sábado, 29 de julio de 2017

ESTO ES UN "PARCHE" Y TÚ ERES UN "PARCHOSO"


Al-Hakam II

Siempre, para mí, es un placer releer a mi malogrado amigo Miguel Salcedo. En su libro "La Mezquita Catedral de Córdoba", en el capítulo llamado "El Cenit Coránico", que me regaló y dedicó, cita una milenaria leyenda cordobesa que el Infante Don Manuel, relata en su libro del Conde Lucanor en su Cuento XLI: Lo que sucedió a un rey de Córdoba llamado Alhaquen, con alguna ligera variante. Según Miguel, y yo estoy de acuerdo en ello, se demuestra como a pesar de las leyendas urbanas, de la seriedad cordobesa, del estoicismo, etc. en el fondo nos reímos hasta de nuestra sombra. Bien es verdad que estamos todavía muy lejos de los gaditanos.

Tocando el albogón

Al-Hakam II, al-Mustansir Bi-llah (El que busca la ayuda victoriosa de Alá), cuando aún era príncipe, se cuenta que, como tardó en acceder al gobierno -lo hizo con 46 años, nació en el 915 y accedió al trono en 961 muriendo en el 976, fue el 9º de la dinastía omeya y el segundo califa-, tuvo mucho tiempo para dedicarse al ocio. Entre sus aficiones estaba la música y parece que no se le daba mal. Tocaba una variedad de un instrumento de graves notas, parecido a una gaita gallega, nada sofisticado. El albogón.

Al-Hakam II, al-Mustansir Bi-llah

Un buen día se le rompió el fuelle del instrumento de viento y, como también dicen que era un "manitas", arregló la fisura poniéndole un parche. Aquel asunto fue muy llamativo, decían por los mentideros: -Aviados estamos, vaya soberano que vamos a tener, en lugar de hacer cosas importantes sólo se le ocurre ponerle un parche al albogón. Estos comentarios al final llegaron al príncipe Al-Hakam, éste reunió a un grupo de amigos y cortesanos, amén de otros dirigentes, y les dijo: -Cuando llegue al poder del califato, procuraré pasar a la posteridad por hechos gloriosos, que dejaran en olvido la historia del albogón y el parche.

Portada del libro de cuentos

Al final no lo logró del todo, pues mil años después el pueblo llano, en su lenguaje de andar por casa, emplea la palabra "parche" y la aplica a asuntos sin importancia y "parchoso" a quien los ejecuta. Pero en el fondo Al-Hakam II, cumplió su promesa, como sigue diciendo el Infante Don Manuel: "Cuando aquel rey hubo acabado la mezquita, haciendo tan buen añadido, dijo que, si hasta entonces se habían burlado por lo que hizo en el albogón, de ahora en adelante sería justamente alabado por el añadido que hizo terminando aquella grandiosa mezquita." Y lo consiguió, cuando se quería elogiar algo decían los árabes "este es el añadido del rey Al-Hakam". No obstante cuando digamos esto es un parche y tú eres un parchoso, nos acordemos de la procedencia de la frase.

Fotos de Internet
Bibliografía de "La Mezquita Catedral de Córdoba", de Miguel Salcedo Hierro, y del cuento XLI- El Conde Lucanor

7 comentarios :

Juan Carlos dijo...

Nunca había oido antes esa expresión en la capital, todo lo contrario en el pueblo de mi pareja (Santaella), donde es muy común escucharlo.

Muchas gracias por compartir esta bonita historia.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Juan Carlos. Si en mi casa se empleaba mucho, mi padre era uno de los que lo hacían. De todas formas es normal en cada sitio tienen más arraigo unas cosas y otras. A lo mejor ni siquiera es verdad que hiciera eso Al-Hakam, que muchos años después lo comentara en un libro el Infante Juan Manuel, pero bueno es una curiosidad. Saludos

Molón Suave dijo...

Yo, Paco, también tengo en casa y he leído con gran placer La Mezquita Catedral de Córdoba, aunque no dedicada por el autor. Es una obra que valora perfectamente la creación musulmana y que tiene abundantes leyendas y divertidas historias. Y es verdad, Alhakem II tuvo mucho tiempo libre como príncipe, que lo dedicó en su mayor parte a la lectura, llegó a tener una biblioteca con hasta cuarenta mil volúmenes (algunos dicen 400.000, pero esto es una barbaridad) la mayoría con notas en los márgenes del futuro monarca, y también a proyectar la ampliación de la Mezquita, cuya traza se debe en gran parte a él mismo. Esta ampliación es, como se sabe, la mejor parte del edificio. Y fue aquí, precisamente, donde al primer obispo Manrique se le ocurrió construir la mierda de nave gótica que todavía puede verse para usarla como capilla mayor, destruyendo una parte de la citada ampliación de Alhakem.

Molón Suave dijo...

Ah, por cierto, Paco, que se me pasó antes: Parche y parchoso son términos que también se usaba en mi familia, no sólo en mi propia casa. Y en el colegio los empleábamos con profusión.Creo que son palabras muy cordobesas.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Rafael. Efectivamente en realidad Al-Hakan II, como la inmensa mayoría de los califas, eran cultos, y eso fue lo que le dio grandeza a Córdoba, si los gobernantes aman la cultura el pueblo tiene que ser su imagen, en teoría pero bueno. Y al final esa ampliación fue la más costeada. Luego vino el destrozo, pero ya se sabe al final destapó Trevilla.
Un abrazo.

PATXI GUERRIKABEITIA dijo...

Buenos tardes, amigos. Los cordobeses somos como somos, o sea más tiesos que una estaca, que tenemos muchos conocidos peros los amigos, a los que abrimos la puerta de casa, se pueden contar con los dedos de una mano y sobran unos pocos. Eso sí, somos parchosos en cantidades industriales.
Como ya lo he relatado no voy a contar entera lo de la hostia, por decir que gracias a la construcción de la Catedral dentro de la Mezquita tenemos esa obra casi única, ¡LA MEZQUITA! De lo contrario estarían donde las Mezquitas Mayores de Jaén, Sevilla, Málaga, y un largo etc. o sea, con una catedral ocupando su lugar. Un abrazo, salud y República

Paco Muñoz dijo...

Gracias querido amigo Patxi. Los tópicos que en muchas ocasiones son verdad. Es posible eso que dices de la utilización de la religión dominante y por eso quedó en pie. Es posible. Pero lo mismo pudo ocurrir en las mezquitas mayores que citas y no ocurrió. Creo que en el fondo hay algo más, y puede estar en la concienciación del poder en Córdoba en esos momentos. No quisieron destruirla y ahora lo achacamos a la iglesia, que pudo ser uno de los condicionantes pero que está por ver. Ya conocemos la oposición del ayuntamiento y al final la mediación real para enquistar la catedral allí. Pero si hubiera sido al contrario la hubieran derribado, lo mismo que si el General Franco se le hubiera metido allí la hubieran traslado, sin la opinión de ningún experto, porque no le daban ocasión se hacía así y ya estaba. Salud y República.