jueves, 17 de noviembre de 2016

CANTERAS DE LA CASILLA DEL AIRE

Excavación con pilares

Esta mañana he salido a dar una vuelta con unos amigos Gloria, Abén y Emilio, que me "han forzado" a ello, y yo se lo agradezco de verdad, de corazón. En principio íbamos a buscar una cavidad en las canteras de Santa Ana de la Albaida, pero antes, por una casualidad, hemos pasado por las canteras de la Casilla del Aire, de las que me comunicó su existencia José Luis Reyes y que tenía previsto acudir a visitarlas con él. De todas formas hay que pasar por allí más de una vez y José Luis es un gran conocedor del terreno.

En este plano Catastral de 1950 no figura referencia a las canteras

En este tampoco

Aéreo actual

Aéreo con distintas rutas de acceso

Si miramos cualquier mapa, veremos que la cota de los 170 a 200 m.s.n.m., desde Hornachuelos a Alcolea, es la cornisa donde están todos, los depósitos de biocalcarenitas, residuos fósiles de hace millones de años de cuando el mar de Tetis famoso incursionaba por lo que ahora es el valle del Guadalquivir, antes de que Hércules separara el estrecho de Gibraltar, y el agua del atlántico cayera con fuerza en la fosa mediterránea. Un ejemplo visual de este fenómeno, no el mitológico sino el físico supuesto, puede verse en el museo Alboraina del puerto de Málaga.

Plano de relieves con la superficie estimada

Plano en el que figuran las tres explotaciones de la zona

Acantos, malvas, acebuches, algarrobos... 

Borde sur de la cantera

Un arco de una superficie de más de cuatro mil ochocientos metros cuadrados, aproximadamente -siempre medidos a ojo por ciento-,  configuran los restos de la explotación de sillares que, según nuestra arqueóloga de cabecera, Gloria, por el tamaño parecen ser califales. El tamaño está estandarizado de 0,95 a 1,20 cm de largo, por 0,42 de alto y unos 0,20,025 de ancho. No se conocen las herramientas utilizadas para separar los sillares, no obstante se estima que se realizaban perforaciones verticales con un punzón fino de aproximadamente un centímetro de diámetro, bastantes juntas, que llevaba a la separación del sillar de la pared. Claro hay que reconocer la labor en ese tiempo, que ahora sería un taladro o disco de corte. 

Muros excavados

Entrada

 Vista general

Otro escalón

En estas desconocidas canteras, o menos estudiadas que las de Santa Ana de la Albaida, que ya es decir poco, se mezcla la técnica de "fossae" con pilares, o a cielo abierto, que puede verse en las fotografías.  Por la linde entre Casilla del Aire y Nogales pasaría el Camino de las Canteras, que llevaría a Medina Azahara la ingente cantidad de sillares, dos por acémila, bordeando las cornisas de las explotaciones. Muchas paredes verticales están ocupadas por la maleza en gran parte. Estas no son altas, las zonas verticales no pasan de los tres metros, sí las comparamos con los casi veinte metros de Santa Ana.

Rincón noroeste

Arriba la Casilla del Aire

Una nota humana delante del Castillo Blanco

Felipe Molina, de la Ganadería merina de Las Albaidas, nos señaló la existencia de otras, más hacia La Gitana o La Calzada, que habrá que visitar. Esta última finca fue propiedad de mi madrina Mari Rosa, primero de D. Paco -del él me viene el nombre- y Dña. Casimira, sus padres. En tiempos en los que la virginidad de esos lugares no estaba hollada por la parcelaciones actuales. En esta finca de la Calzada tenemos las canteras al lado de la carretera, que sería el antiguo camino citado de las canteras. El de Media Ladera buscaba subir a la derecha paralelo al arroyo. En el plano catastral hablan de una alcubilla y fuente amarga. 

Fotos del autor, de Emilio F. y GoolZoom
Bibliografía de Cuadernos de M. Azahara