viernes, 21 de febrero de 2020

DOS FOTOGRAFÍAS DE LA PÁGINA "HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES"

La Mosquée, Façade extérieure en réparation, s/a, ca 1900

Antonio Moreno Bello, es para mí, con diferencia, el mejor experto en cine local de nuestra ciudad, el conocedor número uno de las películas rodadas en Córdoba, al que está faltando ya una institución cultural, una fundación o un mecenas altruista, para publicar su libro sobre el cine en nuestra ciudad. Las curiosidades de este arte, en suma la historia de un tiempo desde que se inventó la cinematografía. Independientemente de ello también es un enamorado de la fotografía antigua, la colección de postales y fotografías de diversos soportes que ha ido adquiriendo poco a poco,  es considerable.

Reverso de la fotografía anterior

En cierta ocasión me invitó a visitar un cortijo de las laderas de la serranía cordobesa, ya en el valle, en las que buscaba y encontró, el espacio del rodaje de una película de principios del siglo XX, comparando los fotogramas con el horizonte actual. He de decir que se siente una cosilla especial cuando descubres el espacio usado por esos cineastas de hace muchos años. Cuando ves que el entorno principal está poco cambiado, aunque el accesorio lo esté. Nos atendió el propietario con mucha amabilidad y tuvimos ocasión de conocer la hacienda por dentro que era un museo de útiles que ya no ves habitualmente. Luego he compartido con Antonio muchos momentos y hemos coincidido en múltiples conferencias, y lo más importante en la amistad.


Fotografía T. Molina - Córdoba 1896

Administra una página en Facebook, que se llama: "Historia de Córdoba en Imágenes", y que se alimenta de su colección personal y de las aportaciones de los miembros. De ella he sacado las dos imágenes que publico, que no son sino una pequeña muestra del inmenso contenido de la historia gráfica de nuestra ciudad a través de los distintos trabajos de artistas de la fotografía. Una de ellas la que encabeza esta entrada, representa la fachada oeste de la Mezquita en obras, a principios del siglo XX, 1900, frente al Palacio Episcopal cuando la calle Torrijos de irregular piso desemboca en el Triunfo. La otra de un artista cordobés de la fotografía T. Molina, 4 años antes de la anterior de 1896. Ambas joyas del recuerdo.

Fotografías de Antonio Moreno
Bibliografía de la Pág. História de Córdoba en Imágenes.

jueves, 20 de febrero de 2020

UNA INVESTIGACIÓN HISTÓRICO FOTOGRÁFICA DE ANTONIO JESÚS GONZÁLEZ

Córdoba desde el Alcázar, F.M. Good circa 1870 
(Ant. Jesús González)

Antonio Jesús González es uno de los fotógrafos investigadores de la historia de la fotografía con más solvencia en nuestra ciudad. Su Blog El Marginador es una joya, en el se ve la búsqueda continua, en un mercado comercial si procede, para obtener copias que vayan completando el puzzle que es la fotografía del siglo XIX. Parece que encajan las piezas y con la adquisición de tres copias que publica en su entrada “Good es Frith una pieza del puzzle” puede asegurar con un amplio porcentaje que el autor del trabajo es Frank Mason Good, por lo menos en la serie dedicada a Córdoba en 1869 de la compañía Frith.

F.M.Good,287 Cordova view from Garden Tower in the Alcázar
(Ant. Jesús González)

Pero eso hay que verlo en su blog y leer sus textos que lo aclaran. Yo quiero hablar solamente de una fotografía, realizada desde la torre de la muralla en la calle Postrera del Alcázar Viejo, en la que se ve un "skyline" de la ciudad desde el suroeste. A la izquierda en un primer plano vemos la espadaña de S. Basilio, luego la Trinidad, el Palacio hoy actual Escuela de Artes y Oficios, la torre de San Nicolás, S. Miguel, San Salvador, Más cerca San Pedro Alcántara, la cúpula de Santa Victoria, la torre campanario de la Catedral, Caballerizas Reales, eso sí, sin el Picadero que aún no se había adosado a la muralla, la mole del coro de la catedral, el Alcázar y su Huerta más cercana

Recorte panorámico de la fotografía de Frith Cía
(Ant. Jesús González)

La hermosa máquina del tiempo de la fotografía, nos permite trasladarnos hacia atrás y ver cómo era nuestra ciudad en la fecha de su realización, gracias a esos aventureros fotográficos que dejaron constancia de su paso por la ciudad, al igual que los románticos en su fecha lo hicieron con sus textos. Ya no era una descripción literaria con más o menos licencias, ahora era una imagen que habla por si sola. Bienvenido su trabajo y el de investigación posterior de nuestros contemporáneos como el Antonio Jesús González.

