martes, 25 de septiembre de 2018

GLORIETA DE NORMAN BETHUNE Y EL MONUMENTO AL GENOCIDIO DE LA CARRETERA MÁLAGA-ALMERÍA, 1937

El monumento

Un paseo madrugador en la mañana del domingo "otoñal" del día 23 de septiembre, por el Paseo Marítimo, bien cuidado, de Torre del Mar. Cercana ya la Caleta de Velez, un cartel nos dirige al monumento al genocidio de 1937 perpetrado por la marina fascista, al mando del marino que no le parecía mal a M. Rajoy que tuviera una calle a su nombre, y que bombardeó a mujeres ancianos y niños, que iban por la carretera Málaga Almería, hoy N-340, huyendo de la barbarie en Málaga. Dicen las crónicas que murieron del orden de 3.000 civiles. En una palabra no fue un acto de guerra sino un asesinato en masa de inocentes, que es un verdadero genocidio, o crimen de guerra.

Placa que te dirige al monumento

Placa homenaje al Dr. Norman Bethune

Mucho se ha escrito del asunto, y no es cuestión de repetirlo, aunque nunca se deben de olvidar estos actos de marinos "ilustres", que sólo fueron héroes asesinando a sus compatriotas. El ejército español en los tiempos modernos, desde la pérdida de las colonias, sólo ha ganado una guerra contra sus propios compatriotas, y con la ayuda de los fascistas alemanes e italianos, que ensayaron su máquina de guerra en España preparándose para la II Guerra Mundial, perdón se me olvidaba, sí tuvieron un éxito militar cercano, en la isla de Perejil.

Placa del monumento

Aérea de Google del lugar del monumento y la glorieta en la N-340

Bromas aparte, porque lo de Perejil fue una broma, el Ayuntamiento de Vélez-Málaga y el Foro por la Memoria de la Axerquía, le han puesto el nombre a la Glorieta de la N-340, en honor al Dr. Norman Bethune, médico canadiense, un filantrópico millonario, que participó ayudando a los masacrados en la carretera Málaga-Almería, y fue miembro de las Brigadas Internacionales, uno de esos románticos que vinieron a España a luchar contra el fascismo y a defender la democracia representada en el legítimo gobierno de la II República española. Dice en el monumento: "Recordar es un gesto supremo de humanidad. José Saramago"


El Dr. Norman Bethune, posa orgulloso junto a su ambulancia que él mismo ayudó a financiar, y su equipo del Servicio Móvil de Transfusiones de Sangre en España, marcando una auténtica innovación en la Historia de la Medicina, salvando miles de vidas con este revolucionario sistema. (El Pais.com)

"Gracias a un hombre excepcional, tenemos imágenes de aquellos terribles días. Norman Bethune, médico canadiense, llegó a España como brigadista internacional integrado en el Batallón Mackenzie-Papineau. En febrero de 1937 se trasladó desde Valencia hasta Málaga para ayudar a la población civil que huía de la represión fascista. Fue testigo excepcional de uno de los episodios más dramáticos y crueles de la guerra civil española: la masacre y asesinato de miles de personas en la carretera que une Málaga con Almería. Durante tres días el doctor Bethune y sus ayudantes (Hazen Sise y Thomas Worsley) estuvieron auxiliando y trasladando heridos hasta la capital almeriense, sobre todo niños. Llegó a transportar en su ambulancia a más de treinta personas por viaje."

El Dr. Norman Bethune en Madrid, 1937, como Mayor (Equiv. a comandante) Médico de las Brigadas Internacionales. (El País.com)

En la ribera del Río Seco -la rambla que arriba en la sierra es casi río y que viene de la cima de Guzmán de 778 m.s.n.m. al lado del Cortijo del Tío Nicolás-, en un cuidado jardín está la placa al Dr. Bethune y el monumento al genocidio. Leyendo sobre estas cuestiones de la guerra incivil, me he planteado, basándome en las historias que me contaba mi padre, ya que él que estuvo embarcado en el crucero Baleares, sí lo fue en esas fechas. Claro era de Infantería de Marina y si estuvo no pudo participar en los bombardeos, aunque creo recordar que, en 1937 estuvo en el frente de Pozoblanco. Elucubraciones familiares sin sentido aparte, lo importante es tener el "gesto supremo de humanidad" y recordar a esas personas asesinadas por la barbarie fascista, aunque unos "patriotas", los de siempre, en una pared ribera del Río Seco han puesto "su bandera", para contrarrestar el recuerdo de esos miles de personas homenajeadas con el monumento.

El desagravio patriótico

Fotos del autor, el país.com y Google
Bibliografía de Internet

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