sábado, 6 de mayo de 2017

EL TAJO DE "LAS BRUJAS" O LA ERMITA DEL TAJO DE LA CRUZ DE LANJARÓN.

Esquina oeste de la Ermita (foto Badaje)

Todos los territorios han tenido su edad media o similar. Aunque en nuestro país la edad media se ha prolongado demasiado. Para mí fue uno de los periodos más oscuros de la humanidad. Siempre dice el refrán que en el término medio está la virtud pero no es así en esta ocasión. Fue un estancamiento de la cultura, de la ciencia, que se persiguió por la Iglesia hasta casi aniquilarla, todo estaba según ellos controlado por el demonio, que en realidad lo tenían dentro. Los abusos eran desmedidos, las personas no valían nada y las diferencias sociales abismales. Aunque no difieren mucho de las actuales.

Carril de la Chaparra

Estos días que hemos pasado en la Alpujarra granadina, han dado tiempo para inmiscuirte en los asuntos locales e indagar un poco en su historia, y en sus leyendas urbanas. De la pena de ver también como políticamente las ideas conservadoras, incluso de ultra derecha están a flor de piel, incluso en los más desgraciados. 

Ya vamos viendo la ciudad abajo y lejos

Hasta recibir la alegría de una pulsera con los colores de la II república, en un servidor público, y la despedida esperanzadora del -Salud y República compañero-. Lo segundo, fue el antídoto de lo primero. También los críticos comentarios de un caminante encontrado por los caminos empedrados de la sierra.

El barranco del Lanjarón, el Paraíso y la Bancalá

Luego está el territorio, con una implicación muy importante en la persona. Su inmensidad empequeñece aún más al ser humano. Los grandes espacios generan además de esa pequeñez, indiscutible, una sensación de libertad inmensa. Sin olvidar el agua, elemento fundamental de la zona que, en estos lares, acusa también lo que el primo de un gobernante soso y simple -pero que te la mete floja sin que te des cuenta-, no quiere ver. Los viejos de la zona lo captan, el cambio climático es un hecho. En su memoria colectiva saben que no llueve lo mismo, ni nieva igual que antes, para hacer verdad lo de "año de nieves año de bienes".

Otra vista del barranco del Lanjarón

Hemos tenido la suerte de llegar en un período de riego y las diecinueve acequias tenían un notable caudal. Pero los careos no son los de los árabes. Entubamientos, y otros abusos que, sin Tribunal de Aguas, hacen los pillos (soy magnánimo en el apelativo) de su capa un sayo. Hoy recorrimos las escarpadas cumbres sureste de la población. Una señora con su perro, acostumbrada a esas rampas nos sacó una considerable ventaja.

Seguimos subiendo

Llegando a la cima por el sendero empedrado que se separa del carril de la Chaparra, suena el ruido de la Acequia de los Machos, ramal de la Mezquerina, que es agradable y ensordecedor. Donde la tecnología televisiva y telefónica tienen sus altas ermitas, para contrarrestar el poder de ese demonio que ahora parece ha quedado sin el paso intermedio purgatorial, pero que sigue vivo en las creencias de la gente. 

Señaléctica de los destinos 

Es normal, el bien y el mal son cosas que a lo largo de la historia han estado siempre ahí. Y ahora, con un "pelao" casi gótico, gordito, de ojos puñalada en un tomate y un esperpento rubio, de descarado maquillaje -vamos como de tebeo-, el poder de ese mal es inconmensurable. Esos si que son los verdaderos demonios, y lo lamentable es, que aparentan ambos cada uno en lo suyo, es que están presuntamente perturbados. 

El sendero a la Ermita

Pero hay más: los que desahucian a las personas; los que les privan de la energía necesaria; los que nos roban; los que recortan la Sanidad y la Cultura; los que expolian al país; los que no devuelven los estafado en las clausulas suelo; etc. etc. etc. Hay o no hay muchos machos cabrios sueltos. Y por qué siempre sale la religión, pues porque siempre ha estado ahí molestando y asustando al personal en su propio beneficio. Les ha interesado un pueblo inculto, sumiso y con "fe" (eso que impide cuestionar nada porque si no, careces de ella y no está bien).

El sendero empedrado serpentea y sube.

