miércoles, 12 de octubre de 2016

ANTONIO DEL CASTILLO EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA, SAN AGUSTÍN

Puerta principal con la luz del atardecer de octubre

La primera vez que vimos la restauración última de las pinturas y de la iglesia de San Agustín, fue curiosamente en Antequera que se presentaba el trabajo de restauración en una exposición en la Real Colegiata de Santa María la Mayor antequerana. Luego fue abierta y se pudo disfrutar de la reforma, ojo, para la posteridad en una grandísima parte con fondos públicos, es decir con nuestros dineros, y hay que reconocer que aparentemente bien empleados.

Escudos heráldicos

De Arte en córdoba: "Durante los años ochenta y noventa del siglo XX, primero el Ministerio de Cultura a través de la Dirección General de Patrimonio Artístico (años 1981 a 1984), y después la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (años 1989 a 1992) realizaron intervenciones para colaborar al mantenimiento, conservación y restauración de la Iglesia de San Agustín. Ya en el año 2003 el obispado, la Consejería de Cultura y Cajasur aunaron esfuerzos para conseguir la apertura del edificio, Desde el año 2006-2007 se invirtieron cerca de 3,6 millones de euros, a través del Programa de "Andalucía Barroca", que ha supuesto la recuperación integral del edificio y su patrimonio interior para continuar con su actividad religiosa y su difusión cultural, produciéndose su apertura al público el 9 de octubre de 2009. "

Espadaña

Dicho esto la visita. Hube de esperar un rato en la preciosa plaza de San Agustín la apertura de la iglesia, al lado de D. Ramón. Seis y media de la tarde en punto. Una señora que después montó una pequeña tienda de objetos religiosos dentro, y que me dijo que desde que trasladaron la Virgen de las Angustias no para el chorreo de personas por las tardes. Le pregunté sobre la muestra de Antonio del Castillo, no sabía, como es natural, nada. Pero todo fueron amabilidades, las personas cuando hablas con ellas normalmente son muy comunicativas. Yo siempre pregunto para aprender y no todas las cosas que uno aprende son para publicar.

D. Ramón Medina

Las tres obras estaban allí, más o menos donde suponía, en los machones del crucero con las naves de la epístola y del evangelio, Santa Victoria esa santa patrona no existente, como Santiago, y San Acisclo. La otra la de la Virgen del Silencio en la pared lateral del arranque de la nave de la epístola. San Acisclo costó trabajo fotografiarlo porque la tapa un púlpito, cuya escalera me pareció la de los famosos mimbares de cualquier mezquita, es normal los estilos artísticos siempre se nutren unos de otros, por eso la foto de la exposición. Luego una vez fotografiadas me di un paseo por el templo admirando la labor de restauración y pasé otra vez por la tienda citada, a darle las gracias a la señora, y me pidió los nombres de las obras y los lugares por si alguien le preguntaba, eso es profesionalidad. Me queda San Francisco y la Mezquita-Catedral y ya no doy mas tabarra con la muestra.


"SAN ACISCLO
Cristóbal Vela Cobo (1588-1654), hacía 1635-1640- Pintura mural

La decoración interior de la iglesia de San Agustín constituyó en Córdoba la más importante empresa de realización de pintura mural jamas llevada a cabo, y solo comparable en ciertos aspectos con la realizada en la capilla del Sagrario de la catedral, que tuvo bastante que ver con ella, no solo porque sentó el gusto de una nueva concepción de decoración interiorista de los templos hasta entonces desconocida, sino porque sumaba la pintura a la yesería, añadido imprescindible para poder alcanzar el más alto grado de discurso apologético cristiano, como la iglesia deseada desde que ocurrió Trento. 

Vista general

Como es conocido, la obra del sagrario catedralicio fue patrocinada por el obispo Pazos tras la aparición de las reliquias de los mártires, y finalizó hacia 1585 con la participación de una cuadrilla de pintores encabezados por Cesare Arbasia, secundado, entre otros, por Antonio Mohedano, suponiendo a nivel formal la introducción aquí del gusto por lo italiano, que en la península ya había penetrado mediantes experiencias como las llevadas a cabo en El Escorial o el palacio del Viso del Marqués que, por diferentes razones, serían las que mejor influiría en nuestros artistas más cercanos.

