martes, 2 de julio de 2019

CRUCE, VÉRTICE GEODÉSICO DE SAN JERÓNIMO, SAN JERÓNIMO, CO-3314, CAMINO DE MEDIA LADERA, ARROYO DE LA GITANA, VEREDA DE TRASSIERRA, CRUCE.

Recorrido de Wikiloc

Con un ambiente otoñal de lunes 1 de julio, en el que no podemos tener “estrés térmico” en Córdoba, que es como llaman los técnicos cuando las temperaturas pasan de lo normal en territorios más arriba de Despeñaperros, cuando aquí llegamos a los 45º a la sombra es vagancia, pero ya estamos acostumbrados a ser “el resto de España” en los mapas meteorológicos. Decía ambiente otoñal, porque hacia fresco y una niebla cubría todas las alturas serranas, bienvenida desde luego, después de las apocalípticas exageraciones de los medios a sueldo, escasos de noticias.

Raster del IGN del recorrido

Perfil

Decidimos corretear por el monte de San Jerónimo y sus anchos caminos, pues está surcado por una serie de pistas forestales, que permiten el acceso cómodo a gran parte de su superficie. Primero la urbanización del Cruce, de la CO-3314 y CO-3402, luego a la derecha un trozo de sendero que nos lleva una calle de la Urbanización, para luego seguir por otro estrecho hasta la puerta de un cercado de vacuno, que abrimos y volvemos a cerrar, para llegar serpenteando entre la niebla y monte limpio, hasta el Vértice Geodésico de San Jerónimo.

Inicio desde la carretera

Sendero

El vértice tiene el nº 92293 de su serie, su construcción es de 1984, similar a la de los vértices geodésicos, un pilar cilíndrico de 1,20 m de altura por 0,30 m. de diámetro, encima de un cubo de 1m. por 1 m. Sus coordenadas en el sistema ED50  son: 37º 53’ 53,6078 N y -4º 52’ 14,2021 O. Está a una altura sobre el nivel del mar de 502,142 m. que, sin llegar a los 600 y pico de Castripicón, Torreárboles y Pedro López, no está mal para proteger el microclima de aquellos que “miraban al cielo sin dejar de hacerlo para el suelo”. Los Jerónimos, que se encontraron además una cantera gratuita califal debajo.

Pista por la loma

Vértice geodésico

Una vez subidos los apenas setenta metros desde la cota del cruce al vértice, ahora procede una cómoda bajada, terrosa, por la sequedad del terreno, que nos iba a llevar al paseo de cipreses de entrada al monasterio que lo fue, y luego propiedad del Marqués del Mérito, que tenía hasta pista de aterrizaje en el valle. Los chavales cuando alguna avioneta sobrevolaba Córdoba, siempre le atribuíamos la propiedad al Sr. Marqués, aunque no lo fuese, la verdad es que ver volar un avión no era habitual en esos años.

Pastando tranquilamente

La pista hacia San Jerónimo

El vértice está situado al lado de una las pistas que como hemos dicho, circundan el monte de San Jerónimo, a la derecha nos lleva a una atalaya sobre el valle que moldeó el arroyo de Llanos del Mesonero, con el acueducto de Valdepuentes abajo, y la treintena de pozos de resalto en la ladera oeste, al margen derecho del citado arroyo. Atalaya que luego balconea sobre la cota de los 250 m.s.n.m. Antes se ha bifurcado para pasar otra pista por la otra cota del cerro de 465, y dejarse caer figuradamente, casi verticalmente al yacimiento de Medina Azahara.


Ya se ve el valle

Camino cómodo

Nosotros desde el vértice giramos a la izquierda, buscando la bajada más corta al Monasterio. Unos metros ya en la pista, esta se bifurca, la de la izquierda continúa por la cresta de las lomas de 465 m. para luego dejarse caer a la carretera CO-3314, en pronunciada bajada. Estuvimos dudando si bajar por ella, pero al final decidimos hacerlo en otra ocasión. Este camino, antes pasaba por la casa del norte de la cerca. Seguimos bajando por la pista de la derecha hasta que las cubiertas del monasterio se presentaban similar a como se ven las de la Aduana cuando subes al Lagar de la Cruz por el Brillante.

A la derecha enlaza con el superior

A la izquierda ya vemos el Monasterio

La similitud de ubicación de ambos edificios es muy grande, en cota similar a media ladera, como las ubicaciones califales, protegida de los vientos del norte y mirando al mediodía. Si subías por esa carretera en bicicleta, a una hora temprana, veías a un jesuita en cada azotea del edificio de la Aduana, leyendo su breviario matinal. No sé si en el Monasterio de San Jerónimo ocurriría lo mismo cuando Ambrosio, el historiador, no el de la carabina, se intentó cercenar los testículos con la tapa del arca, que le hizo al padre correr desde Córdoba, para cauterizar las heridas de su niño y decirle a su esposa que habían tenido por hijo a un loco. Esa pista y ese recorrido lo hicimos hace unos años, en visitas guiadas con Medina Azahara, la referida a Medina Azahara desde el norte.

