viernes, 11 de agosto de 2017

VICISITUDES DE LA PUERTA DEL PUENTE EN EL SIGLO XIX

Estado actual Puerta del Puente ahora Arco de Triunfo

Hay una extraordinaria publicación de Cristina Martín López, "Córdoba en el siglo XIX Modernización de una trama histórica", aderezado con fotografías de la colección de Juan García Ferrer y editado por la Gerencia de Urbanismo en 1990, y que yo tengo en mi poder porque estaba en el sitio y momento preciso. Este libro junto con otras publicaciones de la Gerencia, han sido mucho tiempo mis libros de consulta, pues puedes hacer un recorrido por esa ciudad del siglo XIX, de una burguesía ociosa pero tremendamente especulativa.

Grabado de Wyngaerde 1567

Fue la época en las que se consideraba que las puertas y murallas de la ciudad, en lugar de buscarle solución, lo mejor era derribarlas. Así de esta manera su cuenta de resultados aumentaba considerablemente, a costa eso sí de destruir la historia reciente de esta ciudad. Y no tan reciente, las puertas de la ciudad se hicieron con la muralla de la misma, es decir con la propia fundación de la ciudad por Roma. por lo tanto por la parte más corta estamos hablando de dos mil años que se derribaron en el siglo XIX.

Puerta del Puente (Edward King Tenison 1851)

No sabemos las razones, pero de momento de la fiebre de la piqueta especulativa, se salvaron la Puerta del Puente, la de Almodóvar, la torre albarrana de la Malmuerta y la Puerta de Osario, aunque está cayó en 1905. No tendrían valor los aledaños. También se salvaron algunos paños de muralla desde la Puerta de Hierro hasta la de Almodóvar y desde ésta a los Mártires en la Huerta del Rey también la almohade del Marrubial. En realidad como cita el profesor López Ontiveros en su libro "Evolución urbana de Córdoba y los pueblos campiñeses", "como testimonio artístico arqueológico en algunos casos plenamente válido".

 Puerta del Puente, grabado T.Knesing 1880

(Ant. Palomares 1885) El Río, el puente, su Puerta

En su labor investigadora Cristina Martín, se sumergió en los archivos, concretamente en el Municipal y encontró varios proyectos de la segunda mitad del siglo XIX, que denuncian el estado ruinoso -se puede ver en las fotografías, pues es penoso- la Comisión de Monumentos y el arquitecto municipal. Nos vamos a quedar solamente en la Puerta del Puente. A petición de Pedro Nolasco, arquitecto municipal surge el primero de ellos en 1853, que se dirige al Alcalde García Cid, exponiendo el estado ruinoso y el revestimiento de una pared adyacente.

Puerta del Puente, Henry Lestrange 1897

Hay que tener en cuenta que, la puerta del puente fue durante casi dos mil años la salida hacia el sur de la ciudad. La ciudad tenía entrada de Castilla, por Puerta Nueva, San Pedro, Lineros, parada sexual en la mancebía, yantar en la zona del Potro, y salida, satisfecho y repuesto, bien a curarse el alma de los pecados de lujuria y gula, en la Santa María o continuar camino hacia el sur por el único puente que ha tenido la ciudad en las veinte décadas citadas. Isasa, rompiendo el maleficio de otra de esas obras de toda la vida, consiguió que el paso fuese por la Ronda del mismo nombre.

 Alrededor de 1900, interior de la plaza

Vista similar a la anterior

En mi juventud la N-4 pasó por el Puente romano, hasta la construcción del Puente Nuevo en los cincuenta del siglo XX y la avenida del Alcázar, que alivió los cimientos del primero. Bien que nos molestaban los camiones cuando estábamos en el cine Goya, y sus luces blanqueaban la pantalla cuando se proyectaba en ella la película,  mucho menos cuando sonaba "Maringá",  en los descansos  en los altavoces y te recomendaban ir al "Andibú" (Ambigú: voz francesa que significa bar en local público, pero mal pronunciado).  

