viernes, 17 de agosto de 2018

SOBRE TRASSIERRA EN LOS PASEOS POR CÓRDOBA

La iglesia de Trassierra

Dice D. Teodomiro Ramírez de Arellano, en la obra "Paseos por Córdoba", cuando inicia su periplo hacia Santa María de Trassierra, que la carretera dejó de ser el camino y se convirtió en hermosa. Antes por las Margaritas, había pasado por la Fábrica de Jabones y orujo de Joaquín de la Torre, lo que después fue el Chimeneón. -En nuestra época trabajó en ella de encargado mi tío político José María, esposo de mi tía Antonia hermana de mi madre.- Otra de materiales de construcción. Una más que estaban construyendo a mediados del siglo XIX, para la fundición de plomo. Y sobre todo destaca la importancia y el potencial que tiene la ciudad para la industria más diversa. Dice literalmente: "nuestra entrada en la vida industrial, en que tanto puede hacerse en Córdoba, donde con tan grandes elementos se cuenta, para los que deseen utilizar sus capitales." Siempre llamando a la puerta de la poca iniciativa y cansino capitalismo de esta ciudad.

Paso a nivel de las Margaritas. En el cartel ponía a Santa María de Trassierra 17 km.

El Chimeneón a la izquierda y la fuente de las Margaritas

Luego se detiene en la Hacienda de la Albaida, que entonces era Señorío de Duque de Hornachuelos, construida encima de los restos de una antigua fortaleza, el Castillo Blanco. Cuenta una leyenda de un asesinato, un hombre de a pie a manos del Señor, y que siempre, como la religión católica, lo perdona el Rey. Luego se para en lo que hemos seguido llamando el Balcón del Mundo, una de las vistas más hermosas de la ciudad desde el oeste. Pasa por lo que nombra como Lagar de San José, hoy residencia de ancianos y sin más, llega a la aldea de Trassierra. Señala que en 1844 tenía tres calles y una plaza y veinte casas con cincuenta y tantos habitantes.

Desde el Balcón del Mundo (Foto Emili Godes, 1927)

Subida por el Camino de Trassierra, significativo lo pelado de la ladera

Cita que en un diccionario geográfico, el de Antonio Montpalan de 1783, figura la villa con doscientos habitantes. Señala que sus más importantes edificios son el Ayuntamiento, que a su vez era cárcel y pósito. Que en 1846 se trasforma en villa que depende de la jurisdicción de Córdoba. Que algunos edificios tienes restos de otros del siglo XVI. Cita a Juan Rufo y  a sus versos en los que menciona a Trassierra: 

"Por qué se quiere ir a monte
por cuatro días o cinco
á un bosque fragoso entonce
de fieras albergue nido,
y agora dicho Trassierra
que es de granjas paraíso."

Fuente de Trassierra

Comenta también que en el siglo XVII, Ramírez de las Casas Deza, en su Corografía, del consentimiento que dieron las Cortes pera vender algunos pueblos y que Trassierra la compró Juan de Góngora por 346.875 maravedíes, o lo que era lo mismo que 18.750 maravedíes por vecino, de los dieciocho y medio que se calcularon tenía. Que le dio al Sr. Góngora posesión el Corregidor D. Fernando Manuel de Villafaña, el 5 de enero de 1661. Esa sería la razón por la que el poeta D. Luis de Góngora y Argote, pariente de D. Juan, estuviera por allí.


Venero del Bejarano

Que la parroquia fue ermita, pero que no podía administrar sacramentos, por una norma anterior. Que sus libros comienzan en 1719, y que posiblemente fuese el edificio un convento de Templarios: "que está dedicada a la Purificación de Nuestra Señora, en cuyo día, 2 de Febrero, se celebra una gran función; además tiene otros dos altares al frente de las naves colaterales, y al final de una de ellas una capilla con la pila del Bautismo: contiguo a la parroquia está la casa del Cura y el cementerio." Que en las inmediaciones hubo dos ermitas más, dedicadas a San Sebastián y San Cristóbal.

Puerta Pozo de la Nieve

Interior vaso (Foto Guadalupe Pizarro)

Se refiere también a la existencia de los dos pozos de nieve, con los que surtía a Córdoba, desde tiempo atrás. Y menciona su abundancia de aguas, veneros y fuentes, de las que cita a las de: "la Víbora, Valdezorrilla, del Fraile, la Alcubilla, la Llueca, del Rey, la Teja, Cinco Pilones, el Borbollón y la mineral Agria" y que las más abundantes son la del Caño de Escarabita y Bejarano, señalando que la última mueve una máquina para batir cobre, y en ese tiempo de la crónica, activa una Fábrica de Paños.

