publico los comentarios de unos amigos:

El solar arrasado

 Solería enladrillado

Antonio dice: "Mi abuela Pepa vivió en Quitapesares, de ahí conoció a mi abuelo Amador. La historia que contaba mi abuelo era que el dueño, despechado por la infidelidad de la mujer, hizo construir ese enterramiento, y en lugar de vengarse, la enterró en su memoria. No sé si fue verdad, leyenda, o en caso de que fuera verdad, en que tiempos ocurrió. Todo tiene algo de verdad..."

 Las palmeras del sur ambas mochas por el picudo rojo

Una pila de lavar

Y Luisa nos dice: "La de veces que he jugado yo en ese recinto de la cruz de Quitapesares, no sin un poco de miedo porque el lugar resultaba muy lúgubre y siempre pensando que allí habría algo o representaba algo. Pero cuando les preguntábamos a los viejos nunca nos respondían, aquello era un tema tabú y claro nosotros a volar la imaginación y a pensar todavía peor de que aquello podía representar. Yo siempre pensé que allí habían enterrado a alguien. Al menos metafóricamente hablando, por ejemplo un amor no correspondido."

 Un eucaliptus de la fachada principal y palmera mocha

Vuelo actual con el solar de Quitapesares

Si miramos los maravillosos documentos que son los vuelos, vemos en uno de ellos un edificio, Quitapesares, cuadrado con un patio central, con la fachada principal mirando a la ciudad y a las palmeras, hoy fallecidas por el picudo, y detrás en la parte norte, parece que tiene una terraza, pero todo es difícil de precisar, y no le he preguntado a quien ha vivido allí, y quien posiblemente tendrá algún documento gráfico, y si no de memoria seguro. Me queda bajar a las albercas en el valle entre San Fausto (La Jurada) y Quitapesares.

Dice mi amiga Luisa Salcedo sobre la configuración de la Huerta:

"Tenía dos plantas, pues yo vivía arriba en uno de los pisos que eran seis en la parte alta y cinco en la parte baja porque había uno mucho más grande que los demás que era de los propietarios y que tenía una terraza que daba a un jardín precioso con una fuente en el centro al estilo de las del Parque De María Luisa de Sevilla, posiblemente las palmeras que vistes sean de la zona del jardín, en la casa había dos patios grandes, uno el principal que tenía un corredor en la parte alta al estilo de las casas castellanas, y el otro donde estaban los lavaderos, las cuadras y gallineros y también la casa donde vivían los caseros con una cocina muy grande con sus poyetes para dormir los jornaleros cuando se recogía la cosecha. Yo creo que personas que han conocido esta finca tanto la familia de los propietarios que eran muchos y aunque ya no vivan, pero si los nietos y yo creo que tendrán todavía muchos recuerdos de allí pues algunos incluso se criaron allí o pasaron grandes temporadas. Yo he jugado con muchos de ellos."


 Las albercas en el vuelo de 1977

Plano de cotas del lugar de las albercas

Un lugar precioso de la ladera media de la serranía, de la zona de las huertas y rosales. Junto al actual San Fausto de la Florida, finca de La Jurada, Vilanillo, Cinco Pollos, Santa María y el antiguo San León. Unas palmeras que había junto a la huerta, de las que el picudo rojo ha dado cuenta, una olmeda afectada de la grafiosis, y el avance de la ciudad. El territorio de la finca Quitapesares, se convirtió por los años setenta del siglo XX en la Urbanización Quitapesares.

"Camino de las Ermitas" de Romero Barros. A la derecha arriba Pino Gordo, en la derecha media, Quitapesares, a la izquierda arriba Las Ermitas, en media ladera la Huerta de los Arcos

Cuarenta o cuarenta y cinco parcelas, de diferentes superficies, ocupan, unas edificadas y otras no, la superficie de la antigua finca, de cuyo edificio principal no queda absolutamente nada. Bueno, restos de un suelo enladrillado y una pila tirada en el arroyo que baja de la Santa María en la linde con lo que fue Vilanillo o Milanillo. Pero en realidad nada de nada. Ahora sí que no hay monumento al olvido, es el propio olvido el que impera en el territorio.

 Olmeda 

Bajada a las albercas

Pero lo único que no puede hacer el tiempo es cambiar la belleza del lugar. Lo llenará de casas, de coches, acabará con el silencio, pero la belleza geográfica está ahí plena, como un balcón sobre la ciudad y el valle del Guadalquivir al que vigila. Por entre unos árboles, de aún parcelas sin edificar, se ve san Fausto, la antigua Jurada y un poco más allá Huertas Unidas, y algo más al oeste la majestuosa de los Arcos. De fiestas aristocráticas y visitas reales. De fortunas venidas a menos, al faltar el patriarca, porque la cacería, el caballo y el casino, de los niños, no creaban industria y esta a su vez empleo, y este a su vez riqueza y bienestar. Al final la especulación del suelo. Especulación incluso siendo lícita.

Camino de la Fuensanta

Urbanización de Quitapesare y Huertas (Apple)

Entonces terrenos fértiles, olivares fecundos, rosales, naranjales, y toda clase de frutales, se cambiaron por hormigón cemento y asfalto. Y si para unos pocos, elegidos, su vida fue más cómoda en el escalón serrano, para la mayoría se perdió el horizonte. Hay un cuadro de Romero Barros, ese cordobés de adopción más cordobés que muchos de los que nacimos aquí, y su obra, cuando la circunscribe al paisaje que nos rodea, vemos un cuadro que se llama Camino de las Ermitas, en el que podemos ver, San León, la Huerta de los Arcos, y más a la derecha Quitapesares, la de la historia del desamor, y sobre ellas la silueta siempre inconfundible, que también falta de Pino Gordo.

Las Huertas desde Quitapesares (Apple)

San Fausta de la Florida desde allí

Y así dejamos el recuerdo de una finca de las muchas que había en la serranía, ya desaparecida Quitapesares, que seguro los quitaría a su dueño, que es hoy un terreno yermo de descabezadas palmeras, en la fachada que miraba al sur y otro tipo de vegetación serrana en su rededor. Y una amalgama de historias personales de sus habitantes y de sus propietarios, de muchos años atrás.

Fotos del autor, GoolZoom y Apple.
Bibliografía de los comentarios de Antonio Lucena y Luisa Salcedo

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