sábado, 31 de marzo de 2018

NOS DEJÓ RAFALITO MUÑOZ CAMACHO, EL DE LA ARMÓNICA

Rafael Muñoz Camacho en una de sus actuaciones (foto de uno de los vídeos)

Dejar constancia de que marzo de 2018, antes de que acabe, se llevó un personaje clásico de nuestra ciudad, Rafalito el de la Armónica. Quién no lo ha visto, siempre corriendo por cualquier lugar de Córdoba, eso sí muy bien arreglado, lo que denotaba que estaba muy bien controlado por, seguro sus familiares cercanos. Tocaba la pieza que fuese, la de moda en ese momento, algunas muy "patrias", como el himno de la Legión, y creo recordar haberle escuchado hasta el "Sitio de Zaragoza", así como todas las composiciones que se acomodaban al instrumento, siempre llevando el ritmo con la batuta improvisada de su mano izquierda. 

Esquela

Después apuntaba en una libreta, en su estadística personal, nunca supe en realidad que apuntaba, si la cantidad de espectadores, el importe recaudado, en el caso de que hubiera recaudación por la actuación, o cuestiones matemáticas y se marchaba rápidamente, pues siempre tenía prisa. Creo que dejo dicho que cuando le llegara la hora, se pusiera en su lápida y en la esquela el número de días vividos, para dejar constancia de su matemática vida. 

Otra actuación (foto del vídeo)

25.975, días vivió hasta el pasado 9 del presente mes de marzo, que traducidos a la escala normal arrojan la cantidad de 71 años y pico. Sólo un familiar directo figura en la esquela, su hermano Enrique. Vivía en la barriada de la Fuensanta. Que la tierra le sea leve, y espero que esté amenizando por la eternidad el paraíso de los músicos con su armónica. El equipo de fútbol local ha perdido uno de su fervientes hinchas, pero Rafael Muñoz Camacho ya ocupa un lugar en el peculiar Olimpo de los personajes populares cordobeses.

Unos vídeos entresacados de Internet




Fotos de los vídeos de A.J. Sancho y prensa

jueves, 29 de marzo de 2018

PASEO POR LOS ARROYOS DE LA PALOMERA Y PEDROCHES

El precioso olivar

Ayer día 28 di un corto paseo por el arroyo de la Palomera y el de Pedroche, un terreno llano, bonito que pese a estar lesionado me permitiera hacerlo. Decliné una invitación de mi amigo Pepe Paso de hacer un recorrido más largo, por estar seguro que era demasiado, aunque me quedé con las ganas. El campo está maravilloso, hay que ver una semana de agua, caída adecuadamente, como colabora con la vida.

La fuente de la Raja corriendo (Foto de Pepe Paso)

La fuente de la Palomera

Primero bajé a la Fuente de la Palomera, recuperada por Luis Moreno y el resto de los compañeros. Labor encomiable de estas personas desinteresadas. Luego seguí por el margen izquierdo del Arroyo de la Palomera, en ese preciso momento recibí una foto de la Fuente de la Raja que me enviaba Pepe y que corría también. Una inmensa alegría pues lleva años sin dar ni gota de agua. Luego visité el lugar donde estaba el puente que Juan y sus compañeros habían construido y les habían roto.

 Olivar de antiguos días de campo

Margen izquierda del arroyo de la Palomera

Represa del arroyo de la Palomera cerca del Puente de Hierro

Después la Fuente del Arroyo de la Palomera que Emilio (para mí) redescubrió, y que cita Serafín Parra en sus textos interesantes. También corría, poco pero corría. Luego la antigua presa del arroyo de la Palomera, para alimentar el molino de D. Lucas (eso por lo menos estimo). El vado del Pedroches, con un paso elevado, que no lo cubre todo, y la escalera de Juan, que también le destrozaron unos cafres.

El vado del arroyo de la Palomera

El vado del arroyo de Pedroches y la escalera al fondo a la izquierda

El venero seco del camino del margen derecho del arroyo de Santo Domingo

El cañaveral de la cantera rebosando, pero el venero del camino de la margen derecha del arroyo de Santo Domingo sin agua. Hay que pensar que salga por otro lado. El Arroyo de Santo Domingo aportando caudal al de Pedroches, cumpliendo su tributo. Lo que era sinfonía de agradable sonido del agua, en este sector del Pedroches era fragor, por lo pedregoso del cauce. Arriba en el otro lado, en el margen izquierdo los restos del Aqua Domitiana.