¿Dónde irían las vacas?

Los borricos de la arena a alguna obra

Llega 1857 nuevamente el alcalde apela al pleno para que se reconociese el estado de la Puerta y se reparase por su inminente ruina, alegando "la única puerta que existe de algún mérito artístico". Pero nada, de nada de nada, 6 de agosto de 1861 se aprueba la proposición. Ahora el alcalde es D. Carlos Ramírez de Arellano y nuevamente solicita presupuesto al arquitecto, ya la prensa en 1864 toma partido:

Casilla del consumista

"Llamamos la atención del Sr. Alcalde hacia el estado en que se encuentra la puerta del Puente. Hace mucho que se intentaron hacer en ella algunas oportunas obras y después de derribada una parte importante se suspendieron los trabajos dejando desamparado el muro de la portada y luciendo las dos indignas covachas que la adorna por la parte interior. El mérito del edificio y la importancia que toda aquella parte de la población va a recibir con la grandiosa obra que se está llevando a cabo en el Seminario Conciliar exige una mirada de compasión, que no dudamos llevará a aquel lugar la reforma que años hace está esperando en balde" (Diario de Córdoba: 4 de septiembre de 1864. Gacetilla: "Peligro").

Parece que en 1916

En sesión del 18 de agosto del mismo año, se acordó que el citado arquitecto formara el presupuesto de los gastos necesarios para su reparación. Este fue presentado, antes de finalizar el mes, ascendiendo la reparación de la puerta a 1.900,90 reales, y a 1.970 reales la del tramo de muralla que corría contiguo a la puerta del Puente, hasta el edificio de San Pelagio.

Puerta Puente 1919 Peter Curman

R. Baena 1925

En una palabra, la Corporación municipal no tenía ningún interés en la reparación de puertas y murallas. Ante este estado de cosas D. Luis María Ramírez y de las Casas Deza, que era Vicepresidente de la Comisión Provincial de Monumentos Histórico Artísticos, y el cronista Maraver Alfaro, que era el secretario, manifestaron la necesidad de salvar la ruinosa puerta. Pero ya estamos en 1866. Aún no se había caído, la obra peloteo a las cortes de Felipe II, porque de la primitiva romana, poco quedaba.

El estado de pena, el puente algo peor que con la reforma de Cuenca

Cuando se quejaban los románticos de la suciedad 
de esa Córdoba no era por gusto

"La portada del puente de esta capital además de ser un bello ornato arquitectónico, es acaso la única que conserva algún recuerdo de la antigua grandeza de Córdoba... En consecuencia, esta Comisión suplica a V.S. se sirva excitar el celo de la Excma. Corporación municipal, a fin de que, no sólo se atienda a su conservación, sino también a la más ventajosa restauración de la misma" (AMC).

Trasiego de borricos (Léfrevre-Portalis 1892)

Hay otro grabado desde esta perspectiva de bajada a la Albolafia

Nuevo encargo al arquitecto municipal, pero sin resultado, lo que hace que nuevamente al Vicepresidente y Secretario que se dirijan de nuevo al consistorio: 

"Teniendo entendido que, sin embargo del acuerdo tomado hace tiempo por esa Excma. Corporación aún no se han pasado al arquitecto las órdenes convenientes para el estudio de las obras de restauración de la portada del puente y formación del presupuesto de las mismas, esta Comisión excita de nuevo el celo de V. S., suplicando se sirva disponer lo necesario, a fin de que no sufra retraso tan importante mejora: y que tan luego como estén evacuados dichos trabajos facultativos, lo someta V. S. al examen y aprovación (sic) de esta Comisión Provincial".

El consumista y la casa de bebidas

Aquí de obras en la futura parte final de la Ronda de Isasa

No había voluntad municipal, era evidente, que si se manifestaba cuando era para demoler alguna otra puerta o lienzo de muralla (ejemplo Puerta de Gallegos), o simplemente abrir calles (Duque de Fernán Núñez) para la especulación de los próceres, haciéndolos "hijos predilectos" incluso, cuando su pretensión era hacer más accesibles sus enormes solares para la segregación. Todo ello pagado con fondos municipales. Hubo como puede verse, "sandokanes", por focalizar en uno pero son muchos, y sin apodos, en todo tiempo, personas que utilizando las instituciones se enriquecían sobradamente.