El molesto púlpito

Dicha tarea cupo entonces al pintor giennense Cristóbal Vela, del que decía Palomino, con respecto a San Agustín, que"...hay de su mano innumerables pinturas, así de historias como de figuras solas, cosa excelente, en especial algunos profetas, con bien raros y caprichosos trajes". Los trabajos debieron comenzar hacia 1633, tras la finalización de las obras de remodelación de la iglesia iniciadas en 1574, y se prolongaron más de una década, aunque las reformas en su interior no terminaron hasta 1688. Aunque no se ha conservado documentación que lo acredite, podemos deducir que un más que probable plan inicial de pintura mural a base da santos combinados con mártires locales de inspiración escurialense, que comenzó por la cabecera de la nave del evangelio, luego fallido, dio paso a otro más ambicioso en que santos y mártires, junto a nuevos profetas, fueron tratados por separado: de manera individual en los machones de las naves, o bien en grupos de a dos en los lunetos de las bóvedas de la nave central, desplegando un completo programa iconográfico muy probablemente inspirado por Fray Pedro de Góngora, prior de la comunidad agustina cordobesa durante varias etapas de su existencia.

El altar mayor

En este sentido, la pintura de san Acisclo será importante porque marca el precedente a la italiana de la iconografía contrarreformista de este santo patrón cordobés, que más adelante sería superado con la versión popular del pícaro vestido a la manera de época que populariza Antonio del Castillo, lo que justificaría también la aseveración de Palomino respecto a Vela de que "aunque tuvo en dicha ciudad algunos principios en la escuela de Pablo de Céspedes, pasó a Madrid, donde se acabó de perfeccionar en la de Vicencio Carducho".


"SANTA VICTORIA
Antonio del Castillo (1616-1668), Hacia 1635-1640 Pintura Mural

En la decoración de las yeserías interiores que servían de marco a las pinturas en San Agustín trabajó un importante grupo de yeseros aglutinados por Juan de Ochoa y Juan de Aranda Salazar, que llegaron de Antequera, Lucena y Priego fundamentalmente para intervenir en el crucero catedralicio, y luego lo harían en otros lugares, como la capilla de San Pablo, siendo su antecedente más inmediato el colegio franciscano de San Buenaventura en Sevilla, donde a partir de 1626 llevaría la voz cantante en la pintura Francisco Herrera el Viejo. Entre estos yeseros destaca Francisco Gutiérrez Garrido, que pudo haber tenido parentesco con la esposa de Cristóbal Vela, llamada Francisca Mellado Garrido.

La bóveda

No habiendo todavía ningún estudio reciente que tras su restauración, pueda delimitar con claridad la participación de los distintos artistas intervinientes, parece claro que el peso de la obra recayó, en Cristóbal Vela, al que la congregación agustina dio casa de por vida en la contigua dio casa de por vida en la contigua calle Parras, donde no solo su unigénito Antonio, sino también a otros como su compatriota Sebastián Martínez o el propio Juan Luis Zambrano. Tal vez no sea el luneto superior con las mártires cordobesas santas Flora y María lo único que, como quería Palomino, aquí ejecutara Zambrano. 

El coro

En todo caso, en la imagen de santa Victoria, situada en el machón de intersección del crucero con la nave de la epístola, compañera de San Acisclo, Vela plantea una figura de fuerte hieratismo y vestida a la italiana, estableciendo también una iconografía que mantendría con éxito él mismo desde este momento, y en la que puede ser señalada como anecdótica la rueda de molino como atributo de martirio. Debió ser realizada con anterioridad a la pareja de patronos que ideó para el retablo mayor catedralicio y hoy se encuentra en el retablo de la ermita de la puerta del Colodro."



"VIRGEN DEL SILENCIO
Cristóbal Vela Cobo (1588 -1654), Hacia 1635-1640 - Pintura mural

El único estudio que existe sobre la decoración interior del templo de San Agustín se debe a Miguel Ángel Adrián Abad, que lo desarrolló atendiendo exclusivamente al punto de vista iconográfico, al parecer por la escasez de noticias de artífices que la documentación conservada proporcionaba. Fue realizado en un momento anterior a la gran operación restauradora llevada a cabo por la Junta de Andalucía en diferentes fases, debido al malísimo estado en que se encontraba el templo, prácticamente arruinado desde la llegada de los franceses en 1812, que lo saquearon y convirtieron en cuadras, y que afectó en su momento final a las pinturas murales a partir de 2005.

