viernes, 28 de octubre de 2016

ANTONIO DEL CASTILLO EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES DE CÓRDOBA, GRANDES ENCARGOS

Capìlla actualmente

Antonio del Castillo fue en un momento de su historia el artista más solicitado en Córdoba, las Ordenes Religiosas eran unos de sus principales clientes, por ello su obra está repleta de pintura religiosa. La capilla del antiguo Hospital de la Caridad, habitual Sala IV dedicada al Arte barroco cordobés, y que era el sancta sanctorum de Antonio del Castillo, ahora recoge los grandes encargos del maestro. 

Cúpula de la capilla

Han salido de allí temporalmente, durante el tiempo que dure la muestra, las obras de: Juan Valdés Leal -Sagrada Familia y Virgen de los plateros-, Juan de Alfaro y Gámez, la competencia, Juan de Mesa, Juan Luis Zambrano y Antonio Vela Cobo, que comparten habitualmente sala con Castillo. La sala con la cúpula decorada con retratos de las sibilas, y la lápida de la cripta, es una de las más importantes del Museo, completada con la maravillosa portada exterior.

Portada exterior

"Tras la muerte de Luís Zambrano en 1639, Antonio del Castillo será progresivamente solicitado tanto por clientes particulares como por las grandes órdenes religiosas, hasta acaparar a mediados del siglo XVII todos los encargos en la ciudad de Córdoba. Cuatro fueron los proyectos más importantes que afrontó el talleres de Castillo en esos años: la decoración de la capilla de la cárcel del Tribunal de la Inquisición; la decoración de la escalera principal de convento dominico de San Pablo; y el claustro y otras dependencias del convento de San Pedro el Real y de la iglesia del Hospital de la Caridad.

“ESTA BOVEDA ES PROPIEDAD DE LA M(uy) Y(lustre) HERMANDAD 
DE LA CARIDAD  QUES SIRVE EN ESTE R(eal). HOSPITAL  PARA 
ENTER(r)AMIENTO DE LOS SEÑORES QUE LO COMPONEN. AÑO DE 1832”

El estudio de estas intervenciones permite apreciar tres aspectos fundamentales de sus obra: la manera en la que abordó cada encargo en función del tamaño y el espacio al que iba destinado; el tratamiento de los asuntos más controvertidos, creando nuevas iconografías como la de San Fernando presentando a San Pablo la fundación del convento de Córdoba; y por último, el valor simbólico de algunas de sus composiciones, como el Calvario para la Inquisición.

CAPILLA DE LA CÁRCEL DE LA INQUISICIÓN

El Tribunal de la Inquisición, fundado por los Reyes Católicos, se estableció en el alcázar de los Reyes Cristianos en 1482. Se desconoce cuál fue la decoración original de su capilla, ubicada en el actual salón de los Mosaicos. Sí sabemos, en cambio, que la renovación pictórica de esta decoración se llevó a cabo a raíz de la beatificación en 1662 del dominico aragonés Pedro de Arbués, primer santo español de la Inquisición.

Calvario, 1659. A. del Castillo

El lienzo principal de esta reforma, situado en el altar, fue este Calvario de Antonio del Castillo, proveniente seguramente de la decoración original. La obra, pensada para conmover la conciencia de los reos, presenta la figura de Cristo muerto y clavado sobre una cruz semidesbastada. A sus pies lloran, afligidos, la Virgen y san Juan. Al fondo, la ciudad de Jerusalén asoma en la penumbra con una muralla que pudiera recordar la de la ciudad de Córdoba. Al igual que sucede con otros pintores, en esta obra se evidencia el uso que hace Castillo de estampas de artistas flamencos como inspiración para sus composiciones.

