viernes, 1 de abril de 2016

HISTORIAS TABERNARIAS, TABERNA LA MEZQUITA


La taberna la Mezquita, o la de los boquerones, como le decían otros, era la única taberna que existió durante bastante tiempo en el entorno de la Mezquita, calle Cardenal Herrero o de la Puerta del Perdón, eso sí en ese entorno había tres farmacias casi juntas, de la Virgen de los Faroles, de D. Agustín García Solano, de la Catedral en la calle Torrijos, y de D. Rafael, o licenciado Alcalá, en la entrada de la Judería. Esto da idea de que la salud no estaba muy por allá en el barrio, pero no era así, son circunstancias comerciales. También había sólo un colegio, San Eulogio, de D. Antonio Moyano el hermano de Rafalito Moyano, el tabernero nieto del fundador de la taberna de la Mezquita, y de Manuel Moyano.

Las tres casas de la familia Moyano, en primer plano la que fue la taberna

Todos los chavales del barrio hemos sido "lavavasos" en la taberna, yo lo fui, era muy singular estar debajo del arco modificado del mostrador, y luego dejar transparentes los medios de vino secándolos con el trapo, y haciendo el gesto de mirarlos al trasluz. Tuvo camareros de categoría la taberna, uno de los mejores maîtres de esta ciudad (para mí), Manolín Caballero López, se inicio allí. Visto desde el arco delante el mostrador, a la izquierda la piquera, frente la puerta a Cardenal Herrero yel arca del agua y a la derecha la puerta a la calleja del hoy Caballo Rojo, antes casa de vecinos y la de mi madrina María Rosa, además de mi casa y la ventana de su sótano. La calleja donde me fracturó el brazo izquierdo el "joío" Paquete, luchando y sin voluntad de querer hacerlo desde luego. La taberna era la primera televisión de la vecindad, del "está como nunca, Fundador", o el teléfono público del barrio.

Las propiedades de la familia Moyano desde el aire, y mi casa a la izquierda (Foto Apple)

Los parroquianos. El sargento Segura, casi siempre tomaba el vino por la piquera, no sé si para que no mezclarse con otros parroquianos, claro cuando estaban de luto eso era preceptivo. Otras veces el chatarrero López del sótano de Cardenal González, se ponía unos dientes de patata, se echaba el pelo a la cara, hacía un sonido con la boca como si se tirara pedos y sacaba una enorme faca, asustando a los clientes. Luego estaban los guías no oficiales, que también asustaban lo suyo con sus broncas, el "cojito" raro era el día que no estaba de bronca y con la lucha proletaria de no llamar Doña María a la dueña, cuestión a que le querían obligar defendiéndose a voces desde la calle: -¡Doña María..., doña mierda! 

Un carro de transporte de licores en la puerta

En esa taberna se pegaban "latigazos" (como el chiste decía) los pagados costaleros de semana santa, cuando salían de debajo del paso y entraban en fila a tomarse el medio al golpe. Luego los ilustres, como Eugenio Noel, el escritor republicano flamenco pero antiflamenquista, que tenía su barril con su nombre. "Fino Noel" se llamaba, aunque muchos le quitaban la ele final y daba la impresión de que era el Sr. del arca. Y muchos más cuya lista sería muy larga. Era sitio de obligada visita cuando venían extranjeros por el tema de los boquerones en vinagre.

Una de las pocas fotografías de los taberneros

Detrás del mostrador, el pasillo a las dependencias de la casa, por donde arrimaba María Escalera, la esposa de Rafalito, las bandejas de boquerones en vinagre con mucha fama, pero según decía mi madre muy sequerones tiesos y salados como el bacalao. Dentro el patio con un tragaluz en el techo con "ladrillos de cristal", columnas de hierro y dos o tres reservados, mesa central de losa de mármol y fuente pileta en el rincón, trastero y retretes. Y muchos carteles de toros antiguos en las paredes. Yo he conocido esa casa, similar a la mía en altura, pero algo más moderna, y jugado con Rafalín arriba, me acuerdo lo llamativo de ese patio por arriba con los "ladrillos de cristal" como me parecían. La luz venía de la azotea donde había otra claraboya.

Rafalito Moyeno y María Escalera

Las tres casas de esa zona eran de la familia Moyano, la taberna, la zapatería de Manolo (el que fue más longevo, casi cien años) y ahora tienda como la taberna, y el colegio de San Eulogio. Todas se comunicaban por un pasillo superior. María, la mujer de Rafalito era una señora muy absorbente con su único hijo, Rafalín, al que obligó materialmente a meterse, y lo metió, de fraile en Sigüenza. Sólo lo dejaba jugar conmigo y él se quejaba de esas prohibiciones constantes. Claro cuando tuvo capacidad de decisión se lo cobró a la madre con creces, -Ponte la gabardina que va a llover y hace frío, Y salía en mangas de camisa. -Hace calor. Y se ponía Rafalín la gabrdina. Hablaban de que estaba algo perturbado, es posible, a mí no me lo parecía, resentido sí.

