lunes, 22 de octubre de 2018

SANTA VICTORIA, UNA JOYA DEL NEOCLÁSICO EN CÓRDOBA

Portada principal de la Iglesia de Santa Victoria

Mi madre siempre me decía que la cúpula de Santa Victoria, la referencia visual del edificio junto con las imponentes columnas, estaba a la misma altura que el San Rafael de la torre de la Mezquita (digo Mezquita para molestar y contrarrestar otras opiniones). Y es verdad si lo ves desde una perspectiva determinada, pero la realidad es distinta. Lo que pasa es que esas máximas dichas por las personas que en ese momento para ti eran las más sabias dejan poso. También mi padre me decía; sabiendo leer y escribir y las cuatro reglas no tendrás problemas, y yo me lo creía, pero era en su tiempo, ahora gente de dos y tres carreras universitarias están de camareros o quitando mierda en otro país. Claro que los menos ilustrados pueden estar de diputados por poner otra profesión.

La portada desde la calle

Otra vista de la fachada

Fachada y los Maristas enfrente

Plano catastral de los 7.509 m2 de superficie y 13.777 m2 construidos según el catastro

En esa época, mi padre y yo durante una mudanza, que es cuando se tiran las cosas, y cuando se pintan las casas también -colaboré incitando al afanamiento y traslado-, salvamos de un Fahrenheit 451, a una serie de libros, que la nacionalcatólica propietaria, había decido destruir, porque sus autores estaban malditos por la Iglesia católica. Catalogados en ese Index Librorum Prohibitorum, tan sui generis del nacionalcatolicismo del fascismo español. Cómo íbamos a quemar a D. Antonio Jaén Morente, Alejandro Dumas, Stendhal, a los clásicos rusos o simplemente a Ramón Ortega y Frías, menos importante que los primeros, por su "Tribunal de la Sangre" (nueve tomos), en el que contaba las veleidades de bragueta de los Austrias. Eso era un sacrilegio. Cito a esta última obra, libro de lectura en las noches de invierno en mi casa, mientras mi padre escuchaba los Minutos Deportivos, de EAJ24 -cuya sintonía era el himno de la Infantería de Marina USA-, porque las correrías de Martín el protagonista, hijo bastardo de Felipe II, por los edificios de la corte, me recordaban a este monumental edificio de Santa Victoria.

 El escudo del obispo

El remate de la cúpula la bola de bronce y la cruz

Vista aérea desde el sur

Vista aérea desde el norte

Santa Victoria era por lo tanto para mí, algo espectacular, ver esa enorme mole misteriosa, de imaginados subterráneos, todo ello asociado a la máxima de igualdad de altura de su bola de bronce y la cruz de su cúpula, con la bombilla del halo de santidad del San Rafael de la torre, que cambiaron "Zapatones" y Soriano el campanero -sonado cambio-. También cuando iba al Colegio, que llamábamos de la Compañía, otros Maristas, a esperar la salida de un amigo, o cuando, desde mi colegio, D. Enrique Rodríguez Castro, el maestro, nos mandaba a por polvos para hacer tinta, a la droguería de Ángel de Saavedra, y nos asomábamos a la calle Juan Valera, desde los futbolines en altura (había que subir escalones), de la acera de enfrente del Conservatorio. Sea como sea, y envuelto por cualquier recuerdo de niño, el edificio era y es de una magnificencia y austeridad increíbles.

La calle dirección Ángel de Saavedra

Desde esta perspectiva si pero es que no.

 Cúpula principal

Cúpula de la sacristía

Luego, lamentablemente, ni la altura de la cúpula de la Compañía, era similar a la de la torre, ni con las cuatro reglas es suficiente para situarte en la vida. Comprendes que, los que sabían mucho y eran modelo para ti, no sabían tanto, pero a pesar de ello, echas mucho de menos sus historias y su sabiduría, y lamentas ahora no haberles preguntado muchas más cosas que atesoraban en sus vivencias. Respecto a mis hijos yo creo haber estado a la altura tecnológica del momento, por haber sido aficionado a materias modernas e innovadoras. Es decir con mi padre no podía hablar de electrónica ni otras cuestiones nuevas, mis hijos si pueden hacerlo conmigo. Pero a pesar de eso, se cumplirán las mismas premisas de que, quien sabía mucho se queda en el dique seco, con las nuevas generaciones. 


