viernes, 7 de octubre de 2016

ANTONIO DEL CASTILLO EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA, IGLESIA DE JESÚS NAZARENO



La semana pasada inicie el periplo cultural para intentar visitar todas las obras expuestas en la muestra de Antonio del Castillo, fue una verdadera odisea, que ya comentaré. Empecé por la iglesia de Jesús Nazareno, nunca había entrado en ella, es una iglesia coqueta, pequeña y bien cuidada, la moderna está dentro. De una sola nave, orientada norte sur aproximadamente, con un altar neoclásico y un coro en altura. A la derecha del altar está el cuadro de la "Coronación de la Virgen por la Trinidad", fechada en 1651. En el centro del altar está el cenotafio de la tumba del Padre Cristóbal, cubierto con una tapa de metacrilato porque está más profunda, a ras del suelo real. 



Nacido en Mérida, fundador del Hospital de Jesús Nazareno. Ermitaño en el castañar del Bañuelo, de sus bajadas a Córdoba conoce las miserias del pueblo, y -para no perder la costumbre- el mirar para otro lado de los poderes públicos y la nobleza, le hace decidirse a fundar el Hospital, seis camas tenía en el siglo XVII. Cenotafio porque los restos están un arca en la que fue su celda. He de significar la amabilidad con la que me han atendido la personas que estaban en la iglesia, dos veces estuve y todo fueron facilidades, hasta me permitió una señora entrar en la cueva de sus oraciones. 

Arcón restos

Independientemente de no ser creyente, le comenté a la señora: 
-Este hombre debió ser una buena persona. 
-Es que es santo. -me dijo la señora:
-La santidad es un título que dan los hombres, como el Nobel, y no tiene para mi valor, le he dicho como el Nobel porque le han dado el de la Paz a asesinos en masa. Me quedo con el título de buena persona que lo dan los de abajo. -le contesté.

Celda

Cueva oratorio

Nos pusimos de acuerdo. Me encendió la luz de la cueva para que entrara, y al apagarla siempre se quedaba encendida, nunca la podía apagar por mucho que actuara en el juego de llaves que había en la pared, porque era la del sol que entraba por un pequeño ventanillo. Me regaló, en un proselitismo sano y sincero un boletín informativo que les prometí leer y que he leído, además de dos besos. Debajo del coro está un elaborado tríptico, dos pinturas de la miseria y una figura del fundador. Como decía, a la derecha del altar, está el cuadro, inmenso, majestuoso, de Antonio del Castillo, los otros dos murales, están a izquierda y derecha debajo del coro, Santa Elena y San Dimas, el famoso buen ladrón, y la emperatriz de Constantinopla. 

Dice la señalética:



"CORONACIÓN DE LA VIRGEN POR LA TRINIDAD
Antonio del Castillo y Saavedra (1616 - 1668), 1651-Oleo sobre lienzo

Obra excepcional dentro de la producción del pintor Antonio del Castillo es esta impresionante Coronación de la Virgen, donada en 1651 por don Luis de Córdoba y Figueroa a la cofradía de Jesús Nazareno para decorar la capilla del hospital de la misma advocación. Se trata de una pintura de gran barroquismo donde la figura de la Virgen ocupa el centro de la composición. en el momento en que Cristo, a su izquierda, y Dios Padre, sentado a la derecha, la coronan como reina de la Creación. El tema se desarrolla en un marco celestial donde aparecen varios ángeles adolescentes en torno a María. con rostros muy individualizados y violentos escorzos cargados de vitalidad y dinamismo. La escena se presta a una clara simetría bilateral respecto a la disposición de las figuras del Padre, Hijo y la paloma del Espíritu Santo, subrayando de este modo la perfección simbólica y función teológica del plan divino de Dios." 



"SAN DIMAS
Antonio del Castillo y Saavedra, (1616-1668), Finales de la década de 1640
Pintura Mural

Antonio del Castillo trabaja para el Hospital de Jesús Nazareno, edificio que tiene orígenes fundacionales de época medieval, pero será en el siglo XVII cuando la institución asuma el impulso definitivo y el edificio experimente una importante renovación artística. Concretamente a los pies de la iglesia, el artista realiza unas pinturas murales en unos medios puntos, que tiene como protagonistas, a la derecha a San Dimas, y a la izquierda, A Santa Elena. El estado actual de dicho inmueble corresponde a diversas reformas llevadas a cabo en la segunda mitad del siglo XIX y en las décadas de 1940 y 1960, que afectaron en gran medida a la fábrica del Hospital y de la Iglesia. Los nichos de San Dimas y Santa Elena fueron encargados por la hermandad penitente de Jesús Nazareno, donde se pone de manifiesto la devoción por el tema de la cruz y la salvación."



"SANTA ELENA
Antonio del Castillo y Saavedra (1616-1668), Finales de la década de 1640
Pintura Mural

La pintura mural de Santa Elena está vinculada a la de San Dimas, ambas encargadas a Antonio del Castillo para el Hospital de Jesús Nazareno. Al igual que su pareja, corresponde a la renovación artística que se realizó en el inmueble durante el siglo XVII. Las partes que se vieron más afectadas por las continuas intervenciones del siglo XIX y mediados del XX corresponden a los pies de la iglesia, donde se encuentran las referidas pinturas. Nancarrow y Navarrete dan cuenta del daño que sufrió la Santa Elena: "Cuando fue remodelado el nicho para hacer un estante de mármol con el fin de poner estatuas devocionales", de las que no tenemos más noticias. La representación de Santa Elena, madre del emperador Constantino, es muy utilizada por la iconografía cristiana. Fue una emperatriz romana proclamada santa que, como tal, tuvo mucha influencia sobre su hijo en favor del cristianismo."

Información de la Exposición por la ciudad de Córdoba:

Fotografías del autor
Bibliografía de la señalética.