viernes, 12 de agosto de 2016

VISITA A LA CUEVA DE LOS POBRES

Fotografía aérea de la cueva abrigo (Apple)

"Hoy puede ser un gran día, plantéeselo así, aprovecharlo o que pase de largo depende solo de ti", eso decía el cantor, pero fue ayer y lo aproveche. Hace mucho tiempo que intento bajar a la Cueva de los Pobres o subir, según el planteamiento. Cuando subo por la trocha o Cuesta de los Pobres, me cruzo con el sendero que sube a ella, empinado y escurridizo, si es temporada invernal de agua y barro, si es estival de tierra. Nunca me atrevo a hacerlo, y mucho menos sólo, que es como me muevo la mayoría de las veces, algunas porque es mejor que mal acompañado y otras por las circunstancias. 

Detalle foto comercial de Jean Lauret 1863/1872

Foto también propagandística de 1900

Cuadro naif de Ripoll, Las Ermitas

Desde arriba mirar por donde bajan los jóvenes, me da un cierto que se yo, y tampoco me he atrevido. Entre unas cosas y otras la casa sin barrer. Un lugar suficientemente observado por mí en las fotos aéreas, con los gemelos desde la carretera, cuando hacen rápel los que utilizan el lugar para entrenamientos de rocódromo. Lo cierto es que nunca he tomado la decisión de bajar o subir a la cornisa de la Cueva, más bien abrigo de los Pobres. Pero ayer fue el gran día, mis buenos amigos Abén y Gloria me llevaron. Gran día por partida doble, por la visita y por estar con ellos que hacía tiempo no ocurría.

Trabajo de Carbonell (1929)

Acceso por la carretera de las Ermitas

Sendero de bajada que he citado como desde la azotea

Estimaron mejor hacerlo desde arriba, y así lo hicimos. Aparcamos en la curva de la higuera, que genera la sospecha de una fuente de agua allí, y entre preservativos dejamos el coche. En la primera curva de la carretera entre dos poyetes quitamiedos está la bajada, y es verdad que es temeraria, hasta el extremo que han fijado un grueso cable de acero a las rocas de la izquierda para que  te de una cierta seguridad a modo de cable de vida. Es verdad que un poco más abajo se torna complicado sin cable ya, por la pendiente y habrá que pensar en el invierno. En poco rato se está a las espaldas de la roca que dicen es un freile mirando a las Ermitas.

Anclaje del cable de vida para el primer tramo

Fin del cable de vida

Sendero de bajada

Y una vez pasas entre ésta roca estás en la cornisa. El inmenso abrigo está  lleno de vías de escalada, o de iniciación a la escalada. Presas de todas las formas imaginables, "seguros y reuniones", componen los materiales de la pared. Pegadas con Sika, según me dijo Abén, ya que muchos los había puesto él, una resina epoxi altamente resistente. Luego estaban las vías aprovechando incluso el descuelgue del abrigo, el cual da la impresión de estar colapsado en su fondo y que la boca podría ser más profunda. La señales del fuego delimitan en arco la parte interior.

Roca de bajada al fondo la Cuesta del Reventón.

Dicen un fraile, yo diría un "moai" cordobés

El "moai"

Toda la zona es conocida de tiempo inmemorial por ser un yacimiento del Cámbrico inferior, calizas descendientes de formaciones recifales, y son exclusivos en el yacimiento los arqueociatos de los géneros Cordobicyathus y Morenicyathus. Una verdadera maravilla para los amantes del género, Carbonell habló de ello en un trabajo de 1929. Dice la hemeroteca del periódico local Córdoba, "En marzo de 2013 se celebraron en Córdoba las 29 Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología (SEP) en el entorno de Las Ermitas, se encuentra el que para muchos expertos es el más significativo yacimiento de fósiles de arqueociatos del mundo, unos animales similares a esponjas y con forma de copa que poblaron los océanos de la Tierra hace entre 570 a 536 millones de años, en el Cámbrico Inferior, el más antiguo periodo de la era Paleozoica."