Imposición de la casulla a San Ildefonso, hacia 1645-1647, A. del Castillo

CONVENTO DE SAN PEDRO EL REAL

La decoración del convento de San Pedro el Real, fundado por Fernando III, fue uno de los principales encargos de Antonio del Castillo y estuvo precedido de la intervención de otros pintores, incluido su padre. Se sabe que para el claustro alto pintó esta 'Imposición de la casulla a san Ildefonso'.  Con una composición novedosa, la escena refleja el momento en que el arzobispo de Toledo recibe la casulla del cielo.

Bautismo de San Francisco, Hacia 1663-1665, A. del Castillo

Para otras dependencias, como el colegio o las celdas de los legos, realizó la 'Aparición del Niño a san Antonio de Padua', donde representa al santo franciscano estudiando en su estancia mientras recibe la inspiración divina. Sin duda, su obra más relevante fue el 'Bautismo de san Francisco', encargada en 1662 por un noble local para el altar del renovado claustro del convento. Castillo se inspiró en diferentes estampas y firmó como 'Non fecit Alfaro' (No lo hizo Alfaro). Esto se debió a la competencia con el también pintor cordobés Juan de Alfaro, que había sido su discípulo y firmaba sus obras como 'Alfaro pinxit' (Alfaro lo pintó).

Aparición del Niño a San Antonio de Padua, 1645, A. del Castillo

CONVENTO DOMINICO DE SAN PABLO

Como maestro del principal taller de la ciudad, Antonio del Castillo recibió el encargo de decorar la escalera del convento dominico de San Pablo durante la década de 1650. El pintor concibió un programa iconográfico similar al que ya tenían otros conventos. En el se introducía a los santos franciscanos San Francisco de Asís y San Buenaventura, además de a los dominicos Santo Domingo de Guzmán, Santo Tomás de Aquino y San Vicente Ferrer. El conjunto incluía un lienzo que representa a las dos santas predilectas de la orden, Santa María Magdalena y Santa Catalina de Alejandría.

 
San Vicente Ferrer, 1655, A. del Castillo

 San Francisco de Asís, 1655, A. del Castillo

Sobre todo, destaca San Fernando presentando a san Pablo la fundación del convento de dominicos de Córdoba. Esta obra monumental rememora la fundación del convento por el rey castellano el día de san Pedro y san Pablo de 1236, como recuerda una cartela donde, además, parece estar la firma del artista. En la obra no faltan alusiones a las ruinas de la Antigüedad, y se presenta la portada de acceso al recinto conventual antes de su sustitución en el siglo XVIII.

Santo Domingo de Guzmán, 1655, A. del Castillo

 
San Fernando presentando a San Pablo la      Santo Tomás de Aquino, 1655. 
        fundación del convento de dominicos de                          A. del Castillo
                  Córdoba, 1655, A. del Castillo                                                                                                     
Santa María Magdalena y Santa Catalina de Alejandría, 1655, A. del Castillo
  
HOSPITAL DE LA CARIDAD

La iglesia del hospital de la Caridad formaba parte del establecimiento hospitalario regentado por la hermandad homónima, cercana a la orden franciscana y a la que pertenecía gran parte de la nobleza cordobesa. Actualmente es la sede de este Museo de Bellas Artes de Córdoba.

San Pablo, 1650-1655, A. del Castillo

De la misma era titular un Cristo crucificado que se veneraba en su iglesia. Hacia mediados de la década de 1650 se decidió dar a esta imagen una mayor presencia, encargando a Antonio del Castillo unas pinturas de San Pedro y San Pablo -santos protectores de dominicos y franciscanos en la ciudad- para que la flanquearan en el retablo mayor. Castillo trató estas imágenes con ese gesto característico de adelantar un pie por encima de la línea de tierra para darles mayor naturalidad.

San Pedro, 1650-1655, A. del Castillo

En 1857 se desmembró el conjunto. Las pinturas fueron adquiridas para el Museo unos años más tarde y el Cristo titular pasó a la parroquia de San Francisco, donde se le continúa rindiendo culto."

Información logística de la muestra

Fotos del autor y de los documentos de la exposición
Bibliografía de los textos expositivos