Hay una escritora María Martínez, que era hasta ayer para mí una desconocida, pero que ahora que he indagado en su obra y leído dos de sus novelas, valoro mucho más sus cortos cuentos sobre los aquelarres y las brujas del Tajo de la Cruz. En esas alturas del Tajo se reunían "las brujas", según dicen, para fornicar (que bien), hacer una especia de "peroles" nocturnos, con candela incluida para el calentamiento, la Iglesia entonces asustaba a los nativos, diciéndoles que eran las brujas, era un problema de competencia, curaban sin milagros. 

Una destacada pendiente

Aunque creo que para fornicar bien, debió haber también brujos. Dos leyendas son las más importantes que circulan:  la de los aquelarres celebrados allí; y la del cazador y la cruz que rezumaba sangre. El cazador le tiró a un pájaro el pájaro se fue pues no le dio, pero la cruz sangraba. Claro la Cruz la habían puesto antes para ahuyentar a las brujas. Dice la leyenda:

Ahora buscando las últimas curvas se estrecha

Del geocache/GC42K96_el-tajo-de-las-brujas:

" (…)Y Lanjarón tuvo también sus brujas y su edad media, en aquellos tiempos ya tan lejanos mientras el Cid cabalga por tierra de Castilla y los moros tenían con sangre y media luna las aguas de los ríos andaluces, como las brujas venían al Tajo de la Cruz de Lanjarón. Entonces no existía la cruz que solemniza el lugar. En este tajo que lleno de cómplices sombras las brujas esperaban al diablo, que, entrada la noche aparecía convertido en macho cabrío. 

Es una cornisa ahora.

La ceremonia comenzaba: “abríos bocas de fuego”, gritaba el diablo, “abríos” coreaban las brujas. El fuego y el viento rugía como si quisieran destruir toda la tierra, “que suban las tempestades” el diablo infundía a las brujas y malos espíritus fuerzas para que extendiesen su dominio y perversión por todas partes. “Rayos y truenos era el festivalazo”, las cañas de las escobas ya estaban untadas.

Ya estamos coronando

Lejos los vecinos del pueblo dormitaban aterrados entre reliquias, amuletos y oraciones. Después empezaba la danza, la orgía del aquelarre. Así transcurría la noche. Al amanecer con el canto del gallo o el ruido de una campana acababa el embrujo. 

La Ermita y las dos cruces.

El aire empezaba a volverse claro mientras el sol arrastraba poco a poco, hacia el mar los restos podridos de aquel sucio festín. Con el correr de los años las brujas empezaron a escasear y el diablo dejó de convertirse en macho cabrío. Los hombres un día levantaron allí una cruz para proteger el lugar y para que ya nunca más se repitieran aquellos horribles rituales.


Terraza de la Ermita

Ahora los lugareños comentan que desde la existencia de la cruz a diario podrás ver correteando buenos ejemplares de macho montés y sus cabrillas en ausencia de brujas y diablos, pero aquí están, en el mismo lugar desde donde controlan el paso a la mágica comarca de la Alpujarra. (…)"

Mirando al oeste

Lo que sigue a continuación, son los relatos de la escritora María Martínez Olivares, íntegros, extraídos de su blog, que nos demuestran otra visión distinta a la que daba la iglesia, de los sucesos del Tajo de la Cruz. Ahora los cuentos:

Interior de la Ermita

"Cada vez era lo mismo. Cuando la señora de la casa abría la puerta, allí estaba el cura de pueblo armado con el incienso y el hisopo de bendecir.

-Hija, trae el agua. Esto te librará de todos los males y de las brujas, esas mujeres del diablo que en noches como esta se transforman en macho cabrío para danzar con ellas en el Tajo de la Cruz.

Otra vez el barranco del Lanjarón.

Y a la vista de la palangana de agua, paseaba el incienso en el aire haciendo la señal de la cruz tres veces y gritando:

-¡Arrodíllate y cree en Dios! ¡Arrepiéntete y serás salvada del infierno! ¡Renuncia a la lujuria y a los pecados de la carne! 

El ramal de los Machos de la Acequia Mezquerina

Aquella gente temía al cura casi más que a los aquelarres. La mayoría pensaba que la lujuria era una enfermedad, pero no sabían en que parte de la carne era. Por lo tanto, lo mejor era confesar los pecados para no contraerla. La cuestión era temer, como si un miedo espantase al otro.

La caída del ramal de los Machos desde la cota de 800

Y al caer la noche y salir la luna se enterraban bajo las sábanas aterrorizados, con las paredes cargadas de escapularios y de estampas de santos, con la palangana de agua bendita en la mesilla de noche lista, por si hubiera que tirársela al mismísimo diablo que transformado en macho cabrío se atreviera a visitar alguna mujer que hubiera contraído aquella enfermedad.