Fotografías de Antonio Jesús González
Bibliografía del Blog El Marginador

jueves, 13 de febrero de 2020

LA POSADA DE PILAR

El patio de la Posada de Pilar

Calle de los Moriscos, cuyo nombre lo dice todo, los restos de esa población que fue expulsada de sus casas, de su patria, obligada a abandonar sus raíces, por la intransigencia genética de los de aquí, que en este caso eran más extranjeros que ellos, posiblemente con la anuencia o incitación de la Iglesia ya que era una cuestión religiosa. 

Banderola y patio (folleto)

Fachada (folleto)

Eran los musulmanes andaluces que se habían convertido y bautizado en la religión católica tras la obligatoria conversión de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502 en la Corona de Castilla, y que Felipe III en 1609 los echó del país en un número de 300.000, que se dice  muy pronto, si comparamos la población que tuviese este país a principios del siglo XVII.

Patio

 Ventana al hall

Escalera al planta alta

Pero no es eso lo que nos interesa, es la forma de vida de aquellos paisanos, su arquitectura, posiblemente antes usada por los romanos cordobeses. Casa con un hermoso impluvium. O mejor patio para entendernos, rodeado de habitaciones, como las antiguas casas de vecinos. Y de flores, y de luz con su orientación casi a mediodía, amparada por la fachada norte de Santa Marina. 

Galería

Terraza

Santa Marina, San Agustin, San Rafael y San Lorenzo

Un antiguo cocherón de tierra, luego ensolado, que servía de aparcamiento, como se puede ver en unas fotografías aéreas.Antes o siempre, fue casa de vecinos y hoy es La Posada de Pilar, un agradable establecimiento de apartamentos turísticos de notable categoría. No es una casa habilitada, es una casa creada ex profeso para el goce de los visitantes. Es el modelo de casa cordobesa por excelencia en la que a muchos nos gustaría vivir.
Al mirador

Puerta terraza mirador

Mirador

Luego está la amabilidad de su personal, nos autorizaron andurrear por ella e incluso subir a sus dos atalayas, una delante de la fachada arriba muy agradable, y otra en una azotea superior, que permite disfrutar de una hermosa perspectiva hacia el sureste. San Agustín, San Rafael, San Lorenzo y Santa Marina delante con su majestuoso ábside despejado, plaza para el vecindario. 

El patio desde arriba

Terraza mirador solarium

Un apartamento

Los datos de la Posada son: Posada de Pilar, C/ Moriscos 3, 14001. +34 957394444, reservas@laposadadepilar.es y la web www.laposadadepilar.es que recomiendo visitar donde se pueden disfrutar fotografías mejores que las mías. En una palabra, es un lugar con encanto, construido con mucho gusto y sensibilidad que creo sinceramente merece la pena.

Plano de los franceses 1811

Plano de Casañal 1884

Dice D. Teodomiro Ramírez de Arellano de la calle Moriscos: “Tornemos por la calle de los Moriscos, una de las más largas del barrio; en línea curva, va desde la ya expresada Piedra escrita a la Mayor de Santa Marina: su verdadero nombre es de Guadalupe, por un beaterio de esta advocación, fundado en la casa núm. 1.°, por Elvira Alonso de la Cruz, en 1464, y quedando sin uso, lo agregó a Santa Marina el Obispo D. Pedro Salazar, por su decreto de 2 de Abril de 1740. Tomó el título de los Moriscos, por morar en sus casas los que últimamente hubo en aquel barrio, y es a lo que se refiere la nota que está en los libros parroquiales de Santa Marina y ya hemos copiado.