El arroyo de Santo Domingo colaborando

Nuestro aprendiz de río, el arroyo de Pedroches

En el centro de la imagen los restos del Aqua Domitiana Augusta

Luego el prado y la colonia de zumaques, que nos enseñó Tamajón, cuya cosecha nadie recoge. En la ladera las cornicabras aún no han coloreado la misma. Bosque de galería precioso. Hermosos fresnos aún sin hojas. La testosterona de los machos, trataba con sus cantos de tenores, engolosinar a la foliculina de las hembras (no tienen nada que ver estas hormonas con las aves pero queda bien). 

Los zumaques

El bosque en galería

El limpio camino

Me llamó la atención que el de la Trinidad, cuando luchaba por evitar el paso, puso hasta una caseta de perro en el camino. Pero sin embargo ocupó el dominio hidráulico, por mucho dueño que sea de todas las hectáreas de la finca. Siempre pienso, con estas cosas, que nuestros administradores creen estar en el medievo, al no estar al servicio de los administrados, que son quienes le pagan, sino al del Sr. Feudal. Nunca pierdo la esperanza de que sea alguna vez al contrario.

La cueva

La fuente de la Trinidad

Luego la cueva de la Trinidad, limpia y  la fuente del mismo nombre, a tope. Decidí volver por no encontrarme bien y considerar que algo es algo. Todo el camino de vuelta lo mismo, la sinfonía del agua y la de las aves, recordándome que estamos en primavera. En la vuelta me cruce con varios corredores que me dieron envidia. Nuevamente los lugares antes mencionados y fin del paseo.



Fotos del autor y una de Pepe Paso.

jueves, 22 de marzo de 2018

LOS PUENTES ROMANO DEL GUADALNUÑO, CALIFAL Y LOS DOS CONTEMPORÁNEOS DEL GUADIATO.

Puente califal del Guadiato cara sur

Ayer día 20 entrada oficial de la primavera, aún a pesar de que en muchos lugares es todavía invierno, hice con Paco -un buen amigo-, un recorrido por los cuatro puentes de la zona de los Arenales, el llamado romano del Guadalnuño, el califal del Guadiato y el actual de la carretera, además de lo que queda del que estuvo en servicio antes. Ambos en la antigua Vereda del Pretorio. Ya había estado en los dos primeros allá por el 2010, hace la friolera de ocho años, que es la fecha de las entradas en el blog. La visita exclusiva a los de los Arenales fue en 2015. Sin menoscabo de otras visitas por los años sesenta del pasado siglo.

Plano de IGN de la zona de los arenales

Desde el puente de los arenales actual, cauce abajo

Desde el puente de los arenales actual, cauce arriba

No he encontrado referencias exactas de las fechas de puesta en servicio de unos y otros, referido a los contemporáneos nuestros, pero en unos planos de 1898 se pasaba por el romano y Califal para la ruta de Córdoba a Villaviciosa. En otros planos de 1929 ya se utilizaba el actual de los Arenales. En 11 de marzo de 1916, dejó de usarse el califal pues un temporal lo destruyó y no volvió a repararse, por lo que lleva 102 años sin uso. Una crónica del diario Córdoba del 16 de marzo, dice que dejó a rancheros y piconeros sin poder pasar el Guadiato por ahí. Deberemos estimar que se usaría poco después el derruido aguas abajo del actual. Con esos datos podemos aproximarnos a la fecha.

El puente romano del Guadalnuño, al fondo el cerro Los Riscos

Cara norte del puente romano del Guadalnuño

Otra vista del puente romano del Guadalnuño

Ni que decir tiene que el califal y romano estaban en uso, cuando la alegre hermana del rey de Portugal y su séquito vino a Córdoba a casarse con Enrique IV, el llamado el impotente. Cuyo matrimonio real con Blanca de Navarra fue declarado nulo, por no tener descendencia o no haberse consumado. Luego fue acusado en el Sálvame de esa época, de que su hija con Juana, a la que llamaron La Beltraneja, no era suya. Cuando Juana pasó por allí, corría el año 1455, siglo XV. Lo lamentable es que la historia de estos puentes es inmemorial y el estado actual penoso, a pesar de que son BIC desde el tiempo que declararon tantos Bienes de Interés Cultural, para dejarlos a merced de los tiempos. 