Otra vista 

El suelo de canto rodado, no de "granito cortado industrialmente", 
como decían los puristas

D. Luis María Ramírez de las Casa Deza, al igual que otros muchos, los Ramírez de Arellano, Romero Barros y Romero de Torres, e incluso nuestro contemporáneo Castilla del Pino, se han preocupado de la protección del patrimonio. Y preocuparse no es criticar el suelo granítico del puente romano, por boca de ganso, o romper la llamada Casa de Cristal, porque no les gustaba que no tuviera arquitos, preocuparse es tratar de mantener ese patrimonio y que no se destruyera. El primero en sus Memorias decía:

Penúltima reparación, al fondo la cúpula de la capilla del Cardenal,
el suelo de precioso chino córdobes

"Yo celebré mucho esta reinstalación [de la Comisión Provincial de Monumentos] esperando contener el espíritu de destrucción de la época, pero al cabo de algún tiempo me convencí de que es muy poco lo que se puede hacer, porque sin embargo de que el reglamento da a la Comisión las facultades necesarias para que llene el fin de su institución, las autoridades y corporaciones, que suelen ser o constar de personas ignorantes, sin gusto y de malas ideas, se desentienden de las reclamaciones de la Comisión, y no tiene los medios necesarios para emprender cosa alguna".

Foto nocturna actual

Se manifiesta la impotencia de la Comisión de Monumentos o la de los que la movían. Luego se consiguió, ya en el siglo XX, el transformar la puerta -que en el dibujo de Wyngaerde de 1567 podemos ver-, en Arco de Triunfo, que pienso era el sentido ornamental de la fachada externa primitiva. Se duplicó la fachada hacia la explanada de la Puerta del Puente, se subieron de nivel las vías adyacentes, se cercó y se le hizo una escalera por el norte y otra por el sur. Después la maravillosa, para mí, reforma actual de Cuenca que ha revalorizado, espero que para muchos años el entorno, a pesar de las muchas críticas recibidas, que estarán volando eternamente en el éter, pero la reforma ahí queda.

Fotografías del autor y de diversos sitios de Internet
Bibliografía de "Córdoba en el siglo XIX Modernización de una trama histórica", de Cristina Martín López.

4 comentarios :

car res dijo...

La verdad es que el Arco actual ha quedado como una joyita,nada que ver con el estado ruinoso en que lo conocimos,en esa Córdoba de miseria de postguerra.

Pepe Lozano dijo...

Como siempre, muy interesante la entrada Paco, hay una cosilla que me ha llamado la atención, y es que en algunas fotos aparece una especie de garita, a veces a un lado y a veces a otro. ¿Sabes que función tenía? En una de ellas, a pie de foto has puesto "El consumista y la casa de bebidas". Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Carlos hemos salido ganando una barbaridad. Esa ciudad de miseria, pero cómo sería cuando desaparecieron los árabes y la decadencia de los conquistadores castellanos, cuando decían los románticos que era un pueblo sucio y maloliente. Igual dijo Baroja. Un abrazo

Paco Muñoz dijo...

Si Pepe, era la casilla del consumista, era quien vigilaba la entrada de determinados productos a la ciudad y los gravaba con un impuesto. Una especie de arancel de frontera interior. De guasa siempre le decíamos a los nenes si le habían puesto el plomillo a la entrada a la ciudad, que era la forma en la que por ejemplo los pollos los podían vender sin que fueran de contrabando, el plomillo era la garantía de pago. Conozco una señora que traía cosas de la sierra, y para no pasar por el consumista de la Fuensantilla se bajaba antes del auto bus (fuera de la frontera local) y pasaba como ahora pasan el contrabando, a campo a través. Un abrazo Pepe.