Plano principios del siglo XX

Vuelo de la USAF 1956

Varias son las afluencias a la calle en que nos encontramos: una la del Aceituno o Aceituneros, nombre muy antiguo y que se cree oriundo de unas familias dedicadas a la compra y venia de aceitunas; forma dos ángulos, y desde ellos se llama del Huerto de San Agustín, el que allí tenía su puerta: antes se llamó del Horno de San Agustín, por la misma razón, y termina en el Compás, de que ya hemos hablado: tuvo una calleja llamada de Orohilo [?]. 

Vuelo 1977-1983 era casa de vecinos

Vuelo 2010-2011 ya era aparcamiento

Desde este sitio al Cementerio de Santa Marina, hay otra callejuela y una plazoletilla que se han llamado del Tinte, por uno que hubo en aquel punto, y en el último arreglo le pusieron de los Tafureas, [sic] razón bastante para ello, como ya indicamos ocupándonos de la calle de los Marroquíes; en dicha plazuela hay una calleja sin salida, acortada en 1809, conocida por la Malpensada, apodo de una mujer cuyas malas costumbres la hicieron notable entre aquellos vecinos. Otra de las afluentes a la calle de los Moriscos, es la del Horno del Veinticuatro, que va a la del Guindo, y es cruzada por otra que dicen de los Veras, por D. Juan de Vera, persona notable que vivió en ella: también se ha llamado de los Ojedas. La casa del testero, en la calleja sin salida, tiene una gran mina o subterráneo lleno de agua, al que no ha sido posible entrar, y cuyo estado actual ignoramos.


En estas vemos más detalle del aparcamiento

La calle de Valencia, antes de la Muerte, por una violenta causada en aquel sitio cuando, siendo más sanas las costumbres de este pueblo, llamaba la atención un hecho de aquella clase, tan frecuentes en el día, termina también en la del Guindo, y arranca de ella la de Vera u Ojedas, antes citada; pareciendo disonante su título, se la dedicaron en el último arreglo a aquel notable escritor, a quien equivocadamente tenían por cordobés: a su mediación, da entrada al Muro de la Misericordia, llamada así por la muralla que la separa del campo y estar cerca del hospital de esta advocación, y entre esta calle y la de los Moriscos, hay dos travesías, llamada una de Palomares, apellido de una familia que en ella moró, y la otra Empedrada, porque a causa de su estrechez y pendiente fue la primera que gozó, de este beneficio.”

En construcción 2018

Catastral

Y el mejor relato es visitar la Posada de Pilar y ver in situ lo comentado, y si hay posibilidad disfrutarla aunque sea una noche, eso sí fuera de las fechas por excelencia de abril y mayo. Está previsto el alojamiento para visitas familiares, e incluso al ser apartamento tiene una pequeña cocina donde poder hacerse una ligera cena o calentarse cualquier infusión. Además está a dos pasos del centro de la ciudad y la oferta de restauración es considerable. También el centro histórico está a tiro de piedra así como el patrimonio cultural cordobés.


Fotografías del autor y el folleto de la Posada, aéreas de google,
y planos y vuelos diversos citados.
Bibliografía Paseos por Córdoba Teodomiro R. de Arellano (Biblioteca Central)

domingo, 9 de febrero de 2020

EL APAGAR LA LUNA UN AMABLE PERTURBADO EN LA HUERTA DE LA REINA

La luna semi eclipsada (Foto Dreamstime)

La verdad es que yo no sé qué hacíamos mi amigo Juan Martínez y yo, por los sesenta del siglo XX, en la calle Goya esquina a Polifemo (hoy dedicada al médico Joaquín Sama), en la Huerta de la Reina -como me gustaba el nombre de esa calle que evocaba el de ese gigante al que Kirk Douglas -el centenario-, dejó ciego del todo al saltarle su único ojo y además le dijo que si su padre le preguntara, le dijera quien había sido el de la pedrada, que había sido Ulises hijo de Laertes rey de Itaca y Anticlea-. Seguro sería alguna búsqueda de amores determinados, o espera inmisericorde de las habituales. Pero a fuer de rebuscar en la memoria no lo sé, sería asunto de mi amigo.