Sendero al puente califal del Guadiato

Plantación a la orilla del Guadiato

El majestuoso puente califal

El Guadalnuño corre con un impetuoso caudal antes de tributar en el Guadiato y ambos cauces contribuyen al llenado del alicaído Breña II que buena falta le hace. Y lo mismo decir del Guadiato. El campo exultante, una verdadera explosión se va a producir en el momento que el sol esté apretando unos cuantos días. Entramos pasado el antiguo punto kilométrico 17 de la CO-110, 12,300 aproximadamente, de la actual CO-3405, camino de entrada a la finca que, en el catastro, está señalada como Villares Altos. El Guadalnuño es frontera municipal con Villaviciosa.

Vista de los ojos caídos

La cara norte del puente califal

Siempre que estás a la vista del puente califal del Guadiato te preguntas, ¿para qué un puente de esa categoría, en ese lugar? Es cierto que si bien fue una ruta importante en tiempo del Califato, no cuadra del todo su magnitud, nueve arcos y una considerable altura, para acabar en una pared casi vertical. También lo es que el tiempo ha borrado los caminos a ambos lados pero presenta para los profanos muchas incógnitas. Sus razones tendrían desde luego los constructores. Por otro lado si consideramos el anterior puente romano, éste debería tener algo de esa época porque el Guadiato tendrían que cruzarlo también los ciudadanos del imperio, hace dos mil años. 

Otra vista de la cara norte del puente califal

Pista del margen izquierdo del Guadalnuño y Guadiato camino del de los arenales

La vuelta, hasta el actual puente de la CO-3305, la hicimos por el margen izquierdo, primero del Guadalnuño y después del Guadiato, una bonita pista con tallada caja lateral, que se transforma en sendero molesto, a mitad del recorrido, con varios árboles caídos que dificultan el paso y que fueron causa, uno de ellos, de una caída, que me llevó a dar con el lugar donde la espalda pierde su noble nombre, en el duro suelo. Una herida de zarza en la cara, aparatosa por la sangre, pero sin consecuencias y un coxis dañado para un poco tiempo, fue el resultado, no fueron óbice para continuar el recorrido, 

Las entradas del Blog de los años 2010 y 2015 citadas:



Fotografías y vídeo del autor

lunes, 12 de marzo de 2018

CASA DEL AGUA, DEPÓSITO DE LAS ANTIGUAS AGUAS DEL CABILDO

Vista general del restaurante

Domingo 11 de febrero, celebración de un cumpleaños familiar en un restaurante de la ciudad, La Casa del Agua se llama. El salón del mismo es una construcción rectangular de una altura considerable, dieciséis columnas telescópicas, cuadradas, sostienen cinco bóvedas de cañón, de rebajados arcos entre sí. Cinco ovalados ventanales al oeste, rematan en altura lo que me imaginé era un antiguo gran depósito de agua.


Grabado de 1752 Aguas del Cabildo

Efectivamente, preguntado un amigo, Ángel Martos, gran conocedor de las aguas de esta ciudad -que hace años me facilitó un plano donde en la ubicación del actual restaurante, figuraba una señal con el nombre de  Santa Isabel, a la orilla del camino de la Cuesta de la Traición (actual Calle Cardenal Portocarrero) en la zona de Vista Hermosa del Brillante cercana al cauce del Arroyo del Moro-, me manifestó que el edificio era un depósito de las Antiguas Aguas del Cabildo.

Vuelo de 1956

Vuelo de 1973

Con esos datos me puse a tratar de encontrar algo relativo a este depósito, a pesar de que el experto amigo me dijo no haber mucho sitio donde mirar. En un grabado panorámico de 1752, relativo a las citadas aguas, y llamado de "Las Aguas del Cabildo Eclesiástico", se visualiza lo que puede ser el antecesor del depósito de agua que nos ocupa, la primera de las cuatro arcas después de la alcubilla de la Huerta de Hierro, donde la atajea se convierte en tres atanores o cañerías y que acababa en la gran Arca del antiguo Convento de la Merced.

 Plano de las conducciones, de la tesis "Abastecimiento de Aguas a Córdoba, de Guadalupe Pizarro

Planillos a mano alzada

Claro el actual depósito no tiene nada que ver con el arca primitiva. Precisando lo mencionado en el primer párrafo, el depósito es un rectángulo de unos 30 m. por 25 m. de lado por unos 8 m. de altura -medidas al ojo por ciento-, que forma cinco naves con bóveda de cañón, sostenidas por 16 columnas cuadradas, telescópicas de cuatro cuerpos, siendo el segundo por abajo el más largo, que sostienen a su vez cinco arcos rebajados cada fila de cuatro. Al final de cada nave, la parte que mira al oeste, en su parte más alta tiene una ventana ovalada.

