jueves, 23 de enero de 2020

SANTO DOMINGO EN DOMINGO

Morabito de la gruta de San Álvaro

El domingo pasado dimos un paseo por la zona de Santo Domingo, recorrimos la gruta de San Álvaro en primer lugar y luego bajamos por la antigua explotación al arroyo sin llegar a la gran cantera para bajar por su lado sur. Hacía mucho frío, la sensación térmica era superior a lo que mercaba el termómetro. El valle del arroyo Barrionuevo estaba de color gris, aderezado de ruidos de motores de explosión. Con lo fácil que es que la patrulla de la Guardia Civil localice a los eternos infractores, porque no llevan silenciador. Nos pasaron tres sin importarles que éramos dos indefensos senderistas. Cuando pasan por tu lado debes de protegerte porque los brutales neumáticos expulsan piedras del camino y te pueden dar con alguna en la cara. Los domingos no son los días más recomendables para dar un paseo por el campo.

Al fondo Meseta Blanca, abajo valle de Barrionuevo

Recordamos “gestas” que habíamos hecho años atrás, que ahora serían imposibles. A la vista, en el horizonte noreste siempre presente Torreárboles. Una pista que parte de la casilla de los Porras marcaba una tenue línea que nos hizo recordar cuando bajamos desde la pista del Infoca, a la casilla de los Porras, y luego al valle de Barrionuevo, nos asustamos de un camuflado cazador entre la jara que nos dio un buen susto, luego la bajada por el surco de las motocicletas rematado por el agua, era la forma más segura de bajar al feudo del cortijo de Barrionuevo, el surco nos llegada hasta las rodillas. Otra vez, subimos por el sendero que desde arriba, recién llegados del arroyo de Santo Domingo a la pista, baja violentamente al arroyo de Barrionuevo. Cuando subimos me asusté bastante porque no podía bajar a ayudar a Conchi, que venía detrás ya que el riesgo de caerme y arrastrarla era muy alto, decidí animarla hasta que nos juntamos casi arriba. Subir es mejor siempre que bajar.

Roquedal del arroyo Barrionuevo, en el centro el Gran Kan

Recordé como mi Práctika (cámara analógica) recién "arreglada" por el inglés de la Plaza de Colón, y al intentar fotografiar la gruta de San Álvaro comprobé que no se había arreglado adecuadamente y desde entonces está en su funda. O cuando en la loma instalamos una tienda de campaña recién estrenada, para practicar. En ese mismo camino, hace cuatro años,  recibí el aviso de que estaba al nacer, en Montilla Enara, la mayor de nuestro hijo Gabriel, había que volver y desplazarnos luego los cincuenta Km. En ese mismo lugar, que frecuenté solitario muchas veces, me dio una arritmia más exagerada de lo normal y perdí un poco los papeles, hasta que conseguí estabilizarme con ejercicios respiratorios (el dichoso bloqueo lateral y porque no vino por derecho, sino ni ejercicios respiratorios ni nada), y lo logré, sin tirar de la farmacopea que normalmente llevo.

Vista aérea de la gran cantera, se usó para las carreteras

O los recuerdos cuando subí desde el Caserío del Jesús (Jesús, María y José), por lo que los ciclistas de montaña llaman el Gran Kan, ya en la zona de los Porras, una zona muy solitaria. Otro día en el patio derruido del cortijo de Barrionuevo freímos unos chorizos que llevábamos en la mochila en una pequeña sartén, desde entonces llamábamos a Barrionuevo el "Cortijo de los Chorizos". Es increíble la capacidad que tiene nuestra memoria, mientras se posee, puedes hacer un “vídeo” de unas fechas lejanas, muchos años atrás incluyendo determinadas situaciones que se daban en ese momento, y las conversaciones. Son muchas las veces que he recorrido esos lugares solo y puedo acordarme incluso de lo que pensaba en algunos momentos del recorrido. Rememorar hasta los pensamientos adicionales es un lujo, bien es verdad que la mayoría de las veces quedaba constancia inmediata en una entrada del blog.