Detalle de la Iglesia

Como siempre recurro a Ramírez de Arellano, a quién nos aficionó a leerlo a muchos, Manuel Salcines, con su programa Paseos por Córdoba de EAJ-24. Manuel paseante de la Mezquita, como comentaba siempre mi madre -esto era verdad- en la incivil guerra, vestido de alférez provisional, con su bigotito a lo Alfredo Mayo y pistola al cinto, el galán de aquellos tiempos, cuando pretendía a la que después fue su mujer, Gloria, del Horno de Bataneros. Dejando los vaivenes pendulares del relato, a que me someten los recuerdos personales, siempre que prende la chispa de alguno, trataré de centrarme en lo esencial, el edificio de Santa Victoria, el colegio de niñas que fundó el Obispo Francisco Pacheco, dicen que con sus bienes personales. En el Paseo de "Santo Domingo de Silos" de Paseos por Córdoba dice el autor:


El coro

"Volviendo á pasar por la parte de la calle de Ángel de Saavedra, correspondiente á este barrio, entraremos en otra muy corta y estrecha, titulada de los Estudios [Juan Valera], para salir á la de Santa Victoria, una de las mas anchas de esta ciudad: no solo han sido estas dos calles una sola, sino que se estendía á la hoy llamada de Pompeyos; tal es la variación hecha en este lugar, y que aun debiera ser mayor, para constituirlo en uno de los mejores de Córdoba; el nombre actual lo toma del colegio de niñas de Santa Victoria, edificado en el solar que ocupaba el palacio de los Marqueses de Almunia, y antes fué de los de la Guardia, viviendo también en ésa ú otra de aquellas casas un D. Gonzalo Mecías, por lo que la calle ha llevado estos tres nombres, hasta la fundación del colegio de los Jesuitas que, como ya hemos dicho, ocupaba casi toda la manzana donde están las Escuelas Pías, y cayendo hacia este lado las clases, dio la jente en decir calle de los Estudios, nombre aun conservado en la parte estrecha de la misma: la de Pompeyos se ha llamado también del Rector, por haber vivido en una de las casas el que lo era de la parroquia de Santo Domingo de Silos, y de la Comadre, por una matrona ó partera que también habitó en aquel sitio.

Un techo

El pino y naranjos

El colegio de Santa Victoria es el edificio mas notable que tenemos en Córdoba, al menos en su esterior, y embellece uno de los sitios mas céntricos de la misma: lo constituye la iglesia y dos alas convexas, si bien una de ellas no luce como debiera, por tener delante, aun cuando poco elevadas, la casa del rector capellán y otras de la calle de Pompeyos: á la primera se entra por un hermoso pórtico sostenido por seis colosales columnas de orden compuesto, con cornizamento y triángulo, en cuyo centro se ven las armas del fundador; el interior es una preciosa rotonda, cuyo entablamento la sostienen otras diez y seis columnas de orden corintio, ocupando los claros de estas la puerta, los coros y cinco altares: 

El patio del enorme pino

El volumen del edifico impresiona

el mayor es de madera dorado, de buena arquitectura, ocupando el centro la titular, escultura de mediano mérito: los otros, cuatro grandes cuadros, de mediano mérito, obras de D. Francisco Agustín Grande, representando la Visitación de Santa Isabel á la Virgen, San Juan Nepomuceno, San Francisco de Sales fundando la Orden de la Visitación, y el martirio de los Patronos de Córdoba San Acisclo y Santa Victoria: del mismo autor es otro de la Aparición de San Rafael al V. Simón de Sousa, Comendador de la Merced, el cual hace juego con otro que está sobre el coro, que representa á San Joaquín y Santa Ana con la Virgen, pintado por D. Antonio Monroy; el pavimento de esta iglesia es de mármol, y las puertas y demás objetos guardan la debida simetría y están ejecutados con gusto y perfección.

Puerta a la calleja expoliada del Marqués del Villar

Debajo los restos del teatro romano y al fondo la Cuestezuela de Baena

Huerto del convento de Santa Ana

Lo demás del edificio consta de cuatro pisos, y casi en su totalidad está formado sobre bóvedas ó sótanos de muy buena construcción, siendo tan grande, que el número de sus puertas se eleva á setecientos pares; es capaz de contener cómodamente doscientas colegialas, además de las clases y otras oficinas necesarias á la enseñanza: entre las muchas piezas que llaman la atención, figura una que le dicen de los Secretos, por sus condiciones acústicas, puesto que hablando uno en voz baja en cualquiera de sus angulos, lo oye el que se coloque en el opuesto. A pesar de esa capacidad, el número de pupilas pensionadas y de pago siempre ha sido corto, y en cuanto á la educación que allí reciben, ha sido y es en estremo (sic) esmerada.

