miércoles, 22 de febrero de 2017

RUINAS DE OTRA CASA EN LA FINCA LA CASILLA DEL AIRE

Muro sur de la casa en ruinas

Las ruinas de la casa que vamos a detallar, están situadas en la cota 226 m.s.n.m. del Polígono 99, parcela 19, del plano catastral, de la finca La Casilla del Aire, en la ubicación 37º54'1"N y 4º50'37"O, a una distancia de unos cien metros, de la carretera de la actual urbanización, que entronca con la Vereda de Trassierra, a la altura del descansadero de La Gitana, y que discurre por el norte de la citada parcela.

 Vuelo de 1956, dos sendas acaban en la casa. Ya era ruinas.

En esta fotografía se aprecia la división interna y la puerta

Esta foto de 1977 se ve más el detalle

En los vuelos de 1945 y 1956 se ven las ruinas, y en el ministerial de 1977, también, aunque en éste último al tener más definición se ven con más detalle. Los restantes vuelos de Google y Apple ya determinan lo que podemos ver in situ, la vegetación está arropando los restos y en pocos años serán parte integrante de la loma donde están.

Vuelo de Apple vista desde el suroeste.

 Vuelo de Apple, vista desde el este

Plano de la GMU la representa como ruinas

La parcela que contiene las ruinas citadas, tiene una superficie catastral de 312.967 m2, de los cuales 311.450 son de olivar de secano, y el resto improductivo, aunque tiene otras especies arbóreas salpicadas. El terreno es adehesado, muy hermoso, en suave descenso hasta la cota inferior de los 190 m.s.n.m. por la que discurre la Vereda de Trassierra. Tiene unas bonitas vistas al valle del Guadalquivir. Lo cursa al este el arroyo de los Nogales, a unos 200 mts. 

 Raster del IGN plano de cotas

 Empinada ladera sur

Ladera suroeste

La ubicación de las ruinas está en una destacada loma, con pendientes acusadas por todos sus lados. Los restos de los muros que quedan, presentan una configuración rectangular, de unos 12 x 10 m. orientada a los cuatro puntos cardinales, teniendo sus lados mayores al este y oeste. En el primero de estos dos parece que tenía la puerta o quizás, una de las puertas. Estimo que era una construcción de tejado a dos aguas, con un muro interior que la divide en dos naves de 4 x 12 mts.

 Muro este

 Otra vista del muro este

Detalle de lo que pudo ser la puerta

Los muros son de mampuesto, de roca caliza irregular seguramente de las propias canteras de la zona. Tienen un grosor de unos 50 cm. El muro norte, o lo que queda de él, tiene, cerca de su base dos hiladas de ladrillo. Muchos restos de tejas y cerámica ocupan una de las naves interiores, y en los alrededores hay muchos restos de la piedra de sus muros. Desde allí se divisa el cortijo a unos 270 m. al noroeste, en línea recta, y la casa matriz de la finca, entre pinos y eucaliptus, a unos 400 m. al este.

 Nave este y la puerta

 Muro divisorio  interior

Trozo del muro norte con las hiladas de ladrillos

José Luis Reyes me había comentado existencia de las ruinas, lo que determina el amplio conocimiento que tiene de la zona. Esta finca la tiene alquilada para pasto la ganadería de merinas de Las Albaidas. Pertenece la propiedad, a los herederos del Dr. Jordano Barea, importante familia de la burguesía cordobesa. Un corto arroyo que discurre por el sur tiene en uno de sus tramos inferiores un bonito bosque en galería. 

 Vista del muro oeste

 Muro divisorio desde el oeste

Una vista desde la esquina suroeste

Luego decidí bajar el margen izquierdo del arroyo de los Nogales, hasta un picadero que existe en la finca adyacente de Nogales. Antes había investigado todo el cañaveral del límite de las fincas buscando la Fuente Amarga. Pepe que es el propietario de las naves, seguro sabe de la existencia de la fuente pues lleva en el lugar más de cincuenta años, como me dijo su esposa. Quedé en volver otro día porque no estaba.

 Nave este desde el sur

 Restos de tejas y cerámica

Muro sur desde la esquina sureste, al fondo el cerro de las Niñas

Después volví nuevamente a cruzar el arroyo de los Nogales, que trae un modesto curso de agua y visité la cantera de la linde. Tuve un aterrizaje sin consecuencias  por culpa de un manto de algarrobas que tapizan los escalones calizos que la configuran. Más que aterrizaje fue una toma de tierra de emergencia, al perder el equilibrio, decidí dejarme caer de lado para evitar rodar hasta lo hondo, cuestión que hubieran sido palabras mayores. Y este ha sido el paseo de hoy.

 Detalle del muro sur

Preciosa vaguada al sur

Casi en el límite de Los Nogales al sur

Fotos del autor de Apple y de GoolZoom