Más detalle

Fin del acceso por arriba a la terraza

Información.

Una formación geológica en equilibrio casi inestable, está a modo de guardián de la entrada a la cornisa. Le llaman el fraile mirando a las Ermitas, a mí me parece un "moai" natural, de las que se ve parte de la entrada y como no, el monumento del marchenero, Lorenzo Coullaut Valera, en 1929 (sobrino de D. Juan Valera), que en dos veces se encargó el rayo de destrozarlo, en 1969 y 1972. Luego se colocó un pararrayos y parece que desde entonces la cosa ha ido bien. Después tenemos la parte de historia local, y para ella tenemos que echar mano de nuestro asesor particular, D. Teodomiro Ramírez de Arellano cuando cita las comidas de los ermitaños:

El abrigo cueva rocódromo

Otra vista

Fondo con detalle de las presas pegadas en la roca

"La comida consiste en potajes de dos o tres clases, según los días de la semana, pan basto y, algunos días festivos, una ración de bacalao. De este alimento se reparte también a los pobres que llegan a la puerta a la hora de campana, y por cierto que en años estériles son centenares los que han acudido, viéndose entre ellos algunas veces personas que morirían de hambre antes de pedir una limosna, pero que la necesidad las ha llevado a aquel lugar, ansiosas de conservar la vida. Quiera la Providencia darles lo necesario para que continúen estas limosnas, que a todos alcanzan, porque los ermitaños nada preguntan y sólo aspiran al socorro de sus semejantes."

Desde dentro

El quicio izquierdo desde dentro

Detalle de las rutas

En los almacenes de alimentos en pleno siglo XXI sucede igual o parecido, sin que se inmuten los gobernantes, y algunos además se llevan (roban), los patriotas, el dinero a otros lugares. No hay nada nuevo bajo el sol nunca. No cita D. Teodomiro las habas, sin que por ello haya que dudar de la tradición. Comida por lo menos daban. Jean Laurent en sus fotografías preparadas, (1863/1972) dice que el reparto era sopa. Luego hay otras fotografía menos comerciales, pero supuestamente propagandísticas,  en las que se ven las personas comiendo en la puerta en 1900. 12 personas, todos hombres, un ermitaño bendiciéndolos, y otros se conoce que bien comidos, sentados y de pie bien vestidos.

El parapente

Sendero de bajada desde el aire

Mi especial guía Abén Aljama, hizo la topografía de esta cavidad, en 2011, para el Grupo G-40, y en el Catalogo de Cavidades de Córdoba figura con la nomenclatura CO-06, "Cueva de los Pobres", de las primeras del catálogo. Tiene unos nueve metros de profundidad por unos ocho de altura y unos nueve de anchura, todos ellos medidos por mí con la escala al ojo por ciento. Lo cierto es que la mejor justicia a  la harán las fotografías y mucho mejor aún la visita, que es complicada para personas mayores como yo, y peligrosa para los niños.

Sendero de subida desde la Cuesta de los Pobres

Detalle del sendero del "sótano" o acceso inferior

Así que gracias a mis amigos Abén y Gloria y su apoyo moral y alguna ocasión de brazo, he podido satisfacer mi curiosidad de visitar la famosa Cueva de los Pobres, a pesar de haberla visto multitud veces en fotografías, tenerla más que datada en mi archivo particular, pasado por su puerta más veces aún (por la de la "azotea" y la del "sótano"), pero que si no es por Abén no me hubiera atrevido solo a visitarla. Merece la pena. Estando allí, un parapente subió hasta Piquín y luego aprovechando las condiciones de la mañana bordeó el Cerro de la Cárcel por la ladera sur para perderse en dirección al valle.



Fotografías y vídeo del autor, Apple, Laurent, AMC y Ripoll
Bibliografía: Paseos por Córdoba, diario Córdoba, Wikipeddia

4 comentarios :

Juan Miranda dijo...