Bonito patio interior

Un patinillo

Respecto á su fundación, hemos leído que el Obispo de Córdoba D. Francisco Pacheco, muerto en 1590, fundó con sus bienes patrimoniales que eran cuantiosos, una agregación al mayorazgo de Almunia, con la condición de que al juntarse éste con otro cualquiera, se separase la espresada (sic) agregación, fundándose con ella un colegio para educar y dotar niñas pobres, constituyendo como patronos al poseedor de aquel y como agregados y administradores al Dean, al Magistral y al Doctoral de la Santa Iglesia Catedral; en el primer tercio del siglo XVIII, poseyendo ya el mayorazgo el Marqués de Ariza, se efectuó la unión citada, y á seguida se pretendió la segregación, que por cierto encontró mucha y tenaz resistencia, á pesar del mandato que para ella se consiguió en el año 1739; 

Aljibe o pozo

Pasillo en la oscuridad

por fin, hacia 1761 se empezaron á sacar los cimientos del nuevo edificio, encargándose de su construcción un arquitecto francés llamado D. Baltasar Dreveton ó Graveton, el cual estuvo tan desgraciado, que cuando estaba acabando la cúpula ó media naranja de la iglesia, se le desplomó, con grandes perjuicios para los fondos del colegio: este incidente, ocurrido en 1772, produjo un gran disgusto, que dio por resultado el encargar de las obras al distinguido arquitecto D. Ventura Rodríguez, quien corrigió el plan de su antecesor y construyó el bello pórtico de la iglesia, muy semejante á la portada de la capilla del Sagrario y parroquia de San Ildefonso de Jaén, que también son obras de este notable artista, terminándose este edificio en 1788, habiendo importado mas de tres millones de reales."

Un pasillo

Pasillo y escaleras

Para terminar D. Teodomiro nos cuenta una leyenda sobre la puerta del rincón que antes dice no había, y que ahora es una entrada de servicios al comedor, que aprovecha lo que el menciona como callejón, nada de extraño tiene que en su momento se lo anexionara el colegio, y ya se sabe, El poseer pública y continuadamente sin ejercer la violencia y sin clandestinidad, es usucapión, pero tengo la duda si lo público puede usucapirse. Más evidente es lo contado de la calleja Cuestezuela de Baena, que está denunciado a la justicia creo, porque hay un pleito con quien se abroga la propiedad. Santa Victoria tiene puerta a la calleja expoliada que formó parte de las del Corpus Christi, hoy Marqués del Villar y encerrada con una cancela. La realidad es que no sé en qué estado estará ese pleito, pero pienso que si el Colegio quiere abrir una entrada por la calleja tendrá todo el derecho del mundo a su servidumbre. Pero vamos a lo del Corral del Tirador:


La hermosas y sobrias escaleras

"En el rincón que forma la calle de Santa Victoria, al final de la fachada del colegio, existe aún un callejón de regular anchura, con una puerta que no hace muchos años le colocaron, y el cual era conocido por el Corral del Tirador: algunos han creído que en este lugar viviera algún tirador de oro, ó que habría un tiro de pistola ó de gallina, costumbre antigua entre los cordobeses; pero á nuestro entender, ha sido un maestro de esgrima el que le dio nombre; por las muchas tradiciones contadas en estos apuntes, habrán visto nuestros lectores que en lo antiguo era costumbre usar espada, corta ó larga, según la categoría del sujeto; era, por lo tanto, indispensable aprender á manejarlas, y había maestros que, además de asistir á casa de los discípulos que podían costearlo, tenían escuelas á donde asistían otros, y hasta en las tardes de los días festivos colocaban en cualquier plaza un trofeo con armas y caretas, y por un módico precio daban lecciones ó dejaban luchar á los aficionados; esta costumbre ha llegado á nuestros días, y el autor de esta obra conoció, cuando niño, á un maestro que se colocaba en la Corredera, reuniendo un gran cerco de gente, que iba á ver jugar á la espada, como entonces decían. Esto es á todas luces más verosímil."

