miércoles, 21 de febrero de 2018

ALCUBILLAS O FUENTES DE LA HEREDAD DE LA ALBAIDA

Primera alcubilla, margen izquierdo del arroyo Valdegrajas con mina incluida

Hoy sin esperarlo, pues no tenía prevista la visita a esta zona hemos visitado la fuente o alcubilla de la heredad de la Albaida. Unas breves nociones etimológicas, después de consultar la RAE y otras fuentes, nunca mejor empleada aquí la palabra, sobre las palabras fuente, alcubilla y venero, las tres relacionadas con el agua. "Alcubilla: parece proceder del diminutivo del árabe hispánico 'alkúba', y este del latín vulgar 'cova', femenino de 'covus' hueco. Fuente: entre otras acepciones, del latín fons o fontis; 'manantial de agua que brota de la tierra'. Y Venero: de 'vena' manantial de agua."

Fotografía aérea con expresión de los lugares citados

Pilón fuente de la alcubilla

Pluralicé en el párrafo anterior, por la sencilla razón que no he ido solo, la visita la he realizado con José Ramírez, que ya me había insinuado la existencia de este manantial o alcubilla. Cruzado el Patriarca por su lado más cercano a la Heredad de la Albaida, subimos buscando la pista que roza los depósitos de la barriada Santa Ana de la Albaida, que hace frontera con el precioso arroyo que baja de la zona de las Ermitas, del que ignoro el nombre, aunque puede ser de el de Santa Ana de la Albaida. Más al oeste está el de Valdegrajas, y más aún, el de Rodadero y la Tinajita. Pasamos un hermoso algarrobal, con unos ejemplares de postín, mezclados con otros acebuches que no le van a la zaga en una zona adehesada. 

Alcornoque y pilón

Una vista de la alcubilla

Nos encontramos a Juan, un amigo habitual de diario, si no hay impedimento, de la subida a las Ermitas, desde su barrio, Electro Mecánicas, que bajaba ya de vuelta. Le preguntamos sobre la cantera-cueva de la Higuera, porque nos habíamos desplazado más al oeste, y nos llevó a la misma unos metros más abajo. Después de intercambiar algunas bromas, nos despedimos, él siguió su ruta y nosotros volvimos al arroyo, no sin indignarnos por la suciedad que en algunos lugares dejan algunos indeseables. Volvimos a mencionar lo fácil que sería la erradicación de estos comportamientos miserables, y de que está en la mano de las instituciones, sólo con visitar los peroles y tomarles nota, para la comprobación posterior y sanción pertinente si procede se acabaría con la suciedad.

Interior de la alcubilla y mina

Suelo de fango lechoso

Una preciosa umbría configura este arroyo, linde este de la barriada citada. Es de admirar que, aun a pesar de que el mismo tiene su cabecera en la antigua carretera de las Ermitas y que es corto en su recorrido antes de desembocar cerca de la Subestación de Figueroa, es muy profundo en su cauce, lo que denota que cuando llovía, el desnivel del mismo y el caudal lo han esculpido bastante bien. Lástima también que otros indeseables, la raza humana, culpable del cambio climático, sean los causantes indirectos de que esté seco. Todo este terreno está bastante transitado por rebaños de ovejas, que en los cruces dejan el terreno bastante resbaladizo.

Fondo de la mina

Pasillo 

Cruzamos el arroyo y subimos un empinado camino y escurridizo, hasta la pista que baja desde el emplazamiento de colmenas, y el sendero que, desde el final del adoquinado de la carretera de las Ermitas, busca esos terrenos de la Albaida. Llamamos a un amigo vecino de esa barriada por si quería venir con nosotros pero estaba fuera de la ciudad. Unos agrimensores medían algo desde la cubierta del depósito de la urbanización. Nosotros nos aproximamos ahora al Arroyo de Valdegrajas, de mas recorrido, pero también seco. La balsa que normalmente tiene agua hoy no tenía ninguna. El mismo terreno empinado, pedregoso y resbaladizo, nos hizo acrecentar la precaución. Unos metros hacía el norte margen izquierdo del arroyo arriba y vimos la pileta, a la que le habían roto ya la teja invertida que hacía de desagüe.

Un señor alcornoque

Valdegrajas arriba

A la derecha, bajo la sombra de un enorme algarrobo y rodeada de no menos importantes alcornoques, acompañados de la correspondiente vegetación de las fuentes, los juncos, que ya ni siquiera sirven para los jeringos, pues te los sirven en bolsa de plástico y papel grueso, estaba la alcubilla. Una puerta metálica desvencijada, de 80 x 60 cm. sujeta por una varilla de hierro, estaba enmarcada en un murete de contención, pintada la mitad de azul lo mismo que el dintel de piedra, con un rosetón de taladros para airear el interior, custodiaba el agua del interior y la estrecha mina que se adentra en el cerro.

