sábado, 18 de febrero de 2017

ALBERCA ROMANA DE LA CASILLA DEL AIRE

Trozo de muro de la esquina suroeste de la alberca

La primer referencia a esta alberca, supuestamente de época romana, la tuve de José Luis Reyes, esparraguero de pro que recorre estos lares con asiduidad y notable aprovechamiento. Nos conocimos de un forma peculiar en casa Miguelito, del Campo de la Verdad, cuando yo estaba con un buen amigo, Alfonso Mediavilla. José Luis me facilitó después datos muy interesantes de la zona, además (no hemos podido realizarlo aún) de ofrecerse para salir conjuntamente y visitarlos. Lo está claro es que en los planos conocidos no figuran estos accidentes patrimoniales toponímicamente. 

 Altimetrías para el topográfico. Siglo XIX

 Topográfico 1ª Edición

 Militar siglo XIX

 Topográfico

Raster del IGN

Luego a medida que he podido y me lo ha permitido el estado físico, he dado saltos esporádicos dosificando las posibilidades y visitando la zona, que dicho sea de paso es muy hermosa. Es una finca de amplia zona de cereal por estar en las estribaciones del escalón serrano, con terrenos adehesados de serrezuela, y alturas suaves, regada, por lo menos la parte que nos ocupa, por el arroyo de Los Nogales, aunque parte de agua la recibe de un pozo al lado de la alberca y arroyo, al que se accede por un pequeño puente.

Vista aérea desde el noroeste (foto Apple)

Lado oeste y rincón suroeste

Desde la esquina suroeste

Lado sur y rincón suroeste

Hace unos días otros senderistas de pro y especialistas concretos, el uno en torres de vigilancia y el otro en molinos, José Antonio y Pepe Serrano, pero andarines inseguibles, me facilitaron unas fotografías de una visita que hicieron al lugar, visitando los restos de la torre, la alberca romana y la actual, la era y el pozo de la finca del valle. Ayer, en un alarde de osadía por mi parte visité esos lugares y además, por el camino interior, llegué de nuevo a la zona donde supongo está la Fuente Amarga, no habiéndola visto tampoco. Todo es un camino fácil y sin apenas desnivel.

Lado oeste y rincón noroeste

Lateral

Rincón noroeste

La era es una explanada artificial, protegida por un ligero y casi desaparecido "muro" de piedras, en su parte sur y este, que es donde es necesario, y como todo comido por la vegetación. Delante de ella, más al sur están los restos de la alberca, o pequeño depósito hidráulico, de gruesos muros de aparente opus caementicium, forrado de opus signinum, y con la media caña de las rinconeras. Es de pensar que la alberca habrá estado prestando servicio en otras utilidades, hasta su abandono, a la que se estima, y que se supone sería lavado del material de la minería.

 Esquina suroeste

 Mediacaña del rincón de la esquina suroeste

Vista desde el este

Casilla del pozo al otro lado del puentecillo del arroyo de Los Nogales

En un paseo realizado en marzo de 1964, habló Castejón de esta zona, y de otra más alta, por el Km.7. Lo realizó acompañado de Miguel Muñoz, Ricardo Cortés y Rafael Fernández, señalando el gran depósito, de 10 x 20 metros, con contrafuertes, que hoy está integrado en una de las casa de la parcelación, y que llamaron Villa Berillas, tratando de identificarla con la citada en el Calendario de Recesmundo. Carbonell, en otra visita posterior, mencionaba las albercas anexas como de lavadero del material de la minería. Lo que me extraña es que con estas referencias se permitiera que se integrara en una casa la citada.


Alberca y era (Foto Apple)

Detalle del borde circular sur de la era


 Gran depósito de Castejón integrado en una casa

El funcionario que no lo parece

He de mencionar que a la vuelta, por el camino que va paralelo a los granados y naranjos, un soberbio mastín, acompañado de dos pequeños podencos -que por lo ruidoso de sus ladrillos no parecía plantilla tanto como por la edad que representaba-, me cortaron el paso entre los tres, pero un buen palo hace milagros y hasta que no vi que les daba un cierto reparo su amago de dar, no me sentí seguro. Palabras cariñosas (de un cierto reparo, vamos miedo), y chasqueo de dedos hicieron que movieran el rabo de derecha a izquierda, significando tregua, por lo que seguí el camino y ellos se quedaron donde estaban cumpliendo su labor.

Fotos de planimetrías variadas y del autor.
Bibliografía citada