Cortijo de Barrionuevo y arroyo

Otro día, por el citado caserío del Jesús (cortijo de Jesús, María y José), nos salieron unos perros bastante agresivos (no serían plantilla) y Conchi se negó en redondo pasar por delante de ellos, lo que nos hizo subir hasta encontrar el camino campo a través. Una odisea desde luego llegar a través de la abandonada huerta y su barrizal. Los perros, por muy fieros que sean, huelen el miedo pero ponen reparos cuando le enseñas el palo con punta metálica, normalmente, porque hay excepciones que confirman la regla siempre. Luego fotografíe el cortijo abandonado, cuando pude en otra ocasión, sin perros. Arriba la estación de control del oleoducto, al final de lo que parece un cortafuego y es simplemente la cicatriz de su paso. El arroyo de Santo Domingo corría a partir de la hoy tímida laguna, no había llovido lo suficiente para llenarla y corría de la balsa para abajo, porque por arriba no corría. Por lo que deducimos que se estaba vaciando ligeramente la laguna al no tener reposición.

Cortijo de Jesús, María y José, la sagrada pero extraña familia

Son la mayoría terrenos de Orive. Antaño sólo estaba en ese valle, a orillas del arroyo del mismo nombre, el citado cortijo Jesús, María y José, y el de Barrionuevo, otro cortijo estaba en el margen izquierdo del Pedroches unos kilómetros abajo. La mayoría de las vertientes están destrozadas por las ruedas de las motocicletas, unos inmensos surcos que el agua se encarga de acabar y de enviar la débilla capa fértil al arroyo. La bajada desde la pista de la cresta de la gruta de San Álvaro al cortijo Barrionuevo, está impracticable, destrozada para los caminantes, es la tónica normal. Pero bueno algo es algo, es una preciosa zona cercana y tranquila, con múltiples caminos y destinos, pero los días entre semana no los domingos, y pensar que los frailes se bajaron al Convento de los Mártires, abandonando Santo Domingo de Sacala Celi, diciendo que la zona era insalubre (¿?).

Fotografías del autor
Bibliografía de la memoria y del Blog

10 comentarios :

Canario dijo...

El cortijo a que te refieres en el Pedroches creo que es el Trinidad, un cortijo muy bonito que -por lo que sé- están ahora adaptando tras haberlo vendido, para actividades y aventuras en la naturaleza. Parece que van a respetar el entorno y no afectan el camino. Si lo hacen con buenos criterios puede ser una manera de mantener la zona con uso pero cuidada, y de que no se pierdan esos preciosos cortijos, generando actividad económica.

Un saludo!

Paco Muñoz dijo...

Querido amigo Paco, no concretamente era el Trinidad, es el Orive del margen izquierdo del Pedroches, en ruinas. El que te refieres está más abajo y antes hay otro arriba que es Trece Pies. Ambos están habitados. Y si Paco parece que quieren utilizar Trinidad para ocio y aventuras. Un abrazo.

Oscar Urquijo dijo...