El patio y la claraboya arriba

La taberna la fundó en 1888 Manuel Criado Gómez, cerró a finales de los noventa por fallecimiento de su nieto Rafael Moyano Criado, venía Manuel Criado de la antigua Casa Pepe el de la Judería, que se llamaba entonces El Triunfo. Esta taberna fue casa de numerosas anécdotas. Entre las últimas que se comentaban:

-Maestro, que suerte ha tenido usted de que le pongan la Mezquita frente a la taberna, 

Le dijo una vez un guasón a Rafael Moyano, a lo que él, siguiendo la broma, le respondió: 

-Sí, gracias a mi cuñado Abderramán-.

Rafalito tenía un humor muy peculiar, siempre tenía un chiste a mano. En la habitación del mostrador en el rincón había un cartelito, muy habitual en las tabernas: 

"Si doy pierdo la ganancia de hoy/si fio carezco de lo que es mío/si presto al pagar ponen mal gesto/para evitar todo esto; ni doy, ni fio, ni presto."

Tenía el tabernero una costumbre en verano que era, al cerrar la taberna por la noche un coche de caballos les daba a la familia un paseo por Córdoba. Los pasajeros; Rafalito, María su mujer, Rafalín su hijo y algunos nenes, entre los que casi siempre me encontraba yo.

Otra vista desde el aire (Foto Apple)

"LA MEZQUITA (De Carreño)

La Taberna situada en la calle Cardenal Herrero, frente a la Catedral. Fue fundada por D. Manuel Criado Gómez en el año 1888. Actualmente figura de dueño su bisnieto Rafael Moyano Escalera. Yo la he frecuentado mucho, desde mis años estudiantiles.

Tenía el abuelo un barrilito de dos arrobas de una solera muy buena, y el Sr. Criado lo bautizó con el nombre de Noel, (no se refería al del arca) y era por motivo de que este escritor y periodista, Eugenio Noel, cuando estaba en Córdoba frecuentaba esta taberna, era amigo del señor Criado y bebía vino de este barrilito sabroso que ostentaba su apellido.

La judería

Esta taberna, como todas las de su época, tenía una puerta falsa y una piquera o ventanillo interior, donde bebían puritanos y clérigos que no querían ser vistos en el mostrador mezclados con el vulgo, y las mujeres que iban con la botella para llevarla a casa, para su uso en algunos condimentos, o para beberlo, que es lo más seguro.

Yo recuerdo algunos usuarios de esta piquera, canónigos, beneficiados, sacristanes y clérigos de menor cuantía. Y muchos señores de abolengo cordobés.

Allí había carteles de toros antiquísimos, entre ellos, que aún se conserva, hay uno que dice:

" El Rey Ntro. Sr. (que Dios guarde) se ha servido señalar el lunes Veinte y Ocho de Abril de 1783 para la primera fiesta de toros. Que se ha de hacer en la Plaza extramuros de la Puerta de Alcalá, por cuenta de los Reales Hospitales de la Corte, para que sus productos sean invertidos en la curación de pobres y enfermos".

Otra aérea (Foto Apple)

Los lidiadores principales serán: Joaquín Rodríguez Castillares y José Delgado alias Hillo. Presidirá el Sr. D. José A. Armona, corregidor de esta villa".

En otro cuadrito está el telegrama original que mandó el Guerra a su apoderado Julio Aumente, cuando se corto la coleta, Dice así.

" Córdoba Alcázar. Puede decir Diario que mañana a las 12 me corto la coleta llegaré exprés. 16 de octubre 1899 Guerrita".

El arca del agua, perspectiva desde la taberna y antigua parada de texis

El abuelo murió y su nieto Rafael Moyano hizo una reforma de la taberna pero con el cuidado de que no perdiera su añejo sabor.

Se hizo famosa por su exquisita especialidad, en el aliño y preparación de los boquerones en vinagre, conocidos en toda España y en el extranjero por las muchas visitas que tiene del turismo, dada su ubicación. Mucho se ha comentado de ella y han recibido hasta recorte de un importante periódico mexicano hablando de ello.

Doña María, madre del actual dueño, tiene el secreto de este aliño."

Hay que tener en cuenta que Carreño escribió su artículo cuando aún vivía María Escalera, la esposa de Rafalito. También que el anecdotario es mucho más amplio pero tampoco se puede publicar todo, por su extensión. En resumen, otra taberna clásica desaparecida.

Otras historias Tabernarias:


Fotos del autor, Bpple y AMC.
Bibliografía de Historias Tabernarias, de Manuel Carreño, recopiladas por J. Montoro y J. Galán.

No hay comentarios :