El cerro de la Cárcel, las Ermitas y el cortafuegos

Arriba la caseta que tuvo al lado la bandera fascistoide

Sin agua, con un suelo fangoso "blancusino", seguramente por la composición caliza de su agua, cuando la tuvo, una pared de ladrillo que apunta la entrada de la mina cuyo final se vislumbraba. No entramos en ella en evitación de ponernos de fango blanco... hasta allí, aunque no tenía más de quince centímetros de fondo, medidos con el palo. Fotografías de rigor, y vuelta a dejar la puerta sujeta como estaba y el lugar como si no hubiera pasado nadie por allí. Los oídos finos de los perros, del "Manolillo de turno" (el del carguillo), nos habían escuchado, pero seguro que, acostumbrado el 'insonrible' personaje a que ladren por todo no les echaba cuentas.

Mi amigo Pepe delante de unas de las ruinas

Más casillas en ruinas

Decidimos subir Valdegrajas arriba, por su margen izquierdo, para que mi amigo Pepe viese la Alcubilla Fuente Ana, del antiguo huerto, que abraza Loma Larga por arriba. Pinos y abetos de allende el atlántico, posiblemente afectados por alguna enfermedad, esperaban secos totalmente el camino que habían seguido otros talados en el suelo. Algún árbol con señales del diminuto picapinos, nos señalaban lo que tiene que hacer este ruidoso pájaro, para buscar el sustento. Cruzamos Valdegrajas, seco, y nos dispusimos a subir por el margen izquierdo del arroyo que baja desde Nuestra Señora del Rosario, y  la Fuente de la Zarza, arriba, desde de la carretera de las Ermitas.

Casilla en mejor estado

Alcubilla de Santa Ana

Vimos los restos de las casillas y chozos del Huerto de Santa Ana, y llegamos al frondoso lugar donde está la llamada Fuente Ana, con una ene cirílica. Esta si tiene unos ochenta centímetros de nivel de agua en su depósito. A la salida está lo que sería una pequeña presa, cuando el líquido y necesario elemento regaba los terrenos del Huerto de la Albaida. Un hermoso valle con señales de presencia humana de no hace muchos años, estimando el no hace en más de cincuenta años. Arriba, majestuosas, las Ermitas coronando el Cerro de la Cárcel, y arriba también pero más a la izquierda, por encima de la segunda cruz del Vía Crucis primitivo, la caseta de comunicaciones, roja y negra, que afortunadamente, no sabemos el porqué, ya no tiene la bandera fascistoide a cuyo lado ondeaba meses atrás. Bueno no hay mal que cien años dure. 

Interior de la alcubilla

Otro muro al lado del arroyo

Vuelta por el mismo camino, aunque en esta ocasión cogimos la pista que rodea el cerrete de la primera alcubilla visitada, y no pasamos por ella, tratando de evitar la discusión con el 'insonrible'. Salimos directamente a los depósitos, bajamos, yo por lo menos con notable dificultad, de septuagenario, aunque no lo quiera reconocer y la precaución adecuada hizo que no hubiese problemas. Nuevamente el precioso terreno que tenemos los cordobeses en el parque del Patriarca, a dos pasos de la ciudad, pero que algunos miserables,  incívicos e indeseables, personajes no quieren que tengamos. Al final un recorrido de casi tres horas y unos once kilómetros entre pecho y espalda. 

Valdegrajas totalmente seco

Camino de vuelta

Fotos del autor
Bibliografía del Blog.

2 comentarios :

Canario dijo...

Paco, ¿tienes idea de que y de quien es la casilla roja y negra? hace ahora un par de años o así estuvimos arriba (fué difícil llegar arrastrando las bicis, aunque se entra desde detrás) y vimos la casilla y las impresionantes vistas (lo bautizamos "El Nido de Águilas"), que casualmente habíamos vislumbrado desde la última curva de la antigua Carretera de Las Ermitas (donde el banco de piedra).
Estaba todo en ruinas, y la casilla tenía como dos "plantas" pero de enanitos, el suelo de la de arriba estaba como a un metro del suelo de la de abajo, y supusimos que sería para aislar de la humedad algún tipo de maquinaria o electrónica, pero estaba todo destrozado, luego he visto que estaba pintadita y reparada y que ondeaba la bandera de marras que no he conseguido vislumbrar que representaba, pero no he tenido oportunidad de subir de nuevo. No se si será una estación repetidora ni quien puede haberla reparado. A ver si un día cercano puedo subir de nuevo.

Un saludo!

Paco Muñoz dijo...

Querido amigo Paco, esa casilla está en los terrenos de la finca Nuestra Señora del Rosario. Ha sido durante mucho tiempo una estación repetidora comercial (yo conocía a su mantenedor porque me he movido en esos ambientes), que con la actual telefonía móvil ya no tiene razón de ser, bueno ahora la podrían usar para la transmisión de Wifi, como están todas las camufladas de la Ermitas, por debajo de la explanada del monumento. Luego por una razón que ignoro la organización heredera de los fascistas Falange que, aunque partido legal (no ocurriría en Alemania ni Italia) son los herederos de ese ideario, pusieron allí su bandera y la han tenido puesta mucho tiempo. Ahora ha desaparecido, me imagino que la propiedad no tenía a bien que eso estuviera allí puesto, a raíz de diversas denuncias en las redes. Yo pude algo en las Facebook pero no sé si lo borré, tengo la manía de borrar las publicaciones que no tienen mucha enjundia. Quiero pensar que ha sido así. La estructura de la casilla es para colocar diversas estaciones repetidoras. Yo no he subido nunca.
Un abrazo Paco.