Hola, Paco. He encontrado tu blog mientras buscaba información sobre el arroyo Pedroches a su paso por Córdoba. Ha sido muy interesante e informativo porque me ha sacado de casi todas las dudas que tenía ya que, como niño criado en el barrio de Levante, después de que taparan el arroyo poco más supe de él. Ni siquiera sabía que al embovedarlo habían cambiado el curso del arroyo, y mucho menos que habían vuelto a embovedarlo y cambiarlo en este siglo! Tengo una duda no resuelta sobre el asunto que es el año en que empezaron las obras de embovedamiento en los años 80, ya que lo único que he encontrado como información es eso de "a inicios de los años 80" y me gustaría saber el año exacto. ¿Puedes ayudarme con esta duda? Te lo agradecería mucho. He estado desde ayer echando un vistazo a tu blog más a fondo, leyendo cosas como lo de la Choza del Cojo (tantos años de niño pasando por al lado y sin saber su historia!) o la entrada recordando el verano del año 1964 en Córdoba con una lista de cines de la ciudad...algo que he leído con mucho interés porque llevo mucho tiempo intentando encontrar información sobre el "Cine Carlos III" de Levante, que estuvo ubicado en la calle Conquistador Ruiz Tafur, a dos pasos del cine de verano Maxi, y que yo descubrí cuando ya estaba cerrado. Llegué a rondar su entrada un par de veces y aunque parecía intacto, como si siguiera activo y seguía su gran letrero vertical sobre la fachada del edificio, donde se leía su nombre, jamás volvió a abrir y desapareció del todo con los años. No sé si tú sabrás algo de este cine, si llegaste a verlo o tienes algún dato. No he encontrado nada sobre él en internet y es como si nunca hubiera existido, teniendo en cuenta lo raro que era encontrar un cine en el barrio de Levante. Siempre he sentido una gran curiosidad por este cine tan desconocido que casi es ya para mí una leyenda de la que me gustaría saber más. En fin, agradezco de antemano el que me puedas ayudar. Yo me llamo Carlos Serrano, nací en 1975 (accidentalmente en Madrid, siendo toda mi familia cordobesa) y crecí en la calle Doctor Gómez Aguado, por lo que el barrio de Levante es mi barrio, tan pequeño y modesto, pero para mí un lugar mitificado por mi niñez y adolescencia. AHora preparo una novela ambientada en el barrio en los años 80 y de ahí mis investigaciones sobre ciertos datos de la época. Sin más ganas de aburrirte o robarte tiempo recibe un cordial saludo mío y mi felicitación por este blog que intentaré escudriñar bien leyendo sobre muchos asuntos que me resultan especialmente interesantes por motivos sentimentales. Fui un niño que conoció el arroyo Pedroches a su paso por Levante, entre los dos puentes (los del antiguo Flex, el almacén de colchones) y, personalmente, el día que lo taparon murió el arroyo y se perdió parte del típico paisaje del lugar que tanto frecuenté. Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Carlos muchas gracias, lamento no tener más información de ese cine en el que yo he estado, en el de invierno y verano. Yo vivo desde el 73 en académico Meléndez 5. No obstante intentaré mirar en algún sitio por si se puede completar alguna información sobre el cine, pero no estoy seguro. Por otro lado si pones en Google un nombre y detrás notas cordobesas te salen muchas entradas. Ya voy por las mil novecientas y pico, muchas gracias nuevanente un abrazo

Oscar Urquijo dijo...

Muchas gracias, Paco, al menos ahora sé que no soñé con el cine y que existió realmente (je,je). Porque no he encontrado a nadie que lo recuerde.

Paco Muñoz dijo...

Me alegro haber contribuido, es más el edificio que fue el cine se llama Carlos III. Y tenis salida por la plazuela, no sé si después o antes lo ocupo Melendi el de los materiales de construcción que estaba en la esquina y actual colegio, entre hnos Juan Fdrz, y AVD Rabanales. Un abrazo

Oscar Urquijo dijo...

Gracias, de nuevo, tengo que aprovechar un paseo y visitar el lugar porque no sabía lo del edificio Carlos III (sí conozco, cerca, el edificio Celestino Gómez que se construyó donde antes había una nave donde se curaban sus jamones...jeje, junto a la antigua cochera de Aucorsa!). Por cierto, he leído tu artículo sobre los puentes del Pedroches en la ciudad, muy bueno. Y sí, de acuerdo contigo en las eternas referencias cordobesas a los bares en vez de a librerías. Ya lo decía mi profesor de Geografía e Historia del Instituto (el instituto Blas Infante, claro): "El problema de Córdoba es que hay un bar en cada esquina". Qué personaje. Buscando en los archivos de Procono en Youtube he encontrado emisiones del programa "Barrio a Barrio" y es especialmente interesante el dedicado a Fátima (con fecha de 14 de febrero de 1991 y con imágenes de esa época). Por desgracia no he encontrado alguno dedicado al barrio de Levante, solo el de Fátima y el de Cañero como más próximos. Y bueno, he visto que has salido en algunos programas del Procono con tus Notas Cordobesas. Un saludo.