Buenas Tardes Paco. Mucho habia subido yo con la charpa de Cañero a esos lares, incluida la cueva. Tengo que admitir que me producia cierta fascinación aquel lugar, posiblemente por mi pasado de seminarista (marianos nos llamaban) de Carmelitas descalzos. Mi suegro me habia contado que el habia subido muchas veces cuando el hambre apretaba desde las Costanillas, donde vivia, a las ermitas a comer habas. Yo cuando subia siempre cuando era época volvia cargado de higos, unos higos pequeñitos pero buenisimos.

Como siempre tu relato cargado de amenidad y conocimientos.

Salud y Republica.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Juan, la primera por tu presencia, es señal de que los aparentes nubarrones han desaparecido, cosa de la que no sabes cómo me alegro, eso lo pasé con Conchi y afortunadamente aquello no revistió gravedad. La segunda por el aporte, fíjate tu suegro ha subido por la limosna de comida, que se las trae subir allí por necesidad. eso nos garantiza que esa costumbre parece se estableció en principios del siglo XX, independiente de la solidaridad del que menos tiene, que es siempre mayor del que tiene mucho, que seguro sería habitual.
El recuerdo más antiguo que tengo de subir allí era, cuando lo que ahora es la sede de la Asociación era un molino de aceite, y el reguero alpechín, llegaba hasta abajo casi o al Patriarca. Incluso quedan algunas ruedas de molino allí. Luego muchas veces hasta cuando tuve la "conversión celestial", hice una foto una mañana y por la niebla se produjo un efecto óptico muy curioso (http://notascordobesas.blogspot.com.es/2014/04/pedro-antonio-de-trevilla-obispo.html), un halo de santidad, desde el sillón de Trevilla.
Y lo de los higos serían de la única higuera, la de la fuente, salvo que los cogierais de otro sitio más abajo
Salud y República

car res dijo...

Las habas,aquí en Cataluñas,las hacemos muy ricas le ponemos butifarra negra del país.Ahora
me encantan pero de pequeño las odiaba.
Eran famosas las habas que guisaban los frailes de las ermitas,que supongo daban a los necesi
tados en tiempos de hambrunas,pero más tarde se convirtió en un ritual,en el sentido cristiano
de compartir.Eran muchas las personas que lo hacían y disfrutaban del lugar(incluido no cre
yentes).Fui una vez en visita guiada con mis hijos,aún creo que se hacen,pero no pude que
darme a compartir la comida con los frailes,que me hubiese gustado.No sé si en el menú había
las famosas habas.Otra vez será,esta vez con mis nietos,para que respiren esos aires cordobeses.
Las fotos son clásicas de esa época,donde el fotógrafo se sentía un artista y hacía su composi
ción.Éstas recuerdan a los cuadros de Velázquez,con su componente religiosa del lugar.
Saludos"ben"

Paco Muñoz dijo...

Carlos muchas gracias.

Primero por la receta, que como la expresas se ve te estás catalizando, y eso es bueno. Con jamón están riquísimas. Y segundo por las vivencias.

Creo que estos habitantes actuales de las ermitas, nunca han tenido esa costumbre, estimo que serían los ermitaños. Esto de las habas ha sido la recuperación de una especie de tradición de antaño, fomentada por la Asociación de Amigos de las Ermitas. Fíjate que D. Teodomiro no mienta el menú sino el dar de comer simplemente. Y el fotógrafo extranjero dice sopa no potaje, aunque esto pueden ser problemas de lenguaje.

Tienen hospedería y se puede comer allí, pero me imagino que será como en las Escalonias (digo Escalonias porque es el que conozco), o cualquier hospedería de monasterio.

En las Ermitas se respira una paz laica que viene muy bien para los no creyentes, y si te sientas en el sillón del ilustrado Sr. Trevilla más.

Un abrazo