Esquina Goya y antigua Polifemo (Google)

De lo que me acuerdo, además de la posición en la que estábamos, sin tener entonces gps, es que se nos acercó un joven, pero mayor que nosotros, y nos dijo que él podía apagar la Luna, que al final de la calle la enmarcaba majestuosa. Nosotros tan tontos le dijimos –¡Venga apágala!. Y él ni corto ni perezoso cerró los ojos y dijo -¡Ya está apagada! Claro llevaba razón, para él posiblemente perturbado estaba apagada, tenía el interruptor en sus párpados, y nosotros los listos, los normales, no dábamos crédito. Hasta un reloj parado tiene razón dos veces al día y este hombre usaba una de ellas.

Apagando la Luna (foto de Internet)

El autobús número tres de redondeado chasis, que venía del final de la carretera de las Margaritas, aún estaba condenada la isla de Figueroa y no llegaba a ella, nos hizo apartar de la calle. Cuando trabajé en la empresa de autobuses -aún no era pública-, años después, lo hice muchas veces en esa línea y siempre que pasaba por la calle Goya había una guapa peluquera en la puerta de su peluquería, que me hizo pensar si no es que no tenía trabajo, pero luego comprendí que tenía el horario cogido a la línea y se asomaba periódicamente a ver al cobrador. Puede resultar presuntuoso pero era así, lo comprobé subiendo en esa línea cuando no trabajaba en ella, y también cómo sabía que el cobrador susodicho, estaba en esa línea, porque se subía a primera hora de la mañana en la cabecera de la Plaza del Mediodía. Flashback acabado. 

El que dejó ciego a Polifemo y la guapa Silvana Mangano

Nos marchamos Juani Martínez y yo, para el barrio de la Judería pues la Luna siguiendo su curso habitual ya no estaba en dirección a Medina Azahara, el apagador oficial se había marchado y el motivo de la espera allí, que sigo sin recordar no se daba –lo de la peluquera guapa no era, porque tendrían que pasar lo menos treinta y cinco años-, aunque “que veinte años no es nada (o treinta y cinco)/que febril la mirada/errante en las sombras/te busca y te nombra…” como dice el tango “Volver”. No sé si por esa fecha otra guapetona de la Judería vivía en el bonito barrio de la Huerta de la Reina, y más curioso, mi amigo Martínez se mudó a ese barrio después. Cruzamos el viaducto y en nada estábamos en la Puerta de Almodóvar primero y después en la Judería.

Fotografías autores citados

sábado, 8 de febrero de 2020

CINE ANDALUCÍA, UN ESPACIO AÑORADO

Antigua puerta desde el interior

El Cine Andalucía era el cine de verano del barrio de San Pedro, frente a la plazuela del Vizconde de Miranda, en cuyo renacentista palacio se compraban los recortes de las hostias, que los monaguillos y sacristanes se habían llevado ya. En la otra acera de la calle el edificio del antiguo Hospital de San Andrés, que era un colegio y cuya portera vendía los jazmines del patio, en el alfeizar de las ventanas de una clase (hoy Círculo Juan XXIII) detrás de las rejas, que yo le compraba a mi novia cuando lo era, porque anteriormente en el prenoviazgo no había posibilidades.

Solar cuando aún era cine en 1956 (vuelo Usaf)

Cuando dejó de serlo en 1977

Parcela del Catastro

Cuando iba al cine Andalucía veía por encima de la pared norte la casa en la que habían vivido mis padres de recién casados, en la calle San Eloy, dedicada al patrón de los plateros, porque ellos me hablaron mucho de esa casa y de unos amigos que hicieron en ella, amistad que le duró hasta que la verdad biológica llegó para todos. Estos amigos se fueron a Oviedo y en una ocasión los visitaron allí. Fueron hasta sus padrinos de boda.