El intenso caudal que trae

Mientras Juan, María y los otros estaban llegando ya a lo alto del Tajo de la Cruz al lado mismo de Lanjarón, en donde el alcalde había mandado plantar una cruz por orden del cura, para espantar aquelarres. Allí se reunían para comer y beber alrededor de un fuego que no se apagaba nunca y para fornicar, según las malas lenguas. Aquellos eran curanderos y desfacedores de los líos de la gente. 

Aquí va algo más suave

Eran médicos de hierbas y de pócimas, que recetaban extraños remedios para males comunes, especialmente en la noche de San Juan, en las que trataban a los niños que tenían hernia umbilical. Según la tradición se abría una rama de mimbre en dos y se acostaba a dormir al niño entre un hombre, que debía llamarse Juan, y una mujer, que debía llamarse María. Luego se juntaba la rama. Si al día siguiente la mimbre amanecía unida, era certero que el niño se iba a curar. La tradición no dice lo que sucedía si la rama no se juntaba.

Ahora estamos debajo de la acequia en el cruce con la Venta de Herradores

Pero en aquella noche única, la más corta del año, aquellos creyentes de las fuerzas de la tierra se preparaban para sus ceremonias personales con las que se trataban a sí mismos antes de salir a curar. Era como una especie de vacuna que se aplicaban antes de encarar el mal. Sabían que la luz de la luna era ciertamente protectora y muy poderosa después de haber bebido de cierta agua y comido de ciertas plantas, así que se despojaron de toda ropa para absorberla con todo el cuerpo, 

Más paisaje abajo

mientras atizaban el fuego y tomaban de aquel licor fuerte que les ayudaba a soportar el fresco de la noche y les animaba a danzar. Correr y saltar por la hoguera también formaba parte de todo aquel ritual, como yacer entre ellos bajo la claridad nocturna, acalorados por el vapor del alcohol que les subía a los sentidos desinhibiéndolos. Luego se iban sin sueño antes del amanecer, cada uno por su lado, por los caminos de la Alpujarra."

Una construcción de piedra

Y la segunda leyenda también con cura incluido:

"A las cinco de la mañana aun no había salido el sol, y como tantas otras noches, Guillermo cabalgaba sólo por el monte con su ballesta, buscando la perdiz. Justo allí, en la cruz del Tajo enzartó una con una flecha que le atravesó el cuello.

Las antenas

Echó una par de leños gruesos al fuego y ya que la tenía segura, la dejó sangrando allí clavada en la cruz como un Cristo y se fue a rondar. Si tenía suerte hasta podría toparse con dos más, o tres, o cuatro. Unas cuantas horas más tarde volvió con el serón lleno. Aquel había sido un día afortunado que le había dado siete perdices que alcanzarían al menos para tres ollas.

Al fondo la bajada del Área Recreativa de las Monjas en el barranco del Lanjarón

Mientras el cura del pueblo, transpirando de miedo y de rabia, subía con su mula a lo alto del Tajo, para ver si quedaba rastro del macho cabrío o de lo que las brujas hubieran estado haciendo allí. 

-Buenos días, padre. -le dijo Guillermo que bajaba. 
-Buenos días, hijo. ¿Fue buena la caza?
-Buena fue padre, hoy llevo siete perdices en el serón. Y, tenga, -dijo extendiendo la mano- la primera que maté es para usted.
-Dios te lo pague Guillermo, Dios te lo pague. Y como Dios es generoso contigo no te olvides de pagarle tú con tu visita, te extraño en la iglesia desde hace muchos domingos. 
-No se apure padre, el domingo me tiene allí.

Nuevamente en el carril de la Chaparra

Aquel día seco había amanecido de calor y con el cielo blanquecino. El camino empinado del Tajo levantaba más polvo que nunca y se pegaba a los sudores del cura que aguantaba malamente los rigores de la sotana. Cuando llegó arriba vio que el fuego ardía todavía y que la hierba estaba pelada seguramente por los bailes y los frotes de lujuria de aquellas brujas que a él tanto le gustaba maldecir. Pero al acercarse a la cruz la vio chorreando de sangre fresca, entonces se tiró de la mula al suelo, se santiguó y dio un grito: 

-¡Hijas del infierno! ¡Han encendido un fuego que no se apaga y han hecho sangrar la cruz de Cristo!