Paco Muñoz dijo...

"Córdoba la Sultana Córdoba la bravía la de las mil tabernas y una sola librería", no es así pero casi. Hacía un programa semanal en Procono y creo hicimos trece o catorce. No sé si salió lo que te dije de que hay o había una página dedicada al barrio de Levante en Facebook. Saludos

Oscar Urquijo dijo...


Pues sobre lo que dices de las tabernas...curiosamente el otro día recordando resulta que cuando vivía en la calle Doctor Gómez Aguado había en un radio de 20 o 30 metros cuatro bares y una librería! Je, je...supongo que lo recordarás. El bar de El Montillano, el bar Hermanos Paños (a la espalda de mi calle), luego el bar del Barrigón (que era el nmobre popular no el real, junto a la mercería Nenuca) y otro más en la acera de enfrente de la farmacia de Malo de Molina cuyo nombre creo que nunca supe. Cuatro bares a pleno funcionamiento! De hecho mi abuelo era cliente de dos de ellos ya jubilado, el de Hermanos Paños y el del Barrigón (también se le conocía como El Barrigas). Y en esa zona una sola librería que yo recuerde: La Librería Godoy, justo en frente de lo que era mi casa, con la dueña, la Genara (de ahí que yo siempre la conociera como la librería de la Genara), a la que aparte de libros de texto del colegio le compré más de un libro (novelas) con mis ahorros porque yo era un niño de fútbol y de libros! Curiosamente hace unas semanas cuando di un par de paseos por el barrio para refrescar la memoria (tras dos o tres años sin pasar por el barrio) y apuntar datos sigue estando la librería tal y como estaba cuando se cerró cuando se jubiló la Genara. De hecho, siempre he visto ese local cerrado a cal y canto y en ese paseo dio la casualidad de que estaba la puerta abierta y gente, supongo que la familia, por allí rondando. No lo había visto abierto desde chaval. Pero es uno de esos negocios del barrio, uno de los locales que han persistido ahí inamovible. Ni han vendido ni alquilado el local desde entonces. Lo cual me parecía raro y me sigue pareciendo raro. Ya te digo, cuatro bares y una librería. En ese paseo también me di cuenta que hubo una época en que cuatro bares ganaban dinero a la vez y hoy no queda ni uno de ellos. El Montillano, por lo que sé, ha cambiado con los años varias veces de manos y en mi paseo creo que vi un cartel de se vende o alquila del local con pinta de haber estado en activo hasta hace muy poco. En fin, de niño también era la época de la apertura del Mesón Dos Errés, muy cercano, cuya ambientación de mesón tradicional era muy buena, por lo que yo recuerdo, también estaba el bar Macry, cerca de tu calle, y más cerca de tu calle el Hogar del Jubilado, que creo que aún sigue, por si acaso hacían falta más bares! Por no hablar ya de las bodeguillas (hubo un Gorito por allí) y la ristra de bares y terrazas de El Cairo o Carrillo Lasso...no, no es exagerada la copla sobre los bares en Córdoba, a mi modo de ver. Y yo que fui niño y adolescente lector tuve que ir a buscar mis libros al Hiper (luego Pryca, luego Carrefour)...un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Óscar suscribo todo lo que dices. Mi piso da a la plaza de Belén, en ella hay cuatro bares, bueno ahora ha cerrado uno, y en la calle del hogar de la iglesia dos ahora solo queda el hogar. Son negocios que no hace falta estudiar en Salamanca y todos viven. Gracias por el recorrido por el barrio. Un abrazo