Y esto es todo lo que esquemáticamente nos dice. No tiene nada que ver con la multitud de lugares, que existen en la barriada actualmente, es simplemente una visión de D. Teodomiro Ramírez de Arellano de finales del siglo XIX.

Fotos del autor y AMC
Bibliografía de Paseos por Córdoba de Teodomiro Ramírez de Arellano

4 comentarios :

car res dijo...

Cuantos recuerdos,habré pasado montones de veces cerca del cartel que indicas y por la acera de enfrente,a todas horas.A pié y en bici.Tratro de identificar personas,pero se ve muy mal.
Muchas anécdotas,pero sólo una para tu álbum de los recuerdos.Al lado del puesto que vendía pipas,caramelos y esas cosas,poco iluminado,hoy daría miedo pasar,se situaba una prostituta vieja y fea con ganas,la pobre se buscaba la vida sin preocuparse de la gente.Era paso obligado para ir a las Margaritas,pero la oscuridad era enorme.Los chicos jóvenes,nos reíamos de ella,porque se nos ofrecía y tenía la manía de tocarnos,nos decía guapos y al final se conformaba,a veces, con algún cigarrillo.La verdad es que nunca le vi hacer un trato,supongo
que de algo viviría y los haría,pero allí estaba ella,en las frías noches de invierno,en la fría oscuridad.Más que desprecio,daba mucha pena.
Salud.(corrían los años 50,años malos y tristes)

PATXI GUERRIKABEITIA dijo...

Buenos días, amigos. Paco, ¡Qué recuerdos! En mi barrio, Huerta de la Reina hay una calle dedicada a Beatriz Enríquez.
Esta señora, de origen alavés, ya que su apellido completo era Enríquez de Arana, nació en Santa María de Trassierra. La susodicha señora fue compañera de Cristóbal Colon, madre de Fernando y cuidadora del primogénito del navegante; Diego de Colon. Esta señora, insisto en lo de señora, porque según los historiadores lo demostró con creces, ya que no quiso títulos ni dinero por ser la pareja ni por cuidad de los hijos del navegante.
Seguro que sabes la historia, pero me apetecía contarla por si alguien no la conoce.
El chimeneón era de la fábrica de aceites y jabones Eraso. Dicen que una “fuga” de sus productos ocasionó la explosión del alcantarillado ocurrida a mediados de 1960. En este suceso las tapas de las alcantarillas salieron por los aires, una de ellas lesionó gravemente en una pierna a chaval que vivía en la casa del cine de verano de las Margaritas. Otra tapa que estaba en entrevías de la estación de Córdoba cortó la catenaria. No recuerdo concretamente el año, pero lo presencié.
Junto a la fuente había un bar que creo recordar que se llamaba bar Parada, pero que todos le llamaban Casa Alfredo. Frente había una peluquería, donde iba a cortarme el pelo desde nene. Los barberos, porque así se les llamaba antes, eran Pepe y Manolo. La citada barbería era propiedad del padre del que fuese jugador del Córdoba, Rafa Benítez al que conocíamos en el barrio, porque era de la Huerta de la Reina, como el Ratilla. El susodicho era una rara avis del mundo del futbol, ya que tenía estudios de Magisterio. Bueno, no me enrollo más. Un fuerte abrazo y salud, mucha salud.

Paco Muñoz dijo...

Patxi como siempre una delicia tus comentarios, los que estáis en la diáspora tenéis una sensibilidad especial cuando habláis de Córdoba. Mi tía Antonia casada con un encargado de Eraso, vivía enfrente al lado de la iglesia, creo que la casa era de la fábrica porque todos los que vivían en ella una patio con casas alrededor, eran empleados. No recuerdo eso de la explosión. Si conocía la historia de Doña Beatriz. Un fuerte abrazo

Paco Muñoz dijo...

Claro que habrás pasado muchas veces Carlos. Siempre me he preguntado como muchos chavales de las Margaritas ibais al Colegio de D. Enrique, en Alta de Santa Ana. Todavía me veo algunas veces con uno de los hermanos, (el mayor) compañeros de colegio que luego tuvieron una carnicería (no recuerdo el nombre) en Infanta Doña María. Muy buena gente. Interesante recuerdo de tu barrio. También recuerdo haber ido a ver las prostitutas en la pared de la fábrica del camino que iba al Patriarca, creo que le llamaban la parilla eléctrica por el tembleque de los usuarios en faena seguramente. Nosotros salíamos con unas nenas del Barrio María Luisa, y entrabamos por las vías que se cortaba más, eso sí de noche era un camino que pasaba por el callejón de la vía de la CAMPSA y daba miedo. Y luego mi tía Antonia vivía al la do de la Iglesia cuyo párroco era D. Ángel. Muchas gracias y un abrazo.