Posición de la Virgen del Silencio

Dentro de su amplio y complejo estudio tuvo también cabida la Virgen del Silencio, una iconografía que alcanzó bastante éxito en la España del momento. Fue debido a diferentes razones, entre las que podamos señalar la importante profusión de estampas que la desarrollaban, correo la veneciana de Justo Sadeler, o la fama del cuadro de la Virgen con el Niño realizado por Lavinia Fontana que Felpe II adquirió para El Escorial, que en 1667 colgaba en la llamada iglesia vieja y hoy cuelga, según Bassegoda, en el Panteón de Infantes."


Techumbre de una de las naves

Con la capa pictórica original muy perdida, y tal vez debida también a Vela Cobo, ha sido recientemente restaurada. Resulta de difícil entendimiento dentro del programa iconográfico, como no queramos entenderla en función de su situación en el arranque de la cabecera de la nave de la epístola, cerca del pilar de acceso al crucero. Y en relación con las capillas vecinas, que debieron tener distintas advocaciones marianas, como la dedicada al Tránsito de la Urgen, que incluso sabemos que estuvo adornada en el siglo XIX con un cuadro sobre la Huida a Egipto de Francisco Agustín Grande (1752-1801). En este caso, podríamos considerarla como una variante tardía del tema, Ya que si bien el que sigue llamando al silencio es su primo san Juanito, se trata en realidad de María acostando a un Niño durmiente ayudada por un angelillo que le descorre las sabanas.

Información de la Exposición por la ciudad de Córdoba:

5 comentarios :

car res dijo...

Y las de la iglesia de las Margaritas.¿O ya no están?.Al menos estaban en el altar,cuando hace 50 años iba a misa a la iglesia de mi barrio,al menos eso creo que
ya la memoria me confunde.
Saludos."ben"

Paco Muñoz dijo...

Carlos no sé si en la iglesia de las Margaritas había pinturas de Antonio del Castillo, por la época de su construcción no creo que las hubiese, salvo que D. Ángel las hubiera llevado de alguna fernandina, pero creo que nos vamos confundiendo con la memoria a lo largo de los años. Serían pinturas de esas que hemos visto todos algo tenebrosas y alguien citaría a Castillo.
Un abrazo

PATXI GUERRIKABEITIA dijo...

Buenos días, amigos. Paco, a mi me bautizaron en las Margaritas, creo que con uso de razón no volví por ella. Puede ser que las pinturas a que os referíais sean de unos hermanos, creo que eran carpinteros que tenían un taller en la Huerta de la Reina, concretamente en la en la calle Ginés de Sepúlveda. Estos, mantenían amistad con Don Ángel, y fueron los que pintaron un magnifico cuadro que había, o hay, en la iglesia de San Fernando de mi barrio, la Huerta de la Reina. Digo que eran unos magníficos pintores, porque tenían en el taller una magnifica copia pintada por ellos de Niños en la playa de Joaquín Sorolla.
No me acuerdo bien del tema del cuadro de la iglesia de San Fernando, creo que era San Cristóbal con el Niño. Un abrazo, salud y República.
P/S.- DON ANGEL, fue el promotor de la construcción de la iglesia de las Margaritas, la de la Huerta de la Reina, y creo que tuvo algo que ver con la Valdeolleros.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Patxi. Ya sé, porque me lo has dicho, de tu bautizo y relación con el párroco D. Ángel. Desconozco las pinturas a las que se refiere Carlos, que era de las Margaritas. Y tampoco conozco la pintura de tu barrio Huerta de la Reina. Si Carlos lo lee él podrá dar nota de ello, si se acuerda. Yo tengo también un niños en la playa de Sorolla, que si viviera éste me daría con el cuadro en la cabeza.
La última vez que vi a ese Sr. fue por la ribera salir del Seminario que entonces era una residencia para curas ancianos, iba a decir y solteros, para hacer un chiste, muy viejecito y hace muchos años, bastantes.
Salud compañero.

car res dijo...

Yo creo,que las pinturas eran auténticas,Patxi.Es cierto que Don Ángel fue muy importante
en el barrio,que luego se fue a una iglesia de la Huerta de la Reina y posteriormente
a la Catedral,por eso pienso que las pinturas siguieron sus pasos.Cada vez que voy a Córdoba veo a su "sobrino",la próxima vez le preguntaré.Pienso que el
Obispado llevará un control de todos los cuadros,aunque ha habido unos años muy oscuros
en relación al control del patrimonio artístico de la Iglesia española,sobretodo en la
época de la Transición.
Saludos."ben"