Vuelo de 1997

Planillo facilitado por Ángel Martos

Para tratar de acercarse al tiempo de su construcción, echo mano de esa máquina del tiempo que es el vuelo de los americanos de 1956, y veo que ya estaba el depósito construido, sin embargo en el plano catastral del 1950 no lo reflejan, ni en planos anteriores del siglo XIX, por esa razón me atrevo a aventurar que el depósito, como está ahora, puede ser contemporáneo nuestro aventurándome a datarlo a principios del siglo XX. Como es lógico en los posteriores vuelos si figura en todos.

Vista de una de las naves logitudinales

La leyenda del grabado de la conducciones de las Aguas del Cabildo son: 1.- Huerta de Santa María. 2.-Atajea. 3.-Olivar de matabilanos. 4.-Enzinar de la Huerta del Rector. 5.-Huerta del Rector. 6.-Coto de la Huerta de Jiero. 7.-La alcubilla donde acabala huerta del Jiero. 8.-Alcornocal y fábrica. 9.-Olivar del Sr. Deán. 10.-Pradillos. 11.-Las Canteras. 12.-Olibares del llano. 13.- Sitio donde acaba la atajea y comienzas las cañerías. y 14.- Las cuatro arcas de agua inmediatas a la ciudad. 

Ventana de una de las naves

Ventanales de la fachada oeste

Como puede verse los nombres son casi todos eclesiásticos: Aguas del Cabildo; Santa María; Huerta del Rector y Olivar del Sr. Deán. López del Amo, al referirse a las Aguas del Cabildo Eclesiástico en su libro dice: "...viniendo en atajea hasta los llanos donde hay una tinajuela, en este punto principian las cañerías, que vienen de arcas en arcas hasta la del Campo de la Merced...". Tenemos pues que aventurar que, la primera de las arcas del grabado de 1752, la consideramos el primitivo depósito o arca que fue de las Aguas del Cabildo Eclesiástico que alimentaban parte de la ciudad y hoy es el restaurante La Casa del Agua. 

Fotos del autor, GoolZoom y grabado de 1752
Bibliografía de las Aguas de Córdoba y colaboración de Ángel Martos

viernes, 9 de marzo de 2018

CORRE EL ARROYO DEL MANANTIAL DE LA ZARZA

El pequeño salto del arroyo debajo del manantial

El arroyo que yo llamo de la Zarza, por figurar en un plano militar antiguo un manantial así llamado en un zarzal, entre la última curva de la carretera de las Ermitas, corre sin problemas. Afortunadamente corren todos los arroyos. Abajo del que nos ocupa, junto a la Carretera de las Ermitas, vemos un hermoso salto de agua y arriba está el puente de madera recién reparado este año. El año pasado ante la curiosidad de que no corría el agua por el puente y sin embargo lo hacía en el otro cruce de la carretera, en la pequeña cascada, llegamos a la conclusión, demostrada, de que hay una bolsa acuífera que se llena y alimenta mientras tiene depósito, el caudal del arroyo. 

Plano del IGN

Salto del arroyo (Foto J.Ramírez)

 Filtraciones por la hendiduras de las rocas

Esa bolsa es la que da origen al Manantial de la Zarza, citado en los planos militares del siglo XIX. Este arroyo nace por el llamado cortijo de las Cuevas en los planos del IGN, en los terrenos del de Ntra. Sra. del Rosario. Cruza dos veces la carretera de las Ermitas y una la antigua CP-079 y actual CO-3314, para desembocar en su hermano mayor Valdegrajas, en el valle que al final de la Loma Larga de los planos militares, configura la antigua huerta de Santa Ana de la Albaida.

Al norte del puente de madera

Al sur del puente de madera

Carretera de las Ermitas

Claro en esta bienvenida temporada de lluvias, corre a ambos lados del puente citado y como no, colaborará en el llenado de la balsa de Santa Ana de la Albaida, junto a su casa matriz que, hace dos semanas estaba completamente seca, así como Valdegrajas. Se habrá llenado el acuífero del Manantial de la Zarza y nos permitirá unos cuantos días más, cuando cesen las lluvias, mantener ese caudal en el cruce de abajo mientras el de arriba habrá cesado.

No es Tenerife, es el valle este del Guadalquivir



Fotos y vídeo del autor, IGN y José Ramírez.