 Vista a la calle San Eloy y la casa de mis padres.
Aparte de las veces que me contaba mi padre que se veía el cine desde su casa, yo, ya con uso de razón -es una frase hecha aunque no sea verdad lo de la razón- pero nada más, lo conocí cuando pretendía a mi novia después, allá por el 1960. Pretender era una especie de martirologio de la atracción o incluso amor, sin que la elegida supiera a lo mejor que existías, salvo que valorara las veces en las que coincidías o si miraba para atrás en su camino.

Espacio de mesas de merienda

Una pretensión que significaba ‘ir detrás de’, que era lo normal en los pretendientes de ese tiempo pasado, que no fue mejor sin duda que este, por aquello que ningún tiempo pasado lo fue, posiblemente nos lo parezca, mirado desde la nostalgia de que no volverá y a pesar de algunos malos recuerdos y carencias son los nuestros.

Pistas de Petanca

Se daba la paradoja, que la mayoría de las veces cuando Conchi entraba al cine Andalucía con un familiar, mí capacidad económica que era menos que cero, me impedía continuar con el seguimiento, ya que no disponía de los seis reales que costaba la entrada. Su equivalente en euros ahora es de 0,0090 €, que se las trae. Un día que tenía posibles, las 1,50 ptas. pude entrar, sentarme cerca y disfrutar de su perfil, que era para mí precioso, como de princesa de aquellos tebeos infantiles. 

Al fondo estaba la pantalla

Luego aquella pretensión acabó sin saber el motivo, y nos volvimos a ver tiempo después en una boda de un común en la entrada de la Iglesia de Cañero. Ella no se acordaba del niño seguidor anterior. Después una nochevieja y el salir una vez solos en enero de 1963, vino la formalización de unas relaciones que duraron diez años, del 63 al 73 del siglo XX, que se han prolongado 47 años más hasta nuestros días, con dos hijos estupendos y cuatro nietos (dos niñas Claudia y Enara, y dos niños Alejandro y Noah) maravillosos. En total 57 años sin contar la "pretensión" previa que los subiría a 60.

Más calle San Eloy y parte de la esquina de la plaza

Por esa razón la introducción de cuestiones familiares y de amoríos infantiles, ya que ambas tenían una relación muy directa con este cine de verano, el cine Andalucía. Con el declive de los cines de verano, este cerró también, estuvo unos años en el limbo de los cines de verano, e incluso conocimos por razones de vecindad a una persona que vivió allí, pero que mejor hubiera sido no conocer porque vaya tela marinera el apéndice lingual que tiene, y la mala leche, por ser fino. Durante un tiempo como he dicho estuvo en el limbo o purgatorio de los cines de verano, hasta pensar que se iba a hacer con el solar.

Otra vez las pistas de petanca

Antiguo Hospital de San Andrés ventanas de los jazmines

Se hizo una excavación de la que pude sacar unas fotografías, los clásicos muros de anteriores construcciones, un empedrado que no sé si era patio o calle, todo ello porque no he tenido acceso al estudio arqueológico. Luego distintos proyectos propuestos, que si hacerlo aparcamiento, que si para los vecinos, y al final se ha optado por hacer un patio lúdico para mayores y pequeñitos, como decía Pepe Iglesias el Zorro. Tiene grandes espacios, dos pistas de petanca, un espacio entoldado con algunos bancos para merienda, pocos, dos para la petanca, uno cerca de donde estaba la pantalla y otros como de picnic en la zona entoldada.

Ortofoto de 2010

Restos arqueológicos

 Antiguo empedrado

Lo importante es que los vecinos tienen un lugar de esparcimiento en un barrio envejecido, y sin apenas servicios. Una parte está usada por la empresa Sadeco como punto de recogida de basura y el resto como he comentado. En el solar actual, la mayor parte de albero y pequeña zahorra en otra, he querido situar la pantalla, que estaba en su lado este, pero parece que se ha incorporado también otro solar que lindaba con la Plaza de San Eloy. Cuando ejercía como cine tenía un callejón de entrada, con vivienda en él y puertas de salida a la estrecha calle de San Eloy y la pantalla llena de rápidas salamanquesas (Tarentola mauritanica) buscándose la cena, en el lugar cardinal citado. Bienvenido sea este nuevo espacio vecinal.

Fotografías del autor