jueves, 22 de marzo de 2012

EL PUENTE SOBRE EL ARROYO DE LA PALOMERA Y EL HUERTO DE JUAN

Puente sobre el Arroyo de la Palomera

Cuando paseas por el campo, en este caso por nuestra sierra y concretamente por el Arroyo de la Palomera, existe en él un rincón en  el que hay un puente de madera, rústico, que ha sido construido por dos personas, Juan de setenta (no importa el apellido) y su amigo del barrio del Naranjo de ochenta. A mí me ha parecido precioso y sobre todo teniendo en cuenta con el cariño que lo hicieron y lo orgullosos que se sienten de ello.

Otra vista del puente

Juan también tiene en las cercanías un pequeño huerto en el que cultiva de todo tipo de hortalizas, y que nos enseñó disfrutando de su obra  ya que él es el único que allí trabaja. Tiene su pequeño invernadero con el hándicap de que cuando el arroyo crece adiós huerto, claro afortunadamente para él y desgraciadamente para el campo ya no hay crecidas tan considerables en esa cuenca que posiblemente sea una de las mayores de nuestro contorno.

Juan cruzando el arroyo y una vista del estado de destrozo del camino en primer plano

También a pico y pala ha construido un camino para poder pasar, ya que las motocicletas destructoras han destrozado el habitual. Llama la atención el trabajazo de excavar en la roca un camino a pico para poder pasar a su huerto. Es muy llamativo y sobre todo teniendo en cuanta la edad que tiene que son como he dicho setenta años. 

Juan con sus acompañantes habituales, sus fieles compañeros

Sus acompañantes habituales son dos perrillos, que bueno uno de ellos no es tan perrillo, es un fiel guardián que tiene que dejar amarrado en evitación de que le dé un susto al amigo de lo ajeno que quiera aprovecharse de su productos hortícolas, aunque dice que en realidad lo que le interesa a los cacos no son cosas de comer si no herramientas. 

El invernadero de Juan

Sea un modesto reconocimiento a un trabajo anónimo de personas por la construcción del puente, que hacen más bucólicos los paisajes de nuestra sierra y en el mantenimiento de caminos, y una crítica a otros usuarios que están destrozando el campo con los vehículos a motor. Estas acciones son las que luego contribuyen a dificultar el paso libre por determinados sitios, sin que esto pretenda justificar lo injustificable.

Trazado del camino en la roca

Juan, toda mi admiración y respeto por su trabajo y que pueda disfrutarlo muchos años más, y que su esposa que le acompañaba muchas veces se mejore del problema de salud que tiene y que pronto esté allí nuevamente.

Otra vista del camino excavado en la roca a pico y pala
Fotografías del autor

2 comentarios :

Rafael Arjona dijo...

De niño fui infinidad de veces a ese "campo" con mis padres y, un poco más abajo, al Puente de Hierro. Eran lugares encantadores. Ni siquiera nos llevábamos agua, la cogíamos directamente del arroyo para el perol y para beber. Entonces íbamos a patita, claro, y no dejábamos basura alguna en el campo. Siempre solía haber perolistas por allí. Y todo el mundo recogía sus desperdicios y para casita. Y eso que no había aún contenedores por las calles.
Después de muchos años, un día fui por allí. Me quedé..., iba a decir asombrado, pero no, más aterrorizado, de los destrozos casi totales que había producido, principalmente, las motos. Hasta las lágrimas se me saltaron. De esto hace más de diez años. No he vuelto a ir por allí. Parece mentira que con la sierra tan bellísima que tenemos y tan cerca de la capital tengamos el espíritu tan destructivo que tenemos. Pena

Paco Muñoz dijo...

Rafael, nuestra familia también, desde la Mezquita que era nuestro barrio íbamos a la Palomera andando, de perol, cada uno con un utensilio. Y claro el agua de la alcubilla, que aún sale y buena creo (grabe un vídeo y es una delicia el sonido pero mejor no ver el entorno de la suciedad), aunque ahora después de las urbanizaciones que hay por su parte alta te da un poco de miedo beberla. La parte del Puente de Hierro que nos atrevíamos a cruzar y bajar a los refugios, es preciosa pero ahora está cercado el margen derecho del Pedroches y es una explotación de caballos que, curiosamente se llama Centro Hípico Huerta de Don Marcos, la huerta que tuvo alquilada Luis de Góngora más de veinte años y donde los eruditos dicen escribió sus Soledades. ¿Cómo serían esos caminos en el siglo XVI y XVII?
Lo de las motos es horroroso y luego pagan los senderistas, independientemente de la intransigencia más o menos de los propietarios o arrendatarios. Afortunadamente si subes por el arroyo de Santo Domingo hay un tramo todavía aceptable, e inclusive si subes el Pedroches hacia la Fuente de los Mártires se mantiene a un nivel muy adecuado, obviando la suciedad.
Lo único que molesto yo al campo es el clic de la máquina, cuando lo llevo puesto, cosa que me da igual pues ya no escucho los agudos y el flash nuca lo uso.
Somos privilegiados con esos territorios cercanos tan hermosos, y tan fáciles de pasear, pero somos unos cafres, destrozando caminos, contaminando el aire de gases y de ruidos. Pero todavía hay personas que con su esfuerzo construyen esos puentes rústicos, pican la roca para hacer un camino, y trabajan un pedazo de tierra que es del Estado y le sacan a ésta para el consumo diario y para ahorrar en medicinas, pues si hacen eso practican deporte sano y no el dañino, para hígado y bolsillo del dominó.
No te recomiendo bajar el Pedroches (ahora con la sequía si) pues el tramo del Puente de Hierro al Puente de Pedroches es complicado. Antes no estorbaban las vagonetas, es más eran un espectáculo, ahora la correa trasportadora es un asco. Tienes que pasar de un margen a otro constantemente para evitar accidentes, buscando camino adecuado.
Hablando de caminos buenos y malos, esperamos que la recuperación de Lola vaya por buen camino.