El monasterio

El paseo de cipreses de la entrada

Seguimos bajando y ahora estamos en el paseo de entrada al Monasterio. Ya se nos presenta el edificio y su torre, recortado por la niebla, que se me antojó, arquitectónicamente, o bien la de San Andrés o la de San Lorenzo, cuadrada con el cuerpo superior girado sobre sí mismo. El bonito paseo de los cipreses de la entrada, la cerca con el camino o paseo interior que lleva al ángel. Tres restos de columnas cuadradas, y creo recordar por ahí estaba uno de los monolitos de los caminos, pero hay un artículo de la Plataforma A Desalambrar,  firmado por Bartolomé Olivares que lo explica muy bien. 

Paso canadiense

Enlace con la CO-3400

Paso canadiense, que nos salvó a Juan Lozano y a mi de las embestidas de una vaca parida en cierta ocasión. Depósito de agua que lo llena el venero de Vallehermoso y carretera CO-3400, cuya conducción, a similitud con el acueducto romano, que señalaban almezos, ésta la señalan adelfas, seguro que para avisar a los tractores de la tubería cuando aren el terreno. Ahora aumentar la precaución porque debemos de circular por el asfalto, y ya se sabe. Aproximadamente en el punto km. 2,900 saltamos una de las puertas en escalera, de las que han dotado a las alambradas, que permiten, a los ágiles desde luego, pasarlas sin dificultad y sobre todo que desaprensivos o descuidados las dejen abiertas.

Todavía hay niebla

Camino de media ladera con puerta de escalerilla

Ahora otra nueva pista de la finca de las Laderas. Sin tener certeza de ello, siempre he considerado a este camino, el que en algunos textos llamaban de media ladera. Si no lo es como será lo más lógico, por lo menos discurre por esa cota media de los doscientos y algo de metros. Esta pista nos lleva a la ladera del margen derecho del Arroyo de la Gitana. Ya en ella, nos encontramos un camino a la izquierda, que si no se conoce, te obligara a seguir hasta el arroyo, para luego girar a la derecha hacia abajo hasta unas albercas de notable antigüedad. Como Pepe conocía la ruta no hubo error.

Bifurcación a la derecha a la Gitana (huerta)

Marcas en el suelo

Ahora ya no era la pista cómoda, aunque picando hacia arriba, que traíamos, ahora era una senda estrecha y escurridiza por el filo del cauce del arroyo que unos metros más abajo amenazaba con una caída si no estabas presto. La ausencia de clientela por este camino, posiblemente más usado por los esparragueros que por senderistas como nosotros, dificultaba el paso por algunos sitios en los que la naturaleza exigía su tributo de propiedad. Una enorme roca nos cerraba el paso y nos obligaba a bajar por una pronunciada rampa al cauce del arroyo de la Gitana. 

Roca y bajada a la derecha

Arroyo de la Gitana

Las señales rojas y blancas que otros compañeros, exploradores previos, dejaron, nos ayudaban para no perder la senda. El arroyo de la Gitana, cuyo sonido siempre acompañaba por esa ruta, tenía agua pero no era sonora. Como pudimos comprobar después arroyo arriba, donde desaguaba el rebosadero del aljibe de San José, no tenía agua, lo que nos hizo deducir que era un venero el que alimentaba ese tramo, y a pesar de la prolongada sequía seguía dando fruto. Cruzamos el arroyo, y subimos para incorporarnos a la Vereda de Trassierra, a la que queda aún la mitad de su recorrido.

Más marcas

Espesura desde el roquedal

Vereda de Trassierra, que yo hice hace unos días, también poco transitada, por la vegetación, con sus tramos empedrados. Nos paramos a disfrutar de la espesa vegetación de la vertiente derecha, subidos en el roquedal, cuya caída te llevaría a un eventual cese de la actividad campera, en el mejor de los escenarios, y una fractura a estas alturas es como quitarle el polvo a los antiguos aparatos de radio que, funcionaban con un equilibrio inestable, y al limpiarlos se iniciaba el proceso al chatarrero. Hidratación adecuada, aunque no hacía mucho calor pero si un nivel de humedad bochornosa. Fuente de los Perros, sin perros, estimamos que aditamento moderno del remozamiento del camino, comida de maleza, Una fuente seca a la derecha sin alimentación también y un abrevadero de similar situación.

J.R. fotografiando el paisaje

P.M. subiendo cansinamente

Fuente de los Perros sin perros y sin agua

Un puente de madera sobre la cabecera del arroyo, que habrá visto caudal debajo sólo en grandes tormentas, pues no hay fuentes perpetuas a esas alturas del Arroyo de la Gitana. El ruido de motores de los vehículos marcaba sonoramente la cercanía de la CO-3314. Andamos unos metros por el borde de la carretera, fuera del asfalto, para después cruzar, con rapidez por la exposición de riesgo, por la rotonda hasta la explanada de la gasolinera. 2,05 h. en movimiento, un desnivel subido y bajado de 309 m. un recorrido de 7,5, o 7,9 km. según el precio del GPS, y un promedio de casi 4 km a la hora. Fin del trayecto.

Fotos del autor y Wikiloc
Bibliografía citada de A Desalambrar

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