Un pasillo

Pasillo del sótano, la robustez de sus muros impresiona

Después he tenido la oportunidad de entrar con un amigo en el colegio, hace tiempo y con la oportuna autorización, y he encontrado muchos cambios con lo mantenido en mi memoria infantil. Antes no estaba la ampliación, que vi casi construir de niño desde Alta de Santa Ana, que se hizo para los más jóvenes y que es fachada moderna con la Cuesta de Peramato, materialmente sobre el Huerto de Santa Ana, con los lugares donde oró Santa Teresa. Tampoco estaba construida la segregación del gimnasio con calle y casa romana, visitable, por la cortesía de la propiedad y las normas de los bienes culturales, del principio de la calle antes portalón de servicios. He de decir que D. Teodomiro se queda corto con su pluma, en la descripción, sus sótanos, estimo son, otra planta más, trato de aclarar en cuanto a su amplitud. Amplias salas circulares y pasillos, todo en muy buen estado, los componen, sin entrar en lo esotérico y misterioso de puertas secretas, etc.. Patios, cercanía o fusión, con los restos del Teatro Romano de Jerónimo Páez, vecindad y seguro que también los contiene en su subsuelo. E incluso puerta cerrada, a la calleja expoliada, Cuestezuela de Baena, que formó parte de las del Corpus Christi, hoy marqués del Villar y encerrada con una cancela.  

Sala circular en uno de los sótanos

El "corral del tirador"

Unas colegialas (autor desconocido)

Podría, por existir excelentes trabajos sobre el edificio, que disculpan unos el problema de diseño de Baltasar Devreton, y ensalzan otros el de Ventura Rodríguez, entrar en más tecnicismos, con el riesgo de equivocarme, por desconocimiento. También, he satisfecho mi dosis de recuerdos nostálgicos, considerando que es mejor quedarnos en la nata de D. Teodomiro, que siempre, con un estilo más llano y novelesco, nos permite aceptar de buen grado, sin forzarnos, las bondades de la historia local de lo que nos cuenta que, en el fondo es lo que verdaderamente interesa. Tenemos un edificio de enorme categoría arquitectónica, que podría tener como San Jerónimo, una política de visitas guiadas que permitieran a los cordobeses, conocer sus tesoros artísticos, con un recorrido que mantuviera los niveles de privacidad adecuados, pero que permitiera disfrutar de la maravillas interiores que tiene, y sobre todo, para mí, su correcto mantenimiento.

Web de Santa Victoria

Fotos del autor, Catastro, GoolZoom y de autor desconocido
Bibliografía de "Paseos por Córdoba" de Teodomiro Ramírez de Arellano

10 comentarios :

PATXI GUERRIKABEITIA dijo...

Paco, me faltan palabras, para calificar este trabajo. Así que…¡¡¡¡¡¡¡OLE!!!!!!!
Un abrazo

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias, cómo se nota que eres un buen amigo. Es broma. Un abrazo

werrybee dijo...

En Santa Victoria hice el parvulario, qué recuerdos...

Unknown dijo...

Hace 74 años nací en ese Colegio. Allí viví hasta los doce años. Tengo muchos recuerdos entrañables.

Unknown dijo...

Yo también nací allí al igual que mis cuatro hermanos, vivi allí hasta los 27 en que mis padres compraron un piso en la Urbanización Edison. Fui muy feliz correteando por esos pasillos y sótanos. Mi padre era el sacristán del colegio. Nos llamaban los niños de las monjas. Tiempos felices que no olvidare.

Paco Muñoz dijo...

Un lujo no, Antonio. Muchas Gracias. Un abrazo

Paco Muñoz dijo...

Desconocido: somos casi de la misma quinta. Me imagino los recuerdos y seguro que muchas historias bonitas del edificio y las correrías infantiles. Saludos

Paco Muñoz dijo...

El sacristán del colegio... acceso a todos los lugares del edificio. La mayor satisfacción de estas entradas es activar los recuerdos (siempre normalmente se activan los buenos) de las personas. Muchas gracias.

Marga dijo...

Estuve muchos años en el colegio, entonces por ser una niña no valoraba la riqueza arquitectónica del lugar, sus rincones, puertas escondidas, pasadizos, que los profes nos enseñaban y otras veces lo hacíamos clandestinamente, jaja!.
Una iglesia preciosa en la que hice la comunión, en fin un mar de recuerdos...

Paco Muñoz dijo...

Marga muchas gracias por tu aportación y pienso que conocerás mucho del edificio. Un saludo.