Riscos de bajo de la Ermita donde vimos las cabras montesas.

Luego descendió al pueblo apurando a la mula con la idea de convencer al alcalde de construir una ermita para espantar al diablo definitivamente de allí. A la misma hora, Juan, María y los otros, ajenos a estas maquinaciones, seguían su marcha por los montes para llegar a los pueblos y sanar flemones y sacar muelas si hiciera falta. Para arreglar empachos y remediar tristezas y males de amor, todo a cambio de algunos reales, pues aquella tierra de Pampaneira, Capileira y Poqueira, tierra de Galicia es."

Plano del recorrido

Y para acabar la crónica de El Defensor de Granada del miércoles 7 de mayo de 1902, hace cien años estos días, en el que publica la inauguración de la Ermita del Tajo de la Cruz:

"En el tajo llamado de la Cruz y que tomó ese nombre por una que se alza allí, no muy lejos del pueblo de Lanjarón, acaba de inaugurarse una ermita, cuyas obras han sido costeadas por suscripción pública que organizó D. José Lozano Pinar. Adornan las paredes de la ermita varios cuadros de asunto religioso, que fueron regalados por la señora doña Antonia Fernández, viuda de Tuset. Los Sres. D. Francisco Martínez y D. Francisco Gutiérrez Jaraba, ambos naturales de Lanjarón, solicitaron del Sr. Arzobispo, a instancia de Piñar, la oportuna licencia para decir Misa en la ermita, licencia que fue concedida. La primera Misa se dijo el domingo, y el suceso se celebró con toda solemnidad. 

Detalle del recorrido

A las siete de la mañana la banda de música que dirige D. Justo Collantes, recorrió las calles de la población, seguida de una nutrida muchedumbre, dirigiéndose luego a la nueva ermita. Hizo la bendición de ésta el párroco D. José de Puertas Bueno, acompañándole los señores D. Juan Cuenca y D. Miguel Mingorance y, el Sacristán D. Antonio Sánchez, y terminada la ceremonia, se cantó la primera Misa, por el mencionado párroco. Después hubo un espléndido refresco. 

Un "demonio" asustado

En la concurrencia se hallaban, entre otras personas, las Srtas. Pilar Pérez, Dolores Díaz y Soledad Domínguez, de Órgiva; Expiración Rodríguez, de Cáñar; Dª María López Ruiz y su hermana Paca, señorita Carmen Molina, de Dúrcal; Sor Clementina y todas las alumnas del Colegio de estas, Da Antonia Fiestas con sus sobrinas las Srtas. Pilar v Concha, señorita Tránsito Puerta, Elisa Bueno, Dolores Hernández, Joaquina Hernández, María Lozano Samos, Antonia Lozano Samos y las señoras doña Joaquina Banqueri, doña Carmen Puertas, doña Eloisa Collantes, doña Resurrección López, doña Francisca Ruiz, doña Filomena Hernández y los Sres. D. Cayetano Collantes, D. Benito Alonso, D. Rafael López, D. José Domingo, D. Juan Hernández Cobo y el primer teniente de Alcalde D. Enrique Puertas Bueno. La ermita fue muy visitada durante todo el día. La nueva iglesia se halla enclavada en un sitio muy pintoresco."

Un "demonio" tranquilo

Y cosa curiosa cuando estábamos en la Venta del Buñuelo en el "dichoso mes" de noviembre, el de los santos, San Martín y San Andrés, lo que vimos por las altas rocas debajo de la Ermita fueron dos cabras montesas que, seguro el cura y los habitantes de hace cien o más años, señalaban como el macho cabrío de Lucifer, evidentemente a instancias del primero que era el asustador de turno. 

Vuelo serie B de los americanos 1956

Cartografía IGN raster, en rojo el trazado del recorrido

 Aérea del satélite de GoolZoom

Ya se ha visto lo diferente que es una leyenda contada por el cura inquisidor de hace cien años, y el relato más cerca de lo real que nos cuenta una persona sensata. Curanderos/as que se reunían para intercambiar conocimientos y echar una cana al aire y el suceso de un cazador. Varían sustancialmente los desenlaces, pero esto es así siempre por los intereses.

Fotos del autor, de la web badaje (la portada) y plano Senderos de Granada
Bibliografía de Geocaché Tajo de la Cruz y Blog maria-martinez-olivares.blogspot.com.es

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